OpenAI dio un paso decisivo en la monetización de ChatGPT al habilitar anuncios de costo por clic, una movida que acerca su plataforma al terreno dominado por Google y que también revela una presión creciente por demostrar resultados medibles a los anunciantes.
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- OpenAI activó anuncios CPC en ChatGPT con pujas de entre USD $3 y USD $5 por clic.
- El cambio llega mientras los CPM de la plataforma habrían caído de USD $60 a hasta USD $25 en unas 10 semanas.
- La empresa también busca a su primer líder de ciencia de marketing publicitario para construir su sistema de medición desde cero.
OpenAI activó anuncios de costo por clic dentro de ChatGPT, una señal de que su negocio publicitario está entrando en una etapa más ambiciosa y competitiva. La medida permite a los anunciantes pagar cuando un usuario hace clic en un anuncio, en lugar de hacerlo por cada mil impresiones servidas.
El cambio no es menor. En la publicidad digital, el modelo CPC suele estar asociado a campañas de performance, donde el foco está en resultados concretos y no solo en visibilidad. Eso coloca a ChatGPT más cerca del tipo de propuesta que por años ha definido el negocio de búsqueda de Google.
Según reportó Digiday, los marketers que ya están probando publicidad en ChatGPT pueden establecer pujas de entre USD $3 y USD $5 por clic. Ese detalle surgió a partir de capturas del administrador de anuncios compartidas con el medio y luego verificadas por su equipo.
La decisión también coincide con otro movimiento importante dentro de OpenAI: la búsqueda de su primer líder de ciencia de marketing publicitario. Esa contratación apunta a construir desde cero la arquitectura de medición que la empresa necesitará si quiere convencer a las marcas de mover presupuestos hacia su ecosistema.
De un modelo por impresiones a una lógica de resultados
En una primera etapa, OpenAI lanzó sus anuncios con un modelo CPM, es decir, cobro por cada mil impresiones. Ese formato suele ser más simple de implementar, ya que no exige la misma infraestructura de seguimiento de clics ni sistemas avanzados de atribución desde el inicio.
Además, ese enfoque suele ser útil para atraer a anunciantes de marca en plataformas nuevas, especialmente cuando las capacidades de medición todavía son limitadas. Pero también tiene un límite claro: gran parte del gasto publicitario online proviene de anunciantes de performance, que prefieren pagar por acciones medibles.
Por eso, la introducción del CPC era vista más como una cuestión de tiempo que como una posibilidad remota. El propio producto ya daba señales de esa dirección, dado que las opciones de CPC aparecían claramente identificadas en una versión temprana del administrador de anuncios de OpenAI.
Nicole Greene, vicepresidenta y analista de Gartner, dijo que este paso ayudará a los anunciantes a comparar directamente sus resultados en OpenAI con otras grandes plataformas publicitarias y a gestionar mejor su gasto. A su juicio, en un entorno transformado por la IA y por nuevos hábitos de consumo, contar con una medición consistente hará más fácil justificar una reasignación de presupuesto hacia OpenAI.
La caída de los CPM empuja el cambio
La adopción del CPC no solo responde a una evolución natural del producto. También parece vinculada a una presión más inmediata sobre los ingresos publicitarios. De acuerdo con la información citada por Digiday, las tarifas por impresión en ChatGPT ya se están abaratando de forma notoria.
En concreto, el CPM que los anunciantes pagaban al lanzamiento, hace unas 10 semanas, era de USD $60. En algunos casos, esa cifra ahora habría caído hasta USD $25, y la tendencia seguiría siendo descendente.
Ese ajuste importa porque, cuando baja el precio por impresión, también se reduce el ingreso que la plataforma obtiene por cada anuncio mostrado. El modelo CPC le ofrece a OpenAI otra vía de monetización, menos dependiente de sostener tarifas altas por impresiones.
Claire Holubowskyj, analista senior de investigación en Enders Analysis, afirmó que la experimentación de OpenAI con CPC está impulsada en gran medida por la necesidad de mantener el crecimiento de la demanda y generar confianza entre los anunciantes. Añadió que la caída de los CPM y la expansión del piloto también forman parte del contexto.
