Por Canuto  

Las amenazas de los grupos de ransomware ya no se limitan a bloquear sistemas o filtrar datos: una encuesta de Semperis señala intimidación psicológica y física, doxxing y acoso contra empleados y sus familias.
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  • El 37% de las organizaciones encuestadas por Semperis reportó amenazas psicológicas o físicas relacionadas con el ransomware.
  • El 53% de las organizaciones consultadas dijo que los atacantes cumplieron amenazas durante el último año.
  • El 69% de las organizaciones encuestadas sufrió ataques repetidos, mientras que el 31% realizó varios pagos.


El ransomware lleva la extorsión hasta la puerta de sus víctimas

Una encuesta global de Semperis describe amenazas psicológicas y físicas contra trabajadores, ejecutivos y familiares, además de ataques reiterados contra organizaciones afectadas.

La intimidación sale de la pantalla

Los ataques de ransomware suelen asociarse con archivos bloqueados, operaciones interrumpidas y exigencias de dinero, pero algunos grupos también recurren a amenazas contra personas para presionar a las empresas. El problema ya no se limita al daño digital: los extorsionadores pueden intentar influir en las decisiones de ejecutivos y empleados mediante acoso, intimidación o el señalamiento de sus familiares.

Tim Beasley, consultor sénior de respuesta a incidentes en Semperis, contó que recibió un paquete con matrioskas y otros regalos regionales mientras investigaba un ciberataque relacionado con Midnight Blizzard, grupo vinculado al Servicio de Inteligencia Exterior de Rusia. En aquel momento, Beasley dirigía la investigación como investigador principal del equipo de Detección y Respuesta de Microsoft, y sospechó que el envío podía proceder del grupo, aunque el remitente no dejó una nota.

Beasley describió el contenido como pequeños recuerdos y artículos de una cesta de regalo procedentes de esa región, pero interpretó el gesto como una señal inquietante. Dijo a The Register que recibir algo así se siente como un mensaje de «sabemos dónde estás», una experiencia que, según relató, hace tangible el alcance de una intrusión digital.

La presión también puede apuntar a personas cercanas a quienes toman decisiones dentro de una organización. Beasley dijo que ha investigado ataques en los que ejecutivos recibieron directamente de los delincuentes fotografías de las escuelas de sus hijos, una táctica destinada a provocar temor y acelerar el pago de la extorsión.

Qué revela la encuesta sobre el costo humano

El informe anual de riesgo de ransomware de Semperis indica que el 37% de las organizaciones encuestadas reportó amenazas psicológicas o físicas contra el personal. La investigación consultó a 1.200 organizaciones que habían sufrido ransomware durante la primera mitad de 2026 y registró intimidación psicológica en el 23% de los casos y amenazas físicas en el 17%.

Las cifras de intimidación psicológica y amenazas físicas no deben leerse como categorías necesariamente excluyentes, pues el informe no especifica si una misma organización pudo reportar ambas. El resultado general, en cambio, refleja que la coacción puede combinar distintos métodos y que las consecuencias no siempre quedan circunscritas al departamento de tecnología o a los sistemas afectados.

Una cuarta parte de las organizaciones encuestadas reportó doxxing contra sus víctimas, es decir, la publicación en línea de datos personales como nombres, domicilios particulares o laborales y números telefónicos. Otro 25% dijo que alguien tuvo que buscar atención psicológica o médica como respuesta al ataque, mientras que el 24% contrató equipos de seguridad personal.

El 23% de las víctimas también reportó llamadas de swatting, una práctica en la que alguien alerta falsamente a los servicios de emergencia sobre una bomba o un tirador activo para provocar una respuesta policial. Estos reportes muestran cómo una amenaza digital puede trasladarse a la vida cotidiana y generar riesgos para personas que no necesariamente participaron en la respuesta técnica al incidente.

Amenazas cumplidas y grupos señalados

Más de la mitad de las organizaciones consultadas, un 53%, afirmó que los atacantes de ransomware cumplieron sus amenazas durante el último año. Entre las conductas que reportaron sus empleados, el 57% mencionó mensajes de texto, cartas o paquetes amenazantes, y el 37% dijo haber recibido amenazas contra familiares o amigos.

Los incidentes descritos también incluyeron intrusiones físicas, reportadas por el 19% de las víctimas, y amenazas de secuestro, señaladas por el 17%. Además, el 13% informó amenazas de daño corporal y el 6% experimentó acoso persistente, una lista que dimensiona la variedad de presiones que los encuestados relacionaron con la extorsión.

Beasley señaló que ha visto estas tácticas entre grupos conocidos y mencionó a Scattered Spider, ShinyHunters y Lapsus$. ShinyHunters, por su parte, sostuvo en una entrevista con The Register que no ataca a seres humanos, aunque reconoció que en ocasiones su actividad busca llevar a una corporación «al límite absoluto» para hacerla negociar.

La dimensión de la violencia fuera de línea también aparece en investigaciones sobre The Com, una red poco cohesionada de grupos en línea cuyos integrantes jóvenes participan en actividades ilícitas. Durante el verano, Europol y sus socios señalaron 4.340 URL consideradas «horribles» para su eliminación, en una operación vinculada a esfuerzos contra delitos que incluyen piratería, swatting, extorsión digital, tiroteos y otras agresiones físicas.

La recomendación: buscar ayuda y no ceder

Beasley describió este tipo de violencia como «violencia como servicio», una expresión que alude al uso de amenazas y agresiones para fortalecer una operación criminal. También advirtió que los atacantes pueden investigar a sus víctimas mediante información disponible en redes sociales y dirigir la intimidación contra sus familias, algo que dijo considerar cada vez más esperable en su trabajo.

Ante las amenazas, su recomendación a defensores y ejecutivos es mantener la calma, no ceder a la presión y contactar a las autoridades cuando alguien se sienta coaccionado. Beasley alentó a las víctimas a llamar a la policía y al FBI cuanto antes, y también aconsejó no pagar las demandas de los extorsionadores.

Los datos sobre reincidencia ayudan a explicar esa advertencia: el 69% de las organizaciones encuestadas sufrió varios ataques de ransomware durante los 12 meses anteriores al estudio. Además, el 31% realizó pagos múltiples a los atacantes, una señal de que desembolsar dinero no necesariamente pone fin a la extorsión ni impide que los delincuentes vuelvan a buscar a la misma víctima.

La encuesta no convierte cada amenaza en una prueba de que los atacantes la cumplirán, pero sí reúne testimonios de organizaciones que dijeron haber vivido esas consecuencias. Para las empresas, el desafío combina la respuesta técnica con la protección de empleados y familiares; por eso, el consejo de Beasley fue inequívoco: no pagar y pedir ayuda a las autoridades ante cualquier amenaza.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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