Por Canuto  

XRP llegó a 2026 con catalizadores positivos, pero el estallido del conflicto entre EE. UU., Israel e Irán cambió el eje del mercado. La criptomoneda cayó con fuerza, registró ventas masivas en Binance y quedó atrapada en una dinámica donde la geopolítica pesa más que las alianzas bancarias, los ETF o el avance del ecosistema de Ripple.
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  • XRP cayó desde la zona de USD $1,40 hasta USD $1,27 tras los ataques del 28 de febrero, con 472 millones de XRP valorados en USD $652 millones entrando a Binance.
  • Pese a fundamentos positivos como flujos hacia ETF, nuevas alianzas bancarias y el crecimiento de RLUSD, la tensión geopolítica siguió dominando el precio.
  • Rumores de contactos para poner fin al conflicto impulsaron un rebote temporal hasta USD $1,46, pero XRP no logró sostener ese nivel y volvió a ceder.

 


XRP comenzó 2026 con fundamentos que, en otro contexto, habrían reforzado una narrativa alcista. Entre los elementos que daban soporte al activo figuraban mayores flujos hacia ETF, nuevas asociaciones bancarias y el crecimiento de la stablecoin RLUSD de Ripple, que se acercaba a una capitalización de mercado de USD $2.000 millones.

Sin embargo, el desempeño del token tomó una dirección muy distinta. Apenas transcurridos tres meses del año, XRP acumuló una caída superior a 35% y pasó a cotizar alrededor de USD $1,35, en un entorno marcado por sentimiento bajista generalizado y un deterioro abrupto del contexto geopolítico.

La lectura que se impone en el mercado es que los factores macro y políticos pasaron a tener más peso que los avances propios del ecosistema Ripple. Según reportó Yahoo Finance, la tensión entre EE. UU., Israel e Irán agravó una corrección que ya venía afectando al mercado cripto y aceleró las pérdidas de XRP en cuestión de horas.

Para entender el movimiento, conviene recordar que XRP no se movía de forma aislada. Bitcoin también mostraba debilidad, y la nominación de Kevin Warsh como próximo presidente de la Fed había sumado presión sobre los activos de riesgo, alimentando una actitud defensiva entre inversionistas dentro y fuera del sector cripto.

Una caída que venía de antes y que la guerra aceleró

XRP abrió el año con un avance hasta USD $2,40, pero ese nivel terminó siendo un máximo de corta duración. Antes del estallido del conflicto en Irán, el activo ya había retrocedido de forma pronunciada y para la última semana de febrero había bajado hacia la zona baja de USD $1,40, una pérdida cercana a 40% en unas siete semanas.

El 28 de febrero se produjo el punto de inflexión. Ese día, EE. UU. e Israel lanzaron ataques contra instalaciones militares iraníes y murió el líder supremo Ali Khamenei. Como los mercados tradicionales estaban cerrados por el fin de semana, el mercado de criptomonedas quedó como el principal espacio para reaccionar de inmediato al shock informativo.

La respuesta fue violenta. XRP cayó desde la franja baja de USD $1,40 hasta USD $1,27 en cuestión de horas. Los datos on-chain mostraron además que 472 millones de XRP, valorados en unos USD $652 millones, inundaron Binance durante la venta inicial, una señal de salida acelerada por parte de grandes tenedores.

El deterioro no se detuvo ahí. En los días posteriores, la Guardia Revolucionaria de Irán cerró el Estrecho de Ormuz, paso clave para cerca de una quinta parte del suministro diario mundial de petróleo. A la vez, Israel lanzó nuevos ataques sobre Teherán y Beirut, mientras drones iraníes golpeaban la embajada de EE. UU. en Riad.

Cada uno de esos titulares reforzó la aversión al riesgo. XRP siguió cayendo junto con Bitcoin y, en su peor momento, tocó la zona de USD $1,11 antes de que apareciera una reacción compradora. A comienzos de marzo, el precio había regresado al rango de entre USD $1,30 y USD $1,42, aunque el daño acumulado seguía siendo evidente.

El episodio dejó una conclusión clara para traders e inversionistas. Aunque XRP ya venía corrigiendo, el conflicto en Irán convirtió una tendencia bajista previa en una liquidación mucho más severa, condensada en apenas un fin de semana y amplificada por la operativa ininterrumpida del mercado cripto.

