Por Canuto  

SemiAnalysis proyecta que la capacidad mundial de centros de datos podría acelerarse con fuerza en 2027, respaldada por obras avanzadas y grandes contratos de arrendamiento. El análisis también menciona una previsión de 43 GW, sin aclarar cómo se relaciona con la proyección superior a 50 GW. Si la infraestructura y la energía crecen con rapidez, queda otra pregunta: ¿podrán los chips acompañar el ritmo?
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  • SemiAnalysis estima que más de 24 GW de capacidad están en 40 campus en una fase avanzada de construcción y destinados a entregarse en 2027.
  • La firma vincula la aceleración con nuevos arrendamientos, diseños modulares y soluciones de energía que reducen algunos obstáculos de construcción.
  • El informe advierte que la memoria y la lógica podrían convertirse en restricciones más importantes que la energía y los centros de datos.


La expansión de centros de datos para inteligencia artificial podría entrar en una nueva fase en 2027. SemiAnalysis calcula que la capacidad añadida en el mundo superaría los 50 GW en un año, una escala que la publicación compara con todo el mercado mundial acumulado hasta 2024. Sin embargo, el análisis también cita una previsión de 43 GW para 2027 y no aclara cómo se relacionan ambas cifras, por lo que no deben tratarse como estimaciones equivalentes.

La proyección se apoya en obras ya iniciadas, contratos de arrendamiento y cambios en la forma de construir y abastecer los complejos. El informe reconoce que hay escasez de mano de obra, demoras de proveedores y dificultades energéticas, pero sostiene que esos obstáculos no impiden una aceleración. También plantea que los chips podrían convertirse en el siguiente límite de la expansión.

Obras avanzadas y una previsión ambiciosa

Como evidencia de la actividad en curso, SemiAnalysis señala más de 24 GW de centros de datos en una etapa avanzada de construcción, con entrega prevista para 2027. Esa cifra corresponde a 40 campus, que la firma describe como una fracción de los cientos de sitios que sigue en fases avanzadas, y afirma que la mayoría de esos proyectos ya superó la mitad de su construcción.

En esos complejos, según el análisis, ya se instalaron equipos eléctricos y sistemas exteriores de enfriamiento. La publicación usa esas señales visibles para defender que parte de la nueva capacidad tiene una ruta concreta hacia la entrega, aunque no presenta cada proyecto como libre de riesgos ni asegura que todos cumplirán sus calendarios.

La estimación contrasta con la valoración de Brad Gerstner, de Altimeter, quien, durante el All-In Podcast, consideró demasiado agresiva la previsión de 43 GW de SemiAnalysis y calculó que se construirían cerca de 25 GW, basándose en su intuición. Los autores del informe responden que el pronóstico de su modelo incorpora demoras y que, aun con esos ajustes, anticipa un aumento material de capacidad en 2027.

La escala prevista hace que los retrasos importen: construir más de 50 GW en un año equivaldría, según la comparación del informe, a levantar en doce meses el mercado mundial acumulado de centros de datos hasta 2024. SemiAnalysis admite que la construcción enfrenta restricciones de energía, personal, suministros y capital; su argumento es que los sitios gigantes avanzan pese a esos problemas y que algunos ya muestran progreso sustancial. La diferencia entre las proyecciones de más de 50 GW y 43 GW queda sin explicar en el texto, así que no es posible establecer con la información disponible si responden a distintos alcances o metodologías.

Arrendamientos que anticipan inversiones

La publicación destaca dos indicadores que, a su juicio, permiten anticipar la obra: los inicios trimestrales de construcción propia de los grandes proveedores de nube y los contratos de arrendamiento de centros de datos. En el primer caso, afirma que los hiperescaladores estadounidenses nunca habían iniciado tantos proyectos y que el ritmo trimestral de capacidad puesta en construcción crece con rapidez, impulsado especialmente por dos compañías, cuyos nombres no especifica en el extracto.

Los arrendamientos importan porque un desarrollador suele invertir solo entre 5% y 10% del capital de un proyecto antes de contar con un cliente. Para financiar el resto necesita acuerdos previos, normalmente con plazos de 15 a 20 años; SemiAnalysis calcula que un gigavatio puede representar entre USD 30.000 millones y USD 50.000 millones de valor total de contrato.

El informe atribuye parte del menor crecimiento relativo de 2026 frente a 2025 a que los arrendamientos trimestrales se mantuvieron relativamente estables entre la segunda mitad de 2023 y la primera mitad de 2025. También señala que Microsoft hizo una pausa en ese periodo, después de impulsar el mercado en 2023 y 2024, mientras otros compradores ocuparon el espacio que dejó disponible.

