Por Canuto  

Arabia Saudita reanudó cargas de crudo dentro del Estrecho de Ormuz y ofrece barriles frente a Omán, mientras las rutas alternativas enfrentan bloqueos y mayores costos.
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  • Saudi Aramco volvió a cargar crudo en Ras Tanura y Juaymah después de una pausa de tres semanas.
  • La empresa ofrece Arab Medium y Arab Heavy mediante transferencias de buque a buque cerca de Sohar y Fujairah.
  • La ruta de Yanbu enfrenta un bloqueo hutí y la alternativa egipcia solo movería cerca de 670.000 barriles diarios este mes.


Arabia Saudita comenzó a enviar nuevamente petroleros a través del Estrecho de Ormuz después de pasar varias semanas buscando rutas para evitar esa vía marítima. Saudi Aramco reanudó la semana pasada las cargas de crudo desde sus terminales de Ras Tanura y Juaymah, ubicadas dentro del estrecho, poniendo fin a una pausa de tres semanas en la actividad portuaria. El movimiento muestra que la tensión regional no desapareció, pero también que el reino necesita recuperar opciones logísticas para sostener sus exportaciones hacia Asia.

Según la información citada por ZeroHedge a partir de datos de Kpler y Vortexa mencionados por Reuters, tres buques muy grandes para transporte de crudo, conocidos como VLCC, cargaron aproximadamente 2 millones de barriles cada uno entre el 12 y el 16 de agosto. Los petroleros Malaysia Prosperity, Algeria Prosperity y Singapore Prosperity participaron en esa primera ronda, mientras datos provisionales de Kpler apuntan a que otros seis VLCC podrían cargar crudo saudita dentro de Ormuz más adelante este mes. La posible siguiente etapa podría incluir barcos controlados directamente por Arabia Saudita.

Aramco vuelve a utilizar el estrecho

El Estrecho de Ormuz conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y concentra una parte decisiva del flujo energético mundial, por lo que cualquier interrupción eleva la preocupación sobre precios, seguros y transporte marítimo. Para Arabia Saudita, el paso resulta especialmente sensible porque varias de sus principales instalaciones de exportación se encuentran en el interior del golfo. La reanudación de cargas indica que Aramco considera necesario asumir nuevamente ese trayecto, aunque mantenga mecanismos para reducir la exposición de sus compradores.

Bloomberg informó que Arabia Saudita está ofreciendo vender petróleo frente a la costa de Omán mediante transferencias de buque a buque desde ubicaciones que incluyen Sohar, en el Golfo de Omán. La modalidad permite que un cargamento pase de un petrolero a otro sin que el comprador tenga que enviar su propia embarcación a través de todo el estrecho, una diferencia operativa relevante en un entorno marcado por ataques y amenazas marítimas. Por ahora, las ofertas estarían dirigidas solamente a algunos refinadores chinos.

Los grados comercializados son Arab Medium y Arab Heavy, crudos que probablemente proceden del interior del Golfo Pérsico. Muchos refinadores chinos prefieren esos productos, más pesados y relativamente ricos en azufre, porque sus instalaciones complejas pueden procesarlos con mayor facilidad. Así, Aramco busca preservar el acceso a clientes importantes mientras reorganiza la forma en que entrega sus barriles, en lugar de depender exclusivamente de los envíos convencionales desde sus terminales sauditas.

Los productores de Oriente Medio han continuado trasladando grandes volúmenes de crudo fuera del Golfo Pérsico, una dinámica que contribuye a mantener bajo control los precios del petróleo y reduce el temor a un repunte de la inflación impulsado por la energía. Sin embargo, el flujo no significa que las exportaciones sauditas hayan regresado a la normalidad. La actividad combina cargas directas, transferencias frente a puertos regionales y rutas mucho más largas que elevan la complejidad y el costo de cada operación.

Rutas alternativas bajo presión

El brazo comercial de Aramco ya había trasladado algunos suministros a través de Ormuz en mayo, aunque la capacidad saudita para desviar exportaciones hacia Yanbu, en el Mar Rojo, permitió depender menos de esa vía. Esa flexibilidad se volvió más valiosa después de los ataques contra la flota de petroleros durante la escalada del conflicto entre Estados Unidos e Irán el mes pasado. La suspensión temporal de ventas desde el interior del estrecho reflejó precisamente el intento de proteger cargamentos y buques mientras aumentaban los riesgos regionales.

En las últimas semanas, incluso los flujos desviados hacia el Mar Rojo enfrentaron nuevos obstáculos, luego de que militantes hutíes de Yemen declararan un bloqueo marítimo contra Arabia Saudita. El anuncio complicó una ruta que inicialmente había servido como escape para reducir la exposición a Ormuz, y obligó a Aramco a considerar alternativas adicionales para cumplir con los compradores asiáticos. La presión afecta tanto la seguridad del transporte como la previsibilidad de los tiempos de entrega.

