Por Canuto  

La promesa cuántica de Microsoft vuelve a quedar bajo presión tras la publicación de una crítica revisada por pares que cuestiona la solidez de sus resultados sobre partículas de Majorana. El nuevo choque científico mezcla código Python, datos omitidos, revisiones editoriales y una disputa de fondo sobre si la compañía realmente está cerca de construir un qubit útil.
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  • Un artículo aceptado y publicado por Nature cuestiona la robustez del trabajo de Microsoft sobre Majorana presentado en 2025.
  • El investigador Henry Legg afirma que errores básicos de Python y datos omitidos llevaron a conclusiones incorrectas ante revisores.
  • Microsoft rechaza las acusaciones, defiende su hoja de ruta y asegura que su meta sigue siendo una computadora cuántica escalable.

 


La disputa sobre el supuesto avance cuántico de Microsoft sumó un nuevo capítulo esta semana. Una crítica revisada por pares publicada por Nature cuestiona directamente la validez de las afirmaciones que la empresa hizo en 2025 sobre su tecnología Majorana.

El autor del análisis es el Dr. Henry Legg, docente de la Universidad de St Andrews. Su trabajo sostiene que los resultados presentados por Microsoft no resisten una revisión minuciosa y que parte del problema nace de errores básicos en el software usado para analizar los datos.

El debate importa más allá del laboratorio porque Microsoft había presentado aquel anuncio como un posible atajo hacia una computadora cuántica útil en pocos años. En febrero de 2025, la empresa aseguró que su avance permitiría construir una máquina “verdaderamente significativa” no en décadas, sino en años.

La apuesta de la compañía gira en torno a las partículas de Majorana y a la posibilidad de emplearlas para crear qubits topológicos más estables. Ese enfoque ha sido perseguido por Microsoft durante años, aunque también ha acumulado tropiezos y retractaciones en publicaciones previas.

Para lectores menos familiarizados con el tema, la computación cuántica busca explotar fenómenos como la superposición para procesar ciertos problemas de forma muy distinta a la computación clásica. En ese contexto, demostrar control real sobre un qubit y sobre sus estados medibles es un requisito central, no un detalle accesorio.

Qué cuestiona exactamente el análisis de Henry Legg

El artículo de Legg, titulado Sobre la robustez de la detección del hueco topológico a través del transporte, presenta como conclusión general que Microsoft se equivocó al interpretar la evidencia experimental.

Según Legg, el software de ajuste empleado por Microsoft era defectuoso. En su lectura, esos fallos de código derivaron en afirmaciones incorrectas hechas a los revisores por pares durante el proceso editorial.

El investigador también dijo que los datos en bruto, ausentes en la publicación original, apuntan a un desorden considerable en los dispositivos. Si eso es correcto, los sistemas examinados no serían compatibles con la existencia del llamado hueco topológico que Microsoft necesitaba mostrar.

En términos simples, Legg argumenta que los prerrequisitos físicos para sostener las afirmaciones de Microsoft no aparecen claramente en los datos. Su crítica añade que esa falta de soporte quedó oscurecida porque parte del material relevante no fue incluido en el artículo original.

La objeción de fondo no es menor. Si los dispositivos no muestran el comportamiento topológico reclamado, entonces la base experimental de la arquitectura Majorana queda debilitada, incluso antes de discutir si existe un qubit funcional o escalable.

Legg fue especialmente duro en sus declaraciones públicas. En un correo citado por la fuente, dijo que su sensación es que Microsoft está “a siglos, no a décadas” de una supercomputadora cuántica topológica, si es que ese camino funciona en absoluto.

Los errores de Python y el problema de los datos omitidos

La crítica técnica se centra en el llamado Protocolo de Hueco Topológico, o TGP por sus siglas en inglés. Microsoft lo propuso como una metodología para detectar la transición de fase considerada necesaria para computación cuántica basada en partículas de Majorana.

Legg sostiene que, al analizar los datos de transporte subyacentes, Microsoft privilegió los resultados que apoyaban su hipótesis. Al mismo tiempo, habría dejado de lado resultados que podían interpretarse como negativos o, al menos, ambiguos.

Una de sus observaciones más concretas es que el código de trazado del TGP estaba configurado para destacar solo la región supuestamente topológica más grande. Esa decisión habría ocultado otras regiones que también pasaban el protocolo de ajuste y que complicaban la narrativa presentada a los revisores.

Legg afirmó que cuando los árbitros preguntaron si existían otras regiones, Microsoft respondió de forma incorrecta que solo habían investigado una única región dentro del rango explorado. Su análisis asegura que eso no era cierto.

Además, acusó a la empresa de cometer un error básico al antisimetriar el voltaje de sesgo usando el índice del arreglo en vez del valor físico correspondiente. Dicho de otro modo, el código habría operado sobre la posición de los datos y no sobre la magnitud experimental que debía evaluar.

