Por Canuto  

Meta firmó un acuerdo con la startup Overview Energy para recibir hasta 1 gigavatio de energía solar transmitida desde el espacio durante la noche, una propuesta que busca responder al enorme consumo eléctrico de sus centros de datos y a la presión creciente de la carrera por la IA.
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  • Meta selló el primer acuerdo de reserva de capacidad con Overview Energy para recibir hasta 1 gigavatio de energía desde el espacio.
  • La startup planea usar satélites que conviertan energía solar espacial en luz infrarroja dirigida a granjas solares terrestres.
  • El primer envío de energía desde órbita baja está previsto para enero de 2028, mientras el despliegue comercial arrancaría en 2030.


La competencia por asegurar electricidad para la inteligencia artificial ya no se limita a contratos de red, parques solares o baterías. Ahora también mira hacia la órbita terrestre. Meta firmó un acuerdo con Overview Energy, una startup con sede en Ashburn, Virginia, para recibir energía solar por la noche mediante un sistema que captaría luz del Sol en el espacio y la reenviaría a la Tierra.

La propuesta apunta a uno de los grandes cuellos de botella de la economía de la IA: el acceso estable a energía abundante. Los centros de datos modernos consumen volúmenes crecientes de electricidad, y las empresas tecnológicas buscan nuevas fuentes para sostener cargas de trabajo cada vez más intensivas, desde entrenamiento de modelos hasta inferencia a gran escala.

Según reportó TechCrunch, Meta utilizó más de GWh 18.000 de electricidad en 2024. Esa cifra equivale aproximadamente al consumo anual de más de 1,7 millones de hogares en Estados Unidos. En paralelo, la compañía ya se comprometió a desarrollar GW 30 de fuentes renovables, con foco en plantas solares a escala industrial.

El problema es conocido: la energía solar terrestre cae drásticamente al atardecer. Para mantener operativos los centros de datos durante la noche, las empresas suelen recurrir a almacenamiento con baterías o a otras fuentes de generación. Overview Energy plantea una tercera vía, todavía experimental, pero ambiciosa.

Cómo funcionaría la energía solar enviada desde el espacio

La startup desarrolla naves espaciales capaces de recolectar energía solar fuera de la atmósfera terrestre, donde la radiación es más abundante y constante. Luego, esa energía sería convertida en luz de infrarrojo cercano y dirigida hacia granjas solares de gran tamaño, del orden de cientos de megavatios, para que estas la transformen en electricidad utilizable.

La idea busca aprovechar infraestructura que ya existe en tierra, en lugar de depender de receptores totalmente nuevos. Esa es una diferencia clave frente a otros proyectos históricos de energía espacial, que suelen apoyarse en láseres de alta potencia o haces de microondas. Esas alternativas han enfrentado dudas técnicas, regulatorias y de seguridad durante años.

Overview sostiene que su enfoque puede evitar buena parte de esos obstáculos. Al emplear un haz infrarrojo amplio, la empresa cree que puede simplificar la transmisión y reducir riesgos. Su director ejecutivo, Marc Berte, dijo incluso que una persona podría mirar directamente al haz de su satélite sin sufrir efectos nocivos.

Si esa tecnología llega a desplegarse a escala, el incentivo económico sería significativo. En teoría, las granjas solares podrían generar durante más horas y mejorar su retorno sobre la inversión. Además, una solución así reduciría la necesidad de recurrir a combustibles fósiles para cubrir la demanda nocturna.

Hasta ahora, la empresa afirma haber demostrado transmisión de energía al suelo desde una aeronave. El próximo paso sería un salto mucho mayor: lanzar un satélite a órbita terrestre baja en enero de 2028 para realizar su primera transmisión de energía desde el espacio hacia la superficie.

El acuerdo con Meta y la escala del proyecto

En el anuncio difundido este 27 de abril, Meta informó que firmó el primer acuerdo de reserva de capacidad con Overview Energy. El compromiso contempla hasta GW 1 de energía proveniente de las naves espaciales de la empresa. No quedó claro si el acuerdo incluyó algún intercambio de dinero entre las partes.

