Por Canuto  

The Exploration Company cerró una ronda de financiación de USD $450 millones para desarrollar Storm, un motor reutilizable de alto empuje que todavía no ha sido encendido y que apunta a un lanzador pesado aún no encargado por Europa.
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  • La mayor parte de la ronda financiará el desarrollo y las pruebas del motor Storm hasta 2028.
  • El proyecto compite indirectamente con Prometheus, de ArianeGroup, mientras la ESA aún no convoca un programa europeo de lanzadores pesados.
  • La empresa elevó su capital acumulado a unos USD $680 millones, aunque no divulgó su valoración ni el desglose de sus supuestos contratos y compromisos.


The Exploration Company cerró una ronda de financiación de USD $450 millones para acelerar el desarrollo de Storm, un motor de cohete reutilizable de alto empuje que todavía no ha sido encendido. La empresa, conocida principalmente por su cápsula reutilizable Nyx, destinará la mayor parte del capital a una tecnología menos visible, pero decisiva para cualquier lanzador: el sistema de propulsión.

Hélène Huby, fundadora y directora ejecutiva de la compañía, explicó que su prioridad consiste en concentrarse en el motor porque, sin él, no puede existir un cohete completo. El financiamiento cubrirá una secuencia de pruebas que comenzará hacia finales de este año y se extenderá hasta 2028, aunque los primeros pasos serán ensayos de componentes y no un lanzamiento orbital.

Storm concentra la apuesta tecnológica

Storm utiliza oxígeno líquido y biometano en un ciclo de combustión por etapas de flujo completo, una arquitectura que también emplea el motor Raptor de SpaceX. Este diseño figura entre los más exigentes de la propulsión espacial porque busca aprovechar de manera más completa los gases del proceso, pero exige controlar presiones, temperaturas y flujos extremadamente complejos.

The Exploration Company presenta a Storm como el primer motor europeo reutilizable de alto empuje de su tipo. La compañía lo concibe para un futuro lanzador pesado reutilizable capaz de transportar hasta 40 toneladas a la órbita terrestre baja, una capacidad que ampliaría de forma considerable la ambición de Europa frente a sus vehículos actuales.

Huby indicó que el desarrollo del motor comenzó hace tres años, pero la empresa aún no ha realizado un encendido. Durante los próximos meses, el programa contempla probar un prequemador conectado a una cámara de empuje a escala reducida; después, el equipo trabajará en un paquete de potencia enriquecido en oxígeno antes de llegar a un motor completo de trabajo.

La diferencia entre una prueba de componentes y un motor operativo resulta fundamental para medir el riesgo del proyecto. La compañía tiene capital para avanzar durante varios años, pero deberá demostrar que Storm puede superar cada etapa sin perder la reutilización, el empuje ni la fiabilidad que exige un lanzador pesado.

Un cohete que Europa todavía no ha encargado

El principal interrogante no está únicamente en el motor, sino en el vehículo que debería utilizarlo. Europa cuenta actualmente con un lanzador pesado, Ariane 6, construido por ArianeGroup, la empresa conjunta de Airbus y Safran, mientras la Agencia Espacial Europea todavía no ha anunciado una competencia para seleccionar un sucesor de esa categoría.

Huby dijo que espera que la ESA abra una convocatoria para diseños de nueva generación antes de que termine la década. Sin embargo, esa expectativa no equivale a un programa aprobado: la iniciativa formal que la agencia comenzó a contratar en agosto es el European Launcher Challenge, orientado a lanzadores pequeños y medianos.

Isar Aerospace obtuvo el contrato más grande de ese programa, cercano a EUR €200 millones, poco antes de alcanzar la órbita durante su segundo vuelo. La documentación del desafío menciona los lanzadores pesados como una ambición futura, pero no representa un compromiso concreto con el vehículo que necesitaría Storm.

Por eso, la ronda financia un motor para un lanzador que Europa aún no ha encargado. La apuesta puede resultar razonable porque los motores requieren años de desarrollo y una empresa debe prepararse antes de que se publique una licitación, aunque también expone a The Exploration Company al riesgo de construir una pieza para un programa que podría cambiar o no materializarse.

Competencia europea y respaldo institucional

El competidor europeo más cercano de Storm es Prometheus, un motor de ArianeGroup que también utiliza oxígeno y metano y cuenta con respaldo de la ESA. Ese programa ha realizado pruebas en caliente en un banco de ensayos desde 2022, y ArianeGroup aspira a que Prometheus equipe lanzadores europeos alrededor de 2030.

La comparación coloca a dos equipos europeos en una carrera por una tecnología similar y para un vehículo pesado cuya definición todavía permanece abierta. Storm lleva varios años de retraso frente al hardware probado de Prometheus, pero The Exploration Company llega con una ronda de capital considerablemente mayor que la financiación anunciada para muchos proyectos espaciales europeos.

