La Patagonia argentina comienza a atraer proyectos de centros de datos impulsados por la demanda de inteligencia artificial, el gas de Vaca Muerta, las energías renovables y un clima que reduce los costos de refrigeración. Neuquén, Chubut y Bahía Blanca ya evalúan iniciativas de cientos o miles de megavatios, aunque la conectividad, la infraestructura y la incertidumbre política todavía separan los anuncios de las inversiones definitivas.
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- Neuquén estudia un centro de datos de hasta 500 MW junto a la central térmica Loma de la Lata, con gas proveniente de Vaca Muerta.
- OpenAI y Sur Energy firmaron una carta de intención para explorar un proyecto de hasta USD $25.000 millones, mientras Chubut analiza una iniciativa que podría alcanzar 3.000 MW.
- La Patagonia ofrece energía y clima favorable, pero enfrenta obstáculos de conectividad, infraestructura, financiamiento y estabilidad regulatoria.
🏗️⚡ Patagonia argentina busca atraer megacentros de datos para IA
Neuquén evalúa hasta 500 MW con gas de Vaca Muerta. OpenAI y Sur Energy exploran un proyecto de hasta USD 25.000 millones.
Chubut analiza hasta 3.000 MW. Conectividad, infraestructura y estabilidad regulatoria… pic.twitter.com/mVxVAsebBa
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) September 7, 2026
La Patagonia argentina comienza a aparecer en el radar internacional de los desarrolladores de centros de datos, una infraestructura cada vez más relevante para sostener aplicaciones de inteligencia artificial (IA), servicios digitales y computación en la nube.
El atractivo combina temperaturas frías, disponibilidad de terrenos, recursos renovables y acceso al gas de Vaca Muerta, mientras el país intenta aprovechar una etapa de mayor interés inversor bajo la administración de Javier Milei. Según un reporte de Reuters, varios proyectos todavía se encuentran en fases preliminares, pero sus dimensiones ya alcanzan cientos e incluso miles de megavatios.
El movimiento ocurre en un momento en que los hyperscalers compiten globalmente por asegurar capacidad informática y enfrentan cuestionamientos en Estados Unidos por el consumo eléctrico, el impacto ambiental y la presión sobre las facturas locales. Argentina aún no ha experimentado una reacción social comparable porque sus centros de datos son pequeños y están concentrados principalmente en Buenos Aires. Esa ausencia de oposición organizada puede facilitar la exploración de nuevas ubicaciones, aunque no elimina los desafíos ambientales, sociales y de infraestructura que acompañan a las instalaciones de gran escala.
Neuquén busca aprovechar Vaca Muerta
En la provincia de Neuquén, Pampa Energía impulsa un proyecto para instalar un centro de datos junto a su central térmica Loma de la Lata. La compañía evalúa una capacidad de consumo de hasta 500 megavatios, abastecida con energía vinculada al gas de Vaca Muerta, una de las principales formaciones de gas de esquisto del mundo. Rubén Turienzo, director comercial de electricidad de Pampa Energía, explicó que la empresa comenzó a estudiar la iniciativa después de recibir consultas sobre posibles proyectos de centros de datos a comienzos de 2026.
La firma ya cotiza precios de energía a potenciales interesados y espera alcanzar acuerdos iniciales hacia finales de 2026, aunque los inversores prefieren probar primero con una instalación de entre 20 MW y 40 MW. Turienzo estimó que la infraestructura eléctrica necesaria para atender una capacidad de 500 MW costaría cerca de USD $900 millones. El enfoque gradual busca reducir el riesgo financiero y demostrar que la región puede operar de manera estable antes de ampliar la escala.
Neuquén ofrece una combinación poco habitual para los desarrolladores: clima frío, acceso a generación hidroeléctrica y proximidad al gas de Vaca Muerta. Rubén Etcheverry, secretario del consejo de desarrollo provincial, señaló que la aspiración consiste en crear un clúster o ecosistema de centros de datos, de modo que una primera instalación ayude a disipar los prejuicios y riesgos asociados con la Patagonia. La provincia, sin embargo, también debe considerar que familias indígenas mapuches viven en el área rural y han mantenido conflictos históricos con compañías energéticas.
Otra iniciativa en Neuquén pertenece a FlexDomes, una empresa estadounidense de centros de datos verdes que busca inversores para un proyecto con una primera etapa de 120 MW de carga informática. Gabriel Obrador, representante de la compañía en Argentina, calculó que esa fase requeriría USD $1.400 millones y utilizaría energía de Vaca Muerta. La propuesta ilustra cómo el recurso energético funciona como un imán para empresas extranjeras, aunque todavía necesita transformar el interés comercial en contratos, financiamiento y obras verificables.
Proyectos de gran escala y respaldo político
El interés internacional aumentó después de que OpenAI y la firma local Sur Energy firmaran en octubre de 2025 una carta de intención para explorar un centro de datos alimentado con energía limpia. El proyecto tendría un costo de hasta USD $25.000 millones y una capacidad de hasta 500 MW, cifras que lo ubicarían entre las mayores iniciativas de infraestructura tecnológica proyectadas para el país. Emiliano Kargieman, cofundador de Sur Energy, dijo en agosto a Bloomberg Línea que trabaja con Neuquén para identificar un sitio, pero añadió que corresponde a OpenAI firmar el contrato definitivo y poner en marcha el proyecto.
