Por Canuto  

Una propuesta para lanzar una stablecoin vinculada al dólar en Venezuela vuelve a poner sobre la mesa el papel de los activos digitales en economías con controles cambiarios. La idea, planteada por Alejandro Grisanti, apunta a resolver trabas en el acceso y distribución de divisas, especialmente para pequeñas y medianas empresas, en línea con un diagnóstico más amplio sobre las fallas estructurales del sistema cambiario local.

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  • Alejandro Grisanti, CEO de Ecoanalítica, propuso una stablecoin vinculada al USD para Venezuela.
  • La iniciativa buscaría eludir los controles cambiarios y mejorar la distribución de dólares.
  • El planteamiento pone el foco en las necesidades de pequeñas y medianas empresas del país.

 

Venezuela vuelve a aparecer en la conversación regional sobre activos digitales tras una propuesta enfocada en el uso de una stablecoin vinculada al dólar estadounidense. La idea fue planteada por Alejandro Grisanti, CEO de la firma de consultoría económica Ecoanalítica, y se enmarca en un diagnóstico más amplio sobre las limitaciones operativas del sistema cambiario venezolano.

En un informe publicado a inicios de mes, Grisanti propuso una stablecoin atada al dólar estadounidense (USD) como mecanismo para eludir los controles cambiarios vigentes en el país. El planteamiento también busca atender un problema muy concreto: las dificultades de distribución de dólares para pequeñas y medianas empresas.

En el informe, Ecoanalítica identifica fallas en la canalización de divisas más que en su disponibilidad, señalando que una parte relevante de los dólares en el sistema financiero local permanece subutilizada o con restricciones operativas.

La propuesta surge en un contexto donde las stablecoins han ganado relevancia en América Latina como herramientas para pagos, ahorro y cobertura frente a la volatilidad monetaria. En economías con restricciones cambiarias o acceso desigual a divisas, estos instrumentos suelen presentarse como una vía digital para mover valor con menos fricciones. En el caso venezolano, el informe también reconoce explícitamente este fenómeno y plantea que “se sugiere evaluar la implementación de un sistema basado en stablecoins integradas al sistema financiero formal, bajo regulación estricta y con mecanismos de cumplimiento AML/KYC.”

Aunque el reporte no ofrece detalles técnicos sobre el diseño del activo, la entidad emisora ni el eventual marco legal, sí deja clara la intención central de la iniciativa: crear una referencia digital al dólar que pueda circular con mayor facilidad dentro de la economía venezolana, complementando —o incluso sustituyendo parcialmente— mecanismos tradicionales que hoy presentan fricciones operativas.

Una propuesta enfocada en los controles cambiarios

El punto de partida de la idea es el sistema de controles cambiarios que ha marcado por años el funcionamiento financiero de Venezuela. En la práctica, este tipo de restricciones suele complicar el acceso formal a divisas y elevar los costos operativos para empresas que necesitan pagar proveedores, importar insumos o preservar liquidez en una moneda más estable. El informe de Ecoanalítica profundiza en este punto, señalando que la oferta oficial de divisas está altamente concentrada y que amplios sectores —especialmente pymes— quedan excluidos del acceso directo, recurriendo en muchos casos a mercados paralelos o soluciones informales.

En ese entorno, una stablecoin vinculada al USD podría operar como una herramienta para facilitar transferencias y pagos sin depender por completo de los canales tradicionales. Para muchas empresas pequeñas, la dificultad no solo está en obtener dólares, sino en recibirlos, distribuirlos y utilizarlos con rapidez dentro de sus cadenas de operación, especialmente en un sistema donde históricamente han existido restricciones para movilizar fondos hacia el exterior o realizar pagos internacionales.

Ese detalle es precisamente uno de los puntos subrayados por Grisanti. De acuerdo con lo reseñado, el economista plantea que una moneda estable podría ayudar a resolver los problemas de distribución de dólares para pequeñas y medianas empresas, un segmento que suele tener menos margen financiero y menor capacidad para absorber costos derivados de restricciones cambiarias.

El informe también advierte que estas distorsiones han incentivado prácticas de arbitraje y ampliado la brecha entre el tipo de cambio oficial y el de mercado, generando ineficiencias económicas relevantes.

El interés por este tipo de instrumentos también se conecta con una tendencia más amplia en la región. En varios países latinoamericanos, el uso de stablecoins ha crecido como respuesta a la inflación, a la depreciación de monedas locales y a las limitaciones del sistema bancario para ciertas operaciones transfronterizas o de resguardo de valor.

