Por Canuto  

Tata Electronics y Nexperia acordaron fabricar, ensamblar y probar semiconductores en India, en una alianza que busca reforzar la cadena de suministro de la compañía neerlandesa mientras se separa de su matriz china, Wingtech.
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  • La alianza contempla fabricar obleas de 300 milímetros en Dholera y realizar el ensamblaje y las pruebas en Jagiroad.
  • Tata estima en USD $14.000 millones la inversión combinada en ambos sitios, aunque los términos financieros del acuerdo no fueron divulgados.
  • El pacto llega después de la intervención del Gobierno neerlandés en Nexperia y de restricciones chinas que provocaron escasez de componentes para automóviles.


Una alianza con tres frentes industriales

Nexperia y Tata Electronics anunciaron una asociación para fabricar, ensamblar y probar semiconductores en India, en un movimiento que amplía la capacidad productiva de ambas compañías y refuerza la estrategia de Nueva Delhi para desarrollar una industria local de chips. El acuerdo fue comunicado conjuntamente desde Nimega y Nueva Delhi, aunque las empresas no revelaron sus términos financieros ni fijaron una fecha para el inicio de la producción.

La colaboración se apoya en tres pilares: fabricación front-end de obleas, operaciones back-end de ensamblaje y pruebas, y desarrollo tecnológico junto con la construcción de un ecosistema industrial. Las compañías preparan la producción del portafolio de transistores MOSFET de Nexperia en una fábrica de obleas de 300 milímetros que Tata construye en Dholera, en el estado de Gujarat.

La parte posterior del proceso se desarrollará en Assam, donde Tata ensamblará y probará los semiconductores discretos de Nexperia en su instalación de encapsulado de Jagiroad. Esta planta será la primera instalación propia de ensamblaje y prueba de Tata Electronics, mientras que Dholera está llamada a convertirse en la primera fábrica comercial de semiconductores de India.

El tercer componente del acuerdo no se limita a la producción física, sino que abarca investigación, desarrollo tecnológico y trabajo conjunto con proveedores e instituciones. Nexperia aportará experiencia en semiconductores discretos, de potencia y analógicos, mientras Tata contribuirá con sus capacidades de fabricación, diseño, ensamblaje y desarrollo de una cadena industrial localizada.

Resiliencia y separación de Wingtech

Las empresas presentaron el pacto como una respuesta a la necesidad de contar con cadenas de suministro más resistentes y geográficamente diversificadas. Según el comunicado, la alianza busca aumentar la flexibilidad de fabricación, fortalecer la resiliencia del suministro y crear rutas de producción escalables para acompañar el crecimiento futuro de Nexperia.

Stefan Tilger, director ejecutivo interino de Nexperia, afirmó que el acuerdo refuerza el compromiso de atender a los clientes mediante una red de fabricación global y equilibrada. Achim Kempe, director de operaciones de la empresa, sostuvo que la colaboración representa más que una relación de manufactura, porque también respalda la innovación, el crecimiento y la resiliencia en toda la cadena de valor de los semiconductores.

La búsqueda de una base productiva más diversificada ocurre mientras Nexperia se separa de su matriz china, Wingtech, una compañía cotizada en Shanghái. El reporte de Reuters citado por The Next Web describió la alianza con Tata como un paso adicional en esa fractura, que ha adquirido una dimensión industrial y política debido a la ubicación de las operaciones estratégicas de Nexperia.

El Gobierno neerlandés intervino en Nexperia en septiembre de 2025 con el objetivo de impedir que la empresa trasladara operaciones a China, según la información disponible. Wingtech llevó el conflicto ante un tribunal chino por la incautación, mientras Pekín prohibió temporalmente la exportación de chips encapsulados en la planta de Nexperia en Dongguan, una medida que contribuyó a la escasez de componentes para fabricantes de automóviles.

Dholera concentra la mayor inversión

Tata Electronics calcula en USD $14.000 millones la inversión combinada para sus instalaciones de Dholera y Jagiroad, aunque Reuters atribuyó USD $11.000 millones únicamente al proyecto de Dholera. La cifra correspondiente a la fábrica de Gujarat también fue reportada como cercana a 91.000 crore de rupias durante un panel de Semicon India, de acuerdo con información difundida por PTI y The Economic Times.

