Samsara presentó una nueva etiqueta adhesiva de seguimiento pensada para envíos cruciales, en un momento en que el robo de carga se vuelve más sofisticado y la visibilidad entre puertos, centros de distribución y carreteras sigue siendo un problema central para la logística global.
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- La empresa lanzó una etiqueta del tamaño de una tarjeta de presentación con batería de zinc y Bluetooth de bajo consumo.
- El dispositivo aprovecha la red de millones de equipos de Samsara para ofrecer ubicación en tiempo real durante unos 45 días.
- La propuesta apunta a envíos críticos y busca ayudar tanto frente al robo de carga como ante retrasos y desvíos.
La empresa de gestión de flotas Samsara anunció una nueva etiqueta adhesiva de seguimiento diseñada para mejorar la visibilidad sobre la carga en tránsito. El producto llega en un contexto en el que el robo de mercancías se vuelve cada vez más sofisticado y costoso para la industria logística.
La novedad fue reportada por TechCrunch, que accedió en exclusiva a detalles del lanzamiento y a declaraciones de David Gal, vicepresidente de equipos conectados de Samsara. La propuesta se centra en un problema muy concreto: gran parte de la carga se vuelve prácticamente invisible entre puntos de control como puertos y centros de distribución.
La nueva solución se llama simplemente etiqueta de seguimiento de Samsara. Su tamaño es similar al de una tarjeta de presentación, aunque por fuera se parece a una etiqueta de envío convencional adherida a mercancía grande o pequeña.
Dentro de esa apariencia discreta, la etiqueta integra una pequeña batería de zinc y tecnología Bluetooth de bajo consumo. Esa combinación permite que sea detectada por millones de otros dispositivos desplegados por Samsara, lo que habilita una localización en tiempo real mediante un formato desechable.
El lanzamiento parte de una necesidad creciente en el transporte moderno. Para grandes compañías, saber con precisión dónde está un envío no solo importa por la posibilidad de robo, sino también por el impacto operativo de un retraso, una pérdida o un desvío de ruta.
Una respuesta a un problema cada vez más sofisticado
El artículo original abre con un ejemplo llamativo para ilustrar la gravedad del problema. A fines de 2024, el presidente de una empresa habría llamado a Guy Fieri para informarle que 24.000 botellas de su tequila habían desaparecido.
Esa escena resume la clase de incidente que hoy inquieta a la cadena de suministro global. La pregunta central no sería solo quién robó la mercancía, sino cómo pudo perderse de vista entre tramos logísticos supuestamente controlados.
Según el reporte, el robo de carga global se está volviendo más sofisticado mientras las industrias de envío y logística intentan adaptarse. En muchos casos, la mercancía solo vuelve a ser visible cuando llega a un nuevo punto de escaneo o verificación física.
Esa falta de continuidad en la trazabilidad crea ventanas de riesgo importantes. Si una carga sale de un puerto, cambia de camión, se desvía o simplemente desaparece entre nodos, la empresa afectada puede enterarse demasiado tarde para reaccionar con eficacia.
En este marco, Samsara busca convertir esa visibilidad fragmentada en monitoreo constante. La compañía considera que una etiqueta pequeña, barata y conectada a una red extensa puede cerrar parte de ese vacío operativo.
Cómo funciona la etiqueta de seguimiento de Samsara
David Gal explicó que la empresa ya llevaba años ayudando a sus clientes a rastrear distintos activos. Sin embargo, las soluciones previas podían ser voluminosas y costosas, lo que limitaba su uso en muchas cargas.
Según Gal, los clientes pedían algo que ofreciera datos en tiempo real y que fuera lo suficientemente pequeño como para montarse sobre cualquier pieza de equipo. Esa retroalimentación llevó a la empresa a desarrollar primero un producto del tamaño de un corcho de vino llamado etiqueta de activo.
La etiqueta de activo resolvió parte del problema para algunos clientes. Aun así, seguía sobresaliendo físicamente de la superficie en la que se colocaba y no resultaba lo bastante económica como para adherirse a cualquier envío de menor valor relativo.
Además, ese producto todavía tenía lógica de recuperación al final del trayecto. Eso lo volvía menos práctico para operaciones de una sola vía, donde el cliente no desea gestionar el retorno del dispositivo tras completar el envío.
La nueva etiqueta de seguimiento nace de esa iteración. Samsara la diseñó para ser discreta, de menor costo y desechable, con el objetivo de ampliar su uso en envíos cruciales sin exigir logística inversa para recuperar el hardware.
Los clientes recibirán estas etiquetas en una especie de modo de suspensión. Gal dijo que, en ese estado, la duración podría extenderse hasta 9 meses antes de activarse.
