Por Angel Di Matteo   𝕏 @shadowargel

Colombia sigue creciendo en actividad cripto, pero perdió posiciones en el ranking global. Mauricio Tovar plantea una agenda para convertir esa demanda en inversión, empresas y empleo.

***

  • El país pasó del puesto 9 en 2020 al 34 en 2026; el cambio metodológico del índice exige cautela al comparar las ediciones.
  • Chainalysis calcula USD $29.100 millones de actividad en Colombia y un crecimiento del 13,8% en el período terminado en junio de 2026.
  • Tovar propone licencias proporcionales, acceso bancario, tokenización con garantías y nuevas reglas para pagos y ahorro.

Colombia mantiene un mercado de criptomonedas en expansión, pero ha perdido el lugar que ocupaba al inicio de la década en la clasificación internacional de adopción. Esa es la tensión que examina Mauricio Tovar Gutiérrez, cofundador de Tropykus y CEO de TRUWeb3 en un análisis publicado el pasado 27 de octubre en su cuenta de LinkedIn, donde reúne indicadores de Chainalysis y cuestiona la falta de una estrategia regulatoria que permita desarrollar la industria local.

Su argumento no es que los colombianos hayan abandonado las criptomonedas. Por el contrario, reconoce que la actividad sigue creciendo. Su preocupación es que esa demanda no encuentre condiciones suficientes para convertirse en empresas, inversión y empleo dentro del país, mientras otras jurisdicciones ofrecen marcos específicos para los activos digitales.

Los datos permiten distinguir dos planos: la posición relativa de Colombia en un índice internacional y el tamaño de su economía cripto. El primero muestra un retroceso frente a 2020; el segundo registra crecimiento. Ninguno, por sí solo, demuestra cuánto de ese desempeño puede atribuirse a una decisión regulatoria concreta.

Del puesto 9 al 34: qué indica la pérdida de posiciones

Tovar parte de una comparación entre el noveno lugar que Colombia ocupaba en 2020 y el puesto 34 de la edición 2026 del índice global de adopción de Chainalysis. Su recorrido también incluye el puesto 15 en 2022, el 32 en 2023, el 36 en 2024 y el 29 en 2025. Así, el resultado más reciente supone una caída de cinco posiciones frente a la edición anterior, aunque permanece por encima del lugar registrado en 2024.

La serie describe una pérdida de protagonismo frente al comienzo de la década, pero no una caída ininterrumpida. Además, la comparación tiene una limitación importante: Chainalysis cambió su metodología en 2026. Por ello, las posiciones de distintas ediciones no deben tratarse como una medición idéntica repetida año tras año.

La nueva clasificación de adopción de base abarca 117 países y combina cuatro componentes: entradas de valor a servicios cripto, transferencias entre billeteras personales dentro de un país, flujos transfronterizos y saldos acumulados. Normaliza los indicadores y utiliza la media geométrica de sus puntuaciones, de modo que un desempeño equilibrado pesa más que destacar únicamente en una dimensión.

También incorpora ajustes económicos y estimaciones geográficas. Para distribuir la actividad de los servicios entre países, utiliza tráfico web y ajustes por ingresos; para las billeteras personales, emplea señales de comportamiento. La firma reconoce límites asociados a la geolocalización, las VPN y otros factores. No se trata de un censo de usuarios ni de una medición directa de todas las transacciones realizadas en Colombia.

En la edición 2026, Brasil ocupa el primer lugar mundial y México el 11. Según los datos del mapa oficial citados por Tovar, Argentina aparece en el 24, Chile en el 30 y Venezuela en el 32, todos por delante de Colombia. Esa comparación sitúa al país en el sexto lugar entre esas economías latinoamericanas por adopción de base, una métrica distinta del volumen total de actividad.

USD $29.100 millones y crecimiento del 13,8%

El informe regional de Chainalysis calcula que Colombia registró USD $29.100 millones de actividad cripto durante los doce meses comprendidos entre el 1 de julio de 2025 y el 30 de junio de 2026. Con ese resultado fue el quinto mercado de América Latina, detrás de Brasil, Argentina, México y Venezuela.

La actividad colombiana creció un 13,8% frente al período anterior. El avance superó el 9,8% regional y contrastó con una contracción global del 1,6%. Sin embargo, quedó por debajo del crecimiento de México, del 25,5%, y de Argentina, del 15,3%. La comparación refuerza la idea de una economía que se expande sin liderar el ritmo de sus principales pares.

