Por Canuto  

Meta planea elevar su gasto de capital a un rango de entre USD $125.000 millones y USD $145.000 millones en 2026, impulsada por la infraestructura necesaria para entrenar y operar sistemas de inteligencia artificial. La cifra máxima superaría los presupuestos militares de casi todos los países, mientras Mark Zuckerberg presenta el año como decisivo para construir la llamada superinteligencia.
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  • Meta prevé elevar su gasto de capital hasta USD $145.000 millones durante 2026, aproximadamente el doble del registrado en 2025.
  • Mark Zuckerberg afirma que una parte significativa del presupuesto financiará cómputo, entrenamiento de modelos, agentes personales y servicios para grandes clientes.
  • Alphabet, Amazon, Meta y Microsoft podrían destinar en conjunto unos USD $725.000 millones a gasto de capital relacionado con la IA durante 2026, según una estimación difundida por AI Weekly.


Meta prepara un salto extraordinario en sus inversiones para 2026: la compañía proyecta un gasto de capital de entre USD $125.000 millones y USD $145.000 millones, una cifra que refleja la presión por ampliar su infraestructura de inteligencia artificial. El extremo superior representaría un aumento aproximado del 101% frente a los USD $72.200 millones registrados apenas un año antes, mientras la empresa busca sostener su negocio principal y ganar posiciones en una competencia tecnológica cada vez más costosa.

La magnitud del presupuesto coloca a Meta, en su extremo superior, por encima del gasto militar de casi todos los países, de acuerdo con la comparación presentada por Fortune a partir de estimaciones del Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo. Solo Estados Unidos, China y Rusia superarían esa cifra en 2025, según los datos de SIPRI, aunque los objetivos de Meta no tienen relación con la defensa nacional, sino con centros de datos, capacidad de cómputo, talento especializado y nuevos productos basados en IA.

Mark Zuckerberg, director ejecutivo de Meta, describió 2026 como un año fundamental para el esfuerzo de la compañía por construir lo que denomina una “superinteligencia”. El ejecutivo sostiene que la IA ya acelera distintas áreas del negocio, desde la experiencia de los usuarios y el rendimiento de los anuncios hasta la velocidad con la que los equipos desarrollan y lanzan nuevas funciones.

Una inversión que cambia de escala

Meta atribuye el incremento a varios factores, entre ellos el encarecimiento de los componentes y los costos adicionales asociados con la construcción y operación de centros de datos. La empresa también necesita asegurar capacidad de cómputo mediante proveedores externos, una estrategia que amplía sus compromisos financieros incluso cuando parte de la infraestructura no se encuentra directamente dentro de sus instalaciones.

En una llamada sobre los resultados del segundo trimestre de 2026, Zuckerberg explicó que el crecimiento del uso de la IA en los productos y negocios de Meta exige invertir agresivamente en infraestructura. Según su descripción, una parte significativa del cómputo se destinará a entrenar modelos, expandir las operaciones existentes y ofrecer agentes personales, aunque la compañía también quiere desarrollar un negocio dirigido a grandes clientes.

La trayectoria reciente permite dimensionar la aceleración. Meta registró USD $28.100 millones de gasto de capital en 2023, elevó la cifra a USD $39.230 millones en 2024 y alcanzó USD $72.220 millones en 2025, de acuerdo con sus archivos presentados ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos. El resultado de 2025 superó la previsión original de la empresa, que contemplaba un máximo de USD $65.000 millones.

La inversión en propiedades y equipos siguió una tendencia semejante, con USD $27.050 millones en 2023, USD $37.260 millones en 2024 y USD $69.690 millones en 2025. Para 2026, además del gasto de capital, Meta estima que sus gastos totales podrían llegar a USD $169.000 millones, impulsados por una mayor remuneración, nuevas contrataciones de especialistas en IA y costos de infraestructura.

La comparación con los presupuestos militares

El contraste con el gasto militar busca ilustrar la escala, no equiparar las actividades de Meta con las de los gobiernos. Las estimaciones de SIPRI sitúan el gasto militar de Estados Unidos en USD $954.000 millones durante 2025, seguido por China con unos USD $336.000 millones y Rusia con aproximadamente USD $190.000 millones.