Imágenes satelitales mostraron señales recientes de un repunte en la carga desde instalaciones sauditas ubicadas dentro del Golfo Pérsico. Durante la última semana, buques con capacidad conjunta para transportar al menos 9 millones de barriles cargaron en Ras Tanura o cerca de las gigantescas instalaciones de exportación de la terminal. El volumen observado no demuestra por sí solo que todos esos barriles hayan cruzado Ormuz, pero sí confirma que la actividad logística volvió a concentrarse parcialmente en el área.

Arabia Saudita también acumuló un grupo importante de superpetroleros fuera del golfo, una disposición que puede facilitar futuras transferencias o tránsitos según evolucionen las condiciones. Datos de transporte marítimo de LSEG mostraron el martes siete VLCC operados por la saudita Bahri frente a Emiratos Árabes Unidos y Omán, mientras otros dos navegaban hacia Fujairah. La ubicación de esos buques ofrece a Aramco mayor margen para organizar cargamentos sin exponer de inmediato a los compradores asiáticos a la parte más delicada de la ruta.

El costo de llevar petróleo a Asia

Comerciantes citados por Reuters señalaron que Aramco podría utilizar petroleros controlados por Arabia Saudita para futuros tránsitos por Ormuz, además de los buques operados por la surcoreana Sinokor. La posibilidad marcaría un cambio importante respecto de las semanas anteriores, cuando la compañía suspendió las ventas desde el interior del estrecho tras los ataques contra su flota durante la escalada del conflicto entre Estados Unidos e Irán. El uso de barcos propios permitiría controlar mejor la disponibilidad, aunque no elimina los riesgos de seguridad.

La decisión tampoco equivale a una reapertura completa de las exportaciones sauditas por la ruta tradicional. Aramco todavía ofrece crudo Arab Medium y Arab Heavy a refinadores asiáticos mediante transferencias de buque a buque frente a Fujairah, lo que permite a los compradores recoger barriles sauditas sin enviar sus propias embarcaciones a través de Ormuz. Esa estructura distribuye el riesgo entre distintos puntos de la cadena, pero también requiere más coordinación, buques disponibles y capacidad de almacenamiento o transferencia.

La otra ruta de escape, basada en el puerto de Yanbu, afronta problemas propios por el bloqueo hutí declarado en el Mar Rojo. Arabia Saudita había desviado allí sus exportaciones al comienzo de la guerra, pero después Aramco empezó a ofrecer crudo desde la terminal egipcia de Sidi Kerir. El cambio mantiene una salida parcial hacia el Mediterráneo, aunque está muy lejos de reemplazar los flujos que antes pasaban por Yanbu.

Para este mes, se espera que desde Sidi Kerir se carguen hacia Asia alrededor de 670.000 barriles diarios, frente a aproximadamente 4 millones de barriles por día exportados anteriormente a través de Yanbu. La diferencia revela la magnitud de la capacidad perdida y explica por qué las transferencias frente a Omán y Fujairah han ganado importancia. Además, los viajes más largos y los mayores costos de flete han hecho que esa solución alternativa resulte difícil de vender a los compradores.

Un equilibrio frágil para el mercado

La reactivación de cargas dentro de Ormuz puede aliviar temporalmente la presión sobre la oferta asiática, especialmente si los seis VLCC previstos terminan incorporándose a la operación. También ayuda a explicar por qué los mercados petroleros no han reflejado un repunte mayor pese a la persistencia de las amenazas marítimas. Mientras los productores consigan mover grandes volúmenes por una combinación de rutas, transferencias y flotas propias, el riesgo de una escasez inmediata permanece contenido.

Ese alivio logístico, sin embargo, depende de que los buques puedan cruzar el estrecho sin nuevos ataques o restricciones. Una interrupción adicional afectaría primero los tiempos de entrega y las primas de seguro, y luego podría trasladarse a los precios de los cargamentos y a los costos de refinación. Las refinerías chinas, que prefieren los grados sauditas más pesados y ricos en azufre, tendrían que competir por alternativas si Aramco no logra mantener un calendario estable.

La situación también muestra que la infraestructura de desvío tiene límites concretos. Yanbu puede reducir la dependencia de Ormuz, pero enfrenta la amenaza hutí; Sidi Kerir ofrece una salida, aunque con volúmenes muy inferiores y recorridos más costosos; y las transferencias cerca de Fujairah protegen a ciertos compradores, pero no eliminan la necesidad de que los barriles abandonen el golfo. En consecuencia, Arabia Saudita opera con varias opciones parciales, ninguna plenamente equivalente a la red normal.

Por ahora, el mercado observa dos señales contrapuestas: los flujos de petróleo continúan y mantienen bajo control el temor inflacionario, pero cada cargamento exige una ingeniería marítima más compleja. Las posiciones de los VLCC frente a Omán, la actividad en Ras Tanura y las ofertas de Aramco a refinadores chinos serán indicadores relevantes para medir si la normalización avanza o si el reino solo está administrando una emergencia prolongada.


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