Chevron ya procesa crudo venezolano en su gran refinería de Mississippi tras la reanudación de envíos desde Venezuela, pero el aumento de oferta todavía no se refleja en el bolsillo de los conductores estadounidenses, presionados por el impacto global de la guerra con Irán y la volatilidad del mercado energético.
***
- Chevron importa un promedio de 250.000 barriles diarios de crudo venezolano y cree que puede elevar ese volumen hasta entre 350.000 y 400.000 barriles por día.
- La refinería de Pascagoula fue diseñada para procesar petróleos pesados y agríos como el de Venezuela, más baratos de comprar pero más complejos de refinar.
- Aunque EE. UU. recibe más barriles desde Venezuela, los precios de la gasolina siguen altos porque el mercado local continúa atado a las cotizaciones globales del crudo.
El retorno del petróleo venezolano a Estados Unidos ya tiene un punto visible en el mapa energético del país: la refinería de Chevron en Pascagoula, Mississippi. Allí comenzó a procesarse crudo procedente de Venezuela, algo que habría sido imposible apenas seis meses atrás, cuando las sanciones estadounidenses impedían ese flujo comercial.
El cambio ocurre en un momento sensible para el mercado petrolero. Mientras la guerra con Irán y el bloqueo del Estrecho de Ormuz elevan la tensión sobre la oferta mundial, las compañías energéticas buscan fuentes alternativas de abastecimiento. En ese contexto, el crudo venezolano vuelve a ganar relevancia para las refinerías del Golfo de México.
Según la información reportada por Yahoo Finance, el petrolero Minerva Gloria, de 820 pies, equivalentes a 250 metros de largo, atracó en el Mississippi Sound con una carga de 400.000 barriles de crudo venezolano. La escena sintetiza un giro geopolítico y comercial que conecta la política exterior de Washington, la infraestructura de refinación de Chevron y el bolsillo de millones de automovilistas.
Venezuela posee las mayores reservas de petróleo del mundo. Sin embargo, bajo el ex presidente de Venezuela Nicholas Maduro, sus exportaciones cayeron de forma significativa por falta de inversión. Luego se sumaron las sanciones de Estados Unidos, que bloquearon las importaciones provenientes del país sudamericano.
La situación cambió después de que el presidente Donald Trump prometiera aprovechar esas reservas tras la captura de Maduro por parte del ejército estadounidense en una sorpresiva redada nocturna en enero. A partir de ahí, los barriles venezolanos comenzaron a regresar al mercado internacional con más fuerza.
En marzo, las exportaciones mensuales de crudo de Venezuela superaron 1 millón de barriles por día por primera vez desde septiembre. Ese repunte abrió espacio para que empresas como Chevron importen cargamentos completos de crudo pesado hacia territorio estadounidense.
Chevron aprovecha una refinería hecha para crudo pesado
Tim Potter, director de la refinería de Chevron en Pascagoula, describió esta nueva etapa como un hecho clave no solo para la compañía, sino para toda la región del Golfo. La planta de Mississippi es la mayor operación de Chevron en Estados Unidos y, además, la única gran petrolera estadounidense que actualmente opera en Venezuela.
Esa combinación le da a la empresa una ventaja singular. Puede extraer su propio petróleo venezolano, procesarlo por cuenta propia y colocarlo directamente en el mercado de consumo de Estados Unidos. Para Chevron, eso representa un incentivo operativo y económico importante dentro de una cadena energética que ahora luce más integrada.
Potter explicó que la refinería fue diseñada, e incluso recibió inversiones específicas, para procesar petróleos pesados como el de Venezuela. Ese detalle técnico es crucial, porque no todo el crudo puede refinarse con la misma eficiencia en cualquier instalación.
El petróleo venezolano suele ser más barato de comprar precisamente por su dificultad de procesamiento. Es un crudo muy pesado, espeso, oscuro y con alto contenido de azufre, conocido con frecuencia como petróleo agrio. Aun así, sirve para producir diésel, gasolina, combustible para aviones y otros derivados esenciales.
Andy Walz, presidente de downstream, midstream y químicos de Chevron, señaló que la empresa importa ahora el equivalente a 250.000 barriles diarios de crudo venezolano en promedio. También afirmó que la petrolera cree posible elevar ese volumen otro 50%, hasta una banda de entre 350.000 y 400.000 barriles por día, solo en la parte correspondiente a Chevron dentro de su posición en Venezuela.
Walz aclaró que esa “posición en Venezuela” no significa que Chevron sea el único actor ligado a ese petróleo. Aunque es la única empresa estadounidense con capacidad de extracción en el país, otras compañías están comprando crudo venezolano a productores nacionales.
Más oferta para refinerías de EE. UU., pero no alivio inmediato en la gasolina
El impacto potencial de estas importaciones no se limita a una sola planta. Estados Unidos tiene 132 refinerías que operan con mezclas de distintos tipos de crudo. Cerca del 70% de la capacidad de refinación del país funciona de manera más eficiente con petróleo más pesado, un rasgo que vuelve atractivo el suministro venezolano.
