Por Canuto  

La inteligencia artificial puede elevar la productividad, pero eso no garantiza una menor inflación. Un análisis coescrito por Silvana Tenreyro advierte que la inversión anticipada, los cuellos de botella y la presión sobre salarios podrían exigir tasas más altas antes de que lleguen los beneficios prometidos.
***

  • La inversión empresarial y el gasto de los hogares pueden adelantarse a las ganancias reales de productividad de la IA.
  • La demanda de centros de datos ha tensionado los mercados de memoria y chips gráficos, con posibles efectos sobre dispositivos electrónicos.
  • Las ganancias en servicios podrían reducir la inflación interna, mientras que las exportaciones pueden elevar salarios y la demanda de servicios escasos.


La inteligencia artificial suele presentarse como una vía para producir más con los mismos recursos y, por esa razón, como una posible fuerza de alivio para la inflación. Sin embargo, una investigación coescrita por Silvana Tenreyro, quien asumió en agosto de 2026 como consejera económica y directora del Departamento de Investigación del Fondo Monetario Internacional, plantea que esa relación no es automática y que, durante la transición, la IA incluso podría aumentar las presiones sobre los precios.

El análisis fue elaborado junto con Jenny Chan, del Banco de Inglaterra, y Ludovica Ambrosino, investigadora doctoral. Su argumento central es que la inversión y el consumo pueden crecer antes de que las empresas obtengan las mejoras de productividad esperadas, de modo que la demanda llegue primero y la oferta tarde en responder.

La promesa de producir más no garantiza precios bajos

En términos económicos, una ganancia de productividad significa generar una mayor cantidad de bienes o servicios con la misma cantidad de trabajo, capital y otros insumos. Si ese aumento se materializa y la oferta logra acompañar la demanda, las empresas pueden reducir costos, ampliar su producción y moderar los precios sin sacrificar márgenes.

La dificultad aparece cuando los mercados reaccionan por adelantado a beneficios que todavía no se han concretado. Según el trabajo, las compañías pueden acelerar sus planes de inversión y los hogares aumentar su gasto basándose en la expectativa de futuras ganancias de la IA, mientras la capacidad productiva existente continúa limitada.

Ese desfase puede crear cuellos de botella, especialmente en sectores que suministran equipos, energía, infraestructura digital y componentes especializados. En lugar de reducir inmediatamente la inflación, la tecnología podría generar una primera etapa de demanda excesiva que obligue a las autoridades monetarias a mantener una política de tasas de interés más restrictiva.

El presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, ha señalado que espera que el despliegue de la inteligencia artificial permita a la economía estadounidense crecer con mayor rapidez sin provocar una inflación más elevada. La investigación, no obstante, sostiene que el resultado depende del momento en que lleguen las ganancias y de la forma en que se distribuyan entre bienes, exportaciones y servicios domésticos.

La infraestructura de IA ya tensiona algunos mercados

La expansión de centros de datos ofrece un ejemplo concreto del problema descrito por los investigadores. La demanda de capacidad de cómputo ha impulsado los precios de la memoria y de los chips gráficos durante el último año, porque las empresas compiten por componentes necesarios para entrenar y operar sistemas de inteligencia artificial.

La presión no queda limitada a los grandes proveedores tecnológicos ni a las instalaciones que procesan modelos avanzados. El encarecimiento de esos componentes también puede trasladarse a los precios de teléfonos, computadoras portátiles y otros dispositivos electrónicos de consumo, según la información recogida en el análisis.

El fenómeno muestra por qué una inversión que pretende aumentar la eficiencia futura puede tener efectos inflacionarios inmediatos. Mientras los centros de datos absorben una parte creciente de la oferta disponible, fabricantes y consumidores enfrentan costos más altos antes de que la nueva infraestructura produzca servicios adicionales a una escala suficiente.

Para los bancos centrales, esa secuencia complica la lectura de los datos económicos. Una inflación impulsada por la demanda de equipos tecnológicos puede coincidir con expectativas de crecimiento más fuerte, pero todavía no implica que exista una expansión equivalente de la oferta capaz de contener los precios.

Exportaciones, salarios y servicios internos

El estudio también diferencia el efecto de la productividad según el sector en el que se concentren sus beneficios. Las mejoras obtenidas en servicios producidos dentro de la economía tienen más posibilidades de reducir la inflación interna, porque pueden ampliar directamente la oferta disponible para los consumidores locales.

El resultado puede ser distinto cuando las ganancias se concentran en bienes destinados a la exportación. Una industria exportadora más productiva puede aumentar sus ventas y la demanda de trabajadores, lo que tendería a elevar los salarios internos y, con ellos, el gasto en servicios cuya oferta no puede expandirse con la misma rapidez.

En ese escenario, el impulso inicial de productividad no desaparece, pero sus efectos secundarios pueden trasladarse a sectores con restricciones de capacidad. Restaurantes, vivienda, transporte, atención profesional y otros servicios domésticos podrían recibir una demanda adicional sin contar de inmediato con suficientes trabajadores o recursos para responder.

La diferencia es relevante para evaluar el impacto macroeconómico de la IA, porque no basta con medir cuánto aumenta la producción total. También importa qué produce la economía, dónde se venden esos bienes o servicios y si los recursos liberados terminan ampliando la oferta interna o presionando mercados que ya operan cerca de sus límites.

Una advertencia para la política monetaria

La investigación fue publicada en el blog Bank Underground del Banco de Inglaterra, un espacio en el que integrantes del personal comparten análisis y opiniones que no representan necesariamente la posición oficial de la institución. La publicación, por tanto, aporta un marco de discusión, pero no equivale a una decisión del banco central ni a una proyección oficial sobre la inflación.

Tenreyro integró el Comité de Política Monetaria del Banco de Inglaterra entre 2017 y 2023 y contribuyó al artículo en su calidad de profesora de la London School of Economics. Su participación conecta el debate sobre la IA con una discusión más amplia sobre cómo deben reaccionar las autoridades frente a shocks de oferta, expectativas de inversión y cambios estructurales en la productividad.

El principal riesgo para la política monetaria consiste en confundir una promesa tecnológica con capacidad productiva ya disponible. Si las empresas y los hogares gastan anticipadamente, mientras los equipos y servicios necesarios siguen escaseando, una autoridad que espere demasiado podría permitir que la presión sobre los precios se vuelva más persistente.

La conclusión no es que la inteligencia artificial vaya a elevar siempre la inflación, sino que sus efectos dependerán de la transición y de la composición de la productividad. La tecnología podría favorecer un crecimiento más rápido y moderar los precios cuando sus beneficios se materialicen ampliamente, pero antes de ese punto la inversión, los chips, los salarios y los servicios limitados pueden mantener abierta la amenaza inflacionaria.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


ADVERTENCIA: DiarioBitcoin ofrece contenido informativo y educativo sobre diversos temas, incluyendo criptomonedas, IA, tecnología y regulaciones. No brindamos asesoramiento financiero. Las inversiones en criptoactivos son de alto riesgo y pueden no ser adecuadas para todos. Investigue, consulte a un experto y verifique la legislación aplicable antes de invertir. Podría perder todo su capital.

Suscríbete a nuestro boletín