Una vez activada, la batería de zinc alimenta la radio Bluetooth durante alrededor de 45 días. Después de ese período, y una vez que la etiqueta deja de ser necesaria, el diseño contempla su descarte.
Gal sostuvo que el uso de una batería de litio habría complicado ese objetivo. Por eso la empresa se inclinó por zinc, buscando un equilibrio entre duración, tamaño y la condición desechable del producto.
El factor técnico más importante, según el ejecutivo, no es solo la etiqueta en sí misma. La verdadera diferencia estaría en la red de infraestructura ya desplegada por Samsara entre sus clientes.
Durante los últimos años, la compañía ha equipado flotas con cámaras y otros sensores destinados a proteger y optimizar operaciones. La etiqueta aprovecha esa base instalada como una red Bluetooth móvil, capaz de ofrecer ubicación precisa en distintos momentos del trayecto.
La red existente como ventaja competitiva
Ese punto es clave para entender por qué Samsara cree que su propuesta puede escalar. No depende únicamente de instalar lectores dedicados en lugares específicos, sino de usar millones de dispositivos ya activos en movimiento.
Desde la perspectiva logística, eso reduce la dependencia de puntos fijos de lectura. Si la carga cambia de vehículo, se mueve por carretera o pasa cerca de otro equipo de la red, el sistema puede seguir capturando su presencia.
Gal señaló que la empresa ya encontró otras formas de monetizar esa infraestructura. En mayo, Samsara anunció una suite llamada inteligencia en tierra que utiliza inteligencia artificial para detectar peligros como baches en tiempo real.
Ese proyecto, sin embargo, implica trabajar con ciudades y gobiernos locales. La etiqueta de seguimiento podría representar una oportunidad de negocio mayor, ya que responde a una necesidad más directa y permanente de las empresas de transporte y logística.
La lógica comercial es sencilla. En cadenas de suministro tensionadas, las compañías quieren certidumbre sobre sus envíos, ya sea para entregar un producto a tiempo o para asegurar la llegada de un componente crítico en su operación.
Gal también remarcó que la utilidad del rastreo no se limita al robo. Contar con visibilidad en tiempo real permite tomar decisiones más rápidas cuando un envío se retrasa o es redirigido.
En sus palabras, la herramienta cambia el paradigma de reactivo a proactivo. Si una empresa sabe con antelación que algo se atrasará, puede actuar antes de que el problema escale en costos, incumplimientos o disrupciones productivas.
Esa idea conecta con una tendencia más amplia en tecnología aplicada a la logística. La visibilidad de datos deja de ser una función meramente informativa y pasa a convertirse en un insumo para coordinar respuestas operativas con mayor velocidad.
Competencia, límites y posibles efectos sobre el robo de carga
Samsara no es la única empresa que intenta mejorar la visibilidad de los envíos. En abril, UPS anunció un plan para usar sensores RFID con el fin de rastrear paquetes en tiempo real.
Sin embargo, Gal marcó una diferencia importante frente a ese enfoque. A su juicio, el RFID solo ayuda cuando un envío permanece cerca de un escáner compatible, lo que reduce su eficacia fuera de esos entornos controlados.
Si un paquete cae de un camión, de forma literal o figurada, la etiqueta de Samsara podría ser más útil gracias a una red de sensores en movimiento. Esa movilidad de la infraestructura es el centro del argumento competitivo de la empresa.
La compañía también parece tener expectativas ambiciosas sobre el impacto del producto frente al crimen organizado vinculado al transporte. Gal dijo sin rodeos que cree que la herramienta ayudará a desmantelar algunas bandas criminales.
Esa afirmación sugiere que Samsara ve la visibilidad continua como un factor disuasorio además de operativo. Si resulta más difícil hacer desaparecer mercancía sin dejar rastro, el costo y el riesgo para las redes de robo podrían aumentar.
Aun así, el propio Gal indicó que espera que la etiqueta permanezca en el mundo de los envíos cruciales. Eso implica que su uso inicial se concentraría sobre todo en grandes empresas y en mercancías cuya importancia justifique el despliegue.
En otras palabras, no se trata todavía de una etiqueta pensada para cada paquete del comercio minorista. La apuesta parece orientada primero a carga crítica, valiosa o sensible, donde un retraso o una pérdida puede tener consecuencias operativas considerables.
El caso ilustra cómo la digitalización de la cadena de suministro avanza hacia modelos más densos de sensorización y análisis. Aunque el artículo no se enfoca en blockchain, el problema que intenta resolver es familiar para cualquier lector interesado en trazabilidad, auditoría y datos verificables en tiempo real.
Por ahora, la apuesta de Samsara combina hardware desechable, conectividad Bluetooth y una red ya desplegada a gran escala. Su éxito dependerá de si esa combinación logra transformar una carga intermitentemente visible en un flujo de datos útil, continuo y accionable.
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