Meta vuelve a perfilar su ambición en pagos digitales, pero esta vez sin lanzar una moneda propia. Alex Schultz, director de datos de la compañía, aseguró que el comercio agente impulsado por IA y stablecoins podría convertirse en la próxima gran etapa del negocio, con WhatsApp como pieza central y la identidad descentralizada como reto pendiente.
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- Alex Schultz afirmó que Meta considera al comercio agente como la próxima etapa del negocio de toda la empresa.
- La visión incluye pagos con stablecoins, agentes de IA operando por WhatsApp e integración con socios externos regulados.
- Meta también ve valor en la identidad descentralizada, aunque admite que aún no existe una solución con escala masiva.
🚀 Meta redefine el futuro de los pagos digitales.
Anuncia el uso de stablecoins y agentes de IA en WhatsApp.
Apostando por el comercio conversacional como nueva fase del negocio.
Más de un millón de empresas ya utilizan esta tecnología.
La descentralización de la identidad… pic.twitter.com/UO5USULZpg
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) July 10, 2026
Meta considera que el comercio agente podría convertirse en la siguiente gran fase de su negocio, de acuerdo con declaraciones de Alex Schultz, director de datos de la empresa. En su visión, los agentes de inteligencia artificial no serían un producto aislado, sino una infraestructura cotidiana para coordinar compras, pagos y relaciones comerciales.
La idea fue expuesta por Schultz en una conversación de CoinDesk Spotlight publicada el 10 de julio de 2026. Allí sostuvo que dentro de Meta las stablecoins ya se asumen como parte de la solución, mientras que el verdadero desafío consiste en llevar ese modelo al resto del mundo.
El ejecutivo describió un escenario en el que la mensajería, el comercio y los pagos convergen en una misma experiencia. En ese diseño, WhatsApp funcionaría como la capa de contacto entre consumidores, negocios y agentes automatizados.
La tesis de Schultz sugiere un giro importante para Meta tras el fallido intento de Libra, luego renombrado como Diem. A diferencia de aquella etapa, la compañía ahora buscaría apoyarse en stablecoins de terceros regulados, en lugar de emitir una propia.
La conversación también dejó ver otro punto sensible para la industria tecnológica y cripto. Para que una economía de agentes funcione a gran escala, cada usuario y cada empresa tendría que poder verificar que el agente con el que interactúa representa realmente a quien dice representar.
Meta imagina una economía de agentes integrada al comercio diario
Schultz afirmó que Meta cree que el comercio agente “podría ser la próxima etapa del negocio para toda nuestra empresa”. La frase resume una apuesta corporativa más amplia que la simple incorporación de asistentes automáticos dentro de sus aplicaciones.
Según explicó, la empresa ya está construyendo agentes de negocio para compañías de distintos tamaños. Incluso aseguró que Meta ya tiene más de un millón de empresas activas por semana usando agentes de Meta, tras partir de casi cero al comienzo del año.
Para ilustrar el concepto, Schultz recurrió a un ejemplo cotidiano y deliberadamente simple. Imaginó a varios agentes organizando una fiesta de cumpleaños infantil mediante WhatsApp, reservando horarios, revisando calendarios, buscando lugares y coordinándose con otros agentes de padres.
La relevancia de ese ejemplo no está en la fiesta, sino en su potencial de escalamiento. Si los agentes pueden resolver logística de bajo riesgo, también podrían gestionar negociaciones en cadenas de suministro, liquidaciones financieras y operaciones de comercio transfronterizo.
Schultz planteó que Meta esperaría desplegar esa expansión a través de WhatsApp. En otras palabras, la aplicación no sería solo un canal de conversación, sino la interfaz principal donde agentes, consumidores y empresas cerrarían tareas y transacciones.
Ese enfoque encaja con una tendencia más amplia en inteligencia artificial aplicada a negocios. El valor ya no estaría únicamente en responder preguntas, sino en ejecutar acciones concretas con autorización, contexto e identidad verificable.
Stablecoins, pagos sin billetera y el papel de WhatsApp
Dentro de esa arquitectura, Schultz ubicó a las stablecoins como una pieza central del sistema de pagos. También dejó clara su convicción de que las billeteras físicas perderán relevancia frente a un entorno dominado por pagos digitales.
“Creemos completamente en el futuro de no tener billeteras y que los pagos digitales sean todo el futuro”, dijo el directivo. Para respaldar esa lectura, citó como referencia el modelo de sobres rojos de WeChat y la infraestructura comercial de Line en Japón, Tailandia y Taiwán.
Su argumento es que el comercio conversacional a gran escala ya dejó de ser una hipótesis. En varias partes de Asia, la mensajería combina atención al cliente, pagos entre pares e interacciones comerciales dentro de una misma experiencia.
Schultz contrastó ese avance con la situación de Estados Unidos, donde calificó la dependencia de iMessage como “muy retrógrada”. También sostuvo que iMessage es una plataforma débil por las limitaciones de uso y de funciones comerciales que ofrece.
El ejecutivo añadió que en Brasil e India Meta ya tiene más de un millón de pequeñas empresas haciendo comercio en conversación mediante WhatsApp. Ese dato sugiere que la empresa ve en los mercados emergentes una validación temprana de su estrategia.
El comercio conversacional crea una conexión directa entre comerciantes y consumidores. Además, puede ser impulsado por creadores e influenciadores de confianza, una dinámica que ya ha sido relevante en ecosistemas digitales asiáticos.
