Elon Musk aseguró que Terafab planea usar el proceso 14A de Intel para fabricar chips de IA, en una estrategia que repartiría funciones entre Tesla, encargada de una planta piloto de investigación, y SpaceX, responsable de una futura fábrica de alto volumen. El anuncio, todavía sin detalles cerrados sobre licencias, financiación y ejecución, podría dar a Intel su primer gran cliente externo para uno de sus nodos más avanzados.
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- Musk dijo que Terafab planea usar el proceso 14A de Intel cuando el proyecto entre en escala más adelante.
- Tesla construiría una línea piloto de I+D en Texas valorada en USD $3.000 millones, mientras SpaceX asumiría la producción masiva.
- El posible acuerdo pondría a prueba la capacidad de Intel para atraer clientes externos y competir mejor frente a TSMC.
Las empresas de Elon Musk se preparan para construir chips de IA para su megaproyecto en Texas.
Elon Musk dijo que Terafab planea utilizar la tecnología de fabricación 14A de Intel para producir chips de inteligencia artificial (IA) cuando el proyecto tenga su propia capacidad de producción más adelante esta década. La definición es relevante porque vincula a uno de los planes industriales más ambiciosos de Musk con uno de los nodos más avanzados en la hoja de ruta de Intel Foundry.
Según lo expuesto por Musk, Tesla se encargaría de construir y operar una línea piloto de producción, mientras que SpaceX asumiría la responsabilidad de la fabricación de chips a gran escala. Aunque el empresario no habló expresamente de un licenciamiento formal, el esquema sugiere una relación en la que Intel aportaría su proceso 14A y Terafab lo integraría en instalaciones propias.
Para lectores menos familiarizados con el sector, un nodo como 14A representa una generación de manufactura de semiconductores de vanguardia. En la práctica, estos avances buscan mejorar el rendimiento por vatio y elevar la densidad y eficiencia de los chips, un punto crítico para cargas de trabajo de IA, robótica, vehículos autónomos e infraestructura de centros de datos.
La iniciativa también aparece en un momento sensible para Intel. La compañía intenta ampliar su negocio de fundición para terceros, un terreno dominado por TSMC, y necesita clientes externos para justificar la inversión asociada a nodos avanzados y a herramientas de litografía cada vez más costosas.
Terafab apunta a Intel 14A como base tecnológica
Durante la llamada de resultados de Tesla con analistas e inversionistas, Musk afirmó que “planeamos usar el proceso 14A de Intel, que es de última generación y, de hecho, aún no está totalmente completo”. Añadió que, para el momento en que Terafab escale, 14A probablemente estará “bastante maduro o listo para su mejor momento”.
El ejecutivo sostuvo además que “14A parece ser el movimiento correcto” y destacó la relación de trabajo con Intel. En sus comentarios dijo que existe una gran relación con la empresa y expresó respeto por el CEO, el CTO y el nuevo equipo directivo de la compañía.
La información publicada por Tom’s Hardware interpreta esas declaraciones como un indicio de que Musk busca usar la tecnología 14A de Intel en Terafab, posiblemente a través de una licencia de proceso e integración en una fábrica operada por el propio proyecto. Sin embargo, los detalles concretos del papel de Intel todavía no están definidos públicamente.
Ese matiz no es menor. Licenciar un nodo avanzado no equivale a copiar una receta industrial de forma inmediata. También implica trasladar procesos, ajustar herramientas, calibrar materiales y elevar rendimientos, una tarea especialmente compleja en tecnologías modernas de clase angstrom.
Tesla haría la planta piloto y SpaceX llevaría el volumen
A corto plazo, Musk dijo que Tesla planea construir una instalación de investigación de semiconductores en el campus de Gigafactory Texas. El proyecto tendría un costo estimado de USD $3.000 millones y contaría con capacidad para procesar unos pocos miles de obleas por mes.
La función de esa fábrica no sería producir grandes volúmenes de chips comerciales desde el inicio. Su propósito, según explicó Musk, sería probar nuevas ideas sobre la manufactura de semiconductores, validar principios físicos y medir si esas mejoras pueden sostenerse en un entorno cercano al de producción.
El propio Musk remarcó que, por lo que se sabe hasta ahora, el nodo 14A tendría poco que ver con la línea piloto en Texas. La instalación serviría más bien como plataforma de I+D y verificación industrial temprana, antes de pasar a un despliegue mucho más amplio.
Para escalar más allá de esa fase inicial, SpaceX sería la empresa encargada de construir una instalación real de fabricación de alto volumen. Musk resumió la división de funciones al afirmar que Tesla haría la fábrica de investigación y SpaceX la parte inicial de la TeraFab a gran escala, mientras el resto del esquema aún debe resolverse.
Ese modelo añade complejidad corporativa. La coordinación entre Tesla y SpaceX requeriría aprobación de los consejos de administración de ambas compañías y revisiones de conflicto de interés, factores que podrían ralentizar el proyecto incluso si la visión técnica ya está bastante avanzada.
Un reto industrial enorme para Intel, Tesla y SpaceX
Licenciar una tecnología de proceso puede ser una forma más rápida de conseguir un nodo competitivo. Diseñar uno desde cero puede tomar cerca de una década, por lo que, si Terafab busca entrar en producción dentro de esta década, apoyarse en Intel reduciríaparte del tiempo y del riesgo tecnológico inicial.