Los cinco mayores mercados regionales concentraron más del 80% de la actividad calculada por la firma. Brasil alcanzó USD $252.500 millones; Argentina, USD $88.500 millones; México, USD $77.600 millones; y Venezuela, USD $39.100 millones. Que Brasil lidere el índice pese a registrar una contracción anual del 1,6% ilustra por qué ranking, tamaño y crecimiento no son equivalentes.

La cifra de USD $29.100 millones tampoco representa dinero invertido exclusivamente en comprar criptomonedas, capital captado por empresas colombianas ni ingresos tributarios. Es una estimación de actividad en cadena que combina entradas a servicios, transferencias personales domésticas y determinados flujos transfronterizos, con reglas para evitar duplicar operaciones.

Esta precisión importa frente a cifras divulgadas bajo otros enfoques. DiarioBitcoin reseñó anteriormente un informe de Anif que situaba los flujos colombianos en USD $44.200 millones entre julio de 2024 y junio de 2025. No corresponde comparar ese total directamente con los USD $29.100 millones para deducir una caída: cambian el período y el marco de medición. El crecimiento del 13,8% es la comparación interanual que ofrece Chainalysis bajo su medición de 2026.

Los usuarios y las stablecoins muestran una demanda persistente

Otro indicador destacado por Tovar es la estimación de 5,8 millones de personas con exposición a criptoactivos en Colombia. La cifra fue presentada en julio de 2025 por Daniel Acosta, directivo de Binance, en una entrevista con La República. Debe leerse como una estimación de la industria para ese momento, no como un registro oficial actualizado de usuarios activos ni como una cifra exclusiva de clientes de Binance.

Las stablecoins aportan otra señal. El informe regional de Chainalysis sitúa las entradas a servicios en estos activos en Colombia en USD $3.500 millones durante el segundo trimestre de 2026. Ese dato trimestral mide un canal específico, por lo que no debe confundirse con el tamaño anual de toda la economía cripto colombiana.

Los usos descritos por empresas del sector ayudan a entender la demanda. En una cobertura de DiarioBitcoin sobre Chainalysis Nodes Colombia 2025, representantes de Bitso, Minteo y OrionX hablaron de remesas, pagos internacionales y conversión de stablecoins a pesos para atender operaciones empresariales. Son ejemplos comerciales que amplían la conversación más allá del trading, sin constituir una medición representativa de todos los usuarios.

La crítica regulatoria de Tovar y los resultados del piloto

Tovar atribuye buena parte de las oportunidades desaprovechadas a la incertidumbre jurídica. Cuestiona la postura del Banco de la República, la participación que ha tenido la industria en la elaboración de propuestas y la falta de una salida normativa más clara tras años de pruebas y debates. Estas son valoraciones del autor; el índice de Chainalysis no prueba que el banco central sea la causa del retroceso relativo de Colombia.

Un caso verificable es el cierre del piloto de conexión entre entidades financieras y exchanges. La Superintendencia Financiera informó el 27 de junio de 2024 que las pruebas habían terminado el día 13 de ese mes. Aunque Tovar recuerda nueve alianzas seleccionadas en 2021, el balance de cierre señala que operaron siete.

El supervisor afirmó que no se observaron incidentes que pusieran en riesgo la continuidad del piloto ni se materializaron riesgos que afectaran a los consumidores financieros o la estabilidad de las entidades participantes. También describió avances en controles de lavado de activos, ciberseguridad y atención al consumidor. Para Tovar, la oportunidad perdida fue que ese aprendizaje no resolviera la incertidumbre sobre un régimen general.

El balance oficial, sin embargo, mantuvo advertencias sobre volatilidad, ausencia de garantías y falta de cobertura del seguro de depósitos. El resultado de un entorno controlado no implica que cualquier modelo de negocio cripto carezca de riesgos ni convierte a los activos en moneda de curso legal.

La postura institucional tampoco es estática. En febrero de 2026, Valora Analitik recogió declaraciones de Andrés Murcia, del Banco de la República, quien describió una evolución desde una posición inicialmente prohibitiva hacia un enfoque regulatorio. Entre los objetivos señalados figuraban protección del consumidor, estabilidad financiera, innovación y competencia. Esa explicación aporta contexto a una discusión que Tovar considera todavía insuficiente.

El autor también menciona el caso de Wenia como ejemplo de empresas que buscan certidumbre en otras jurisdicciones. Los términos de Wenia confirman que Wenia Ltd. opera bajo una licencia Clase F de la Autoridad Monetaria de Bermudas. El dato identifica el marco de esa entidad, sin extender esa supervisión a todos los servicios del grupo ni equipararla a una licencia colombiana.

