Por Canuto  

La disputa arancelaria con Washington está presionando a Canadá a replantear décadas de dependencia comercial. Asia aparece como la alternativa más prometedora, aunque empresas y consumidores de ambos lados del Pacífico todavía conocen poco sus oportunidades y acuerdos.
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  • Canadá aplica desde el 8 de septiembre aranceles de hasta 50% sobre bienes estadounidenses por un valor cercano a USD $20.000 millones.
  • Japón, Corea del Sur y el Sudeste Asiático aparecen como mercados prioritarios para energía, alimentos, maquinaria y servicios digitales.
  • El principal obstáculo no sería la falta de acuerdos comerciales, sino el desconocimiento que persiste entre las empresas de ambas regiones.


Canadá está acelerando una reorientación comercial que durante años parecía más una posibilidad que una estrategia concreta. Desde el 8 de septiembre, bienes estadounidenses por aproximadamente USD $20.000 millones quedan sujetos a contraranceles canadienses de hasta 50%, después de que Washington impusiera tarifas del mismo nivel sobre productos canadienses el 22 de agosto. La disputa llega en un momento especialmente delicado, porque el país norteamericano intenta reducir su exposición a un mercado que durante cuatro décadas trató como una constante.

La decisión de Estados Unidos de no extender en julio el acuerdo comercial entre Estados Unidos, México y Canadá reforzó la percepción de que el acceso preferencial al mercado estadounidense ya no puede darse por sentado. Según el análisis publicado por Fortune, la respuesta lógica para Ottawa consiste en diversificar sus destinos y profundizar la relación con Asia, aunque esa transición exigirá mucho más que firmar tratados. El reto central será construir conocimiento empresarial recíproco entre compañías que todavía tienen pocos contactos, referencias y experiencia directa en los mercados del otro lado del Pacífico.

Causas de movimientos recientes

(a) Confirmado: la entrada en vigor de los contraranceles canadienses de entre 15% y 50% sobre importaciones estadounidenses, en respuesta a los gravámenes de Washington sobre bienes canadienses, aumenta la presión para buscar destinos alternativos. También contribuye a la incertidumbre el hecho de que Estados Unidos no renovara en julio el acuerdo comercial trilateral en su formato actual.

(b) Plausible: esa combinación de aranceles y menor previsibilidad comercial puede acelerar el interés de las empresas canadienses por Asia, pero no demuestra por sí sola que cada aumento de las exportaciones hacia la región sea causado directamente por la disputa. La diversificación dependerá además de la demanda, la logística, los acuerdos existentes y la capacidad de las compañías para establecer relaciones comerciales.

Una dependencia que ya comenzó a reducirse

Estados Unidos fue el destino de cerca del 65% de las exportaciones canadienses de bienes y servicios durante el primer semestre de 2026, de acuerdo con las estimaciones citadas en el análisis. La proporción representa una caída frente al 75% registrado aproximadamente en 2024, aunque una parte importante del cambio se concentró en materias primas como petróleo, oro y gas natural licuado. La reducción muestra movimiento, pero todavía no implica que Canadá haya encontrado un reemplazo para la escala del mercado estadounidense.

Ningún mercado individual puede ocupar el lugar que Estados Unidos ha tenido en la economía canadiense, por lo que las empresas tendrán que desarrollar varios destinos al mismo tiempo. La Unión Europea y China recibieron cada una alrededor del 5% de las exportaciones de Canadá, una participación que ilustra tanto el potencial de crecimiento como la distancia que aún debe recorrer la diversificación. Vender en varios mercados grandes, crecientes y basados en reglas permitiría que una futura decisión unilateral de Washington se perciba como una dificultad manejable, en lugar de una emergencia nacional.

