Nvidia perdió cerca de USD $1 billón en capitalización bursátil en menos de dos meses y su valuación regresó a niveles que no se veían desde antes del boom de la inteligencia artificial. El retroceso no responde a un deterioro del negocio, sino a una rotación del mercado hacia otros nombres del universo de semiconductores, especialmente memorias, pese a que la compañía aún domina el mercado de GPUs para centros de datos.
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- Las acciones de Nvidia cayeron 16% desde su máximo del 14 de mayo y ahora cotizan a 18 veces ganancias proyectadas.
- Aunque Wall Street elevó sus estimaciones de beneficios, el mercado está favoreciendo a firmas como Micron, AMD e Intel.
- Nvidia conserva 97% del mercado de GPUs para servidores y el consenso de analistas sigue siendo ampliamente alcista.
🚨 Nvidia pierde USD $1 billón 🚨
La valuación de Nvidia vuelve a niveles previos al auge de la IA.
Las acciones cayeron 16% desde su máximo del 14 de mayo.
El retroceso no se debe a problemas operativos, sino a rotación hacia otros semiconductores.
Aún controla el 97% del… pic.twitter.com/w0VCa3T3BU
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) July 8, 2026
La acción de Nvidia atraviesa una de sus correcciones más llamativas desde que se convirtió en símbolo del auge bursátil ligado a la inteligencia artificial. En menos de dos meses, la empresa perdió cerca de USD $1 billón en valor de mercado y su múltiplo de valuación volvió a niveles que no se observaban desde antes del gran frenesí por la IA.
Según reportó Bloomberg, el retroceso no refleja un colapso operativo ni una caída abrupta en la demanda de sus productos. Más bien, muestra un cambio en el apetito de los inversionistas, que ahora están redistribuyendo capital hacia otros segmentos del universo de chips, sobre todo memorias y almacenamiento.
Para lectores menos familiarizados con el tema, Nvidia es el gran proveedor de GPUs usadas para entrenar y ejecutar modelos de inteligencia artificial en centros de datos. Ese liderazgo la convirtió en una de las acciones más codiciadas de Wall Street entre finales de 2022 y 2025.
Sin embargo, el mercado rara vez premia a un solo nombre para siempre. Incluso dentro de una tendencia estructural fuerte, como la expansión de la IA, los flujos pueden migrar con rapidez hacia empresas que venían rezagadas y ahora ofrecen múltiplos más atractivos o una narrativa de recuperación más potente.
Ese parece ser el caso actual. Aunque Nvidia conserva una posición dominante y las proyecciones financieras siguen mejorando, el mercado comenzó a tratarla como una fuente de financiamiento para apostar por otros fabricantes de semiconductores que hoy concentran parte del entusiasmo del sector.
Una caída severa en bolsa, pero no en fundamentos
Las acciones de Nvidia han bajado 16% desde el máximo histórico alcanzado el 14 de mayo. Esa corrección llevó la valuación de la compañía a 18 veces las ganancias proyectadas para los próximos 12 meses, de acuerdo con datos recopilados por Bloomberg.
La última vez que Nvidia cotizó a un nivel tan bajo en términos de ese múltiplo fue a inicios de 2019. El dato es relevante porque ubica a la empresa en una zona de precio que antecede al período de euforia que disparó a todo el ecosistema bursátil ligado a la inteligencia artificial.
La compresión resulta aún más llamativa cuando se compara con los grandes índices estadounidenses. Nvidia ahora cotiza por debajo del S&P 500, que se valora en más de 20 veces las ganancias proyectadas, y también por debajo del Nasdaq 100, que se acerca a 23 veces.
Ese descuento no suele asociarse con una empresa que sigue mostrando crecimiento explosivo y márgenes extraordinarios. Por eso, parte del mercado interpreta el movimiento como una señal de rotación sectorial y no como una advertencia de deterioro estructural en el negocio de Nvidia.
Randy Hare, director de investigación de acciones en Huntington Bank, sostuvo que la compañía luce subvalorada a estos niveles, dado lo consistente que ha sido su crecimiento de ingresos y rentabilidad. Su tesis es simple: si las ganancias siguen avanzando, la acción debería encontrar soporte y eventualmente retomar su ascenso.
La rotación del comercio de IA cambia a los ganadores
Uno de los rasgos más importantes del momento actual es que el llamado comercio de IA no ha desaparecido. Lo que cambió es el destino del capital, que ahora está fluyendo hacia otras áreas de la cadena de valor, en especial a fabricantes de memorias de alto ancho de banda y almacenamiento.
Micron Technology se convirtió en el gran símbolo de esa rotación. La empresa avanza 229% en 2026 después de haber subido 239% en 2025, impulsada por el alza de los precios de chips de memoria de alto ancho de banda, un insumo clave para infraestructura de IA.
El cambio de humor no se limita a Micron. Rivales de Nvidia como Advanced Micro Devices e Intel también han visto duplicarse o incluso triplicarse sus precios en lo que va de año, lo que sugiere que los inversionistas buscan nuevas palancas dentro del mismo tema tecnológico.
Michael Bailey, director de investigación en Fulton Breakefield Broenniman, resumió ese viraje al señalar que el sentimiento ha cambiado. En su lectura, compañías cuyas expectativas eran bajas, como Micron, son ahora las que están robando la atención del mercado.
Eric Clark, director de inversiones en Accuvest Global Advisors, explicó que Nvidia se había convertido en una operación demasiado concurrida. En ese contexto, la venta de su acción funcionó para muchos gestores como una fuente de fondos con la que financiaron nuevas posiciones en otras oportunidades del segmento de chips.
