Por Canuto  

Un ambiente de frustración extrema se respira en la recién creada división de IA Aplicada de Meta, donde una interrupción con groserías durante una reunión interna dejó al descubierto un malestar generalizado. Ingenieros y gerentes denuncian tareas monótonas y un trato que califican de ‘gulag’, mientras Mark Zuckerberg reconoce errores en la reestructuración.
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  • Un empleado interrumpió una videollamada para empleados gritando ‘dile que es un pedazo de mierda’, reflejando la tensión extrema en la unidad de IA Aplicada.
  • Al menos 6.500 ingenieros y gerentes de producto sienten que su talento se desperdicia en tareas repetitivas y poco creativas para entrenar modelos de IA.
  • Mark Zuckerberg admitió en un memorando que los cambios organizativos han causado ‘angustia’ y prometió mayor estabilidad, aunque los despidos masivos ya afectaron a 8.000 personas.


Alguien irrumpió en una presentación transmitida en vivo solo para empleados de Meta a principios de esta semana con un estallido lleno de insultos. La persona gritó por el micrófono que se sentía ‘la perra de la compañía’.

El incidente quedó registrado en una grabación a la que tuvo acceso WIRED. El intruso, fuera de cámara, pidió a los líderes de la llamada que contactaran a un ejecutivo de Meta AI y ‘le dijeran que es un pedazo de mierda’.

Uno de los presentadores se cubrió el rostro con las manos, consternado, según un testigo presencial. A pesar del momento de tensión, los dos responsables de la reunión reanudaron su charla técnica tras pedir a los asistentes que silenciaran sus micrófonos.

El estallido ocurrió en una teleconferencia abierta a miles de trabajadores de la empresa. Refleja el creciente malestar dentro del equipo de IA Aplicada, formado en marzo para apoyar a los investigadores de Meta Superintelligence Labs.

Este episodio es la manifestación más visible de una crisis de moral que varios empleados actuales describen como ‘récord bajísimo’. La reorganización masiva enfocada en inteligencia artificial ha generado estrés adicional en divisiones como ingeniería de centros de datos e Instagram.

El ‘gulag’ de IA Aplicada

Tres empleados actuales de la unidad de IA Aplicada hablaron con WIRED bajo condición de anonimato. Describieron un descontento generalizado con la forma en que Meta ensambló el equipo de aproximadamente 6.500 ingenieros y gerentes de producto.

Uno de ellos resumió la situación con una palabra: ‘Es literalmente el gulag’. Explicó que, de repente, los trabajadores pierden todo propósito y apenas interactúan con colegas, dedicándose a tareas mecánicas cada semana.

Otro empleado detalló que algunas labores consisten en generar acertijos para probar cuán confiables son los modelos de IA. Considera que ese tipo de encargos es fácil comparado con el desarrollo de software que realizaba antes.

Sin embargo, la simplicidad del trabajo se ha transformado en monotonía aplastante. ‘Casi todos’ parecen descontentos, afirmó un tercer ingeniero, quien calificó la experiencia de ‘aplastante’ para la mayoría.

Meta se negó a comentar oficialmente cuando fue consultada por WIRED. La compañía no ha emitido declaraciones públicas sobre la controversia interna, mientras las críticas de sus propios técnicos circulan cada vez con más fuerza.

Tareas mecánicas y talento desperdiciado

Los miembros de IA Aplicada no tuvieron opción: fueron asignados al nuevo equipo sin posibilidad de negarse, con la única alternativa de renunciar. Este requisito es inusual para empleados técnicos altamente valorados en Silicon Valley.

Esa imposición ha llevado a que algunos se autodenominen ‘reclutas’. La organización fue creciendo en oleadas desde principios de abril, generando un shock cada vez que llegaba un nuevo lote de colegas resignados.

Algunos empleados deben completar dos tareas por semana. Su labor consiste en idear problemas complejos de codificación para que los científicos de IA entrenen y evalúen los modelos de frontera más recientes.

Uno de los trabajadores describió el proceso como ‘mecánico y no creativo’. Siente que no se aprovecha ni su conjunto completo de habilidades ni su conocimiento, pues fue contratado para desarrollar aplicaciones de redes sociales para miles de millones de personas.