La presión comercial también cambia la forma en que las compañías canadienses deben evaluar sus cadenas de suministro, sus clientes y sus inversiones de largo plazo. Durante décadas, muchas decisiones se organizaron alrededor de la proximidad con Estados Unidos y de la expectativa de que el acceso permanecería estable. Ahora, incluso si algunos aranceles desaparecen más adelante, la incertidumbre ya modificó el cálculo empresarial y convirtió la diversificación en una prioridad estratégica.

El giro hacia Asia no significa abandonar el comercio con Estados Unidos ni sustituirlo de manera inmediata. Significa crear suficientes alternativas para que Canadá pueda negociar desde una posición menos vulnerable cuando surjan nuevas disputas, cambios regulatorios o decisiones arancelarias inesperadas. En ese sentido, el problema no se limita a las tarifas actuales, sino a la necesidad de corregir una dependencia acumulada durante cuarenta años.

Japón, Corea del Sur y la energía como puntos de entrada

Japón y Corea del Sur aparecen como las prioridades inmediatas por su poder adquisitivo, sus sistemas jurídicos sólidos y los vínculos comerciales que ya existen con Canadá. Una parte considerable del comercio bilateral con ambos países ya está libre de aranceles o podría quedar en esa condición próximamente. Canadá puede ofrecer energía y productos agrícolas, mientras Japón y Corea del Sur aportan baterías, semiconductores, maquinaria y capacidad para la construcción naval.

Taiwán también ofrece capacidades similares, aunque el Marco de Cooperación Comercial Taiwán-Canadá todavía espera ser firmado. La posibilidad de ampliar esos vínculos resulta relevante para sectores que dependen de tecnología avanzada, componentes industriales y cadenas de suministro confiables. Para Canadá, la oportunidad consiste en conectar sus recursos naturales y agrícolas con economías capaces de comprar, procesar y desarrollar productos de mayor valor agregado.

La energía ya encabeza las exportaciones canadienses hacia Asia y cuenta con respaldo de inversión asiática. LNG Canada tiene el apoyo de Petronas, Korea Gas, Mitsubishi y PetroChina, y sus envíos ya llegan a países de distintas partes del continente, lo que demuestra que la conexión comercial no parte desde cero. Según la Canadian Energy Regulator, las exportaciones de crudo a destinos distintos de Estados Unidos alcanzaron USD $10.000 millones en 2025, con un promedio cercano a 430.000 barriles diarios, frente a prácticamente cero antes de 2024.

Los flujos energéticos también ganaron velocidad en 2026, cuando las exportaciones de petróleo de Alberta hacia China y Corea del Sur aumentaron 122% y 227%, respectivamente, durante los primeros cuatro meses del año. La geografía ofrece una ventaja adicional, porque esas rutas cruzan el Pacífico sin pasar por un punto de estrangulamiento en disputa. Esa característica puede reforzar el interés asiático por proveedores canadienses, especialmente cuando las empresas buscan reducir riesgos logísticos y geopolíticos.

El Sudeste Asiático ofrece crecimiento, pero falta conocimiento

El potencial de la diversificación no se limita a la energía. Agroalimentos, productos forestales, aluminio, maquinaria y servicios entregados digitalmente figuran entre las áreas que podrían beneficiarse de una relación más profunda con Asia, mientras el Sudeste Asiático aparece como una zona de crecimiento especialmente relevante. Vietnam, Malasia y Singapur forman parte del Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico, conocido como CPTPP, y ofrecen perfiles complementarios para las compañías canadienses.

Vietnam combina crecimiento económico con demanda manufacturera, Malasia abre oportunidades industriales y para alimentos procesados, y Singapur funciona como base regional y como mercado final sofisticado. En este último país, las empresas canadienses podrían encontrar espacio para productos agroalimentarios y tecnológicos de nicho, siempre que comprendan las exigencias de compradores y distribuidores locales. La estrategia, por tanto, no consiste únicamente en enviar materias primas, sino en adaptar productos, canales y propuestas de valor.

