Una encuesta global de Pew Research muestra que la mayoría de las personas teme que la inteligencia artificial destruya empleos y profundice la desigualdad durante las próximas dos décadas.
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- En 34 de los 37 países encuestados, la población cree que la IA provocará pérdidas netas de empleos en los próximos 20 años.
- Australia, Corea del Sur y Estados Unidos registran algunos de los niveles más altos de preocupación laboral.
- Aunque predominan los temores económicos, una mediana global de 41% combina preocupación y entusiasmo ante la IA.
🤖⚠️ La mayoría teme que la IA destruya empleos
Encuesta de Pew a 42.151 personas en 37 países: en 34 prevén pérdidas netas de empleo en 20 años.
Australia y Corea del Sur: 76%. EE. UU.: 71%.
El 41% combina preocupación y entusiasmo. pic.twitter.com/DDt0zGOFkt
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) September 17, 2026
La inteligencia artificial (IA) enfrenta una paradoja de alcance mundial: promete transformar la productividad, pero también despierta un temor creciente a que millones de personas pierdan su fuente de ingresos. Una encuesta de Pew Research, realizada a 42.151 personas en 37 países, encontró que la mayoría anticipa un impacto negativo sobre el empleo durante los próximos 20 años.
El estudio fue levantado entre el 8 de febrero y el 13 de mayo. Sus resultados muestran una preocupación extendida por el futuro del trabajo, la desigualdad de ingresos y el lugar que ocupará la IA en la vida cotidiana, aunque el sentimiento público no es enteramente pesimista.
El temor a perder empleos domina la percepción mundial
En 34 de los 37 países consultados, las personas fueron más propensas a decir que la inteligencia artificial provocará pérdidas de empleos en los próximos 20 años, en lugar de crear nuevas oportunidades laborales. La amplitud de ese resultado sugiere que el temor no se limita a una región específica ni a un grupo político determinado, sino que atraviesa economías con niveles de desarrollo y estructuras productivas diferentes.
La preocupación alcanza algunos de sus niveles más elevados en países ricos, donde el uso de herramientas automatizadas y sistemas generativos ocupa un lugar cada vez más visible en empresas y oficinas. Australia y Corea del Sur registraron un 76% de encuestados que prevén pérdidas de empleos, mientras que Estados Unidos llegó al 71%, cifras que reflejan una inquietud particularmente intensa en mercados con alta exposición tecnológica.
El debate también recibió advertencias procedentes de la industria. Dario Amodei, CEO de Anthropic, afirmó que la IA podría eliminar la mitad de los empleos administrativos de nivel inicial, una posibilidad que alimenta el temor sobre las primeras etapas de las carreras profesionales y sobre la disponibilidad de puestos para quienes intentan incorporarse al mercado laboral.
La preocupación por los empleos administrativos no implica que la encuesta determine cuántos puestos desaparecerán ni cuándo ocurrirá, porque Pew Research midió percepciones y expectativas, no una proyección económica definitiva. Sin embargo, el resultado revela que una parte considerable de la población ya interpreta la automatización como una amenaza concreta, antes de conocer con precisión qué tareas serán sustituidas, transformadas o complementadas.
La desigualdad aparece como otro foco de alarma
El temor económico no se limita a la pérdida de puestos de trabajo. En términos generales, los encuestados también fueron más propensos a afirmar que la inteligencia artificial ampliará la brecha entre ricos y pobres, una percepción vinculada con la posibilidad de que los beneficios de la tecnología se concentren en empresas, inversionistas y trabajadores con mayores capacidades o recursos.
Las personas de países más ricos y con inclinaciones políticas hacia la izquierda tendieron a expresar esta preocupación con mayor intensidad. El dato no establece que la orientación política cause una determinada opinión, pero sí muestra que la discusión sobre IA se conecta con debates más amplios acerca de la distribución de la riqueza, el poder corporativo y el acceso desigual a las oportunidades tecnológicas.
La edad también influye en la forma en que se observa el avance de la IA. Los adultos mayores tienden a mostrarse más preocupados por el impacto de la tecnología en la vida cotidiana, mientras que los jóvenes de entre 18 y 34 años son el grupo más propenso a reportar sentimientos encontrados sobre el mundo que heredarán.
En varios países, además, la ansiedad juvenil aumentó con fuerza durante el último año. Suecia, Polonia, Japón, Australia, Brasil y Estados Unidos registraron incrementos marcados entre los grupos más jóvenes, hasta el punto de que su preocupación por la pérdida de empleos y la desigualdad impulsadas por la IA se acercó a la observada entre generaciones mayores en países como Estados Unidos y Suecia.
Una relación ambivalente con la inteligencia artificial
Pese a la inquietud económica, la opinión pública no se divide simplemente entre quienes apoyan la IA y quienes la rechazan. Una mediana global del 41% dijo sentirse igualmente preocupada y entusiasmada por la creciente presencia de la tecnología en la vida diaria, una proporción superior al 37% que se declaró principalmente preocupada y al 13% que manifestó estar principalmente entusiasmada.
Ese equilibrio revela una actitud ambivalente: muchas personas reconocen que la IA puede ofrecer beneficios, pero no separan esas ventajas de los riesgos que perciben para sus ingresos, su estabilidad y la distribución de oportunidades. La expectativa de progreso convive así con el temor de que la transformación ocurra demasiado rápido para que trabajadores, gobiernos y sistemas educativos puedan adaptarse.
Los resultados también ayudan a poner en contexto las declaraciones más dramáticas sobre el futuro de la tecnología. La encuesta no confirma que la IA vaya a destruir empleos de manera inevitable, pero sí demuestra que la posibilidad ya forma parte de la percepción pública en casi todos los países incluidos, con especial fuerza en economías donde la automatización parece más cercana.
El desafío para las empresas y los responsables de políticas públicas será responder a esa ansiedad sin presentar como certezas las predicciones más extremas. Mientras la IA avanza en tareas administrativas y otros procesos de conocimiento, el debate seguirá concentrado en quién captura sus beneficios, quién absorbe sus costos y cómo se prepara a los trabajadores para un mercado que podría cambiar profundamente.
La encuesta de Pew Research fue publicada el 17 de septiembre de 2026 y se realizó antes de que se conocieran algunas de las advertencias más recientes sobre el impacto laboral de la IA. Por ello, sus resultados pueden funcionar como una fotografía de las percepciones públicas en ese momento, que podrían evolucionar a medida que la tecnología se integre en más empleos y actividades cotidianas.
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.
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