Por Canuto  

Una segunda ola de ciberataques habría alterado refrigeradores de supermercados en cuatro países europeos y obligado a desechar alimentos. La alerta apunta a equipos conectados a internet que, según investigadores, ya no recibían actualizaciones de seguridad.

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  • Ahold Delhaize y Colruyt confirmaron ataques nocturnos que afectaron tiendas de Bélgica, Irlanda, Luxemburgo y Suecia.
  • Una empresa belga que opera los sistemas de Delhaize dijo que los atacantes cambiaron la configuración a modo de descongelación.
  • Investigadores relacionaron los incidentes con refrigeradores conectados fabricados por Danfoss, mientras Claroty había advertido sobre el riesgo en agosto.

 


 

Una segunda ola de ciberataques habría alterado refrigeradores comerciales en supermercados de Bélgica, Irlanda, Luxemburgo y Suecia, con pérdidas de alimentos en decenas de tiendas. Los ataques, reportados durante la noche, reavivan las advertencias sobre los riesgos que enfrentan equipos conectados a internet cuando carecen de actualizaciones de seguridad.

Los gigantes de supermercados Ahold Delhaize y Colruyt confirmaron que sus operaciones fueron alcanzadas, mientras una empresa belga que gestiona los sistemas de Delhaize afirmó que los atacantes cambiaron la configuración de los refrigeradores a modo de descongelación. TechCrunch informó que la alteración elevó la temperatura de las unidades y llevó a los establecimientos a desechar productos descongelados o que ya no eran aptos para el consumo.

Una nueva ola con impacto en tiendas de cuatro países

Los incidentes afectaron decenas de tiendas en Bélgica, Irlanda, Luxemburgo y Suecia, de acuerdo con la información publicada por TechCrunch. Ahold Delhaize y Colruyt confirmaron los ataques durante la noche, aunque la información disponible no detalla cuántos establecimientos de cada grupo resultaron afectados ni cuánto alimento tuvo que descartarse en cada país.

El mecanismo descrito por una empresa belga que opera los sistemas de Delhaize apunta a un cambio remoto en la configuración: los refrigeradores pasaron a modo de descongelación. Reuters informó sobre esa explicación, citada por TechCrunch, pero los datos suministrados no identifican a los responsables ni precisan cómo obtuvieron acceso a los controles.

La consecuencia inmediata fue material para los supermercados: productos que se descongelaron o dejaron de ser aptos para el consumo tuvieron que retirarse y desecharse. La noticia no ofrece una cifra de pérdidas económicas, por lo que el alcance financiero permanece sin cuantificar; sí deja claro que el incidente perjudicó las existencias de alimentos de numerosos locales.

La temperatura de una unidad de refrigeración puede parecer un asunto rutinario de mantenimiento, pero su alteración convierte un sistema técnico en un riesgo para productos perecederos. En este caso, la secuencia descrita conecta una modificación de ajustes con el deterioro de alimentos, una consecuencia tangible que trasciende el funcionamiento digital de los equipos.

Equipos conectados y advertencias de seguridad

Los investigadores de seguridad atribuyeron la causa de los ataques a refrigeradores conectados a internet fabricados por la empresa danesa Danfoss. Según la información publicada, esas unidades ya no recibían actualizaciones de seguridad, una circunstancia que puede dejar expuestos equipos que siguen operando aunque el fabricante haya dejado de ofrecerles ese soporte.

La empresa de seguridad Claroty había advertido en agosto que esas unidades de refrigeración podían sufrir ataques remotos e interrupciones. Esa alerta antecedió a los incidentes reportados en Europa y subraya que la vulnerabilidad de un equipo conectado no se limita a datos almacenados o servicios en línea: también puede repercutir en procesos físicos que sostienen la conservación de alimentos.

La información disponible no especifica qué vulnerabilidad se habría aprovechado, si los atacantes usaron una técnica concreta ni si todos los supermercados afectados tenían los mismos modelos. Tampoco confirma si los fabricantes o las cadenas habían aplicado medidas correctivas; por eso, la relación señalada por los investigadores debe distinguirse de una atribución pública concluyente sobre los autores.

El caso pone el foco en la vida útil de la tecnología instalada en operaciones cotidianas. Cuando una unidad conectada deja de recibir actualizaciones, el hecho de que continúe funcionando no garantiza que conserve protección frente a riesgos nuevos, y una intrusión puede afectar controles operativos además de los sistemas informáticos convencionales.

La cadena de alimentos también puede sufrir ciberataques

Los ataques anteriores en Francia ofrecen un antecedente cercano: el mes pasado, refrigeradores de supermercados elevaron deliberadamente su temperatura y provocaron el deterioro de alimentos en cientos de locales. La nueva ola reportada en cuatro países europeos muestra que el problema no se limita a un episodio aislado en una sola cadena o territorio, aunque los datos disponibles no establecen si ambos eventos comparten responsables.

La afectación de equipos de refrigeración ilustra cómo una brecha de ciberseguridad puede trasladarse a la cadena de suministro de alimentos. El punto central no es solo la interrupción de un dispositivo, sino la posibilidad de que un cambio en su funcionamiento comprometa productos destinados al consumo y obligue a las tiendas a retirarlos.

El antecedente de Estados Unidos también muestra el alcance que pueden tener incidentes informáticos en la distribución. En 2025, un ciberataque contra el distribuidor de alimentos UNFI provocó escasez y estantes vacíos en tiendas de comestibles y supermercados del país, según el material publicado por TechCrunch; ese caso involucró a un distribuidor y no debe confundirse con los ataques actuales a refrigeradores.

La información añade que funcionarios del Departamento de Defensa de Estados Unidos investigan, según reportes, si hackers respaldados por Irán atacaron unidades de congelación en bases militares. También señala que a hackers iraníes se les atribuyeron ciberataques contra proveedores de agua estadounidenses a principios de este año, aunque no establece una conexión entre esos episodios y los ataques a supermercados europeos.

Por ahora, los datos divulgados permiten identificar el impacto en alimentos, los países afectados y las advertencias previas sobre equipos vulnerables, pero no revelan quién ejecutó los ataques ni el alcance económico total. La evolución de las investigaciones y las respuestas de los operadores serán claves para aclarar cómo se manipularon los controles y qué medidas pueden evitar que la refrigeración de los comercios vuelva a convertirse en un punto de entrada para interrupciones.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA




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