Por Canuto  

Emiratos Árabes Unidos presentó un modelo a media escala de la sonda que viajará con la nave MBR Explorer en una misión de ocho años por el cinturón de asteroides. El plan contempla sobrevuelos de seis objetos y un encuentro final con 269 Justitia, donde la pequeña sonda intentará transmitir imágenes durante un descenso que probablemente termine en impacto.
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  • La misión EMA tiene previsto despegar desde Japón en marzo de 2028 y alcanzar el asteroide 269 Justitia tras un viaje de unos ocho años.
  • La sonda, diseñada para operar con autonomía e inteligencia artificial, no está preparada para sobrevivir al contacto con la superficie.
  • El objetivo, de unos 50 kilómetros de diámetro y color rojizo, podría conservar materiales vinculados con agua y compuestos orgánicos.

 


La misión emiratí al cinturón de asteroides combinará seis sobrevuelos con un encuentro final con 269 Justitia. Su módulo autónomo podría transmitir imágenes de la superficie durante los instantes previos a un impacto que el equipo no espera que sobreviva.

Emiratos Árabes Unidos (EAU) presentó un modelo a media escala del módulo de aterrizaje que formará parte de su segunda misión interplanetaria, un proyecto de ocho años cuyo lanzamiento está previsto para marzo de 2028. La sonda viajará junto con la nave principal MBR Explorer y, si el calendario se cumple, llegará en 2036 al asteroide 269 Justitia, un cuerpo rojizo que despierta interés por su posible origen en las regiones exteriores del sistema solar.

El diseño, construido por el Technology Innovation Institute (TII), apunta a una maniobra final poco habitual: en vez de frenar para posarse suavemente, el aparato descenderá a gran velocidad y probablemente chocará con la superficie. La misión busca obtener imágenes cercanas antes del impacto y, con ellas, aportar datos sobre un objeto que podría preservar materiales antiguos, mientras desarrolla capacidades espaciales propias para EAU, reseña Space.

Una misión de ocho años hacia siete asteroides

La Emirates Mission to the Asteroid Belt, conocida como EMA, partirá desde Japón en marzo de 2028 a bordo del MBR Explorer, una nave desarrollada por la Agencia Espacial de los EAU. El vehículo lleva el nombre del jeque Mohammed bin Rashid al-Maktoum, gobernante de Dubái y primer ministro emiratí, y acompañará a la sonda durante un recorrido que incluirá seis sobrevuelos y una visita final a Justitia.

El trayecto previsto suma cerca de 5.000 millones de kilómetros, equivalentes a unos 3.000 millones de millas o aproximadamente 125.000 vueltas alrededor de la Tierra, según Najwa Aaraj, directora ejecutiva del TII. Para ganar velocidad y cambiar de rumbo, el MBR Explorer aprovechará asistencias gravitatorias de Venus y de la Tierra, antes de pasar por sus primeros tres objetivos: 10253 Westerwald, 623 Chimaera y 13294 Rockox.

Una asistencia gravitatoria posterior de Marte impulsará la nave hacia otros tres asteroides: 88055 Ghaf, 23871 Ousha y 59980 Moza. Tras esos encuentros, el plan apunta a que el vehículo llegue a 269 Justitia en 2036, luego de ocho años de navegación; cada paso ofrecerá oportunidades para observar distintos objetos, aunque el destino que concentra la mayor expectativa científica es el último.

La presentación del modelo a media escala tuvo lugar el 1 de octubre en Abu Dhabi, donde también se informó que el módulo listo para volar permanece dentro de una cámara de vacío. La etapa siguiente contempla trasladarlo a Colorado con Etihad Airways para integrarlo con la nave principal, mientras el MBR Explorer continúa bajo desarrollo de la agencia espacial emiratí.

El enigma del asteroide carmesí

269 Justitia mide alrededor de 50 kilómetros de diámetro y destaca por un tono carmesí inusual entre los cuerpos del cinturón principal de asteroides. Su color se parece más al de algunos objetos helados del cinturón de Kuiper, situado más allá de Neptuno, que al de sus vecinos actuales, una característica que ha alimentado hipótesis sobre su historia.

Una posibilidad planteada por científicos planetarios es que Justitia se formara en las regiones frías del sistema solar exterior y luego migrara hacia el interior durante las primeras etapas de evolución del sistema. Si esa hipótesis resulta correcta, estudiarlo permitiría observar de cerca materiales que se originaron mucho más lejos, sin tener que viajar hasta el cinturón de Kuiper.

El interés no se limita al color del asteroide: los investigadores consideran que podría conservar minerales relacionados con el agua y compuestos orgánicos desde su formación. Elias Tsoutsanis, investigador principal del centro de investigación en propulsión y espacio del TII, señaló que el análisis de la superficie podría ofrecer pistas sobre la distribución de agua y material orgánico cuando comenzaron a formarse los planetas.

