Por Canuto  

Nvidia quiere expandirse más allá de las GPU y ahora apunta al lucrativo mercado de CPU para centros de datos. Con Vera, su nuevo procesador basado en Arm, la empresa busca resolver un cuello de botella clave en la era de los agentes de IA y abrir un frente directo contra Intel y AMD.

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  • Nvidia entra al mercado de CPU para centros de datos, valorado en USD $200.000 millones, con su procesador Vera basado en Arm.
  • Perplexity será uno de los primeros clientes y aseguró en pruebas internas que ciertas cargas de agentes de IA corrieron hasta 1,5 veces más rápido.
  • La apuesta de Nvidia busca evitar que las costosas GPU queden ociosas mientras la CPU gestiona código, datos y orquestación de tareas.

 


Nvidia formalizó su entrada en el mercado de CPU para centros de datos, un segmento que la propia compañía valora en USD $200.000 millones. El movimiento amplía su estrategia más allá de las GPU y la coloca frente a frente con Intel y AMD en una de las áreas más importantes de la infraestructura para inteligencia artificial.

La pieza central de esa ofensiva es Vera, un procesador de servidor basado en Arm que ya tiene a Perplexity como uno de sus primeros clientes. La empresa de búsqueda apoyada en IA planea utilizar el chip en su próximo sistema de producción, según reportó Reuters.

El giro de Nvidia responde a una tesis económica y técnica cada vez más visible en la industria. La compañía sostiene que, en muchas cargas modernas de IA, las CPU se están convirtiendo en el cuello de botella que impide aprovechar por completo el costoso poder de cómputo de las GPU.

Ese argumento fue expuesto en una publicación corporativa del 7 de julio firmada por Ian Buck. Allí, Nvidia explicó que el procesador encargado de ejecutar aplicaciones, correr código, mover datos y coordinar tareas alrededor del modelo de IA puede frenar toda la operación.

En otras palabras, la empresa busca atacar una ineficiencia crítica en los centros de datos orientados a IA. Si la CPU no mantiene el ritmo, las GPU quedan inactivas por momentos, aun cuando su capacidad de procesamiento sea mucho más cara y demandada.

Vera, Perplexity y la primera señal de adopción

Perplexity será una de las primeras compañías en implementar Vera como parte de la nueva plataforma de CPU de Nvidia. Nate Kupp, vicepresidente de la empresa, dijo que el procesador resultó “perfectamente adecuado” para sus necesidades operativas.

Según los datos difundidos, Perplexity probó el chip en una de sus cargas cotidianas de agentes de IA. La tarea consistió en clonar un repositorio de código y ejecutar su suite de pruebas dentro de entornos sandbox aislados.

Nvidia afirmó que Vera completó ese trabajo cerca de 1,5 veces más rápido que un procesador de servidor x86 comparable. También aseguró que el sistema pudo lanzar en paralelo esos sandbox hasta 1,9 veces más rápido.

Perplexity indicó que, con base en esos resultados, prevé incorporar Vera a su próximo sistema de producción. Para Nvidia, ese respaldo funciona como una validación temprana de que su apuesta puede atraer usuarios reales en el entorno de centros de datos.

Sin embargo, hay un matiz relevante que no debe perderse de vista. Las pruebas citadas fueron realizadas por Perplexity y Nvidia, por lo que todavía no existen benchmarks independientes que confirmen el desempeño reportado.

Ese punto es crucial porque el mercado de servidores suele exigir comparaciones verificables y repetibles antes de adoptar una arquitectura nueva a gran escala. En especial cuando el objetivo es reemplazar o complementar plataformas x86 ya consolidadas en producción.

Nvidia también detalló algunos rasgos técnicos de Vera en su apartado de preguntas frecuentes. La compañía señaló que el chip fue diseñado para cargas de trabajo de agentes de IA y está construido alrededor de su núcleo personalizado Olympus con 88 núcleos.

Además, la empresa dijo que Vera ofrece un 50% más de instrucciones por ciclo que su chip Grace anterior. Ese dato apunta a reforzar la idea de que Nvidia no solo entra en CPU, sino que quiere diferenciarse con un diseño ajustado a las nuevas exigencias de la IA operativa.

Por qué la CPU pasó a ser un cuello de botella en la era de los agentes de IA

Para entender la apuesta de Nvidia, conviene distinguir entre los chatbots tradicionales y los llamados agentes de IA. Los primeros se centran sobre todo en generar respuestas, mientras los segundos ejecutan pasos encadenados con más autonomía y mayor carga operativa.

Esos agentes pueden llamar herramientas, ejecutar código, hacer consultas, recuperar documentos y evaluar resultados antes de decidir su siguiente acción. Ese flujo incorpora tareas secuenciales donde el rendimiento de un solo hilo de CPU adquiere mucha más importancia.

La consecuencia es que la GPU ya no concentra por sí sola toda la tensión del sistema. Antes de que ocurra la inferencia, la CPU debe organizar información, mover datos y coordinar procesos que preparan el trabajo del acelerador gráfico.

