Un análisis centrado en el sector financiero sostiene que la banca tradicional no está buscando solo velocidad en blockchain, sino privacidad, cumplimiento normativo y protección frente al front running. En ese debate, Ethereum y Solana aparecen con limitaciones estructurales, mientras Cardano y Midnight ganan atención por su propuesta de privacidad programable.
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- El análisis afirma que los bancos necesitan privacidad selectiva, ejecución predecible y herramientas de cumplimiento antes que más transacciones por segundo.
- También sostiene que Ethereum y Solana comparten problemas por su diseño público por defecto y por riesgos asociados al MEV y al front running.
- Midnight, socio de Cardano, es presentado como una alternativa orientada a privacidad programable con casos como bonos tokenizados, depósitos y nómina.
🚨 Bancos rechazan a Ethereum y Solana para finanzas
Un análisis revela que la banca tradicional prioriza privacidad, cumplimiento normativo y protección contra front running.
Ethereum y Solana tienen limitaciones estructurales en estos aspectos.
Cardano y Midnight emergen… pic.twitter.com/Ay7xxZjTBX
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) March 30, 2026
La discusión sobre qué tipo de blockchain necesita la banca tradicional volvió a tomar fuerza tras comentarios surgidos en el Digital Asset Summit 2026, celebrado en Nueva York. Allí se planteó que las instituciones financieras no solo evalúan velocidad o capacidad de procesamiento, sino también privacidad, cumplimiento y protección frente a prácticas como el front running.
Sobre esa base, el canal Learn Cardano desarrolló el análisis Why Banks Don’t Want Ethereum or Solana — And What They Actually Need, donde sostiene que varias de las redes públicas más conocidas del ecosistema cripto no responden del todo a las exigencias de los mercados financieros regulados. El enfoque del video no presenta a Ethereum o Solana como cadenas fallidas, pero sí como infraestructuras con limitaciones importantes para la banca.
La tesis central es que las instituciones no están pidiendo simplemente más transacciones por segundo. Según el análisis, lo que realmente buscan se resume en tres elementos: privacidad con divulgación selectiva, previsibilidad en la ejecución de operaciones y herramientas de cumplimiento para requisitos como AML y KYC sin exponer información sensible de forma pública.
Ese punto es relevante porque, en el entorno cripto, la conversación pública suele concentrarse en el rendimiento técnico o en la adopción de usuarios. En cambio, para un banco que mueve grandes sumas o administra fondos de clientes, la visibilidad abierta de las transacciones y la posibilidad de manipulación del orden de ejecución pueden convertirse en obstáculos de primer nivel.
Qué exigiría la banca a una infraestructura blockchain
El análisis explica que la privacidad no implica necesariamente ocultar todo. En el contexto financiero regulado, el requerimiento sería más bien poder controlar quién ve qué información y en qué circunstancias. Un banco, por ejemplo, no puede publicar las transacciones de sus clientes en un libro contable abierto al público, pero sí debe poder demostrar cumplimiento ante un regulador cuando sea necesario.
Esa idea se describe como divulgación selectiva. En la práctica, supone ofrecer una vista para operaciones internas, otra para reguladores y otra para contrapartes, sin que ninguna de ellas revele más datos de los estrictamente requeridos. Desde esa óptica, una red pública por defecto plantea tensiones difíciles de resolver para instituciones sujetas a supervisión constante.
El segundo punto es la previsibilidad de ejecución. La fuente señala que una institución necesita saber que, cuando envía una transacción, esta se procesará como corresponde. El problema aparece cuando terceros pueden observar transacciones pendientes y reordenarlas para capturar valor antes de que se liquiden.
Allí entra el debate sobre el MEV, o maximal extractable value. En términos simples, el análisis lo describe como una especie de impuesto oculto en redes públicas, donde validadores o bots pueden detectar operaciones en la memoria temporal de la red y reorganizar la cola para obtener ganancias. Para una institución que podría mover entre USD $2.000 millones y USD $3.000 millones en una sola transacción, esto sería, según el video, un factor inaceptable.
El tercer elemento es el cumplimiento normativo. AML y KYC son exigencias habituales en el sistema financiero, pero compartir toda la información asociada de manera abierta con el mercado no resulta viable. Bajo esta lógica, el reto no es únicamente cumplir, sino hacerlo sin comprometer estrategias comerciales, relaciones con contrapartes ni datos privados de clientes.
Por qué Ethereum y Solana enfrentan objeciones en este frente
Learn Cardano reconoce que Ethereum y Solana son ecosistemas de gran tamaño, con liquidez, desarrolladores y fuerte reconocimiento de marca. El análisis incluso aclara que no se trata de calificarlas como malas cadenas. Sin embargo, sostiene que ambas comparten problemas estructurales cuando se les mira desde las necesidades concretas de la banca regulada.
En el caso de Ethereum, la crítica apunta a que cada transacción, saldo o movimiento es visible por diseño. Esa transparencia puede ser útil en muchos casos de uso del ecosistema cripto, pero se vuelve una desventaja cuando una entidad financiera administra fondos de clientes, construye una posición sensible o ejecuta pagos corporativos.
El análisis añade que, en Ethereum, el ordenamiento de transacciones puede ser explotado. Bots podrían anticiparse a operaciones institucionales y obtener una ventaja económica. Para actores que operan con montos elevados, esto no sería un detalle marginal, sino un costo directo ligado a cada transacción relevante.