El rebote por rumores de paz y su rápida pérdida de impulso

El 4 de marzo apareció el primer giro relevante en la narrativa. The New York Times informó que el ministerio de inteligencia de Irán había utilizado el servicio de espionaje de una tercera nación para contactar a la CIA con el objetivo de poner fin al conflicto. Era el quinto día de combates y el mercado no esperaba una señal de distensión tan temprana.

La noticia activó una reacción inmediata en varios frentes. Bitcoin avanzó más de USD $70.000, el petróleo retrocedió más de 2% y el crudo Brent cayó hacia USD $82 por barril. En ese mismo movimiento, XRP saltó hasta USD $1,46 en cuestión de horas, mostrando cuán sensible se había vuelto a cualquier cambio en el panorama geopolítico.

El volumen de negociación de XRP aumentó 39,7% en una sola sesión. Además, los ETF de XRP captaron USD $7,53 millones solo el 5 de marzo, mientras los datos on-chain señalaron que 130 millones de XRP se movieron entre billeteras de ballenas durante las 24 horas posteriores al reporte, lo que fue interpretado como reposicionamiento más que venta de pánico.

Pero el impulso alcista duró poco. XRP no consiguió sostenerse por encima de USD $1,45 y al día siguiente ya había retrocedido hacia USD $1,41. Para la semana terminada el 7 de marzo, el activo fue de hecho el único gran criptoactivo que registró salidas netas de productos de inversión, con retiros por USD $30,3 millones, mientras Bitcoin captó USD $521 millones.

Ese contraste mostró una diferencia importante dentro del mercado. Aunque el alivio temporal mejoró el apetito por riesgo, los inversionistas no parecían dispuestos a devolver a XRP una prima sostenida mientras no existiera una resolución concreta del conflicto ni señales claras de estabilización política en Medio Oriente.

Al momento descrito en la fuente, XRP oscilaba entre USD $1,35 y USD $1,42, todavía lejos de los niveles previos a la guerra. El episodio dejó la impresión de que cualquier rebote basado en expectativas diplomáticas seguiría siendo frágil mientras la situación en la región continuara abierta.

Cuando la geopolítica pesa más que los fundamentos de Ripple

Uno de los elementos más llamativos del caso es que XRP enfrentó esta presión pese a contar con noticias corporativas y de adopción que normalmente habrían sido consideradas alcistas. Entre ellas se mencionan su asociación con Deutsche Bank, la integración con Aviva y el aumento de las entradas hacia ETF vinculados al activo.

También figuraba el avance de RLUSD, la stablecoin de Ripple, cada vez más cerca de una capitalización de mercado de USD $2.000 millones. En un mercado centrado en fundamentos, estos desarrollos podrían haber servido como base para estabilizar el precio o incluso impulsar una recuperación sostenida.

No obstante, el mercado optó por otra jerarquía de riesgos. En momentos de incertidumbre global, los operadores tienden a reducir exposición a activos volátiles y a responder primero a factores como guerra, petróleo, política monetaria y liquidez. XRP quedó así atrapado en una lógica donde su desempeño dependía menos de Ripple y más de los titulares internacionales.

Ese cambio de foco resulta especialmente importante para quienes siguen el activo desde una perspectiva de largo plazo. La desconexión temporal entre precio y fundamentos no implica necesariamente que los avances del ecosistema hayan perdido valor, pero sí sugiere que, por ahora, no son suficientes para imponerse sobre el miedo macroeconómico y geopolítico.

La fuente también destaca que el ministro de Relaciones Exteriores de Irán aseguró que su país no negociará con EE. UU., mientras Donald Trump exigió una rendición incondicional. Con posiciones tan distantes, el mercado interpreta que una salida rápida sigue siendo incierta y que XRP podría permanecer atascado entre USD $1,30 y USD $1,50 hasta que surja alguna resolución clara.

Para los participantes del mercado, el episodio funciona además como recordatorio de una característica central del sector cripto. A diferencia de las bolsas tradicionales, este mercado opera sin pausas, por lo que absorbe de inmediato el impacto de crisis internacionales, fines de semana incluidos, amplificando movimientos y convirtiéndose en válvula de escape para el riesgo global.

En ese marco, XRP pasó de ser una historia apoyada en adopción institucional, ETF y expansión del ecosistema Ripple a convertirse en un termómetro del nerviosismo global. Mientras continúe esa dinámica, los fundamentos seguirán presentes, pero el precio dependerá ante todo de cómo evolucione el conflicto en Medio Oriente.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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