Según Nvidia, ese cambio obliga a repensar cómo se distribuye la computación dentro del centro de datos. En un entorno donde miles de agentes de IA trabajan al mismo tiempo, una CPU más rápida puede traducirse en mayor utilización efectiva de las GPU.

La empresa sostiene que los procesadores tradicionales fueron concebidos mucho antes de este escenario de agentes siempre activos. Por eso ve una oportunidad para desarrollar CPU optimizadas de forma específica para este tipo de cargas laborales emergentes.

El planteamiento también encaja con una tendencia más amplia del sector tecnológico. A medida que la IA deja de limitarse a generar texto y empieza a ejecutar funciones complejas, la infraestructura debe responder a nuevas exigencias de coordinación y latencia.

Ese es el punto donde Nvidia intenta construir su narrativa competitiva. La firma no solo vende aceleradores, sino que ahora quiere controlar una mayor parte del flujo de trabajo que alimenta a esos aceleradores.

Si ese enfoque funciona, la compañía podría fortalecer su posición en la cadena de valor de la IA. También reduciría su dependencia de un único segmento, incluso cuando ese segmento siga siendo extremadamente rentable.

Un desafío directo para Intel y AMD en servidores

Nvidia no ha tratado de disimular el alcance estratégico de su iniciativa. Durante Computex, celebrado el 2 de junio en Taipéi, el CEO Jensen Huang dijo que crear una división de CPU para computadoras y servidores forma parte de sus planes para “reinventar” el mercado de las CPU.

Ese mensaje coloca a la empresa en competencia directa con Intel y AMD, que históricamente dominaron el mercado global de CPU para servidores con procesadores x86. La diferencia es que Nvidia llega con una propuesta basada en Arm y enfocada en IA.

La relevancia del momento también está en el tamaño del negocio perseguido. Reuters indicó que Nvidia espera obtener USD $20.000 millones con sus CPU Vera en el año fiscal actual, mientras la compañía sostiene que el mercado total asciende a USD $200.000 millones.

La cifra muestra que la oportunidad va mucho más allá de vender un chip puntual a unos pocos clientes. Nvidia quiere asegurar presencia tanto en aceleradores de IA como en la capa de cómputo general que organiza y sostiene esas cargas.

En los últimos años, los procesadores basados en Arm han ido ganando terreno en la computación en la nube de hiperescala. Ese avance se explica, en parte, porque algunas empresas prefieren optimizar hardware para cargas específicas en lugar de depender de CPU de propósito general.

Vera intenta insertarse justamente en esa evolución del mercado. Si Nvidia convence a operadores de centros de datos de que una CPU especializada mejora el rendimiento total del sistema, podría capturar cuota en un espacio antes muy difícil de disputar.

La jugada también coincide con un momento de presión para los actores establecidos. Aunque Intel y AMD siguen siendo nombres centrales en servidores, la carrera por la IA está reordenando prioridades técnicas y presupuestarias dentro de las grandes plataformas de cómputo.

Por eso, el ingreso de Nvidia no se interpreta como un simple experimento de diversificación. Se trata de una ofensiva que busca convertir su dominio en GPU en una posición más amplia dentro de la infraestructura de próxima generación.

Mercado, reacción bursátil y lo que falta por demostrar

En la sesión del 7 de julio, las acciones de Nvidia cerraron en USD $196,93, con un alza de 0,7%, según datos de Yahoo Finance citados por la publicación original. En contraste, AMD e Intel cayeron 6,5% y 9,7%, respectivamente.

De todos modos, varios analistas atribuyeron esas bajas a una venta más amplia del sector de semiconductores vinculada a noticias relacionadas con Samsung. Eso sugiere que el movimiento bursátil no puede leerse solo como una reacción directa al lanzamiento de Vera.

Aun así, la señal del mercado ayuda a ilustrar la sensibilidad que existe alrededor de cualquier avance de Nvidia. La empresa se ha convertido en el referente más visible del auge de la IA, y cada nueva expansión de su negocio altera las expectativas competitivas del sector.

La compañía ya adelantó, además, que Vera no es el final del camino. Su próximo núcleo de servidor, Rigel, estará basado en Arm v9.2 y formará parte de una futura plataforma llamada Rosa.

Según Nvidia, Rigel buscará aumentar aún más el rendimiento por núcleo. Ese dato refuerza la idea de que la empresa piensa en una hoja de ruta sostenida para CPU, y no en un producto aislado lanzado para aprovechar el entusiasmo del momento.

La gran incógnita es si Vera podrá transformar de verdad el panorama de las CPU de servidor. Esa respuesta dependerá menos de los materiales promocionales y más de la adopción real por parte de clientes y de pruebas de terceros en escenarios piloto diversos.

En el corto plazo, Perplexity ofrece a Nvidia una primera vitrina relevante. Pero para desafiar de manera estructural a Intel y AMD, la firma necesitará demostrar consistencia en rendimiento, eficiencia, compatibilidad y escalabilidad en entornos de producción exigentes.

Por ahora, la noticia confirma algo más amplio que un nuevo lanzamiento de hardware. La carrera por la IA ya no se libra solo en las GPU, y Nvidia quiere llevar esa batalla al corazón mismo del negocio de CPU para centros de datos.


Imagen de Unsplash.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA.

 


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