Sobre Solana, la observación es distinta pero converge en el mismo punto. La red puede ofrecer velocidad, pero eso no resuelve por sí solo el problema de la privacidad. Si la cadena es pública por defecto, la exposición de operaciones y contrapartes sigue presente. Según el análisis, tampoco existiría una forma nativa de ofrecer divulgación selectiva a reguladores sin mostrar la información al resto del mundo.
En ese marco, la conclusión es que Ethereum y Solana sí cuentan con ecosistema y tracción, pero no ofrecerían de forma nativa la combinación de privacidad y cumplimiento que exigirían instituciones fuertemente reguladas. Esa brecha, precisamente, es donde aparece la propuesta de Midnight.
La apuesta de Midnight y su vínculo con Cardano
Midnight es presentado como una red enfocada en privacidad programable, no como otra blockchain que compite solamente por velocidad. El concepto busca evitar una falsa dicotomía entre transparencia absoluta y opacidad total. La idea, según se expone, es que una transacción pueda ser privada donde deba serlo, pero verificable donde haga falta demostrar cumplimiento.
El video ofrece un ejemplo concreto con bonos tokenizados. Si un hedge fund comprara USD $50 millones en bonos tokenizados sobre una red pública, el mercado podría ver la posición, competidores podrían inferir su estrategia y bots podrían anticipar movimientos futuros. Para una institución, ese escenario sería extremadamente problemático.
En cambio, bajo la arquitectura que atribuye a Midnight, la contraparte podría verificar que la transacción ocurrió y el regulador podría auditar cumplimiento, pero el mercado no vería ni la posición ni la contraparte. Esa es la aplicación práctica de la divulgación selectiva que destaca la fuente.
Otro caso de uso mencionado es la nómina empresarial. En una red pública, procesar pagos salariales dejaría visibles las remuneraciones de todos los empleados. En la propuesta descrita para Midnight, los trabajadores podrían comprobar la recepción del pago y las autoridades fiscales podrían auditar el cumplimiento, sin que el resto del mundo acceda a cuánto recibió cada persona.
La base tecnológica de este modelo serían las pruebas de conocimiento cero o zero-knowledge proofs. El análisis remarca que, bajo este enfoque, la privacidad no dependería de un intermediario que promete guardar secretos, sino de mecanismos criptográficos capaces de demostrar información sin revelar el dato completo.
El video afirma además que la infraestructura ya estaría avanzando hacia su despliegue. Según Learn Cardano, el lanzamiento de mainnet estaría previsto para finales de marzo. También menciona una asociación con Monument Bank para flujos de depósitos tokenizados y señala que Google y Blockdaemon formarían parte del conjunto de validadores.
El argumento estratégico de Cardano para el mercado institucional
La pieza también subraya que Midnight no operaría en aislamiento, sino como partner chain dentro del ecosistema Cardano. En ese punto, el análisis amplía la tesis inicial y plantea que la propuesta institucional de Cardano en 2026 se apoya en varios componentes que, combinados, buscarían responder a necesidades reales del sector financiero.
Entre ellos se mencionan la capa base de Cardano, descrita como una red con 100% de tiempo de actividad desde su inicio, su modelo proof-of-stake descentralizado, la incorporación de Leios para escalado, LayerZero como puente hacia más de 80 blockchains, USDX para liquidez con stablecoins de grado institucional, datos oráculo de Pyth y, por supuesto, Midnight como capa de privacidad y cumplimiento.
Dentro de esta narrativa, Cardano se diferencia por una aproximación de investigación primero, más deliberada y centrada en corrección y confiabilidad. La fuente argumenta que esta filosofía puede resultar menos atractiva para ciclos especulativos minoristas, pero más alineada con lo que instituciones financieras suelen valorar al evaluar infraestructura crítica.
En otras palabras, el contraste que traza el análisis es claro. Mientras Ethereum y Solana estarían intentando adaptar capas adicionales sobre sistemas abiertos para resolver privacidad y cumplimiento, Cardano y Midnight buscarían ofrecer esa base desde el diseño mismo de la arquitectura.
Esto no implica que el mercado institucional ya haya resuelto a favor de una u otra opción. Tampoco prueba por sí solo que bancos migrarán hacia una red específica. Lo que sí muestra es que el debate ha dejado de girar únicamente en torno a velocidad, comisiones o popularidad, y se está moviendo hacia variables más cercanas a las exigencias de infraestructura financiera real.
Para el lector menos familiarizado con el tema, esa transición es importante. En cripto, la transparencia radical fue vista durante años como una virtud universal. Sin embargo, en los mercados regulados, la transparencia total puede chocar con confidencialidad comercial, protección de clientes y prevención de abusos de mercado. Por eso, la privacidad programable empieza a ser presentada como una pieza central en la próxima etapa de adopción institucional.
El análisis de Learn Cardano concluye precisamente sobre esa interrogante: si las instituciones terminarán construyendo privacidad sobre Ethereum y Solana, o si preferirán redes que integren esa capacidad desde su origen. Esa pregunta, más que el debate sobre cuál blockchain es más rápida, podría definir una parte importante de la infraestructura financiera tokenizada en los próximos años.
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