Por Canuto  

Los bots ya generan la mayor parte del tráfico web, mientras los agentes de IA multiplican su actividad y ponen en tensión la publicidad, las analíticas y el acceso de los editores a sus propios contenidos.
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  • El tráfico automatizado superó el 50% en junio y ahora representa casi el 58% de las solicitudes de páginas web, según Cloudflare.
  • La actividad de los agentes de IA que hacen clic en enlaces y completan formularios aumentó casi 8.000% en un año.
  • Cloudflare prepara restricciones para rastreadores de IA que no compensen a los editores, mientras la industria desarrolla el protocolo privado PACT.

 

Según un reporte de The Next Web, los bots superaron por primera vez a los humanos en internet. Cloudflare informó que el tráfico automatizado cruzó el umbral del 50% en junio y ahora representa casi el 58% de todas las solicitudes de páginas web.

El dato marca un punto de inflexión para la red, cuya infraestructura comercial se construyó alrededor de visitantes humanos. La medición incluye solicitudes generadas por programas que rastrean, consultan, interactúan o ejecutan tareas en sitios web.

El crecimiento no se limita a los rastreadores tradicionales. Los agentes de IA capaces de hacer clic en enlaces y completar formularios aumentaron su actividad casi 8.000% durante el último año, de acuerdo con un informe separado de HUMAN Security.

El hallazgo coincide con otras mediciones del sector. Thales, el grupo francés de defensa y tecnología, señaló en su Informe de Malos Bots que el tráfico de bots alcanzó el 53% en 2025.

El mismo informe clasificó como maliciosa el 40% de toda la actividad web. La cifra ilustra que el avance de la automatización no solo plantea una discusión sobre eficiencia, sino también sobre fraude, abuso de infraestructura y seguridad digital.

Los agentes aceleran el cambio en servicios digitales

Matthew Prince, CEO de Cloudflare, había previsto en marzo que la convergencia entre tráfico humano y automatizado no ocurriría hasta finales de 2027. Sin embargo, los programas que navegan en nombre de asistentes como ChatGPT y Gemini adelantaron ese escenario en más de un año.

Estos agentes pueden operar con objetivos definidos por usuarios o empresas. En lugar de limitarse a generar texto, visitan páginas, comparan información, presionan botones, completan formularios y realizan solicitudes en sistemas conectados.

El cambio ya aparece en las plataformas de programación. Stripe indicó que el 70% de los comandos utilizados para acceder a su API proviene actualmente de agentes.

Alpaca, una firma de intermediación de API, también reportó una expansión acelerada. Las llamadas impulsadas por agentes pasaron de representar un porcentaje de un solo dígito a alcanzar el 30% del volumen mensual en un solo trimestre.

Para los operadores digitales, el desafío consiste en diferenciar automatización legítima de actividad dañina. Un agente que realiza una compra puede ser útil, mientras otro que envía formularios masivos puede elevar costos y distorsionar las métricas del negocio.

Publicidad, detección y derechos de los editores bajo presión

La detección tradicional de bots se diseñó alrededor de puntos de control individuales, como CAPTCHA, huellas de navegador y patrones simples de navegación. Cloudflare lanzó este mes una herramienta llamada Precursor, que observa sesiones completas de navegación en lugar de revisar únicamente eventos aislados.

La escala real del fenómeno continúa siendo difícil de calcular. Ningún proveedor observa toda la web y algunos navegadores agentes imitan el comportamiento humano para evitar los sistemas de detección.

Un estudio de la Universidad de Bamberg encontró que las herramientas existentes fallan al identificar tráfico automatizado real en tasas de entre 7% y 15%. Ese problema ocurre antes de contar los agentes que pasan completamente desapercibidos.

Cloudflare, Mozilla, Google y Microsoft desarrollan ahora PACT, un protocolo diseñado con prioridad en la privacidad. La iniciativa busca verificar la legitimidad del tráfico sin rastrear a los usuarios, una señal de que la industria considera insuficientes sus mecanismos actuales.

El modelo económico de internet también enfrenta una prueba estructural. La publicidad, los embudos de conversión y las analíticas dependen de supuestos sobre personas que visitan páginas, pero los agentes pueden producir impresiones, clics y solicitudes sin representar una audiencia humana.

La disputa por el valor del contenido

Cloudflare fijó septiembre como fecha límite para que los rastreadores de IA paguen a los editores o sean bloqueados de las páginas respaldadas por publicidad. La medida busca que la economía emergente de máquinas compense a las personas y organizaciones que producen el contenido consumido por esos sistemas.

La decisión introduce una tensión entre acceso y remuneración. Los desarrolladores de agentes necesitan consultar grandes cantidades de información, mientras los editores enfrentan costos de operación y pueden perder valor publicitario cuando las respuestas se obtienen sin una visita humana.

El problema también afecta la interpretación de los datos empresariales. Un aumento en las visitas, los clics o las solicitudes ya no garantiza un crecimiento equivalente en clientes, lectores o usuarios activos.

Las compañías deberán revisar cómo asignan recursos y cómo calculan el rendimiento de sus campañas. Sin una identificación confiable, un tablero de analíticas puede mezclar compradores potenciales, rastreadores legítimos, agentes comerciales y bots maliciosos.

La presión probablemente aumentará a medida que más tareas digitales pasen a manos de agentes. Un informe de PitchBook estima que apenas cerca del 1% de los aproximadamente USD $20 billones en trabajo abordable por agentes de IA circula actualmente a través de ellos, lo que sugiere que la inundación apenas comienza.

Una nueva frontera para la web automatizada

La llamada teoría del internet muerto sostenía que gran parte de la actividad visible en la red ya no provenía de personas, sino de sistemas automatizados. Las nuevas mediciones no prueban todas las afirmaciones de esa teoría, pero sí convierten una intuición cultural en un fenómeno cuantificable.

El dominio estadístico de los bots tampoco significa que los humanos hayan desaparecido de internet. Significa que las solicitudes automatizadas generan más actividad técnica, aunque la importancia social y económica de cada solicitud pueda ser muy distinta.

La diferencia será clave para las empresas de tecnología, los anunciantes y los reguladores. Un agente puede producir miles de interacciones, pero esas acciones no necesariamente equivalen a atención, intención de compra o consentimiento de una persona.

La respuesta de la industria combinará controles técnicos, protocolos de privacidad y nuevas reglas comerciales. PACT busca mejorar la verificación, mientras Precursor intenta comprender sesiones completas y las políticas de Cloudflare presionan por pagos a los editores.

La web entra así en una etapa donde las máquinas no solo consumen información, sino que también navegan, negocian y ejecutan tareas. La principal disputa será determinar quién controla ese tráfico, quién paga por sus costos y quién captura el valor que genera.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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