Por Canuto  

Un estudio de Delphi Digital sobre seis tokens y 3,7 millones de billeteras concluye que los airdrops ya no están formando comunidades duraderas. La firma sostiene que entre 78% y 94% de las wallets receptoras vende la mayor parte de sus asignaciones antes de 90 días, lo que reabre el debate sobre si este modelo sigue siendo útil para distribuir tokens.

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  • Delphi Digital analizó cinco años de datos y rastreó 3,7 millones de billeteras en cuatro cadenas.
  • Según la firma, entre 78% y 94% de las wallets que recibieron airdrops en seis tokens relevantes vendió la mayor parte antes de 90 días.
  • El informe sostiene que el mercado se mueve desde las donaciones de tokens hacia esquemas basados en rendimiento, recompras y staking.

 


Los airdrops se convirtieron en una herramienta habitual dentro del ecosistema cripto. Durante años, muchos proyectos los usaron para premiar a usuarios tempranos, descentralizar la propiedad del token y construir comunidades activas alrededor de nuevos protocolos.

Sin embargo, esa fórmula enfrenta ahora un cuestionamiento más severo. Un análisis de Delphi Digital concluye que el modelo estaría perdiendo efectividad, ya que una proporción muy alta de las billeteras receptoras vende sus tokens en los primeros 90 días, en lugar de permanecer vinculada al proyecto.

La investigación revisó seis tokens importantes distribuidos en cuatro cadenas y siguió la actividad de 3,7 millones de billeteras durante un período de cinco años. De acuerdo con el estudio, entre 78% y 94% de las wallets receptoras liquidó la mayor parte de su asignación dentro de ese lapso.

La tesis central es directa: los airdrops ya no están generando tenedores comprometidos, sino vendedores oportunistas. Esa lectura golpea uno de los mecanismos de crecimiento más extendidos en DeFi y en otros segmentos del mercado de activos digitales.

Una señal de desgaste en el modelo de distribución

Delphi Digital examinó casos como Uniswap (UNI), Arbitrum (ARB), Jupiter (JUP) y Pudgy Penguins (PENGU), además de otros tokens no detallados en el texto base. El resultado, según la firma, muestra que la salida de participantes no solo es elevada, sino que además empeora con el tiempo en lugar de estabilizarse.

Uno de los hallazgos destacados del informe es que las tasas reales de venta fueron entre 4 y 11 puntos porcentuales más altas al día 90 que al día 30. Ese dato resulta relevante porque una parte importante del debate de mercado suele concentrarse en la conducta del primer mes tras el lanzamiento.

En otras palabras, la cifra de 30 días, citada con frecuencia para medir retención o presión de venta, estaría subestimando el verdadero nivel de abandono. Para Delphi, mirar el comportamiento a tres meses ofrece una imagen más completa de la respuesta de los beneficiarios.

Este matiz importa para cualquier proyecto que use tokens como incentivo de adquisición. Si gran parte de los receptores termina vendiendo semanas después del corte inicial, el costo real de la estrategia puede ser muy superior al que sugieren los análisis más cortos.

Por qué Delphi cree que la situación puede empeorar

La firma expuso cuatro argumentos principales para sostener que el problema no es transitorio. El primero tiene que ver con la caída en el costo de operar billeteras falsas, conocidas en la industria como sybil wallets, utilizadas para multiplicar la recepción de incentivos.

Según Delphi, ese costo se aproxima a cero debido al avance de herramientas automatizadas que abaratan la “agricultura” de airdrops y vuelven menos confiable la detección. Si crear identidades económicas artificiales es cada vez más fácil, el incentivo para explotar este tipo de campañas también crece.

El segundo factor apunta al perfil de los próximos emisores. La firma sostiene que una nueva ola de actores, entre ellos tesoros tokenizados y plataformas DeFi reguladas, no estará dispuesta a enviar activos a billeteras anónimas del mismo modo que lo hicieron muchos proyectos de la etapa anterior.