Ahora se ve generando acertijos y datos sintéticos para alimentar circuitos integrados. La frustración crece porque el trabajo parece no tener un impacto visible en los productos que usa el público, sino que se pierde en la trastienda de los laboratorios de IA.

Malestar en Instagram y el monitoreo de empleados

Las tensiones no se limitan a IA Aplicada. En Instagram, el director de producto Chris Cox admitió durante una reunión abierta a todo el equipo que el ambiente es ‘difícil’ y ‘brutal’.

Cox comparó la situación con ‘correr una maratón en medio de una tormenta de granizo y luego, como, tu compañero es reemplazado y luego te estamos grabando’. La analogía provocó risas nerviosas entre los asistentes.

El directivo también pidió a los líderes que se reconectaran con la empresa y evitaran ser ‘demasiado sinceros’ sobre el poder de la IA. ‘No es ni dios, ni el diablo’, dijo, ‘y no sabe qué día de la semana es’.

Mientras tanto, más de 1.600 empleados firmaron una petición para detener un programa que monitoriza los clics y pulsaciones de teclas de los trabajadores estadounidenses. La iniciativa busca recolectar datos para el entrenamiento de modelos de IA.

Meta redujo ligeramente el alcance del programa, permitiendo pausar la recolección por hasta 30 minutos y solicitar exenciones. Aun así, la medida fue vista como una invasión a la privacidad y un síntoma del ambiente opresivo que describen numerosos empleados.

Zuckerberg admite errores y promete estabilidad

En un memorando interno enviado el viernes, el CEO Mark Zuckerberg reconoció que los recientes cambios organizativos han causado ‘angustia’ en toda la empresa. ‘Dada la complejidad de estos cambios, hemos cometido errores y casi con seguridad cometeremos más’, escribió.

El fundador de Meta reiteró su promesa de no realizar despidos masivos adicionales durante este año. También introdujo un plan para limitar el número de empleados por gerente, que en algunos equipos había llegado a una proporción de 50 a uno.

Zuckerberg anunció además un aumento en los presupuestos para eventos del equipo y la celebración de un gran hackathon el próximo mes. Espera que estas iniciativas ayuden a reunir a la plantilla y levantar la moral.

En cuanto a la polémica unidad de IA Aplicada, el CEO se refirió a ella directamente en el memorando. Sugirió que el equipo es un punto de paso y no un destino, afirmando que el trabajo allí es ‘crítico para avanzar en nuestros modelos’.

‘Permite que personas muy talentosas contribuyan a esos esfuerzos mientras creamos otros roles a los que pueden contribuir en Meta en los próximos meses’, añadió. Para fin de año, los empleados en muchas ubicaciones volverán a tener escritorios asignados.

El futuro de la IA en Meta: entre el descontento y la ambición

Meta lanzó modelos de IA de peso abierto hace tres años, pero los lanzamientos posteriores tuvieron resultados mixtos. La unidad de IA Aplicada es una de varias iniciativas costosas que buscan posicionar a la compañía en el creciente mercado de servicios de inteligencia artificial.

Zuckerberg enfatizó en su memo que, a diferencia de otros laboratorios, ‘automatizar el trabajo’ no es el enfoque principal de Meta. En cambio, vislumbra experiencias de Instagram y Facebook más personalizadas, gafas inteligentes y agentes de superinteligencia personal.

La ‘estrella del norte’ de la empresa, según el CEO, es ser el mejor lugar para que las personas más talentosas del mundo logren un impacto. Sin embargo, el testimonio de los empleados sugiere que, por ahora, muchos talentos se sienten atrapados en un ciclo de desmotivación.

La promesa de estabilidad choca con la realidad diaria de quienes ven sus habilidades desperdiciadas en tareas que un algoritmo podría automatizar. Mientras, el incidente de la interrupción quedará como un símbolo del descontento que la inteligencia artificial, paradójicamente, ha desatado entre los creadores humanos.

El reto para Meta será transformar el ‘gulag’ en un espacio de innovación real antes de que la fuga de talento y el malestar interno lastren sus ambiciones en el competitivo mundo de la IA.


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