Además, Estados Unidos importa muy poco petróleo de Oriente Medio. En 2025, esa proporción fue de aproximadamente 8%. Esto significa que un aumento de las compras desde Venezuela podría reforzar una fuente alternativa de abastecimiento en medio de las disrupciones derivadas del conflicto con Irán.
Trump subrayó ese punto en un discurso televisado la semana pasada. Allí aseguró que Estados Unidos casi no importa petróleo a través del Estrecho de Ormuz y que no recibirá nada por esa vía en el futuro, porque no lo necesita. En otra intervención, también elogió la capacidad productiva del país y mencionó los millones de barriles que, según dijo, están obteniendo de Venezuela.
Sobre el papel, una mayor disponibilidad de crudo debería contribuir a bajar el precio de la gasolina. Sin embargo, ese efecto todavía no llega a los consumidores. A pocos kilómetros de la refinería de Chevron, en una estación de servicio de la misma marca, los precios en los surtidores seguían subiendo.
David McQueen, veterano retirado de Vietnam que depende del seguro social, expresó su frustración con claridad. Dijo que odia el aumento de precios y que necesita que la gasolina baje porque se está hundiendo con ella. Cuando se le preguntó por qué seguía pagando tanto para llenar el tanque pese a estar rodeado de amplias reservas petroleras en Estados Unidos, respondió que cree que el gobierno está reteniendo la situación para mantener altos los precios.
En el surtidor contiguo, una conductora identificada como Donna contó que estaba llenando su tanque con USD $30 en combustible. Explicó que ahora conduce menos y gasta menos en otras cosas. También relató que sus nietos viven a unas pocas horas de distancia, pero que ya no los ve tan seguido porque viajar se volvió demasiado costoso.
La zona de Mississippi sigue registrando precios promedio por galón por debajo del promedio nacional, de acuerdo con la American Automobile Association. Aun así, antes de la guerra con Irán, la gasolina allí era casi USD $1 más barata, lo que muestra la magnitud del encarecimiento reciente.
El mercado global sigue mandando sobre el precio local
La razón principal por la que el regreso del petróleo venezolano aún no abarata el combustible en Estados Unidos está en la forma en que funciona el mercado petrolero. Aunque el suministro para ciertas refinerías pueda venir de fuentes relativamente cercanas, el precio general del crudo continúa atado a referencias globales.
Potter lo resumió al señalar que, aunque su refinería todavía puede acceder a crudo disponible por su suministro relativamente local, el precio general de ese crudo ha subido porque se basa en los mercados mundiales. En otras palabras, tener barriles más cerca no inmuniza a Estados Unidos frente a las subidas internacionales.
Ese punto es importante para entender por qué el retorno de las exportaciones venezolanas no produce un alivio automático en los surtidores. El sistema energético estadounidense es robusto y diversificado, pero sigue siendo susceptible a las mismas oscilaciones de oferta, demanda y riesgo geopolítico que afectan al resto del mundo.
Chevron, no obstante, sostiene que su apuesta terminará beneficiando a los consumidores. La empresa considera que la guerra con Irán está ocultando por ahora el impacto positivo de esa oferta adicional. Cuando las condiciones vuelvan a la normalidad, según Walz, esos barriles extra procedentes de Venezuela sí deberían traducirse en precios más bajos para los estadounidenses.
Por ahora, la imagen es dual. Por un lado, la infraestructura del Golfo de México vuelve a conectarse con una de las reservas petroleras más grandes del planeta. Por otro, los hogares estadounidenses siguen enfrentando gasolina cara, incluso en regiones estrechamente ligadas a la refinación y al transporte de crudo.
La refinería de Pascagoula se convierte así en un símbolo de esa contradicción. Tiene acceso a un petróleo pesado para el que fue diseñada, opera dentro de una red que puede absorber más barriles venezolanos y se encuentra en un país que produce más petróleo y gas que cualquier otro. Aun así, el beneficio para el consumidor final depende de un factor que ninguna empresa controla por completo: el precio global de la energía.
ADVERTENCIA: DiarioBitcoin ofrece contenido informativo y educativo sobre diversos temas, incluyendo criptomonedas, IA, tecnología y regulaciones. No brindamos asesoramiento financiero. Las inversiones en criptoactivos son de alto riesgo y pueden no ser adecuadas para todos. Investigue, consulte a un experto y verifique la legislación aplicable antes de invertir. Podría perder todo su capital.
Suscríbete a nuestro boletín
Artículos Relacionados
Mercados
Oro rebota sobre USD $4.800 tras tregua de dos semanas entre Trump e Irán
Forex
Futuros de Wall Street se disparan tras anuncio de alto el fuego de dos semanas con Irán
Análisis de mercado
Dogecoin mantiene estabilidad en USD $0,0929278 ante volumen elevado
Análisis de mercado