El ritmo, según la firma, cambió en la segunda mitad de 2025, cuando Oracle cerró cerca de 4,5 GW de capacidad de TI en tres sitios entre agosto y octubre. A ese movimiento se sumó un grupo más amplio de compradores, entre ellos Meta, AWS, Microsoft, Google, Nvidia, AMD, Anthropic y OpenAI, además de empresas de nube emergentes que firman acuerdos de cientos de megavatios.

Las cifras de arrendamiento presentadas en el material no permiten establecer un total único: el título menciona USD 1,3 billones en contratos firmados hasta la fecha, mientras el cuerpo habla de una cifra ligeramente inferior a USD 1 billón y después afirma que solo en 2026 se identificó más de USD 1 billón en valor firmado y cerrado. Sin una conciliación de esos datos, conviene tratar las cantidades como cifras reportadas por separado, no como un total confirmado. SemiAnalysis sostiene que los contratos respaldan la deuda y la construcción de 2027 y 2028.

Diseños modulares y nuevas fuentes de energía

Para convertir pedidos y financiación en instalaciones operativas, los constructores han empezado a simplificar diseños y prefabricar componentes, expone SemiAnalysis. Google, por ejemplo, modularizó parte de su arquitectura eléctrica para reducir el cableado exterior que debe montarse en el sitio y reemplazarlo con módulos prefabricados, una decisión que puede recortar trabajo en el lugar de construcción.

Otros desarrolladores han cambiado más radicalmente sus proyectos: Meta adoptó un diseño de tipo tienda de campaña, mientras AWS simplificó sus instalaciones y presentó el formato SAMDC. La compañía también trabaja en prefabricar salas de datos mediante el Proyecto Houdini, iniciativas que la publicación agrupa bajo la idea de centros de datos modulares y que, según su cálculo, pueden reducir hasta 63% la mano de obra de instalaciones mecánicas, eléctricas y de plomería.

SemiAnalysis afirma que algunos plazos de construcción bajaron de los diez meses y contrasta ese ritmo con los más de 18 meses que atribuye a desarrolladores tradicionales. Como ejemplo cita a DayOne, firma de Singapur que habría arrendado cerca de 3 GW desde su primer acuerdo a comienzos de 2023 y reducido su periodo de construcción a unos nueve meses, algo que el informe relaciona con acuerdos con Firmus, OpenAI y Nvidia.

La energía es otro obstáculo que los operadores tratan de sortear mediante generación propia, conocida como energía detrás del medidor, para evitar plazos de interconexión de la red estadounidense que el informe sitúa entre cinco y diez años. Después de los cuellos de botella que afrontaron fabricantes de turbinas como GEV, SemiAnalysis identifica nuevas alternativas, entre ellas pilas de combustible, motores de camiones y turbinas reacondicionadas.

La expansión también se distribuye más allá de Estados Unidos, donde los desarrolladores enfrentan restricciones de personal, energía y permisos. SemiAnalysis prevé que la construcción fuera del país se acelere de forma marcada en 2027 y gane una cuota mayor en 2028, aunque el extracto no ofrece cifras regionales que permitan medir ese cambio con más precisión.

El riesgo de que la escasez cambie de lugar

El informe no presenta la aceleración como una garantía de exceso de capacidad ni como una respuesta definitiva a la pregunta de si habrá demasiados centros de datos. En la parte disponible, plantea que la energía y los edificios podrían ser solo la primera capa de una cadena de restricciones, y remite a la posibilidad de que la memoria y los procesadores lógicos se vuelvan el principal cuello de botella en 2027 y 2028.

Si la previsión de más infraestructura se cumple, habría más capacidad de cómputo disponible para entrenar y ejecutar sistemas de inteligencia artificial. SemiAnalysis vincula ese resultado con servicios de IA más baratos y capaces, un avance más rápido de los modelos y un posible incremento material de ingresos para los principales laboratorios y proveedores de tokens; son consecuencias que la publicación anticipa, no resultados ya observados.

La construcción también exigiría cifras de gasto de capital excepcionalmente altas y una demanda considerable de financiación. El informe sostiene que las tasas de interés tendrían que subir para permitir el volumen de inversión requerido, pero no cuantifica ese efecto ni describe qué condiciones financieras harían viable cada proyecto.

En conjunto, la tesis de SemiAnalysis no descansa únicamente en anuncios de construcción: combina proyectos en obra, contratos de largo plazo, deuda y soluciones técnicas que podrían acortar calendarios. Su prueba decisiva será si esa cadena puede entregar los campus previstos y conseguir suficientes chips, memoria y lógica para mantenerlos ocupados. También queda pendiente aclarar el alcance de las distintas previsiones de capacidad que cita el análisis.


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