La escala de Dholera refleja la complejidad de poner en marcha una fábrica de obleas, que requiere un suministro constante y una red extensa de proveedores especializados. Utpal Shah, vicepresidente senior de estrategia y desarrollo de negocios de Tata Electronics, indicó que el proyecto tendrá aproximadamente 450 proveedores y que la compañía construye un parque de 363 acres para alojarlos junto a la planta.

Shah explicó que la proximidad de los proveedores resulta esencial porque una fábrica de semiconductores es intensiva en capital y no puede detenerse durante varias horas sin enfrentar consecuencias relevantes. Un desarrollador reconocido de Singapur participa en la construcción del parque industrial, que busca reducir interrupciones logísticas y facilitar la coordinación de materiales, equipos y servicios técnicos.

El Gobierno de India ha comprometido USD $20.000 millones para impulsar los sectores de chips y teléfonos inteligentes dentro de un programa promovido por Narendra Modi, y Dholera ocupa un lugar central en esa estrategia. El proyecto no solo pretende atender la demanda doméstica, sino también crear una plataforma capaz de integrarse a cadenas de suministro internacionales en aplicaciones automotrices, industriales, de consumo, energéticas, de comunicaciones e infraestructura.

Una red industrial que va más allá de Nexperia

Nexperia tiene su sede en Países Bajos y emplea a más de 12.500 personas en Europa, Asia y Estados Unidos. La compañía afirma que despacha más de 100.000 millones de productos al año y que sus componentes aparecen en prácticamente todos los diseños electrónicos comerciales, desde vehículos y equipos industriales hasta dispositivos móviles y productos de consumo.

Tata Electronics, por su parte, fue creada por el Grupo Tata en 2020 y cuenta con seis años de operaciones. La empresa gestiona servicios de fabricación electrónica, ensamblaje y prueba de semiconductores, capacidades de foundry y servicios de diseño, con operaciones en Gujarat, Assam, Tamil Nadu y Karnataka, además de oficinas en Estados Unidos, Taiwán y Singapur.

La alianza con Nexperia forma parte de una expansión más amplia de relaciones industriales de Tata Electronics, que mantiene 16 acuerdos en Europa, Japón, Singapur e India. Thakur señaló que siete de esos pactos se firmaron durante Semicon India e incluyen una colaboración con Fujifilm para localizar materiales y otra con Besi para desarrollar encapsulado avanzado en Jagiroad.

Entre los acuerdos nacionales también figuran iniciativas con el Semiconductor Laboratory, centradas en diseño de chips, tecnologías de procesos, localización de la cadena de suministro y formación de talento, así como un convenio con Gati Shakti Vishwavidyalaya para desarrollar habilidades. Tata clasifica sus alianzas entre clientes, socios e instituciones académicas, mientras destina además USD $1.000 millones a un proyecto de baterías con JSW para reducir la dependencia india de las cadenas de suministro chinas.

El conflicto corporativo todavía no termina

Aunque los gobiernos neerlandés y chino revirtieron posteriormente sus medidas, la disputa entre Nexperia y Wingtech continúa teniendo ramificaciones legales. Un tribunal neerlandés retiró a Wingtech el control de Nexperia, mientras un tribunal chino congeló por separado las participaciones de Nexperia en cuatro de sus propias filiales.

Ese proceso judicial en China continuaba abierto a comienzos del mes referido en el reporte, por lo que la nueva alianza no elimina todos los riesgos corporativos ni regulatorios para Nexperia. La empresa neerlandesa necesita mantener operaciones coordinadas en varias regiones, al tiempo que sus clientes buscan garantías de suministro frente a posibles restricciones comerciales o decisiones gubernamentales.

La respuesta de Países Bajos también incluyó un examen más amplio de la inversión extranjera en compañías de inteligencia artificial y biotecnología, una modificación adoptada después del caso Nexperia. Ese cambio muestra cómo una disputa concreta sobre control corporativo puede influir en políticas de seguridad económica que abarcan sectores tecnológicos más amplios.

Por ahora, Tata confirmó que Dholera y Assam avanzan conforme a sus planes, pero la fábrica de Gujarat continúa en construcción y no existe una fecha pública para la primera producción. La ausencia de términos financieros y de un calendario definitivo deja abierta la pregunta sobre cuándo la alianza pasará del diseño industrial a la entrega efectiva de chips.


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Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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