Por Canuto  

El Índice de Semiconductores de la Bolsa de Filadelfia (SOX) sufrió su peor mes desde 2008, borrando USD $2,2 billones en valor de mercado. La volatilidad extrema y las dudas sobre el gasto en IA sacuden a los inversores.
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    • El índice SOX se desplomó un 21% en julio, su peor desempeño mensual desde la crisis financiera de 2008. La venta masiva borró USD $2,2 billones en capitalización de mercado del sector de semiconductores.
    • Gigantes como Amazon y Microsoft reafirmaron sus millonarios planes de gasto en IA para el próximo año. Sin embargo, la proliferación de modelos de código abierto y el escrutinio a los márgenes generan escepticismo.
    • Los inversores minoristas inyectaron un récord de USD $12 mil millones en ETFs de semiconductores en una semana. La actividad contrasta con la cautela institucional y refleja la profunda incertidumbre del mercado.


El comercio unidireccional en acciones de semiconductores que ha definido los mercados de valores este año está desmoronándose. La volatilidad resultante es inquietante para los inversores acostumbrados a ganancias constantes.

Según informó Fortune, el Índice de Semiconductores de la Bolsa de Filadelfia (SOX) se desplomó un 21% en julio. Se trata de su peor mes desde octubre de 2008, en plena crisis financiera global.

El SOX es un indicador clave que sigue a 30 de los mayores fabricantes de chips del mundo. Su desempeño se ha convertido en un termómetro de la salud del sector tecnológico y de la economía digital en general.

La reciente caída pone en jaque la narrativa de que la inteligencia artificial generará un crecimiento empresarial extraordinario. Esta narrativa había impulsado gran parte del auge bursátil de los últimos 18 meses.

El derrumbe del índice SOX en julio

En casi la mitad de los días de negociación de julio, el índice cerró con una variación de al menos un 4%. Las 22 sesiones del mes presentaron oscilaciones intradía de al menos un 2%, algo que no ocurría desde 2020.

Stephen Evans, director de inversiones en Pave Finance, describió la situación como un paseo de Disney World. “El hecho de que haya tanta volatilidad realmente habla del nivel de incertidumbre general y de cómo nadie sabe cómo se va a desarrollar esto”, afirmó.

Evans agregó que el ciclo aún tiene camino por recorrer y que los inversores pueden mantenerse en posiciones largas. La advertencia es clara: hay que ser capaz de soportar el viaje.

Gran parte de la volatilidad es consecuencia del mayor escrutinio a los planes de gasto de capital de las grandes empresas tecnológicas. Esto genera dudas sobre la sostenibilidad del gasto en IA a largo plazo.

La creciente competencia y la proliferación de modelos de IA de código abierto también presionan al sector. Estos modelos pueden ser más baratos y eficientes de ejecutar, ya que requieren menos infraestructura de chips.

Esta dinámica lleva a los inversores a cuestionar si los mejores días para las acciones de chips ya quedaron atrás. La incertidumbre es el principal motor de la reciente agitación.

Pérdidas históricas y el cuestionamiento a la inteligencia artificial

Incluso después de un repunte del 8,3% en dos días para terminar el mes, el SOX está un 23% por debajo de su máximo histórico alcanzado el 22 de junio. Cada acción en el índice está en números rojos durante ese período.

Más de la mitad de las acciones del índice han perdido al menos un 25% desde ese máximo. La magnitud de las pérdidas ha borrado gran parte de las ganancias acumuladas en el primer semestre del año.

Algunos inversores piensan que la venta masiva se ha vuelto tan extrema que ha creado una oportunidad de compra a corto plazo. Sin embargo, a largo plazo, las perspectivas para las acciones de chips son inciertas.

Charles Lemonides, director de inversiones en Valueworks, se mostró cauto ante un posible rebote. “No me sorprendería si, tras esta venta, viéramos un repunte bastante sólido en los chips”, comentó.

Lemonides añadió que es poco probable que los chips lideren la próxima fase del mercado alcista. “Ya han tenido su día bajo el sol”, sentenció.

La caída rápida de las acciones tecnológicas en julio ya ha comenzado a mostrar sus efectos colaterales en el ecosistema financiero. El fondo de cobertura Situational Awareness, dirigido por Leopold Aschenbrenner, se vio obligado a vender miles de millones de dólares en acciones.

El fondo tuvo que liquidar posiciones para cumplir con las llamadas de margen, según detalló Fortune, después de que sus apuestas perdieran valor rápidamente. La firma era inversora en compañías ligadas al auge de la IA, incluyendo al fabricante de semiconductores Sandisk Corp.