El verdadero reto: probar cuánto vale un clic en ChatGPT
Más allá del nuevo esquema comercial, el desafío de fondo es otro: definir con qué debe compararse OpenAI. En publicidad digital, el costo por clic no es una métrica aislada. Su valor depende de la intención del usuario, de la calidad del inventario y de la capacidad de una plataforma para convertir ese interés en resultados útiles para el anunciante.
Ese terreno ha sido dominado históricamente por Google. Su sistema de búsqueda comercial ha refinado durante años la lógica de subastas, calidad del anuncio, señales de intención y retargeting, lo que le permite fijar precios por clic que muchos anunciantes siguen considerando rentables.
En ese contexto, OpenAI no solo debe ofrecer clics. También debe demostrar que esos clics tienen un valor comparable o diferenciable frente a alternativas establecidas, lo que es difícil porque no todos los clics significan lo mismo dentro de una jornada de navegación digital.
La propia referencia del mercado muestra esa brecha. Según la firma de publicidad digital Adthena, los CPC de Meta cuestan entre tres y cinco veces menos que los de Google Search. Eso no implica necesariamente que el inventario sea peor, sino que la intención detrás del clic suele ser distinta. En redes sociales, el usuario navega. En búsqueda, generalmente está tratando de resolver algo específico.
Ahí aparece la gran pregunta para ChatGPT. Si la conversación con un modelo de lenguaje logra construir intención a lo largo de varios intercambios, entonces el clic generado dentro de esa experiencia podría acercarse más al valor de una búsqueda que al de una simple impresión social.
Ashley Fletcher, CMO de Adthena, sostuvo que los LLM están comenzando a cerrar esa brecha, a medida que la intención se forma a través del ida y vuelta de conversaciones guiadas por prompts. Esa observación resulta clave para entender por qué OpenAI quiere posicionar su inventario publicitario en una categoría nueva, más cercana al descubrimiento asistido que a la navegación pasiva.
OpenAI acelera la construcción de su sistema de medición
La búsqueda del primer líder de ciencia de marketing publicitario deja ver hasta qué punto OpenAI considera urgente esta fase. La vacante describe a una persona que será responsable de diseñar la estrategia de medición para los anunciantes desde cero.
Entre sus funciones estará definir cómo los reportes publicitarios se conectan con modelos de atribución, pruebas de incrementalidad, modelado de mix de medios y experimentación geográfica. También deberá comenzar como colaborador individual y luego escalar un equipo y un modelo operativo alrededor de esa base.
El rol tiene una dimensión externa muy marcada. La persona seleccionada deberá liderar conversaciones sobre medición con anunciantes, participar en reuniones ejecutivas y traducir metodologías estadísticas complejas, como inferencia causal, atribución y diseño experimental, a un lenguaje útil para decisiones reales de campaña.
Además, trabajará con socios externos de medición, proveedores de clean rooms y grupos de la industria. El objetivo es reducir la fricción para las marcas que buscan evaluar a OpenAI frente al resto de sus compras de medios.
Hacia adentro, la función también incluye colaborar con los equipos de producto e ingeniería para convertir esos criterios metodológicos en herramientas duraderas e infraestructura de reporting. La privacidad aparece integrada desde el inicio, ya que el puesto exige establecer enfoques de medición agregada y de conversión en conjunto con los equipos legales y de privacidad.
La velocidad de este proceso destaca incluso frente a otras plataformas. Uber Ads no contrató a Edwin Wong como su primer jefe de medición hasta 2025, unos tres años después de haber lanzado su negocio publicitario. Netflix, por su parte, comenzó a construir su equipo de medición en 2023, alrededor de un año después del debut de su negocio de anuncios.
En comparación, OpenAI está tratando de desarrollar al mismo tiempo producto, ventas, precios y ciencia de medición. Esa combinación revela una carrera acelerada por consolidar un nuevo mercado publicitario alrededor de los asistentes de IA.
Por ahora, la compañía no respondió a la solicitud de comentarios del medio que dio a conocer la información. Aun así, los movimientos observados muestran una dirección nítida: OpenAI quiere que ChatGPT deje de ser solo una vitrina experimental para marcas y se convierta en una plataforma capaz de capturar presupuesto serio de performance.
Si esa apuesta funciona, el impacto podría ir más allá de una sola empresa. También abriría una nueva etapa en la competencia por monetizar la IA generativa, donde la clave ya no sería únicamente cuántos usuarios conversan con un chatbot, sino cuántas decisiones comerciales puede influir cada conversación.
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público
Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA
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