Mitsui O.S.K. Lines no espera una pronta reapertura del estrecho de Ormuz para los buques de GNL, una advertencia que mantiene bajo presión a los compradores asiáticos y favorece la búsqueda de cargamentos alternativos.
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- El chairman de Mitsui O.S.K. Lines, Takeshi Hashimoto, calificó de “casi imposibles” las condiciones actuales para transportar GNL por Ormuz.
- El estrecho concentra aproximadamente el 20% del comercio marítimo mundial de GNL y cerca de una cuarta parte de los flujos globales de petróleo, según estimaciones citadas en reportes sobre la crisis.
- Japón y otros compradores asiáticos recurren a proveedores alternativos, mientras Estados Unidos cubre parte del déficit dejado por los productores del Golfo.
🚨 GNL bajo presión: MOL ve “casi imposible” cruzar Ormuz
La ruta concentra cerca del 20% del comercio mundial de GNL.
Japón y otros compradores asiáticos buscan cargamentos alternativos. EE. UU. cubre parte del déficit. pic.twitter.com/CVOFRTbSEM
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) September 16, 2026
La normalización del transporte de gas natural licuado por el estrecho de Ormuz parece cada vez más distante. Mitsui O.S.K. Lines, una de las mayores navieras de Japón y del mundo, señaló que no espera una reanudación de los envíos en el futuro cercano, debido a unas tensiones regionales que mantienen la ruta bajo un riesgo excepcional. La advertencia llega en un momento especialmente sensible para los compradores asiáticos, que dependen de los cargamentos procedentes del Golfo Pérsico y ahora deben buscar alternativas más costosas o logísticamente complejas.
El chairman de la compañía, Takeshi Hashimoto, expuso esa evaluación el 16 de septiembre de 2026 durante la conferencia Gastech, celebrada en Bangkok. Según un reporte de Bloomberg, Hashimoto describió el tránsito de buques de GNL por Ormuz como “casi imposible”, una expresión que refuerza las dudas sobre cualquier regreso rápido a las operaciones regulares y ofrece al mercado energético una señal de cautela sobre la duración de la interrupción.
Un paso estratégico bajo presión
El estrecho de Ormuz es una vía marítima angosta situada entre Irán y Omán, y conecta el Golfo Pérsico con el océano abierto. Su importancia para el comercio energético deriva de que una parte sustancial del gas y el petróleo exportado desde Catar, Emiratos Árabes Unidos y otros productores del Golfo debe atravesar ese corredor antes de llegar a sus destinos internacionales.
Reportes sobre la crisis estiman que el estrecho concentra aproximadamente el 20% del comercio marítimo mundial de GNL y cerca de una cuarta parte de los flujos globales de petróleo. Por eso, una interrupción no afecta únicamente a los operadores que tienen buques en la zona, sino que también altera las expectativas de abastecimiento, eleva la competencia por los cargamentos disponibles y aumenta la sensibilidad de los precios spot en Asia.
Las interrupciones del tránsito comenzaron a finales de febrero de 2026, en un contexto de creciente tensión y enfrentamientos en Oriente Medio. Desde entonces, las compañías navieras han tenido que valorar no solo la viabilidad técnica del cruce, sino también la seguridad de sus tripulaciones, el costo del seguro y las posibles consecuencias legales de operar en un entorno marcado por la incertidumbre.
La situación también complica la planificación de los compradores, porque una ruta marítima esencial puede permanecer disponible en teoría y, al mismo tiempo, resultar impracticable para las operaciones comerciales habituales. Esa diferencia entre un paso abierto en el mapa y un corredor realmente utilizable explica por qué las navieras japonesas exigen garantías sostenidas antes de comprometer una reanudación regular.
Las navieras descartan un retorno inmediato
Jotaro Tamura, director ejecutivo de MOL, ya había expresado el 3 de septiembre que resultaba difícil imaginar una reanudación de las operaciones “de alguna forma antes de fin de año”. Esa valoración desplazó las expectativas de normalización más allá de 2026 y cuestionó las previsiones de analistas y operadores que contemplaban un posible reinicio durante octubre.