Sandisk perdió casi la mitad de su valor en julio, después de haber subido un 858% en la primera mitad del año. Obviamente, con esos tipos de ganancias, los inversores están tomando beneficios en acciones que se han duplicado o triplicado.

El marcado cambio en el entusiasmo de los inversores es una indicación del creciente escepticismo sobre la tesis central del repunte. La pregunta de si la IA generará retornos proporcionales a su costo es ahora un tema central en Wall Street.

El gasto de los gigantes tecnológicos

A pesar del escepticismo, las perspectivas de crecimiento de la industria para el próximo año siguen siendo optimistas. Los analistas llaman a que las ganancias continúen aumentando en empresas como Nvidia Corp. y Broadcom Inc.

La semana pasada, Amazon.com Inc. y Microsoft Corp. reafirmaron sus compromisos de gastar cientos de miles de millones de dólares en IA durante el próximo año. Gran parte de ese dinero se destinará a los fabricantes de chips utilizados en centros de datos.

Sin embargo, la imagen fundamental más allá de ese gasto comienza a cuestionarse. Las acciones de chips, particularmente las que se especializan en memoria, son notoriamente cíclicas, con auges y caídas regulares según la demanda.

El ciclo de auge y caída de los semiconductores está bien documentado. La demanda creciente de chips para centros de datos puede saturarse si los proyectos de IA no generan los ingresos esperados.

Los analistas de Wall Street debaten si el gasto en IA es una burbuja o una transformación estructural. Por ahora, la volatilidad del SOX refleja la falta de consenso sobre esta cuestión fundamental.

“La explosión de ganancias que hemos visto simplemente no es sostenible”, advirtió Lemonides. “Los márgenes están tan desincronizados con las normas históricas que es razonable esperar que disminuyan”, añadió.

Un indicador de la volatilidad realizada para el SOX durante los últimos 60 días ha alcanzado su nivel más alto desde el comienzo de la pandemia de Covid. La única otra vez que alcanzó un nivel similar en las últimas dos décadas fue durante la crisis financiera global.

El impacto en la capitalización de mercado

La venta en julio borró USD $2,2 billones de la capitalización de mercado del SOX. Esta cifra es comparable al Producto Interno Bruto de economías enteras, lo que subraya la magnitud del evento.

Las pérdidas individuales fueron contundentes y generalizadas. Los recibos de depósito americanos de Taiwan Semiconductor Manufacturing Co. cayeron un 15% en julio, borrando más de USD $380 mil millones en valor de mercado.

La compañía taiwanesa había aumentado sus perspectivas de gasto e ingresos a mediados de mes, pero ni eso calmó a los mercados. La expectativa de menores márgenes futuros pesó más que las buenas noticias inmediatas.

Micron Technology Inc. sufrió una caída del 29%, su mayor desplome mensual en más de una década. Esta caída borró USD $374 mil millones en valoración.

Intel Corp. se hundió un 35% durante el mes, borrando aproximadamente USD $247 mil millones. La caída mensual de Intel se convirtió en la más grande desde septiembre de 2000.

En un reflejo de cuán divergente ha sido el rendimiento de los chips, algunos nombres importantes subieron durante el mes. Nvidia y Broadcom, líderes en el sector de IA, lograron escapar de la ola de ventas.

Los minoristas contraatacan en un mar de incertidumbre

La volatilidad en las acciones de chips provocó un nivel histórico de actividad por parte de los traders minoristas, según Bloomberg Intelligence. Los inversores individuales inyectaron un récord de USD $12 mil millones en flujos netos en fondos cotizados en bolsa (ETF) relacionados con semiconductores.

Esta cifra corresponde solo a la última semana. Eric Balchunas, analista de Bloomberg Intelligence, destacó que los ETF de semiconductores nunca habían visto este nivel de actividad, ya sea en flujos o en volumen de negociaciones.

“Los USD $12 mil millones en flujos no sólo fueron un récord, sino que también representaron el 25% de los flujos netos en todos los ETF durante los últimos cinco días”, explicó Balchunas. Esto es especialmente notable porque los ETF de semiconductores representan solo el 1% de los activos totales de ETF.

Un fondo dedicado a los fabricantes de chips de memoria, así como un fondo semi con triple apalancamiento, vieron un interés particular. La actividad sugiere que, a pesar del miedo, muchos inversores ven una oportunidad en la caída.

El apalancamiento también puede acelerar las pérdidas si el mercado continúa bajando, lo que añade otro elemento de riesgo. El contraste entre la actividad minorista y la cautela institucional es un reflejo del momento incierto que vive el sector.

Los próximos meses serán cruciales para determinar si se trata de una corrección temporal o un cambio de tendencia. La divergencia entre el escepticismo institucional y la actividad minorista añade otra capa de complejidad al mercado.


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