Después de esas tres potencias aparecen Alemania, con un presupuesto militar de USD $113.000 millones, e India, con USD $92.000 millones, según los datos mencionados en la comparación. En ese contexto, los USD $145.000 millones que Meta prevé invertir en activos, servidores e infraestructura de cómputo superarían el gasto de defensa de cada uno de esos países, aunque se trataría de una inversión corporativa concentrada en un solo ejercicio.

La cifra también muestra cómo las grandes empresas tecnológicas están asumiendo compromisos financieros que antes parecían propios de proyectos estatales o de industrias enteras. La carrera por entrenar modelos más capaces requiere procesadores avanzados, redes de alta velocidad, sistemas de almacenamiento y grandes instalaciones capaces de operar de manera continua, elementos que elevan los costos antes de que un producto genere ingresos.

El aumento de Meta está relacionado con su infraestructura de cómputo y con acuerdos de servicios en la nube. Ese modelo permite ampliar rápidamente la capacidad disponible, pero puede exponer a la empresa a mayores obligaciones contractuales y a una competencia intensa por los mismos componentes, proveedores de energía, espacios para centros de datos y profesionales especializados.

El plan de Zuckerberg para monetizar la IA

Meta no presenta el gasto únicamente como una apuesta defensiva para mantenerse al ritmo de sus rivales. Zuckerberg afirma que los sistemas de IA ya mejoran la experiencia en las aplicaciones de la empresa, ayudan a los anunciantes a obtener mejores resultados y permiten que los equipos internos construyan nuevas experiencias con mayor rapidez.

El ejecutivo también anticipa una nueva generación de agentes personales que servirían como base para productos y líneas de ingresos durante los próximos meses y años. La ambición incluye vender APIs, agentes empresariales, servicios para grandes compañías y, potencialmente, capacidad de cómputo directamente a clientes corporativos.

Ese planteamiento convierte la infraestructura en algo más que un costo operativo. Meta busca utilizar los mismos recursos que entrenan sus modelos para ampliar el negocio principal, mejorar la publicidad y ofrecer herramientas empresariales, de modo que la inversión pueda justificarse mediante varias fuentes de ingresos en lugar de depender de una sola aplicación.

La empresa sostiene que los resultados iniciales ya son visibles y que las inversiones están acelerando el negocio principal. Sin embargo, la magnitud del presupuesto introduce una exigencia adicional para la administración: demostrar que el crecimiento de los ingresos y la productividad de los nuevos sistemas compensarán el desembolso en servidores, centros de datos, talento y servicios contratados.

Una carrera compartida por los gigantes tecnológicos

Meta no es la única compañía que está ampliando sus compromisos financieros alrededor de la IA. Una estimación difundida por AI Weekly sitúa en aproximadamente USD $725.000 millones el gasto de capital previsto conjuntamente por Alphabet, Amazon, Meta y Microsoft durante 2026. Reuters, por su parte, ha informado que el gasto de las grandes tecnológicas en IA podría alcanzar unos USD $600.000 millones, por lo que las cifras varían según la metodología y los componentes incluidos.

El incremento de estas previsiones refleja que la competencia no se limita a crear modelos con mejores respuestas. Las empresas también compiten por capacidad de procesamiento, contratos de nube, chips, energía, terrenos, construcción de centros de datos y expertos capaces de diseñar sistemas de entrenamiento y operación a escala.

Para Meta, el desafío consiste en convertir una expansión acelerada de la infraestructura en productos que los usuarios adopten y que las empresas estén dispuestas a pagar. La compañía espera combinar agentes personales, servicios para clientes corporativos y mejoras en publicidad, mientras destina una porción considerable de sus recursos a una tecnología cuyo rendimiento comercial todavía depende de su evolución.

El presupuesto de 2026 será, por tanto, una prueba tanto tecnológica como financiera. Si la estrategia funciona, Meta podría reforzar sus aplicaciones y abrir nuevas líneas de negocio; si la monetización avanza más lentamente que el gasto, la presión de los inversionistas sobre los retornos de la IA aumentará junto con el costo de sostener esta carrera.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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