El investigador detalló que uno de los filtros del software de trazado incluía la configuración zbp_cluster_numbers=[1], lo que forzaba a mostrar solo la región más grande. Según explicó, cambiar ese parámetro a zbp_cluster_numbers=[1,2] ya hacía visible una segunda región.

También señaló que el software del TGP transformó datos simplemente invirtiendo un arreglo de Python con la operación x[::-1]. A su juicio, esa maniobra se basó en la posición de índice e ignoró los voltajes de sesgo físicos reales.

El corazón de la acusación es delicado porque no se trata solo de una discrepancia teórica. Si errores simples de programación alteraron la presentación de resultados, entonces la discusión pasa del terreno de la interpretación física al de la integridad del análisis computacional.

La respuesta de Microsoft y el choque sobre la evidencia

Microsoft no aceptó la crítica y defendió su trabajo. En una declaración citada por la fuente, el Dr. Chetan Nayak, technical fellow y vicepresidente corporativo del grupo de hardware cuántico, dijo que la compañía respalda sus resultados y su hoja de ruta.

Nayak insistió en que la verdadera prueba será entregar una computadora cuántica escalable. También afirmó que Microsoft confía en su capacidad para ejecutar ese plan y destacó su continuidad dentro de la iniciativa de benchmarking cuántico de DARPA.

De acuerdo con su versión, DARPA movió a Microsoft a la fase final de esa iniciativa después de evaluar de forma independiente tanto resultados públicos como propietarios. Nayak presentó ese hecho como una señal de respaldo externo por parte de expertos calificados.

La refutación de Microsoft, aceptada y publicada por Nature, niega que el análisis de Legg represente un desafío científico sustancial. La empresa argumenta que sus mediciones de señal no pretendían ser exhaustivas y que el “pequeño error de un píxel” en el procesamiento del TGP sería inconsecuente.

La compañía también acusa a Legg de enfocarse selectivamente en procedimientos de ajuste de transporte y en interpretaciones restrictivas de frases aisladas dentro de la correspondencia con los revisores. En su respuesta, Microsoft sostiene que el crítico no se compromete con los mecanismos físicos que subyacen al experimento.

Otro punto clave de la defensa es que Legg, según Microsoft, no ofrece un modelo físico alternativo capaz de reproducir la señal de capacitancia o la fenomenología RTS. Para la empresa, esa ausencia debilita seriamente la fuerza explicativa de la crítica.

Legg rechaza esa línea de defensa y dice que Microsoft intenta restar importancia a problemas graves tratándolos como errores menores. También acusó a la firma de reajustar a posteriori su jerarquía de evidencias para sostener una conclusión ya comprometida.

En su lectura, el razonamiento de Microsoft es circular. Afirma que la empresa da a entender que, como observó una medición de capacitancia específica, entonces los prerrequisitos para esa observación debieron haberse cumplido automáticamente.

Majorana 2, el nuevo anuncio que no cerró el debate

La controversia llegó en un momento incómodo para Microsoft porque, a inicios de junio de 2026, la empresa anunció Majorana 2. El nuevo producto fue descrito como un “chip cuántico topológico de nueva generación” desarrollado con ayuda de su propia IA agentic.

Sin embargo, Legg dijo que ese lanzamiento no cambia su evaluación sobre el trabajo de fondo. Aseguró que Majorana 2 no está disponible para clientes y que ni siquiera está probado que sea un solo qubit.

También sostuvo que el preprint de Majorana 2 no debería recibir mucha credibilidad porque se basa en un solo dispositivo. Añadió que el documento ni siquiera reclama una medición X, algo que Microsoft consideró importante para sus afirmaciones sobre Majorana 1 el año pasado.

Legg fue más allá al cuestionar la frase de “1.000 veces más confiable” asociada con Majorana 2. Según explicó, esa mejora se referiría a la vida útil de un bit clásico, concretamente a la paridad del estado, y no a evidencia de un qubit capaz de sostener superposición.

Su comparación fue deliberadamente provocadora. Dijo que los bits clásicos de su propia computadora tienen vidas útiles muy largas, incluso de años, pero eso no los convierte en buenos qubits.

El investigador también planteó una duda sobre la ausencia de la medición X en Majorana 2. Señaló que resulta razonable pensar que Microsoft intentó la misma prueba con el nuevo dispositivo y que el resultado no salió bien.

Para Legg, todo lo observado hasta ahora parece corresponder a física de desorden y no a control genuino de un qubit. Esa afirmación va al centro del relato corporativo de Microsoft, que ha tratado de posicionar sus chips Majorana como un camino más robusto hacia la computación cuántica práctica.

La controversia ilustra un rasgo constante de la ciencia de frontera. Los grandes anuncios pueden atraer atención y capital, pero en disciplinas tan complejas como la computación cuántica el detalle metodológico, el acceso a los datos y la reproducibilidad pesan tanto como la narrativa tecnológica.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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