Overview incluso desarrolló una nueva métrica contractual para esta clase de operación: “megawatt photons”. Según la empresa, el término describe la cantidad de luz necesaria para generar MW 1 de electricidad. Ese detalle muestra hasta qué punto el sector se mueve sobre terreno nuevo, con modelos comerciales todavía en formación.

Berte espera iniciar en 2030 el lanzamiento de los satélites que permitirían cumplir ese compromiso con Meta. El plan contempla una red de 1.000 naves espaciales en órbita geoestacionaria, una ubicación orbital elevada en la que cada satélite permanece fijo sobre el mismo punto de la Tierra.

De acuerdo con el ejecutivo, cada una de esas naves podría suministrar energía desde el espacio durante más de 10 años. Una vez desplegada, la flota tendría capacidad para cubrir alrededor de un tercio del planeta. La cobertura inicial iría desde la Costa Oeste de Estados Unidos hasta Europa Occidental.

Eso permitiría acompañar el paso del día hacia la tarde y la noche en distintas regiones. A medida que la Tierra girara por debajo de la constelación y las granjas solares de los clientes perdieran luz natural, los satélites de Overview podrían reforzar su generación con luz adicional emitida desde órbita.

Para Berte, la oportunidad no reside solo en generar electricidad, sino también en decidir dónde y cuándo entregarla. En mercados energéticos cada vez más tensos, esa flexibilidad podría convertirse en una ventaja comercial importante. El ejecutivo resumió esa ambición con una frase clara: “Hay una gran diferencia entre estar en cualquier mercado energético y estar en todos los mercados energéticos”.

Por qué importa para la economía de la IA

La noticia también ilustra la escala del reto energético que enfrentan las grandes tecnológicas. La expansión de la IA generativa elevó la urgencia por asegurar potencia firme y abundante. Cada nuevo centro de datos implica demandas constantes de refrigeración, cómputo y respaldo eléctrico, lo que ha empujado a las empresas a buscar acuerdos cada vez más creativos.

En ese contexto, Meta no solo compite por modelos y chips. También compite por electrones. Su objetivo de GW 30 en capacidad renovable muestra que la energía ya forma parte del núcleo estratégico del negocio. La firma con Overview no sustituye de inmediato a las soluciones tradicionales, pero sí agrega una apuesta de largo plazo con un perfil altamente disruptivo.

Para los lectores que siguen la intersección entre infraestructura digital, mercados y tecnologías emergentes, el movimiento resulta relevante por otra razón. La carrera por alimentar la IA está empezando a redefinir sectores enteros, desde la generación eléctrica hasta la industria espacial. Es una señal de que la demanda computacional ya está influyendo en decisiones de capital que antes parecían propias de programas científicos o de defensa.

Aun así, el proyecto enfrenta desafíos evidentes. Overview todavía no ha realizado una transmisión de energía desde el espacio hacia la Tierra. Su primera prueba orbital está programada para 2028 y el despliegue orientado al acuerdo con Meta arrancaría en 2030. Entre una fase y otra, la compañía deberá validar desempeño, costos, duración operativa y ejecución de una red extremadamente compleja.

Por ahora, lo concreto es que Meta ya aseguró una posición temprana en esa posible nueva frontera energética. Si la tecnología funciona como promete, la empresa podría contar con una fuente adicional de electricidad renovable durante las horas nocturnas. Si no funciona, el acuerdo quedará como otro ejemplo de hasta dónde están dispuestas a llegar las grandes tecnológicas para sostener el avance de la IA.

En cualquier caso, la señal al mercado es contundente. La infraestructura de la próxima década podría construirse no solo con centros de datos, chips y fibra óptica, sino también con satélites dedicados a iluminar granjas solares desde el espacio cuando cae la noche.


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