Por Canuto  

El gobierno de Javier Milei quiere que Argentina sea pionera en una nueva figura legal para empresas dirigidas por inteligencia artificial y DAOs. Sin embargo, el proyecto todavía exige supervisión humana, abre preguntas sobre responsabilidad y anonimato, y deja claro que la tecnología aún no puede reemplazar por completo a las personas.

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  • El proyecto de ley de Javier Milei propone crear en Argentina una categoría legal para “empresas automatizadas” dirigidas por IA.
  • Aunque la idea se presentó como un paso hacia corporaciones no humanas, expertos legales señalan que seguirá siendo obligatorio un administrador humano.
  • La propuesta también incorpora DAOs basadas en blockchain, pero exige identificación de usuarios de tokens, algo que podría dificultar su adopción.

 


Argentina volvió a colocarse en el centro del debate tecnológico y regulatorio tras la presentación de un proyecto de ley que busca habilitar empresas dirigidas por inteligencia artificial. La propuesta, promovida por el presidente Javier Milei, fue presentada como una vía para crear “corporaciones no humanas”.

La idea despertó entusiasmo entre quienes ven una oportunidad para atraer inversión y posicionar al país como polo de innovación. También generó inquietud entre juristas, tecnólogos y críticos que advierten riesgos en materia de responsabilidad y gobernanza corporativa.

Según un análisis publicado por Reuters, el alcance real del proyecto es menos rupturista de lo que sugieren los anuncios iniciales. Aunque la iniciativa abre la puerta a compañías con operaciones altamente automatizadas, no elimina el papel de los humanos.

En términos prácticos, la reforma introduciría la figura de la “empresa automatizada” dentro de un paquete legislativo más amplio. Ese paquete busca modernizar el derecho societario argentino y reducir cargas burocráticas para los negocios.

El caso importa más allá de Argentina porque toca tres temas de alto interés para los mercados tecnológicos y cripto. Habla de IA como estructura de gestión, de DAOs como vehículo legal y de competencia regulatoria para captar capital global.

Qué propone el plan de Milei y qué límites mantiene

Milei describió en una columna publicada en Financial Times un nuevo tipo de compañía que podría operar sin empleados humanos. En esa visión, agentes de IA o robots serían capaces de “ejercitar juicio independiente en entornos impredecibles”.

Esa formulación ayudó a instalar la idea de empresas plenamente autónomas. Sin embargo, abogados corporativos consultados sobre el borrador sostienen que el texto legal conserva un punto de anclaje humano claro.

La reforma planteada exigiría que estas empresas cuenten con un administrador humano encargado de supervisar las operaciones. Además, permitiría que la administración use IA para tomar decisiones, pero sin liberar a los directores de su deber de control.

Lawrence Cunningham, director del Centro Weinberg para la Gobernanza Corporativa de la Universidad de Delaware, dijo que sería “un primer paso demasiado salvaje para prescindir completamente de la agencia humana”. Su lectura sugiere que el proyecto reconoce una tendencia, pero no da un salto total hacia la autonomía algorítmica.

El mismo Cunningham calificó la iniciativa como audaz. A su juicio, la propuesta no cambia el mundo de inmediato, pero sí empieza a reconocer que un negocio podría operar sin recursos humanos en muchas de sus funciones.

Diego Duprat, profesor de derecho y coautor del proyecto, defendió esa lógica con ejemplos ya visibles en la economía real. Citó formas actuales de automatización empresarial, como supermercados sin cajeros apoyados por sistemas de IA.

El borrador también establece que la empresa será responsable por daños causados por sistemas de IA o algorítmicos. Ese punto busca responder una de las objeciones más frecuentes al concepto de corporaciones no humanas.

Desde la oficina del portavoz presidencial indicaron que por ahora no existen empresas ni compromisos de inversión atados directamente al proyecto. Aun así, el gobierno sostiene que la meta es volver a Argentina una jurisdicción atractiva para el establecimiento de empresas automatizadas.

La apuesta encaja con la estrategia económica más amplia de Milei. El mandatario ha buscado atraer inversores extranjeros y ha defendido que su programa ayudó a reducir drásticamente la inflación.

Por qué la propuesta busca atraer capital y talento en IA

Más allá del debate filosófico sobre máquinas que dirigen compañías, la propuesta tiene una dimensión competitiva muy concreta. En un contexto global de carrera por la IA, los países intentan ofrecer reglas claras para captar emprendimientos, centros de datos y capital de riesgo.

Maria Gisele Cano, abogada corporativa en la provincia de Buenos Aires, afirmó que una ley que reconozca expresamente el uso central de IA dentro de una empresa puede ser un imán para inversores. Según dijo, ya recibió más de una docena de consultas de emprendedores dentro y fuera de Argentina.

Para Cano, la principal ventaja del proyecto es el marco predecible. Su argumento es que las empresas que trabajen en este terreno tendrían reglas más claras para operar y estructurar su actividad.

Yonathan Arbel, profesor de la facultad de derecho de la Universidad de Alabama que investiga IA, consideró que Argentina podría obtener una “enorme ventaja competitiva” si crea un entorno amigable para los negocios de inteligencia artificial. No obstante, sugirió precisar mejor algunos elementos del diseño legal.

Entre esos elementos, Arbel mencionó la conveniencia de que los agentes de IA cuenten con una identidad digital para interactuar con personas y empresas. Esa recomendación apunta a facilitar trazabilidad, cumplimiento y mecanismos de rendición de cuentas.

La iniciativa argentina también se conecta con la ambición oficial de convertir al país en un centro regional de infraestructura tecnológica. Milei ha remarcado varias veces que el clima frío de la Patagonia y la disponibilidad energética son favorables para centros de datos.

