Por Canuto  

La adquisición de Casper Studios suma capacidades de implementación a Ode, la firma respaldada por Anthropic, Blackstone y Hellman & Friedman. El movimiento refleja una transformación del mercado: las empresas ya tienen acceso a modelos avanzados, pero todavía necesitan ingeniería, gobernanza y rediseño de procesos para convertirlos en resultados medibles.
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  • Ode adquirió Casper Studios, una firma que ayuda a empresas a integrar IA en productos, flujos de trabajo y operaciones; los términos financieros no fueron divulgados.
  • La operación amplía la estrategia de Anthropic para llevar Claude desde la experimentación hasta sistemas de producción en compañías medianas.
  • OpenAI, consultoras globales e integradores también compiten por el creciente mercado de servicios de implementación de IA empresarial.


Ode, la firma de servicios de inteligencia artificial respaldada por Anthropic, Blackstone y Hellman & Friedman, adquirió Casper Studios para ampliar su capacidad de implementación empresarial. Casper ayuda a las compañías a integrar IA en productos, flujos de trabajo de empleados y procesos comerciales, aunque las partes no revelaron los términos financieros de la operación. El acuerdo llega cuando las empresas comienzan a superar la etapa de pruebas y buscan convertir modelos avanzados en sistemas que funcionen dentro de sus operaciones diarias.

La transacción parece pequeña frente a las inversiones multimillonarias destinadas a modelos de frontera, centros de datos y chips, pero apunta a una capa decisiva del mercado. Comprar acceso a un modelo como Claude, ChatGPT, Copilot de Microsoft o Gemini resulta relativamente sencillo; conectarlo con datos internos, permisos y procesos críticos exige integración, gobernanza, rediseño organizacional y talento técnico. Esa brecha está creando un mercado de servicios que puede determinar cuánto valor comercial capturan realmente las empresas de IA.

Ode construye una plataforma de implementación

Ode apenas tomó su forma actual durante los últimos meses. Anthropic anunció la empresa en mayo junto con Blackstone, Hellman & Friedman y Goldman Sachs, además de inversionistas como General Atlantic, Leonard Green, Apollo Global Management, GIC y Sequoia Capital. La compañía se convirtió formalmente en Ode en julio, después de incorporar como núcleo operativo a Fractional AI, una firma especializada en servicios de IA aplicada.

Los fundadores de Fractional AI, Chris Taylor y Eddie Siegel, asumieron como director ejecutivo y director de tecnología de Ode, respectivamente. Según TechCrunch, el negocio comenzó con aproximadamente 100 ingenieros y USD $1.500 millones de respaldo, aunque la información suministrada no detalla cómo se estructura todo ese capital. Anthropic explicó que la empresa reuniría ingenieros de IA aplicada de su propia organización con los equipos de Ode para implementar Claude en operaciones principales de empresas medianas.

La relación ofrece a Anthropic un camino directo entre el desarrollo de modelos y su adopción corporativa. Ode afirma que trabaja estrechamente con la organización de IA Aplicada de Anthropic y que tiene acceso directo a conocimientos técnicos relacionados con Claude, mientras el laboratorio se beneficia cuando los clientes pasan de experimentar con el modelo a utilizarlo en producción. En ese esquema, los servicios de implementación funcionan también como un canal de distribución para la tecnología.

Los patrocinadores de capital privado aportan otro activo potencial: empresas a las que Ode puede ofrecer sus servicios. Las compañías de sus carteras podrían convertirse en clientes iniciales o en espacios para probar soluciones reutilizables, aunque la información disponible no identifica contratos específicos. La combinación de experiencia técnica y acceso comercial explica por qué los laboratorios de IA buscan controlar, o al menos influir, en la etapa que conecta un modelo general con una operación empresarial concreta.

Casper amplía el alcance hacia los empleados

Casper se convirtió este año en Socio Selecto de Servicios de Anthropic, dentro de una red que también incluye relaciones con Accenture, Deloitte, PwC, Cognizant e Infosys. Anthropic comprometió una parte significativa de sus recursos para capacitar a socios capaces de implementar Claude en clientes corporativos, y en marzo anunció una inversión de USD $100 millones en su Red de Socios de Claude. El programa contempla capacitación, soporte técnico y marketing conjunto.

Para junio, Anthropic afirmó que más de 40.000 firmas habían solicitado participar en el programa y que más de 10.000 consultores habían obtenido certificaciones de Claude. La compañía también profundizó su relación con la consultoría tradicional: en diciembre formó con Accenture un grupo empresarial dedicado, con planes para capacitar a cerca de 30.000 profesionales de esa firma. Ode ocupa un espacio diferente, con énfasis en ingenieros aplicados que construyen sistemas directamente junto a los clientes.

Jay Singh, director ejecutivo y cofundador de Casper, describió a las empresas como complementarias al anunciar la operación. Según Singh, Ode se concentra en las prioridades centrales de IA y crea aplicaciones de producción para los usos más complejos, mientras Casper ayuda a desplegar la tecnología de manera amplia entre equipos y flujos de trabajo. La distinción refleja una dificultad concreta: construir una aplicación puede ser relativamente sencillo, pero lograr que una organización use IA de forma consistente en decenas o cientos de procesos requiere cambios más profundos.