Para Intel, en cambio, el atractivo es evidente. Un acuerdo de este tipo podría significar ingresos adicionales y, sobre todo, validación comercial para 14A. De acuerdo con la información recogida por TechWire Asia a partir de reportes de Reuters y comentarios de Musk, este sería el primer gran cliente externo identificado para dicho proceso.
Intel no comentó públicamente las declaraciones de Musk. Aun así, el mercado leyó el anuncio como una señal favorable: las acciones de Intel subieron 3,6% en operaciones extendidas, mientras que la acción de Tesla mostró un movimiento levemente negativo fuera de horario, incluso cuando la empresa elevó sus planes de gasto de capital vinculados a proyectos futuros.
En el trasfondo está la competencia directa con TSMC. En el cuarto trimestre de 2025, TSMC reportó ingresos por fundición de USD $33.700 millones, frente a USD $4.500 millones de Intel Foundry, según estimaciones de la industria citadas por la segunda fuente. Hoy, Intel todavía depende en gran medida de la demanda interna de productos propios, como procesadores Xeon, y mantiene una base de clientes externos limitada.
El CEO de TSMC, C. C. Wei, llegó a describir a Intel como un “competidor formidable” en el mercado de fundición. Sin embargo, la distancia entre ambos sigue siendo amplia y se da en un segmento donde solo Intel, TSMC y Samsung cuentan con capacidad para fabricar chips lógicos avanzados de frontera.
Qué hace diferente al nodo 14A
El proceso 14A forma parte de la hoja de ruta angstrom de Intel y se ubica después de 18A. La tecnología se apoya en RibbonFET, una arquitectura de transistores gate-all-around, y amplía el suministro de energía por la cara trasera de la oblea con tecnología derivada de PowerVia, orientada a mejorar la eficiencia del enrutamiento.
Intel está aumentando actualmente la producción con 18A en instalaciones de Arizona mientras prepara la transición hacia nodos futuros como 14A. Uno de los elementos más relevantes de ese salto es la incorporación prevista de herramientas de litografía EUV High-NA de ASML, que ofrecen mayor resolución que los sistemas EUV actuales.
El problema es el costo. Cada sistema EUV High-NA tendría un precio estimado cercano a USD $380 millones, frente a unos USD $235 millones para las herramientas EUV de la generación previa. Eso eleva el costo de producción por oblea y refuerza la necesidad de asegurar clientes externos capaces de sostener el desarrollo y la operación del nodo.
Intel ha señalado que 14A debería ofrecer mejoras en rendimiento por vatio frente a 18A, además de reducir el consumo energético. En un contexto de IA, donde la eficiencia energética define tanto los márgenes como la capacidad de expansión de centros de datos, esa promesa tecnológica puede resultar tan importante como la miniaturización misma.
Escala, antecedentes y dudas pendientes
El proyecto Terafab apunta a fabricar procesadores para vehículos autónomos, robótica humanoide y sistemas de centros de datos. Musk también ha esbozado dos instalaciones dentro del complejo, una enfocada en chips para vehículos y robótica, y otra destinada a infraestructura de centros de datos espaciales.
Entre los aspectos no revelados siguen figurando los acuerdos de financiación, el suministro de equipos y el calendario de despliegue. Musk ha dicho que la instalación podría producir eventualmente un teravatio de capacidad de cómputo al año, frente a aproximadamente medio teravatio estimado hoy en Estados Unidos. En este caso, esa medida se refiere a capacidad total de procesamiento y no a potencia eléctrica de salida.
La magnitud económica sería enorme. Las fábricas de semiconductores de vanguardia suelen costar entre USD $20.000 millones y USD $30.000 millones cada una, según la segunda fuente. Analistas de Bernstein han estimado que construir capacidad a la escala evocada por Musk requeriría entre USD $5 billones y USD $13 billones en gasto de capital.
También existen precedentes que invitan a la cautela. GlobalFoundries licenció tecnologías de proceso de clase 14 nanómetros de Samsung en 2014 y 2015, luego de no completar a tiempo su propio nodo 14nm XM. Aunque hubo rumores sobre producción de algunos Exynos, los primeros productos de alto volumen claramente atribuibles a GF, las GPU Radeon RX serie 400 “Polaris” de AMD, no llegaron sino hasta 2016.
Ese episodio alimentó dudas sobre la capacidad de integrar plenamente el nodo y maximizar los rendimientos. Otro ejemplo más reciente es Rapidus, que licenció la tecnología de 2 nanómetros de IBM para sus fábricas. En ambos casos, la lección es la misma: incluso con acceso a una tecnología avanzada, trasladarla a otra instalación y llevarla a escala comercial sigue siendo un desafío extraordinario.
Analistas de la industria consideran que, aun con un cronograma incierto, tener un cliente real ya es una señal relevante para Intel. Ben Bajarin, de Creative Strategies, dijo que los socios tempranos ayudan a perfeccionar procesos de vanguardia. Jay Goldberg, de Seaport Research Partners, sostuvo que contar con un cliente es más importante que el calendario y que incluso abastecer las operaciones actuales de Tesla podría implicar volúmenes significativos, aunque no equivalentes a los de Apple o Nvidia.
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público
Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA
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