En octubre, OpenAI y Sur Energy anunciaron planes para un centro de datos con una inversión de hasta USD $25.000 millones. Ese dato fortalece la narrativa oficial de que Argentina podría convertirse en un nodo relevante para la economía de la IA.

Sin embargo, la infraestructura no resuelve por sí sola el desafío de largo plazo. Lan Xuezhao, socia gerente de Basis Set Ventures, sostuvo que lo decisivo sigue siendo si el talento se instala en Argentina.

Su lectura es directa. Si los profesionales y fundadores perciben que el país ofrece oportunidad real, entonces el ecosistema puede crecer; de lo contrario, una ley novedosa no bastará para crear un hub competitivo por sí sola.

El ángulo cripto: DAOs, blockchain y el problema del anonimato

Uno de los componentes más relevantes para el ecosistema cripto es que la propuesta no se limita a la IA corporativa. También contempla la creación de empresas que funcionen como organizaciones autónomas descentralizadas, o DAOs, construidas sobre blockchain.

Estas estructuras permitirían que sus miembros voten propuestas mediante tokens digitales. En teoría, ese reconocimiento podría ofrecer mayor seguridad jurídica a modelos de gobernanza nativos de Web3 que hasta ahora operan en zonas grises regulatorias.

El detalle es importante porque Argentina ya es uno de los mercados de criptomonedas más relevantes de América Latina. Por esa razón, cualquier intento de dar forma legal a las DAOs tiene implicaciones para desarrolladores, inversores y comunidades onchain.

Ricardo Mihura Estrada, expresidente de Bitcoin Argentina, advirtió que uno de los requisitos del texto podría convertirse en un obstáculo serio. Se trata de la exigencia de identificar y registrar a los usuarios de tokens que participen en estas estructuras.

Mihura Estrada consideró que esa condición choca con una industria históricamente construida en torno a la anonimidad o, al menos, a la seudonimidad. En su evaluación, la propuesta tiene buenas intenciones, pero enfrenta dificultades para lograr adopción en el mundo blockchain.

La oficina del portavoz presidencial respondió que la identificación de usuarios de tokens constituye un requisito mínimo de seguridad. También aclaró que las DAOs que prefieran seguir operando con estructuras completamente anónimas podrán hacerlo fuera de este régimen.

El costo de esa elección sería no acceder a los beneficios legales ofrecidos por la nueva figura. Dicho de otro modo, el gobierno intenta construir un puente regulado hacia las DAOs, pero no busca legalizar el anonimato pleno dentro de ese esquema.

Ese punto refleja una tensión recurrente en la industria cripto. Los marcos jurídicos suelen pedir identificación, responsables y trazabilidad, mientras muchos modelos descentralizados nacieron precisamente para minimizar esos intermediarios y controles.

Si el texto avanzara, Argentina podría transformarse en un laboratorio regulatorio interesante para observar hasta dónde puede institucionalizarse una DAO sin vaciar su lógica original. La respuesta dependerá de qué tan atractivo resulte el equilibrio entre protección legal y exigencias de cumplimiento.

Lo que se ve desde Silicon Valley y los desafíos reales

La visión detrás del proyecto argentino no surge en el vacío. En parte refleja un imaginario ya instalado en Silicon Valley, donde varios líderes tecnológicos sostienen que la IA reducirá drásticamente la necesidad de plantillas humanas amplias.

Reuters recordó que Sam Altman, CEO de OpenAI, dijo en 2024 que la IA permitiría que una empresa con un solo empleado alcanzara una valoración de USD $1.000 millones. Esa idea resume la promesa de productividad extrema que seduce a fundadores e inversionistas.

En Estados Unidos ya existen experimentos regulatorios relacionados con esta tendencia. Emerald Greywoode, investigadora del Centro Weinberg, indicó que estados como Texas y Utah establecieron marcos para que empresas prueben usos de IA.

Esos marcos pueden incluir mayores niveles de supervisión humana en etapas iniciales. La comparación sugiere que Argentina no sería el único territorio intentando abrir espacio legal a nuevas formas de gestión algorítmica.

Aun así, la distancia entre aspiración legal y capacidad técnica sigue siendo considerable. Especialistas consultados remarcan que los agentes de IA actuales todavía no cuentan con habilidades suficientes para tomar decisiones empresariales de forma totalmente autónoma.

Esa limitación no significa que el cambio sea irrelevante. Lan Xuezhao señaló que muchos emprendedores de Silicon Valley ya están desplazando parte de sus presupuestos de contratación hacia gasto en cómputo de IA para ejecutar tareas antes asignadas a personas.

Según su visión, hoy las mayores preocupaciones de estas compañías pasan por el acceso y el costo del poder computacional, los chips y la energía. En ese entorno, una regulación discreta y amigable podría ganar atractivo si Estados Unidos y Europa endurecen sus reglas.

Sin embargo, Xuezhao no cree que el proyecto de Milei, por sí solo, convierta a Argentina en un centro de IA. Para ella, el factor determinante sigue siendo la concentración de talento, porque ahí es donde se decide la densidad real del ecosistema.

En esa conclusión se resume la ambición y el límite de la propuesta. Argentina puede ofrecer una narrativa potente, incentivos y novedad jurídica, pero todavía necesita demostrar que puede reunir personas, capital e infraestructura alrededor de una industria en rápida evolución.

Por ahora, el proyecto parece más un primer movimiento estratégico que una revolución consumada. Marca una intención clara de competir por el negocio de la IA y de tender puentes hacia blockchain, aunque sin romper del todo con la supervisión humana ni con las exigencias clásicas de responsabilidad.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA.

 


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