Las compañías deben decidir dónde comenzar, qué procesos rediseñar y qué datos puede consultar un modelo. También necesitan establecer permisos, definir qué ocurre cuando un agente se equivoca, determinar qué empleados permanecen dentro del circuito y calcular un retorno de inversión verificable. Un modelo de frontera puede razonar, programar o analizar información, pero no rediseña por sí solo una función fiscal, una operación de suscripciones, un centro de servicio al cliente ni una organización de ingeniería.

La implementación se convierte en parte de las ventas

El papel del ingeniero de despliegue se ubica entre la ingeniería de software, la consultoría, el desarrollo de producto y las ventas técnicas. Estos profesionales trabajan con los clientes durante semanas o meses para identificar un caso de uso, conectar el modelo con los datos corporativos, construir una aplicación y probarla bajo condiciones reales. La adquisición de Casper permite a Ode acercarse a la dimensión organizacional de la adopción, donde la IA debe integrarse en el trabajo cotidiano de numerosos empleados.

Este modelo se diferencia de la venta tradicional de software empresarial, porque muchos productos de IA son demasiado abiertos para ofrecerse como herramientas convencionales con una función única. Un cliente puede entender que Claude tiene capacidades de razonamiento, programación o análisis, pero no necesariamente sabe cuál de sus procesos merece prioridad ni cómo medir el beneficio. Por eso la ingeniería de implementación se está convirtiendo simultáneamente en un mecanismo de entrega, una forma de descubrimiento de producto y una herramienta comercial.

OpenAI, Microsoft, Salesforce, Amazon Web Services y otros proveedores han desarrollado variaciones de esta estrategia. Los laboratorios necesitan consultoras como Accenture, McKinsey, Deloitte, PwC y Capgemini para llegar a organizaciones grandes, pero también buscan experiencia propia que permanezca cerca de la tecnología subyacente. El resultado es un mercado estratificado, en el que las grandes consultoras gestionan transformaciones amplias, las firmas de ingeniería atacan aplicaciones complejas y los especialistas se enfocan en sectores o funciones determinadas.

En mayo, OpenAI lanzó su Empresa de Implementación y acordó adquirir la consultora de IA aplicada Tomoro, incorporando aproximadamente 150 ingenieros de despliegue y especialistas en implementación. La compañía comprometió más de USD $4.000 millones de inversión inicial para ese negocio, con un grupo de inversionistas y socios que incluye a TPG, Advent, Bain Capital y Brookfield, además de Bain & Company, Capgemini y McKinsey. En febrero ya había ampliado colaboraciones con BCG, McKinsey, Accenture y Capgemini para impulsar el despliegue empresarial.

El reto económico para los servicios de IA

La expansión de la IA no necesariamente elimina la consultoría; en algunos casos, aumenta la demanda de asesoría al mismo tiempo que reduce la cantidad de trabajo necesaria para completar cada proyecto. Las empresas que adoptan primero estas herramientas están replanteando la forma en que trabajan y requieren ayuda para rediseñar procesos, controlar riesgos y capturar las ganancias de productividad. IDC estima que los servicios de IA empresarial podrían generar aproximadamente USD $50.000 millones en gasto adicional de consultoría tecnológica y servicios de integración de sistemas durante los próximos cuatro años.

El problema es que la productividad de la IA puede romper el vínculo histórico entre ingresos y cantidad de personal asignado. Un equipo que utiliza herramientas avanzadas de programación puede terminar antes un proyecto, mientras un agente puede automatizar tareas de investigación o documentación; además, un grupo pequeño de ingenieros sénior podría producir lo que antes exigía una estructura más amplia de empleados júnior. Los clientes comienzan a exigir que esas eficiencias se reflejen en precios, plazos o resultados.

Reuters informó que importantes clientes tecnológicos y de servicios en India presionan a sus proveedores para obtener más trabajo a menor costo. Sandeep Kalra, director ejecutivo de Persistent Systems, afirmó que los clientes quieren el mismo trabajo entre 25% y 30% más barato, mientras K. Krithivasan, director ejecutivo de TCS, dijo que cerca de 80% de los contratos en algunas áreas del negocio de servicios de su compañía ya están vinculados a resultados de desempeño. La presión ilustra cómo la IA está cambiando los contratos del sector tecnológico indio, valorado en USD $315.000 millones.

Algunas firmas avanzan hacia un modelo de servicios como software, que combina plataformas reutilizables de IA con compromisos de servicio. La empresa de IA y automatización qBotica, por ejemplo, se desplazó hacia acuerdos de suscripción mientras sus clientes buscan retornos asociados con resultados de productividad. Ese giro puede llevar a los inversionistas a evaluar menos el número absoluto de empleados y más el ingreso por trabajador, la tecnología reutilizable, los flujos de trabajo propios, el acceso a clientes y la capacidad de convertir proyectos en productos repetibles.

La compra de Casper encaja en esa transición porque Ode suma un equipo que conoce cómo las empresas intentan convertir Claude y herramientas relacionadas en flujos operativos. El desafío no consiste únicamente en ofrecer un modelo potente, sino en organizar datos, permisos, supervisión humana, medición de resultados y adopción interna alrededor de ese modelo. Mientras Anthropic y OpenAI compiten por ampliar sus ecosistemas de implementación, la ventaja puede depender tanto de la calidad del sistema como de la capacidad para lograr que una empresa lo use de forma fiable todos los días.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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