«No sabemos qué vamos a encontrar, eso es la exploración», dijo Tsoutsanis a los periodistas durante la presentación. La incertidumbre forma parte del objetivo científico: el equipo no parte de la certeza de que Justitia contenga esos materiales, sino de la posibilidad de que sus observaciones ayuden a determinar qué conserva y qué puede revelar sobre los primeros tiempos del sistema solar.

Un descenso autónomo que podría terminar en impacto

El plan contempla que el MBR Explorer estudie Justitia durante unos siete meses desde la órbita, comenzando a unos 250 kilómetros de altitud y reduciendo gradualmente su trayectoria antes de liberar el módulo. Tras la separación, la sonda tardaría entre dos y tres horas en alcanzar la superficie, aunque la duración exacta dependerá de una gravedad que todavía se desconoce.

Aunque los responsables describen la operación como un aterrizaje, las velocidades previstas indican que se parecerá más a un impacto planificado. El módulo avanzaría entre 15 y 27 metros por segundo, equivalentes a 34-60 millas por hora, sin un sistema significativo para frenar, por lo que el equipo no espera que sobreviva al contacto con el suelo.

«No esperamos que la sonda sobreviva al contacto», explicó Mariam Alhammadi, investigadora del TII a cargo de la propulsión eléctrica de la misión. Antes de llegar a ese momento, dos cámaras deberán capturar imágenes durante el descenso, mientras un sistema de control de actitud ayudará a contrarrestar cualquier giro que se produzca después de la separación.

Si el aparato soportara el impacto de forma inesperada, su batería podría mantenerlo operativo entre 20 y 50 minutos, una ventana breve para transmitir imágenes cercanas a la Tierra. El choque también podría excavar un cráter pequeño y exponer material del subsuelo que no sería visible desde la órbita, de modo que los últimos registros de las cámaras podrían convertirse en algunos de los datos más valiosos de la misión.

Una ventana estrecha y una apuesta tecnológica

La misión necesita despegar durante una ventana de tres semanas que se abrirá a principios de marzo de 2028, alineada con las condiciones necesarias para el viaje interplanetario. Mohsen al-Awadhi, director de la misión en la Agencia Espacial de los EAU, advirtió que perder esa oportunidad comprometería el proyecto, porque no surgiría otra posibilidad comparable durante al menos 100 años.

El reto continuará después del lanzamiento: durante su viaje por el espacio profundo, la sonda tendrá que funcionar de manera autónoma, sin recibir instrucciones desde la Tierra ni desde el MBR Explorer. Aaraj describió esa limitación como una razón para exigir pruebas rigurosas, ya que el equipo no podría recuperar el control del módulo si algo saliera mal durante los ocho años de recorrido.

La inteligencia artificial permitirá que la sonda decida cuándo tomar imágenes y cómo filtrar y clasificar los datos que considere más valiosos. En vez de esperar hasta llegar a Justitia, también fotografiará durante el viaje y enviará a la Tierra una selección de sus mejores imágenes aproximadamente cada seis meses, de acuerdo con información del TII.

Los funcionarios no revelaron el costo total de EMA ni confirmaron si el proyecto se mantiene dentro del presupuesto. Space.com informó que el equipo siguió trabajando pese a los ataques con misiles y drones registrados en los EAU, y citó un reporte de WIRED según el cual continuaron sus tareas mientras interceptaban proyectiles sobre sus cabezas.

Desarrollar capacidades espaciales dentro de EAU

Más allá de los resultados científicos, los responsables presentan EMA como una vía para ampliar las capacidades soberanas del país en el espacio profundo y estimular su economía espacial. La Agencia Espacial de los EAU, creada en 2014, ha extendido sus actividades desde los satélites hasta la exploración de Marte y el envío de dos astronautas a la Estación Espacial Internacional.

El orbitador marciano Hope, que estudia el planeta desde 2021, fue el antecedente directo de esta nueva apuesta interplanetaria. El desarrollo local de la sonda representa un cambio de escala para el equipo: unos 50 ingenieros y científicos la diseñaron y construyeron en menos de dos años, y muchos comenzaron sus carreras como técnicos en la misión Hope.

Faisal al-Bannai, secretario general del Advanced Technology Research Council en Abu Dhabi, calificó la presentación como un momento de orgullo para el país. Al-Awadhi, por su parte, expresó su apego al equipo de desarrollo, integrado por profesionales que ahora participan en un proyecto más complejo que el trabajo con el que iniciaron sus trayectorias.

EAU aspira a ubicarse entre las diez mayores economías espaciales del mundo para 2031 y apunta a expandir un sector que, según la información presentada, tiene un valor aproximado de USD $12.000 millones. Al-Bannai planteó EMA como uno de varios programas futuros y sostuvo que la tecnología desarrollada durante el viaje podría impulsar la siguiente generación de naves emiratíes antes incluso del encuentro con Justitia.


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Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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