Las lecciones internacionales no se reducen a aprobar una ley

La comparación internacional ocupa una parte importante del texto de Tovar. En EE. UU., destaca el marco para stablecoins de pago de la GENIUS Act y el desarrollo de canales regulados de inversión. En El Salvador, pone el foco en las oportunidades de tokenización y atracción de empresas, más que en imponer el uso de Bitcoin.

Brasil le sirve para plantear una advertencia distinta: un país puede encabezar el ranking y, al mismo tiempo, adoptar exigencias que algunas empresas consideran demasiado costosas. Tovar cita salidas de plataformas y objeciones a los requisitos de capital como razones para diseñar licencias proporcionales. Su conclusión sobre la competencia no debe confundirse con una prueba de que toda regulación reduzca la adopción.

En la Unión Europea, distingue entre las restricciones vigentes de MiCA sobre remuneración de determinadas stablecoins y propuestas adicionales sobre préstamos y acceso a DeFi. En Argentina, separa el blanqueo temporal de activos de cambios posteriores en materia fiscal. Su argumento común es que Colombia debería evaluar las reglas por las opciones, empresas e inversión que permiten desarrollar, no únicamente por el número de autorizaciones expedidas.

Once propuestas para transformar actividad en competitividad

El diagnóstico desemboca en once líneas de acción. No son medidas aprobadas ni compromisos de las autoridades, sino la agenda que Tovar propone para el país:

  1. Una ley orientada al desarrollo de la industria. Licencias proporcionales al tamaño y riesgo de las empresas, separación de los activos de clientes y reservas uno a uno para stablecoins, junto con protección al usuario.
  2. Tokenización con derechos exigibles. Ajustar normas civiles, comerciales y registrales para que el comprador sepa si adquiere propiedad, ingresos o un derecho de cobro, y qué puede reclamar ante una quiebra.
  3. Acceso bancario con criterios objetivos. Revisar las advertencias de la Superfinanciera y ofrecer reglas claras para abrir y mantener cuentas, con controles acordes al riesgo.
  4. Resultados normativos después de los pilotos. Convertir los aprendizajes de los entornos de prueba en reglas y publicar un informe detallado del ejercicio de 2021 a 2024.
  5. Incentivos para declarar activos lícitos. Diseñar un régimen temporal de normalización de criptoactivos, tomando lecciones de la experiencia argentina.
  6. Actualizar el enfoque laboral. Permitir acuerdos voluntarios de remuneración en criptoactivos, incluidas stablecoins, mediante los cambios necesarios y respetando los derechos del trabajador.
  7. Conectar pagos cripto con Bre-B. Facilitar que el proveedor convierta criptoactivos y que el comercio reciba pesos. En ese esquema, Bre-B movería pesos, no criptomonedas.
  8. Ampliar las opciones de ahorro. Permitir cuentas en dólares y stablecoins en entidades colombianas, bajo supervisión local.
  9. Un Estado que use la tecnología. Impulsar instrumentos tokenizados y retomar experiencias de blockchain en contratación pública, sin confundir prototipos con sistemas ya desplegados.
  10. Convertir talento y eventos en proyectos. Atraer encuentros internacionales, inversión y desarrolladores, con una estrategia que deje capacidades en Colombia.
  11. Una industria que construya confianza. Documentar obstáculos, proteger recursos de los usuarios, publicar información y trabajar con la academia en áreas como pruebas de conocimiento cero e inteligencia artificial.

El balance de Tovar plantea una pregunta más amplia que recuperar puestos en una clasificación. Colombia ya tiene actividad, usuarios y casos de uso; el desafío, en su lectura, es ofrecer condiciones para que esa base genere negocios y soluciones desde el país. Los indicadores respaldan la existencia de un mercado relevante y creciente, mientras que la relación entre regulación y oportunidades perdidas sigue siendo una tesis que requiere evaluación propia, no una conclusión automática del ranking.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


ADVERTENCIA: DiarioBitcoin ofrece contenido informativo y educativo sobre diversos temas, incluyendo criptomonedas, IA, tecnología y regulaciones. No brindamos asesoramiento financiero. Las inversiones en criptoactivos son de alto riesgo y pueden no ser adecuadas para todos. Investigue, consulte a un experto y verifique la legislación aplicable antes de invertir. Podría perder todo su capital.

Suscríbete a nuestro boletín