Un nuevo estudio sugiere que la infraestructura que sostiene la nube, la IA y buena parte de la economía digital está mucho más expuesta al cambio climático de lo que muchos inversores parecen asumir.
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- El 79 % de la capacidad global de centros de datos estaría expuesta a riesgos climáticos agudos como inundaciones, vientos extremos e incendios forestales.
- Más de la mitad de los centros de datos operan en mercados con estrés climático crónico, incluyendo calor extremo y sequía.
- Asia-Pacífico aparece como la región con mayor exposición, mientras que varios de los mercados de más rápido crecimiento también figuran entre los más vulnerables.
⚠️ Alerta Climática en el Mundo Digital ⚠️
Un estudio revela que el 79% de los centros de datos globales enfrenta alto riesgo climático.
Inundaciones, incendios y sequías son amenazas reales.
Más de la mitad de estos centros están en mercados con estrés climático crónico.
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— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) June 19, 2026
Los centros de datos se han convertido en una pieza esencial para la economía digital. Desde servicios en la nube hasta inteligencia artificial, pagos, trading y plataformas blockchain, buena parte de la infraestructura tecnológica mundial depende de su operación continua.
Sin embargo, un nuevo estudio advierte que esa infraestructura enfrenta una exposición climática mucho más elevada de lo que reflejan muchos modelos tradicionales de riesgo. El hallazgo cobra relevancia en un momento en que la demanda por capacidad computacional sigue creciendo.
De acuerdo con un estudio publicado el jueves por First Street, el 79 % de la capacidad global de centros de datos está expuesta a riesgos agudos asociados a eventos climáticos severos. Entre esos peligros figuran inundaciones, vientos extremos e incendios forestales.
Según el análisis, ese tipo de eventos puede interrumpir operaciones, elevar el tiempo de inactividad y aumentar los costos de seguros y reparaciones. La firma evaluó 97 mercados globales de centros de datos para llegar a sus conclusiones.
La advertencia es relevante porque este tipo de activos suele diseñarse para operar durante largos periodos. En muchos casos, los centros de datos tienen una vida útil esperada de entre 20 y 30 años.
Riesgo agudo y presión climática crónica
El estudio no solo se enfoca en amenazas repentinas como tormentas o incendios. También señala que poco más de la mitad de todos los centros de datos del mundo está en mercados expuestos a estrés climático crónico.
Ese estrés incluye calor extremo y sequía, dos factores que pueden deteriorar la eficiencia energética y encarecer la operación cotidiana. En una industria intensiva en electricidad y enfriamiento, ambos elementos son especialmente sensibles.
Matthew Eby, CEO de First Street, afirmó en un comunicado que gran parte de la suscripción de activos reales todavía utiliza datos históricos. A su juicio, ese enfoque ya no refleja con precisión el comportamiento actual del clima.
Eby sostuvo que, a medida que aumentan el calor, la sequía y el estrés hídrico, los modelos desactualizados no ofrecen una visión completa del riesgo. La observación apunta a una posible desconexión entre la planeación financiera y las condiciones ambientales futuras.
Jeremy Porter, economista jefe de First Street, añadió que los modelos orientados hacia atrás no están corrigiendo el clima ni todas las fuentes de riesgo. En su opinión, eso lleva a una subestimación general del problema.
Porter apuntó específicamente a modelos gubernamentales que, según dijo, están desactualizados porque contemplan niveles de precipitación del pasado. También señaló que esos enfoques no incorporan adecuadamente los efectos del cambio climático.
El economista explicó que, a medida que la Tierra se calienta, las nubes retienen más humedad y las lluvias se vuelven más intensas. Ese cambio altera supuestos que durante años sirvieron como base para la evaluación de activos físicos.
Un problema para inversores y desarrolladores
Uno de los riesgos más importantes identificados por el estudio es que los inversores podrían estar usando métricas tradicionales para desarrollar nuevos centros de datos. Eso implicaría valorar activos con herramientas que no capturan bien su exposición real a largo plazo.
La preocupación es mayor porque estas instalaciones no se construyen para unos pocos años. Si el horizonte operativo esperado es de entre 20 y 30 años, las condiciones climáticas futuras deberían pesar tanto como las actuales en la decisión de capital.
Eby señaló que los inversores que incorporen estos factores en las decisiones de suscripción y asignación de capital estarán mejor posicionados. Según indicó, eso puede ayudarles a identificar mercados resilientes y a evitar riesgos mal valorados.
En el fondo, el debate no se limita a la integridad física de un edificio. También afecta la previsibilidad de ingresos, el costo del financiamiento, la disponibilidad de seguros y la estabilidad de la infraestructura que conecta cada instalación con su entorno.
Para sectores como IA, blockchain o servicios financieros digitales, este punto no es menor. Un centro de datos no solo almacena información o ejecuta procesos, también sostiene servicios cuya interrupción puede tener efectos en cadena sobre empresas, mercados y usuarios.