Dos semanas después, los comentarios de Hashimoto presentaron un diagnóstico todavía más contundente desde la dirección de la compañía. La coincidencia entre ambos ejecutivos sugiere que las apuestas por una recuperación temprana del tránsito podían ser prematuras, especialmente mientras no exista una confirmación sostenida de seguridad ni instrucciones explícitas de los gobiernos involucrados.
Desde abril de 2026, un pequeño número de buques vinculados a MOL ha logrado cruzar el estrecho, aunque bajo condiciones estrictamente restringidas. Esas embarcaciones utilizaron rutas aprobadas y mantuvieron una coordinación estrecha con las autoridades regionales, al tiempo que evitaron las tarifas iraníes reportadas, un elemento que añade otra capa de complejidad al cálculo operativo.
Estos cruces limitados no equivalen a una reapertura del corredor para el comercio regular. Para los navieros japoneses, la diferencia es decisiva: una operación excepcional, autorizada y coordinada no ofrece la misma previsibilidad que un calendario estable de viajes, algo indispensable para programar cargamentos, asegurar buques y garantizar entregas a las empresas eléctricas.
Compradores asiáticos buscan otras fuentes
Con una parte relevante del suministro mundial de GNL bloqueada, los importadores asiáticos no han permanecido a la espera de un escenario favorable. Japón encabeza el giro hacia proveedores alternativos, mientras otros compradores de la región compiten por cargamentos que antes podían obtener de manera más directa desde el Golfo Pérsico.
Estados Unidos aparece como uno de los principales beneficiarios de ese cambio, ya que sus terminales de exportación de GNL han cubierto parte del déficit que los productores del Golfo ya no pueden entregar con la misma confiabilidad. La sustitución no elimina el problema logístico, pero ofrece a los compradores una vía para reducir su exposición a la ruta marítima bloqueada.
Los precios spot del GNL en Asia se han mantenido elevados durante la interrupción, según la información de origen. La presión refleja la combinación de una oferta redirigida, mayores costos de transporte y una competencia más intensa entre importadores, aunque no se ha presentado un nivel específico de cotización que permita cuantificar el impacto.
Catar, considerado en la noticia como el mayor exportador mundial de GNL según algunas mediciones, enfrenta una posición particularmente difícil porque sus cargamentos deben cruzar el estrecho para llegar a numerosos clientes asiáticos. Una situación similar afecta a los productores de Emiratos Árabes Unidos, cuyos suministros también quedan expuestos a la incertidumbre que rodea el corredor.
El impacto sobre Japón y el mercado energético
MOL opera una de las mayores flotas mundiales de transportadores de GNL, por lo que sus evaluaciones de riesgo funcionan como una señal para otros participantes del sector. Cuando una empresa con esa exposición considera que el tránsito sigue siendo casi imposible, los compradores, aseguradoras y operadores tienen un incentivo adicional para preparar escenarios de interrupción prolongada.
Japón enfrenta una vulnerabilidad especial porque continúa entre los mayores importadores de GNL del mundo y su matriz energética posterior al accidente de Fukushima depende en gran medida del gas natural para generar electricidad. Un cierre prolongado de Ormuz obliga a las empresas de servicios públicos japonesas a competir por suministros redirigidos o alternativos, normalmente bajo condiciones menos favorables.
Las primas de seguro para los buques que intentan cruzar Ormuz permanecen elevadas, mientras persisten las preocupaciones por la seguridad de las tripulaciones. A esos factores se suma la ambigüedad legal alrededor de las tarifas iraníes reportadas, que puede dificultar la estimación del costo final de cada viaje y aumentar la cautela de los armadores.
Las navieras japonesas, incluida MOL, han dejado claro que necesitan una confirmación sostenida de seguridad y una orientación explícita del gobierno antes de retomar los tránsitos regulares. Mientras esas condiciones no aparezcan, el mercado deberá asumir que los cargamentos alternativos, los precios elevados y la competencia por el suministro seguirán formando parte del panorama energético.
La advertencia de Mitsui O.S.K. Lines no anuncia por sí sola cuánto durará la interrupción, pero sí reduce la credibilidad de una reapertura inmediata. Para los compradores asiáticos, la prioridad pasa ahora por asegurar volúmenes fuera del Golfo, mientras la evolución de las tensiones regionales determinará si Ormuz puede recuperar su papel habitual en el comercio mundial de GNL.
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