Como referencia del potencial económico, Schultz mencionó una proyección de Fortune Business Insights. Esa firma estima que el mercado del comercio conversacional crecerá hasta USD $39,53 mil millones para 2034, impulsado en buena medida por la inteligencia artificial.
Del fracaso de Libra a una estrategia de alianzas
La conversación coincidió con el séptimo aniversario del anuncio de Libra por parte de Facebook. Schultz reconoció ese antecedente con ironía al decir que quizá la empresa dijo algunas cosas que molestaron a algunos gobiernos.
La mención no fue menor, porque Libra se convirtió en uno de los intentos más ambiciosos y controvertidos de una gran tecnológica por entrar al sistema global de pagos. El proyecto despertó resistencias políticas y regulatorias casi desde su presentación.
Más tarde, Libra fue rebautizado como Diem. Sin embargo, el proyecto terminó abandonado en 2022, luego de una presión regulatoria sostenida vinculada con preocupaciones sobre estabilidad financiera, privacidad e influencia corporativa sobre los pagos globales.
Schultz presentó una línea distinta para el futuro financiero de Meta. En lugar de desarrollar una moneda propia, la empresa buscaría operar como capa de interfaz, mensajería y comercio, mientras la liquidación ocurre por debajo con infraestructura de terceros.
“La historia de la empresa es que tiende a ser una empresa de asociación en estas cosas”, afirmó. Esa declaración apunta a una estrategia menos confrontacional con reguladores y potencialmente más fácil de desplegar en mercados ya acostumbrados a pagos digitales.
El contexto regulatorio también ha cambiado desde la era de Libra. Schultz señaló un escenario con legislación sobre stablecoins ya vigente y una Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos con una postura más complaciente hacia la industria cripto.
Esa combinación abre espacio para que Meta integre stablecoins reguladas emitidas por terceros sin repetir la batalla política que enfrentó con Diem. El cambio no elimina los riesgos, pero sí reduce la carga simbólica de que la empresa intente crear dinero propio.
La identidad descentralizada sigue siendo la pieza difícil
Uno de los pasajes más francos de Schultz apareció cuando habló sobre descentralización y pruebas de humanidad. Allí reconoció que para Meta sería muy útil sacar la verificación de identidad fuera de sus propios sistemas.
“La descentralización, especialmente si podemos sacar la verificación de nuestro sistema, dios mío, sería útil para nosotros”, dijo. Añadió que sería increíble contar con un servicio descentralizado al que Meta simplemente pudiera conectarse.
El problema, según explicó, es que todavía no existe una solución con escala, fiabilidad o penetración masiva suficientes para justificar una apuesta total. A su juicio, varias personas muy inteligentes lo han intentado, pero esa infraestructura aún no está lista.
La observación conecta con un obstáculo central del comercio agente. Si un usuario va a transaccionar con un agente, necesita saber que ese agente representa al negocio que afirma representar y que no se trata de una imitación o fraude automatizado.
Schultz ya había resumido esa necesidad en una publicación sobre economía agente. Para él, la verificación no es un detalle accesorio, sino la base de confianza que permitiría a los agentes realizar tareas comerciales con autonomía real.
Desde la perspectiva de Meta, la identidad descentralizada podría reducir fricción operativa y responsabilidad directa en procesos de validación. También podría ayudar a escalar servicios entre jurisdicciones con distintas reglas de privacidad, compliance e identificación comercial.
Por ahora, sin embargo, la empresa parece estar en una posición de espera pragmática. Si aparece una solución robusta y ampliamente adoptada, Schultz dejó entrever que Meta la usaría, pero no pretende construir sola un estándar inmaduro.
Lo que esta visión implica para cripto y para las grandes tecnológicas
Las declaraciones de Schultz son relevantes porque muestran que, para una empresa del tamaño de Meta, las stablecoins ya no figuran como una idea marginal. Más bien aparecen como una herramienta funcional para pagos digitales dentro de un ecosistema dominado por mensajería e IA.
También reflejan un cambio de tono frente al pasado reciente. En vez de tratar de rediseñar el dinero global desde cero, Meta parece querer capturar la capa de interacción entre usuarios, comercios y agentes, dejando la liquidación en manos de infraestructura externa.
Eso podría beneficiar a emisores regulados de stablecoins y a proveedores de identidad digital si logran integrarse a plataformas de gran escala. El incentivo es claro: una red con millones de empresas activas por semana puede acelerar adopción mucho más rápido que un experimento aislado.
Al mismo tiempo, la estrategia plantea nuevas preguntas sobre poder de plataforma. Aunque Meta no emita una stablecoin propia, controlar la interfaz de mensajería, comercio y descubrimiento de negocios seguiría otorgándole un papel enorme en la economía digital cotidiana.
Por ahora, Schultz presentó esos componentes como realidades cercanas, no como posibilidades remotas. Según esa visión, pagos agentes, stablecoins e identidad descentralizada ya forman parte del mapa interno de Meta, aunque la ejecución completa todavía dependa de resolver la confianza a escala.
Si esa hoja de ruta avanza, WhatsApp podría convertirse en mucho más que una aplicación de mensajería. Podría actuar como puerta de entrada a un entorno donde los agentes negocian, pagan y coordinan en nombre de usuarios y empresas en tiempo real.
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