El tercer argumento se relaciona con la matemática de adquisición de usuarios. Delphi puso como ejemplo a Arbitrum, cuyo airdrop habría implicado un pago estimado de USD $1.160.000.000 a usuarios que abandonaron en el plazo de un mes. La cifra ilustra, a juicio de la firma, la magnitud del gasto cuando la retención es débil.

El cuarto punto se centra en los casos atípicos que suelen presentarse como prueba de que el modelo todavía funciona. Para Delphi, esas excepciones no alteran la conclusión general, porque dependen de condiciones muy específicas que no pueden replicarse con facilidad en todo el mercado.

Excepciones como Hyperliquid y Jito no cambian la tendencia

Entre esos ejemplos, la firma mencionó a Hyperliquid (HYPE). En ese caso, las ventas posteriores al airdrop habrían sido absorbidas mediante recompras, financiadas por más de USD $1.000.000.000 en ingresos. Ese respaldo permitió mitigar la presión del mercado, pero no sería una capacidad disponible para la mayoría de los protocolos.

También citó a Jito (JTO), cuyo esquema habría evitado buena parte de la agricultura oportunista porque el grupo de usuarios elegibles se mantuvo pequeño. Esa restricción redujo el margen para la explotación masiva del reparto, aunque se trata de una condición difícil de reproducir a gran escala.

En ese contexto, Delphi argumentó que la tokenómica está entrando en otra fase. La firma afirmó: “La economía de tokens está comenzando a requerir un verdadero rendimiento del protocolo. MegaETH bloqueó el 53% de su suministro detrás de metas de rendimiento. Pendle destina aproximadamente el 80% de los ingresos a recompras para los stakers. La distribución de tokens está pasando de donaciones a rendimiento”.

La cita resume un cambio de paradigma cada vez más visible en el sector. En lugar de confiar en distribuciones gratuitas como principal mecanismo de adopción, algunos proyectos están reforzando esquemas ligados a flujos de caja, recompras o incentivos vinculados al uso efectivo del protocolo.

Contexto para entender el debate sobre airdrops

Para los lectores menos familiarizados con este mecanismo, un airdrop es una distribución gratuita de tokens a determinadas direcciones. Puede premiar uso temprano, participación en testnets, provisión de liquidez o actividades específicas dentro de una plataforma.

La lógica original era doble. Por un lado, permitía descentralizar la tenencia del activo sin depender solo de inversionistas privados. Por otro, buscaba convertir a usuarios tempranos en promotores y participantes de largo plazo del ecosistema.

Pero el incentivo financiero abrió la puerta a comportamientos oportunistas. Con el tiempo, surgieron granjas especializadas en multiplicar direcciones y cumplir tareas mínimas para maximizar asignaciones, sin intención de usar el protocolo después del reparto.

Eso ha tensado la relación entre crecimiento, gobernanza y valor económico. Si la mayoría de los tokens entregados termina en ventas rápidas, el proyecto asume un costo alto y al mismo tiempo erosiona la narrativa comunitaria que justificó el airdrop en primer lugar.

Otro seguimiento ya había apuntado en la misma dirección

La lectura de Delphi no aparece en el vacío. El artículo original, publicado por BeInCrypto y reproducido por Yahoo Finance, recordó que un operador independiente ya había detectado señales similares en una revisión previa de campañas recientes.

Ese operador registró 30 airdrops recibidos desde diciembre de 2024 y encontró que solo uno seguía cotizando por encima de su precio de lanzamiento en ese momento. Varios, además, prácticamente se habían desplomado por completo, reforzando el patrón de debilidad posterior a la distribución.

Aunque ese seguimiento no reemplaza un estudio amplio, sí aporta un marco adicional para entender por qué el mercado observa con más escepticismo este tipo de estrategias. La repetición de malos desempeños posairdrop afecta tanto la percepción de los usuarios como la de los equipos emisores.

Por ahora, el diagnóstico de Delphi no implica que todas las distribuciones de tokens vayan a desaparecer. Pero sí sugiere que el sector podría estar dejando atrás la era del “token gratis” como fórmula suficiente para crear comunidad, y avanzando hacia modelos donde la permanencia dependa más del rendimiento real del protocolo.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA

 


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