Por Canuto  

Francia quiere que Europa acelere el desarrollo de stablecoins vinculadas al euro. El llamado llega en un momento en que el mercado sigue dominado por tokens atados al dólar y mientras la banca europea explora nuevas fórmulas, como los depósitos tokenizados, para ganar terreno en pagos digitales.

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  • El ministro de Finanzas francés, Roland Lescure, dijo que el escaso volumen de stablecoins en euros “no es satisfactorio”.
  • Un grupo de bancos europeos, entre ellos ING, UniCredit y BNP Paribas, planea lanzar una stablecoin ligada al euro en la segunda mitad de 2026.
  • Francia también respalda explorar depósitos tokenizados y mantener al euro digital del BCE como eje de los esfuerzos de tokenización.

 


Europa necesita más stablecoins vinculadas al euro si quiere ganar peso en el negocio de los pagos digitales. Ese fue el mensaje central del ministro de Finanzas de Francia, Roland Lescure, quien pidió a los bancos del bloque profundizar sus esfuerzos en este campo y avanzar también en el desarrollo de depósitos tokenizados.

El pronunciamiento se produjo durante una conferencia cripto celebrada en París, donde Lescure participó con comentarios pregrabados, según reportó la agencia de noticias Reuters. Allí afirmó que el volumen todavía reducido de stablecoins ligadas al euro, frente a la enorme escala alcanzada por las vinculadas al dólar, “no es satisfactorio”.

La declaración refleja una preocupación cada vez más visible entre autoridades y actores financieros europeos. El bloque busca reducir su dependencia de proveedores de pagos no europeos en un contexto marcado por tensiones con Estados Unidos y por el temor a una mayor fragmentación en la infraestructura de pagos de la Unión Europea.

Las stablecoins son criptoactivos diseñados para mantener un valor estable, normalmente respaldado por monedas fiduciarias tradicionales. Aunque han ganado relevancia dentro del ecosistema cripto, su uso cotidiano como medio de pago sigue siendo limitado, incluso cuando bancos y empresas financieras de varias regiones exploran nuevos modelos para integrarlas a servicios más amplios.

Francia pide acelerar la respuesta europea

Lescure apoyó de forma explícita la idea de contar con una mayor oferta de stablecoins en euros. Su postura apunta a fortalecer la soberanía monetaria y tecnológica de Europa en una categoría que, hasta ahora, sigue ampliamente inclinada hacia instrumentos en dólares.

El funcionario también alentó a los bancos del bloque a “explorar más a fondo el lanzamiento de depósitos tokenizados”. La tokenización consiste en crear tokens sobre blockchain que representan activos financieros ya existentes. En este caso, la propuesta se enfoca en trasladar depósitos bancarios tradicionales a formatos digitales programables y trazables dentro de redes distribuidas.

El llamado del ministro francés se alinea con una estrategia más amplia dentro de Europa. Reguladores, bancos y responsables de política pública llevan meses discutiendo cómo evitar que la próxima fase de la infraestructura de pagos digitales quede dominada por actores extranjeros, especialmente estadounidenses.

En ese debate, la comparación entre el mercado de stablecoins en dólares y el de sus equivalentes en euros resulta especialmente llamativa. Mientras los tokens atados al dólar concentran una escala global y una fuerte liquidez, las iniciativas referenciadas al euro continúan siendo pequeñas y con un alcance mucho más restringido.

La banca europea prepara una alternativa

En ese contexto, un grupo de bancos europeos ha formado una empresa conjunta para lanzar una stablecoin vinculada al euro en la segunda mitad de 2026. Entre las entidades mencionadas están ING, UniCredit y BNP Paribas, que buscan construir una alternativa capaz de competir en el terreno de los pagos digitales.

Según explicó Lescure al referirse a esa iniciativa, “eso es lo que necesitamos y eso es lo que queremos”. Su respaldo sugiere que el gobierno francés ve en este proyecto una pieza relevante para equilibrar la influencia de Estados Unidos en un segmento que mezcla banca, infraestructura digital y criptoactivos.

La iniciativa bancaria surge en un momento en que distintas instituciones financieras alrededor del mundo experimentan con stablecoins. El interés aumentó de forma particular desde que el año pasado el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una ley que establece reglas para este tipo de activos.

Ese marco regulatorio en Estados Unidos ha reforzado la percepción de que el mercado podría entrar en una nueva etapa de expansión. Sin embargo, el liderazgo actual sigue concentrado en pocos actores, con un dominio muy marcado por parte de emisores ligados al dólar.

El mercado sigue concentrado en el dólar

Hoy, el principal referente del sector es Tether, con sede en El Salvador. La compañía afirma tener más de USD $185.000 millones de sus tokens vinculados al dólar en circulación, una cifra que muestra la gran distancia entre las stablecoins en dólares y las alternativas emitidas en otras monedas.

Del lado europeo, uno de los casos más visibles es el de Societe Generale, cuya stablecoin vinculada al euro, lanzada en 2023, tiene apenas EUR €107 millones en circulación, equivalentes a cerca de USD $126 millones según la conversión citada en el reporte original.

Esa brecha no solo refleja una diferencia de tamaño. También deja ver una disparidad en liquidez, adopción y casos de uso, factores que terminan alimentando un círculo donde los activos vinculados al dólar siguen ganando terreno por simple efecto de red.

Reuters señaló además que, pese al entusiasmo institucional, la demanda todavía luce moderada en buena parte de la banca europea. Una nota de investigación de RBC Capital Markets publicada esta semana indicó que dos tercios de los bancos europeos consultados consideran que la demanda de stablecoins sigue siendo limitada.

Pagos, tokenización y euro digital

Más allá de las stablecoins privadas, el debate europeo incluye otra pieza clave: el euro digital. El Banco Central Europeo ha venido desarrollando este proyecto con el objetivo de preservar el papel del dinero del banco central en una economía cada vez más digitalizada.

La idea es que una moneda digital emitida por el BCE funcione como base pública y segura dentro de un entorno donde crecen las soluciones privadas y tokenizadas. Para Lescure, esa arquitectura ofrece “el equilibrio adecuado” y debería situar a la moneda digital del banco central en el centro de los esfuerzos de tokenización.

El avance del euro digital, sin embargo, no ha sido lineal. En algunos países europeos, los grupos de presión bancarios han mostrado resistencia a los planes del BCE, mientras que el progreso legislativo dentro del Parlamento Europeo ha sido lento.

Ese ritmo desigual explica por qué algunos actores del mercado miran con interés modelos híbridos. En ellos podrían convivir stablecoins privadas, depósitos tokenizados y una CBDC mayorista o minorista, siempre bajo un marco regulatorio común que reduzca fricciones entre países y proveedores.

El trasfondo de esta discusión es claramente estratégico. Europa busca evitar que la infraestructura de pagos del futuro dependa de emisores externos o de plataformas no europeas, sobre todo en un escenario geopolítico menos estable y con mayores incentivos para fortalecer la autonomía regional.

Por ahora, el desafío sigue siendo pasar del discurso a la escala. La diferencia entre los más de USD $185.000 millones en circulación de Tether y los EUR €107 millones reportados por Societe Generale ilustra con claridad el terreno que Europa todavía necesita recorrer si quiere que el euro tenga una presencia más relevante en la economía digital tokenizada.

 

 


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