Por qué las pymes están en el centro del debate

Las pequeñas y medianas empresas suelen ser las más expuestas cuando una economía enfrenta trabas para acceder a moneda dura. Suelen depender de flujos constantes de caja, tienen menor poder de negociación y, en muchos casos, no cuentan con estructuras sofisticadas para cubrir riesgos cambiarios.

Cuando la disponibilidad de dólares es irregular, estas empresas pueden ver afectadas compras de inventario, pagos a proveedores y planificación financiera. Por eso, una solución digital referenciada al USD podría ser vista como una infraestructura complementaria, capaz de reducir tiempos y simplificar movimientos de valor dentro del ecosistema comercial.

El informe de Ecoanalítica añade que la exclusión de este segmento del sistema oficial ha sido uno de los principales factores que ha desplazado actividad hacia mercados paralelos, reforzando la necesidad de soluciones alternativas.

Sin embargo, el simple hecho de proponer una stablecoin no resuelve por sí mismo los desafíos de implementación. Harían falta definiciones sobre respaldo, gobernanza, custodia, convertibilidad y supervisión. También sería clave conocer cómo se integraría con comercios, plataformas de pago y actores financieros ya presentes en el mercado venezolano.

El contexto regional de las stablecoins

La noticia se enmarca además en un momento en que las monedas de América Latina han mostrado un desempeño destacado frente a otras referencias, según sugiere el encabezado original difundido por la fuente. Ese telón de fondo añade una capa de interés al debate, porque combina la evolución del mercado cambiario regional con el auge de soluciones digitales basadas en dólar.

En América Latina, las stablecoins han encontrado casos de uso que van desde remesas hasta pagos entre empresas, resguardo de ahorros y arbitraje de liquidez. Su crecimiento se ha visto impulsado por una demanda constante de exposición al dólar, especialmente en países donde las monedas locales enfrentan episodios de volatilidad o pérdida de poder adquisitivo.

Venezuela ha sido uno de los mercados donde el interés por alternativas digitales al dinero tradicional ha sido más visible durante los últimos años. Tanto por necesidad como por adaptación tecnológica, usuarios y comercios han explorado distintas formas de pagos electrónicos, criptomonedas y referencias dolarizadas para realizar transacciones cotidianas. En paralelo, desarrollos recientes —como el levantamiento de sanciones por parte de Estados Unidos al Banco Central de Venezuela— introducen un nuevo elemento en la ecuación, al permitir una mayor conexión del sistema financiero local con redes internacionales y potencialmente mejorar la canalización formal de divisas.

En ese marco, una stablecoin local o adaptada a necesidades específicas del mercado venezolano podría tener atractivo si logra resolver problemas reales de acceso, costo y usabilidad. No obstante, su viabilidad dependería de factores regulatorios, tecnológicos y de confianza, elementos esenciales para cualquier activo cuya estabilidad repose en una promesa de paridad con el dólar.

Lo que se sabe y lo que aún falta por definir

Hasta ahora, la propuesta de Grisanti se conoce en términos generales. No se han difundido detalles sobre si la stablecoin sería pública o privada, si operaría sobre una red blockchain específica, ni cuál sería el mecanismo exacto para mantener su vínculo con el USD.

Tampoco hay información sobre participación estatal, respaldo bancario o alianzas con actores del sector fintech. Estos puntos son decisivos, porque una stablecoin diseñada para uso empresarial necesita claridad jurídica y operativa si aspira a ser adoptada por negocios que ya trabajan bajo presión financiera. El propio informe de Ecoanalítica sugiere que cualquier implementación debería integrarse al sistema financiero formal y acompañarse de reglas claras, transparencia institucional y coordinación con actores internacionales.

Otro elemento ausente es la escala del proyecto. No está claro si apunta a un piloto acotado, a una infraestructura para pagos comerciales o a un instrumento de circulación más amplia. Cada enfoque implicaría retos distintos de cumplimiento, auditoría y gestión de riesgos.

Lo cierto es que la propuesta vuelve a poner en discusión el potencial de las stablecoins como herramientas funcionales en economías complejas. Más allá del entusiasmo tecnológico, el punto central seguirá siendo el mismo: si pueden resolver problemas concretos de acceso a dólares y de distribución de liquidez para actores productivos que hoy enfrentan limitaciones estructurales.

En un escenario donde algunas restricciones externas comienzan a flexibilizarse, el foco podría desplazarse progresivamente hacia la capacidad interna del sistema para adaptarse y ejecutar reformas.

En ese sentido, la mención difundida por BSC News abre una conversación relevante para Venezuela y para la región. Si bien aún faltan definiciones, el planteamiento de una stablecoin vinculada al dólar refleja cómo las finanzas digitales siguen siendo exploradas no solo como innovación, sino como respuesta a restricciones económicas persistentes.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA


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