Un rezago relativo dentro de un año brillante para semiconductores
La desaceleración bursátil de Nvidia contrasta con el excelente desempeño del sector en general. En 2026, la acción apenas sube 5,6%, mientras el S&P 500 gana 9,6% y el Nasdaq 100 avanza 16%.
La comparación es aún más dura frente al índice de semiconductores de la Bolsa de Filadelfia. Ese indicador salta 74% y se encamina a su mejor año desde 2003, lo que deja claro que la debilidad de Nvidia es más específica que sectorial.
Dentro del índice de 30 acciones relacionadas con semiconductores, Nvidia figura como el tercer peor desempeño del año. El contraste con ejercicios anteriores es fuerte, ya que fue la segunda mejor acción del índice en 2024 y se ubicó en la mitad del grupo durante 2025.
Otro dato relevante es el desplome en su correlación con el índice de chips. El mes pasado, esa métrica cayó a su nivel más bajo desde 2014, una señal de que Nvidia está dejando de moverse al compás del resto del sector.
Para los observadores del mercado, esa desconexión es una pista importante. Indica que los inversionistas ya no están evaluando a Nvidia solo como un componente más del boom de semiconductores, sino como una compañía cuyo precio debe justificar expectativas muy exigentes tras años de rendimiento extraordinario.
Competencia creciente, pero liderazgo intacto
La presión sobre la acción también está relacionada con el mapa competitivo. Nvidia enfrenta no solo a AMD e Intel, sino también a algunos de sus mayores clientes, entre ellos Alphabet y Amazon.com, que despliegan cada vez más chips personalizados para reducir dependencia y costos.
En mercados tecnológicos de rápido crecimiento, la posibilidad de integración vertical por parte de los grandes compradores suele ser vista como un riesgo. Si esos clientes desarrollan más capacidad propia, parte del poder de fijación de precios del proveedor dominante podría moderarse con el tiempo.
No obstante, los datos actuales aún muestran una fortaleza notable del negocio central de Nvidia. La firma controlaba 97% del mercado de GPUs para servidores al cierre de 2025, frente a 95% al cierre de 2024, según cifras recopiladas por Bloomberg Intelligence.
Esa expansión de cuota sugiere que la competencia todavía no ha erosionado de forma material su dominio en infraestructura de IA para centros de datos. También ayuda a explicar por qué Wall Street sigue tan entusiasmada con las previsiones de ingresos y beneficios de la empresa.
En otras palabras, el mercado bursátil está descontando riesgos futuros y cambios de narrativa, mientras el negocio operativo todavía exhibe una posición casi hegemónica. Esa brecha entre fundamentos y precio es la que hoy divide a analistas, gestores y operadores tácticos.
Estimaciones al alza y respaldo casi unánime de analistas
Las proyecciones financieras siguen siendo una de las principales razones por las que muchos profesionales se mantienen optimistas con Nvidia. Para el año fiscal 2027, que finaliza el 31 de enero, se espera que la compañía obtenga beneficios por USD $228.000 millones sobre ventas de USD $393.000 millones.
Si esas cifras se concretan, implicarían una expansión de 90% en ganancias y de 82% en ingresos. Lejos de deteriorarse, la expectativa de utilidades ha mejorado, ya que la estimación de beneficios subió 13% en los últimos tres meses.
El consenso de mercado también sigue siendo abrumadoramente favorable. De los 82 analistas monitoreados por Bloomberg que cubren a Nvidia, solo tres recomiendan mantener y uno aconseja vender.
El precio objetivo promedio se ubica en USD $302 por acción. Ese nivel implica un potencial de subida superior a 50% en los próximos 12 meses, el mayor entre las llamadas siete magníficas del sector tecnológico.
Bailey recordó además que Nvidia ya ha atravesado episodios anteriores de compresión de múltiplos y recuperación acelerada. Desde esa perspectiva, la corrección actual sería dura pero no necesariamente excepcional para una acción que antes subió demasiado rápido durante demasiado tiempo.
Por qué importa esta historia más allá de Nvidia
El caso de Nvidia ofrece una lección amplia para quienes siguen mercados vinculados con inteligencia artificial, criptoactivos y acciones de alto crecimiento. Un liderazgo empresarial indiscutible no siempre garantiza liderazgo bursátil continuo, sobre todo cuando una narrativa se vuelve excesivamente popular.
También ilustra cómo funciona la rotación de capital dentro de un mismo tema estructural. El dinero no salió necesariamente de la IA, sino que se movió desde el campeón más evidente hacia nombres con menor saturación, múltiplos distintos o una historia de recuperación más agresiva.
Para inversionistas acostumbrados a ciclos de entusiasmo extremo, como los vistos en memestocks, criptomonedas o infraestructura de blockchain, el patrón resulta familiar. Cuando una tesis se llena de participantes, incluso buenas noticias pueden dejar de impulsar el precio si el mercado ya había descontado demasiado optimismo.
En el caso de Nvidia, la paradoja es clara. La empresa mantiene el dominio en GPUs para servidores, las estimaciones de beneficios mejoran y el consenso de analistas sigue siendo muy alcista, pero la acción corrige porque el mercado exige nuevas razones para sostener una prima tan elevada.
Por ahora, el veredicto final sigue abierto. Los bajistas ven una normalización tras un rally extraordinario, mientras los optimistas creen que la caída creó una oportunidad inusual en una compañía que todavía ocupa el centro del mapa de la inteligencia artificial global.
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