La carta de intención todavía no equivale a una decisión final de inversión, una distinción relevante en un mercado donde los proyectos suelen requerir años de permisos, acuerdos energéticos, conectividad y financiamiento. Reuters indicó que Kargieman y OpenAI no respondieron a sus solicitudes de entrevista, mientras el ejecutivo dijo que desconocía si las elecciones argentinas previstas para 2027 influirían en la decisión. La cautela refleja una preocupación compartida por desarrolladores y capitales internacionales: la disponibilidad de recursos no basta si el proyecto no puede volverse financiable.
La administración de Milei intenta mejorar esa condición mediante reformas orientadas a atraer inversiones petroleras, mineras y energéticas. El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones, conocido como RIGI, ofrece beneficios fiscales y estabilidad regulatoria, mientras un esquema adicional denominado Super RIGI fue presentado como una alternativa con recortes tributarios mayores. Algunos inversores podrían esperar mayor claridad sobre el marco regulatorio y sobre el escenario político antes de comprometer capital en instalaciones cuya vida útil exige previsibilidad durante décadas.
El presidente argentino también buscó acercarse directamente a los gigantes tecnológicos. En mayo de 2024 viajó a Silicon Valley y se reunió con Tim Cook, entonces director ejecutivo de Apple, además de Sam Altman, de OpenAI, Sundar Pichai, de Google, y Mark Zuckerberg, de Meta Platforms, para promover inversiones que incluyeran proyectos en la Patagonia. Steve Sasse, vicepresidente para América Latina de datacenterHawk, sostuvo que Argentina no figuraba en el mapa de los inversores dos años antes, mientras Hadassa Lutz, cofundadora de Cloud2Ground, advirtió que tener energía disponible no es suficiente para convertir una ubicación en un centro de datos competitivo.
Chubut, Bahía Blanca y los límites de la oportunidad
En la provincia de Chubut, la empresa polaca Green Capital comunicó en julio de 2026 un plan para construir un centro de datos cuya primera etapa alcanzaría 300 MW. La inversión inicial fue estimada en entre USD $3.000 millones y USD $5.000 millones, mientras la compañía contempla una expansión potencial hasta 3.000 MW. Esa escala dependerá de conseguir inversores y de obtener los beneficios de un régimen de inversión que planea solicitar en 2027. Green Capital arrienda aproximadamente 1.298 kilómetros cuadrados al sur de Trelew para desarrollar parques eólicos y solares.
El proyecto de Chubut busca evitar el uso de la red eléctrica nacional mediante generación propia, una estrategia que podría reducir la exposición a restricciones de transmisión, pero que exige construir una infraestructura energética paralela. Marta Złotkowska, responsable de desarrollo internacional y centros de datos de Green Capital, describió la necesidad de atraer capital antes de avanzar con la expansión. La escala anunciada muestra el potencial de la región, aunque también evidencia la distancia entre una visión de largo plazo y una obra lista para operar.
La provincia de Buenos Aires también participa en la competencia por captar esta nueva demanda. Pampa Energía acordó suministrar 30 MW para la primera etapa de un centro de datos en una zona franca de Bahía Blanca, ciudad conocida por su disponibilidad de energía eólica. Pablo Amarelle, gerente general de la concesionaria de la zona, afirmó que ya comenzó la construcción de un parque tecnológico y que espera cerrar acuerdos definitivos de inversión hacia finales de 2026.
La conectividad representa uno de los principales obstáculos para que la Patagonia compita con ubicaciones más consolidadas de la región. En julio, la agencia argentina de comunicaciones dijo que pretende crear una segunda estación de aterrizaje de cable de fibra óptica para hacer el sur del país más atractivo para los centros de datos, mientras Argentina todavía está por detrás de Chile, Uruguay y Paraguay en proyectos de gran escala. Ariel Graizer, presidente de la Cámara Argentina de Internet, afirmó que los hyperscalers evalúan expansiones y posibilidades que antes parecían inviables, pero esa demanda necesitará redes, energía y operadores capaces de sostenerla.
La región parte con desventaja frente a sus vecinos, donde Amazon avanza con un megacentro de datos en Chile, Google construye una instalación en Uruguay y Paraguay presentó planes respaldados por Taiwán. Gustavo Castagnino, director de asuntos corporativos de Genneia, la principal empresa argentina de energías renovables, pidió distinguir entre el interés inicial y los proyectos que realmente comienzan a construirse. Luis Schilling, copresidente para América Latina de iMasons, incluso pospuso tres veces un viaje para que empresas recorrieran sitios patagónicos, y ahora espera realizarlo en febrero.
Los inversores también observan la continuidad de las reformas económicas y la posibilidad de una reelección de Milei, factores que podrían influir en la percepción de riesgo del país. Steve Sasse describió una transformación rápida en la visibilidad internacional de Argentina, mientras el empresario Martín Varsavsky comparó el interés actual con la idea de plantar una bandera para mostrar que el país cuenta con energía abundante y condiciones atractivas para invertir. Peter Thiel, por su parte, compró una participación de 1% en Vista Energy, productora petrolera con operaciones en Vaca Muerta, según una presentación regulatoria de agosto.
La Patagonia tiene los ingredientes que buscan los desarrolladores de inteligencia artificial: electricidad, espacio, frío y recursos naturales, pero todavía necesita demostrar que puede convertir esas ventajas en infraestructura confiable y conectada. El resultado dependerá de que los anuncios consigan contratos definitivos, capital privado, permisos, redes de fibra y acuerdos que contemplen a las comunidades locales, no únicamente de la magnitud de los recursos disponibles.
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