La lectura del estudio sugiere que el riesgo climático no debe verse solo como un problema ambiental. También representa una variable operativa y financiera con capacidad para alterar retornos esperados y decisiones de expansión tecnológica.
La adaptación del edificio no basta por sí sola
Algunos desarrolladores y operadores ya están integrando consideraciones climáticas en el diseño de sus instalaciones. El estudio menciona que Digital Realty, por ejemplo, trabaja para asegurar disponibilidad suficiente de agua para el enfriamiento de sus centros.
Andrew Power, CEO de Digital Realty, dijo a comienzos de este año en el pódcast Property Play que casi todos sus centros de datos actuales, unos 300 en todo el mundo, usan sistemas sin agua o sistemas de agua de circuito cerrado.
Power explicó que eso equivale a operar sin evaporación. Añadió que la empresa hace esas inversiones y elige avanzar por esa vía como parte de su estrategia de infraestructura.
Porter reconoció que los desarrolladores pueden aplicar medidas resilientes en los envolventes de los edificios. Esa barrera física entre el interior y el exterior puede ayudar a proteger la estructura ante eventos climáticos severos.
Pero, a su juicio, el factor decisivo está en los sistemas conectados al centro de datos. Ahí entran en juego vulnerabilidades internas y externas relacionadas con energía, transporte, acceso al sitio e infraestructura comunitaria.
El economista sostuvo que los desarrolladores deben pensar más allá del riesgo específico del edificio y del terreno. En cambio, propone una lógica de análisis a nivel de sistemas, que incorpore tanto infraestructura como demografía de la comunidad.
Según Porter, el riesgo climático agudo puede mitigarse con adaptación del edificio, por lo que eso no sería el principal problema. La dificultad aumenta cuando se consideran evacuación, acceso al sitio, acceso a la energía y capacidad de respuesta comunitaria.
Su planteamiento distingue entre un proceso de mitigación del edificio y un proceso de mitigación comunitaria. Esa diferencia sugiere que la resiliencia real depende de redes más amplias que la simple fortaleza del inmueble.
Regiones y mercados más expuestos
First Street encontró diferencias importantes entre regiones. Asia-Pacífico aparece como el área geográfica con mayor exposición, ya que el 89 % de su capacidad de centros de datos estaría en riesgo.
La comparación con otras regiones muestra una brecha notable. En las Américas, la exposición fue del 50 %, mientras que en Europa, Medio Oriente y África se ubicó en 46 %.
El estudio también advirtió que algunos de los mercados de crecimiento más acelerado de la industria se encuentran entre los más expuestos. Esa combinación puede ser especialmente relevante para operadores que buscan expandir capacidad en nodos estratégicos.
Entre esos mercados figuran Virginia del Norte en Estados Unidos, Johor en Malasia y Marsella en Francia. Son plazas de alto interés para la industria, pero también con vulnerabilidades relevantes según el análisis.
En el otro extremo, los mercados nórdicos registraron el menor riesgo climático. Ese resultado puede reforzar el atractivo de ciertas geografías frías y relativamente estables para futuras inversiones en capacidad digital.
Porter afirmó que la mayoría de los 10 principales mercados con riesgo climático agudo en todo el mundo está en Estados Unidos. Añadió que, en esos casos, el riesgo dominante suele estar asociado a viento e inundación.
Al mismo tiempo, indicó que Estados Unidos no enfrenta tanto riesgo climático crónico como otras partes del mundo. Esa diferencia ayuda a explicar por qué la naturaleza del riesgo puede cambiar significativamente según la región analizada.
Por qué importa para la economía digital
La expansión de la inteligencia artificial y de los servicios en la nube ha elevado el valor estratégico de los centros de datos. Eso convierte cualquier vulnerabilidad estructural en un asunto relevante para empresas tecnológicas, fondos de inversión y reguladores.
Para el ecosistema cripto y blockchain, la discusión también es pertinente. Aunque muchas redes son descentralizadas, gran parte de los servicios asociados, como exchanges, custodios, analítica, nodos empresariales y plataformas de datos, dependen de infraestructura física estable.
Cuando un centro de datos pierde acceso a energía, agua, conectividad o rutas de acceso, el impacto puede expandirse más allá del activo inmobiliario. También puede afectar continuidad operativa, niveles de servicio, latencia y costos para clientes corporativos.
El estudio pone el foco en una transición conceptual. Ya no basta con preguntarse si un edificio resistirá una tormenta, sino si todo el sistema que lo rodea seguirá funcionando en condiciones climáticas más severas y persistentes.
Esa perspectiva puede alterar la forma en que se asigna capital en infraestructura digital durante los próximos años. Si el riesgo climático está siendo subestimado, los activos mejor preparados podrían ganar valor relativo frente a instalaciones ubicadas en mercados más frágiles.
Por ahora, el mensaje central del informe es claro. A medida que crece la dependencia global de los centros de datos, también aumenta la urgencia de evaluar con más precisión cómo el cambio climático puede afectar su operación, su rentabilidad y su resiliencia a largo plazo.
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.
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