India e Indonesia representan mercados de alto crecimiento, aunque con una fricción comercial mayor y procesos de entrada más complejos. Ambos pueden generar demanda de maquinaria, tecnología industrial, infraestructura e insumos especializados, pero las empresas necesitarán paciencia y conocimiento local para convertir esa demanda potencial en contratos. China seguirá siendo un mercado selectivo para Canadá, tanto en abastecimiento como en exportaciones, debido a las sensibilidades relacionadas con la seguridad nacional y el exceso de capacidad.

Más allá del petróleo, el intercambio canadiense con China probablemente se concentrará en áreas consideradas menos sensibles, como pulpa, papel, materiales industriales y bienes de consumo premium. Esta selección revela que el giro hacia Asia no será uniforme: algunos sectores avanzarán con rapidez, mientras otros enfrentarán controles, preocupaciones estratégicas o competencia intensa. La diversificación será, por ello, una cartera de apuestas comerciales y no una sola política aplicable a todos los productos.

Los acuerdos existen, pero las empresas aún no los aprovechan

Canadá y Asia ya cuentan con tratados comerciales, agencias especializadas, consejos empresariales conjuntos y cámaras de comercio diseñadas para facilitar el intercambio de bienes y servicios. Sin embargo, esas herramientas no producen resultados automáticamente cuando las compañías desconocen sus disposiciones, sus contrapartes o las oportunidades disponibles. La falta de información puede convertirse en una barrera tan importante como un arancel, porque una preferencia que nadie entiende no se transforma en una venta.

Una encuesta del Angus Reid Institute para la Asia Pacific Foundation of Canada encontró que 73% de los canadienses afirma saber poco o nada sobre Corea del Sur, mientras 82% dice lo mismo de Singapur y 90% de Malasia. Al mismo tiempo, 78% respaldó la membresía de Canadá en el CPTPP, una combinación que muestra apoyo político a la integración sin un conocimiento equivalente sobre los países que forman parte del acuerdo. La opinión pública puede respaldar la apertura, pero las empresas necesitan información práctica para actuar.

El desconocimiento también opera en la otra dirección. Una encuesta Kadin Business Pulse realizada entre 276 empresas indonesias indicó que 84% nunca había oído hablar del acuerdo de libre comercio entre Indonesia y Canadá o sabía muy poco sobre él, y muchos encuestados ignoraban que existía un acuerdo preferencial con su país. Incluso entre quienes sí lo conocían, las interpretaciones sobre los productos y actividades cubiertos variaban ampliamente.

Barrett Bingley, director regional de Asia de la Asia Pacific Foundation of Canada, señaló que se escuchan historias similares entre empresas de Vietnam, especialmente fuera del sector manufacturero tecnológico. Su conclusión es que los gobiernos pueden crear los instrumentos institucionales, pero no pueden sustituir el trabajo comercial cotidiano de las compañías. Para que el giro tenga resultados, cientos de miles de empresas deberán informarse, viajar, probar mercados y aprender qué productos pueden funcionar en cada país.

El siguiente paso dependerá menos de nuevos anuncios y más de la capacidad privada para convertir los acuerdos existentes en relaciones concretas. Las compañías canadienses tendrán que identificar distribuidores, estudiar preferencias de consumidores y ajustar sus ofertas, mientras sus potenciales socios asiáticos deberán entender las capacidades de Canadá más allá de petróleo, minerales y productos agrícolas. La crisis arancelaria puede acelerar ese proceso, pero no elimina el costo de construir confianza y conocimiento.

Canadá enfrenta así una paradoja: tiene acceso institucional a Asia, pero todavía no posee suficiente familiaridad empresarial con la región. La disputa con Washington volvió urgente una transformación que antes podía postergarse, y el resultado dependerá de si las empresas actúan antes de que la próxima conmoción comercial vuelva a exponer la misma dependencia. El Pacífico ya está abierto; ahora falta que sus participantes aprendan a cruzarlo.


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Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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