Una investigación reveló que Meta ha integrado sigilosamente código de reconocimiento facial en su aplicación compañera para gafas inteligentes, descargada más de 50 millones de veces. El sistema, llamado internamente NameTag, podría identificar a cualquier persona captada por las cámaras de las gafas Ray‑Ban y Oakley sin que los transeúntes lo sepan, reavivando el debate sobre la vigilancia masiva.
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- La app Meta AI contiene tres modelos de IA capaces de detectar rostros, recortarlos y convertirlos en datos biométricos para cotejarlos con una base local, según el código analizado por WIRED.
- Componentes esenciales del sistema NameTag se incorporaron a la aplicación desde enero de 2026 y ya residen en los teléfonos de millones de usuarios, aunque la función no está activada públicamente.
- Meta asegura que solo explora la tecnología y que no construye una base de datos facial central, pero defensores de la privacidad advierten que el reconocimiento en tiempo real con dispositivos portátiles normalizaría la identificación masiva.
👀⚠️ ¡Alerta de privacidad!
Meta ha incrustado un sistema de reconocimiento facial, llamado NameTag, en su app de gafas inteligentes.
Este sistema puede identificar personas sin su consentimiento, aunque no está activado públicamente.
Más de 50 millones de usuarios tienen esta… pic.twitter.com/BHcDzozVxy
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) June 5, 2026
Lo que parecía una hipótesis lejana ahora duerme en el bolsillo de millones de personas.
Según una investigación de WIRED, Meta ha incrustado código para un sistema de reconocimiento facial aún no publicado en la aplicación Meta AI, la compañera obligatoria de sus gafas inteligentes Ray‑Ban y Oakley.
El hallazgo expone que la infraestructura técnica para identificar rostros en tiempo real lleva meses distribuida silenciosamente, mientras la compañía insiste en público que solo se trata de exploración.
NameTag: el sistema que ya está en tu teléfono
El reporte de WIRED detalla que el código incluye una función interna bautizada como NameTag. Aunque no se ha habilitado para los consumidores, tres modelos de IA necesarios para su funcionamiento ya fueron empaquetados en la aplicación a partir de enero de 2026.
El primer modelo detecta rostros en las imágenes captadas por las gafas. El segundo recorta las caras del fondo y el tercero las convierte en una firma biométrica. Esa huella digital se compara con una base de datos almacenada localmente en el teléfono del usuario.
Si se encuentra una coincidencia, el sistema alertaría al portador, identificando a la persona sin que ésta lo sepa. Una versión de mayo de 2026 incluso renombró la función como “Conexiones” y mostraba un mensaje que invitaba a “recordar a las personas que conociste”.
La aplicación Meta AI ha sido descargada más de 50 millones de veces, lo que significa que los cimientos de un reconocimiento facial portátil ya están en los dispositivos de una enorme base de usuarios, esperando un posible interruptor.
La respuesta de Meta: entre la exploración y la opacidad
Ryan Daniels, portavoz de Meta, rechazó las conclusiones del informe y señaló que los hallazgos son “meramente evidencia” de que la compañía está explorando este tipo de funciones. Añadió que “nada ha sido enviado a los consumidores y no se ha tomado una decisión final”.
Daniels prometió que cualquier eventual lanzamiento se haría con transparencia y subrayó que Meta no está construyendo una base de datos central de rostros. Sin embargo, el código encontrado contradice la narrativa pública que durante años ha distanciado a la empresa del reconocimiento facial a gran escala.
La empresa ya había cerrado su sistema de etiquetado facial en Facebook en 2021, eliminando más de mil millones de huellas faciales tras una avalancha de demandas y críticas. Esa decisión se presentó como un giro hacia la protección de la privacidad, pero los nuevos hallazgos ponen en duda ese compromiso cuando la tecnología se traslada a dispositivos vestibles.
De Facebook a las gafas: un historial que incomoda
El contexto no favorece a Meta. En febrero de 2026, The New York Times reveló documentos internos que confirmaban los planes para una función de reconocimiento facial en gafas inteligentes, internamente llamada “Name Tag”. Aquellos documentos mencionaban que un “entorno político dinámico” en Estados Unidos podría desviar la atención de los grupos de la sociedad civil.
Más tarde, en 2024, la compañía reintrodujo el reconocimiento facial en Instagram y Facebook, aunque enmarcado como una herramienta de seguridad para detectar rostros en anuncios fraudulentos. El paso del etiquetado social a la identificación en tiempo real mediante gafas amplifica el riesgo: una persona puede ser escaneada sin saberlo mientras camina por la calle.
Organizaciones como la Unión Americana por las Libertades Civiles y el Centro de Información Electrónica de Privacidad han advertido que el reconocimiento facial portátil normalizaría la identificación masiva. A diferencia de las fotos subidas voluntariamente a redes sociales, esta vigilancia opera sin consentimiento y en espacios públicos.
Una caja de Pandora que podría abrirse pronto
El reconocimiento facial en gafas inteligentes no carece de posibles beneficios. Para personas con discapacidad visual, identificar a un interlocutor conocido podría ser una herramienta de accesibilidad poderosa. Sin embargo, los críticos insisten en que la tecnología es demasiado invasiva para justificar sin salvaguardas legales extremas.
El hallazgo de código funcional en la app de Meta sugiere que la empresa no solo investiga, sino que avanza en la implementación mientras evalúa el momento político para lanzar. La pregunta ya no es si la tecnología existe, sino cuándo y bajo qué reglas se activará.
Si NameTag llega a funcionar abiertamente, la anonimidad en lugares públicos podría desaparecer de manera irreversible. Y con una base instalada de millones de dispositivos, la opción de “no participar” se volvería ilusoria.
Mientras tanto, el código permanece inerte en los teléfonos, una funcionalidad durmiente que refleja las ambiciones de Meta y la creciente tensión entre innovación y derechos civiles.
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público
Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA
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