La duplicación puede interpretarse como competencia saludable, porque obliga a las empresas a mejorar sus diseños y ofrece a Europa más de una alternativa tecnológica. También puede convertirse en un uso paralelo de recursos si la ESA finalmente elige un solo camino o decide no organizar la competencia que la compañía anticipa.

El respaldo político añade otra dimensión a la operación. El Scaleup Europe Fund, un vehículo de la Unión Europea de EUR €5.000 millones gestionado por EQT por encargo de la Comisión Europea, participó en la ronda, en un momento en que el bloque intenta construir capacidades tecnológicas propias y reducir su dependencia de proveedores externos.

Una ronda mayor de lo previsto

La compañía había estado negociando una financiación cercana a USD $300 millones, cifra que había sido reportada en julio por el Financial Times cuando las conversaciones todavía podían fracasar. El cierre final alcanzó USD $450 millones, superando de forma amplia el objetivo que circulaba durante esas negociaciones preliminares.

Bessemer Venture Partners, Atomico y Scaleup Europe Fund lideraron conjuntamente la ronda, mientras Balderton, Plural, Cherry y Red River West volvieron a participar. Alex Ferrara, de Bessemer, se incorporará al consejo de administración, y el capital total captado por The Exploration Company desde 2021 se sitúa alrededor de USD $680 millones.

La empresa no divulgó su valoración, por lo que no existe una base pública para convertir las conversaciones previas en una cifra post-money. En julio se mencionó que la ronda podía valorar a la compañía por encima de USD $2.000 millones, pero ese dato pertenecía a una etapa de negociación y no debe presentarse como una valoración confirmada.

The Exploration Company también afirma que posee más de USD $2.000 millones en contratos y compromisos, frente a una cartera de pedidos de aproximadamente USD $770 millones mencionada en julio. Sin un desglose entre contratos vinculantes y manifestaciones de intención, la palabra compromisos explica una parte importante de esa diferencia y limita la posibilidad de evaluar los ingresos futuros con precisión.

La dimensión política de la financiación

La participación del fondo europeo no aparece aislada del contexto institucional. Emmanuel Macron calificó a The Exploration Company como una inspiración para las empresas espaciales europeas, mientras Ursula von der Leyen destacó el fondo y la importancia del liderazgo femenino en la tecnología.

El momento de los anuncios también es significativo porque la Cumbre Espacial Internacional se celebra en París inmediatamente después del cierre de la ronda. El gobierno francés incluye a Huby, junto con el astronauta Thomas Pesquet, entre los dos enviados especiales del presidente para ese encuentro.

La coincidencia muestra cómo la operación funciona al mismo tiempo como una transacción de capital de riesgo y como una señal de política industrial. Una enviada oficial de la cumbre anuncia una ronda respaldada parcialmente por un vehículo de la Unión Europea, y autoridades francesas y europeas la elogian públicamente antes del inicio del evento.

El contexto internacional refuerza esa lectura, ya que cuatro empresas estadounidenses no asistieron a la cumbre después de recibir presión de la Casa Blanca durante la semana anterior. La financiación de Storm no garantiza un resultado tecnológico, pero sí revela el esfuerzo europeo por crear empresas espaciales capaces de competir en un mercado dominado por compañías estadounidenses.

El tamaño de la apuesta y las pruebas pendientes

La ronda representa la mayor financiación obtenida hasta esta etapa por una empresa espacial europea, según la propia compañía, aunque ese récord no ha sido verificado de manera independiente. También reclama ser la mayor ronda de una empresa con sede en la Unión Europea liderada por una fundadora y directora ejecutiva, una afirmación que depende de las definiciones utilizadas y que excluye a empresas con sede en el Reino Unido o Suiza.

La escala se entiende mejor al compararla con Estados Unidos. El mismo día, Stoke Space, una empresa del estado de Washington, captó USD $1.000 millones para un cohete que todavía no ha volado, de modo que la financiación europea luce histórica dentro de su región, pero representa menos de la mitad de lo que consiguió ese competidor estadounidense en una sola operación.

La primera comprobación llegará con las pruebas del prequemador y de la cámara a escala reducida, previstas para los próximos meses. El resultado permitirá saber si Storm puede pasar de una arquitectura sobre el papel a un conjunto de hardware capaz de sostener una campaña de ensayos progresiva.

La segunda prueba será estratégica y no dependerá solo del motor: la ESA tendría que abrir una competencia para un lanzador pesado y definir el papel de nuevas empresas frente a ArianeGroup. En paralelo, The Exploration Company espera realizar en 2028 el vuelo de demostración de Nyx a la Estación Espacial Internacional y su regreso, un logro que convertiría una ambición bien financiada en una capacidad demostrada.


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