Por Canuto  

Bristol Myers Squibb comprará un sistema Nvidia DGX SuperPOD basado en la arquitectura Vera Rubin para ampliar el uso de inteligencia artificial en el descubrimiento y desarrollo de medicamentos.
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  • Bristol Myers será la primera empresa de ciencias de la vida en adquirir un Nvidia DGX SuperPOD basado en Vera Rubin.
  • La compañía espera evaluar docenas de candidatos a medicamentos en las primeras etapas, frente a los 10 que podía analizar antes.
  • La inteligencia artificial ya redujo entre 20% y 30% el tiempo de fabricación de medicamentos para ensayos, y el ahorro podría llegar a 50%.


Bristol Myers Squibb anunció que comprará el sistema de computación de inteligencia artificial más reciente de Nvidia para respaldar sus operaciones de descubrimiento y desarrollo de medicamentos. La adquisición refleja cómo la industria farmacéutica busca aumentar su capacidad tecnológica para identificar tratamientos potenciales con mayor rapidez.

La compañía estadounidense afirmó que será la primera empresa de ciencias de la vida en adquirir un Nvidia DGX SuperPOD basado en la arquitectura Vera Rubin. Nvidia presentó Vera Rubin a principios de este año como sucesora de su generación actual de sistemas de computación para inteligencia artificial.

Una inversión centrada en la investigación farmacéutica

Los términos financieros de la inversión no fueron divulgados. Bristol Myers explicó que el nuevo sistema se sumará a una infraestructura previa de Nvidia que ya utiliza en sus actividades de investigación.

La empresa farmacéutica había comprado anteriormente un SuperPOD de menor tamaño. Según sus ejecutivos, ese equipo se encuentra aproximadamente dos o tres generaciones por detrás de la plataforma basada en Vera Rubin.

Un SuperPOD reúne numerosos sistemas de cómputo diseñados para trabajar de manera coordinada. En el contexto farmacéutico, esta capacidad permite procesar grandes volúmenes de datos, ejecutar modelos complejos y comparar múltiples posibilidades durante las primeras fases de un proyecto.

Las compañías farmacéuticas invierten cada vez más en infraestructura de inteligencia artificial. Su objetivo consiste en identificar objetivos terapéuticos con mayor velocidad y elevar las probabilidades de que los medicamentos experimentales tengan éxito en los ensayos clínicos.

La investigación de medicamentos suele requerir el análisis de estructuras moleculares, datos biológicos y posibles interacciones. La inteligencia artificial puede ayudar a priorizar alternativas, aunque los candidatos todavía deben superar las etapas regulatorias y clínicas correspondientes.

La incorporación de sistemas más potentes no elimina la incertidumbre científica. Sin embargo, puede ampliar el número de hipótesis que los investigadores estudian antes de decidir qué programas avanzan hacia pruebas adicionales.

Más candidatos en las primeras etapas

Robert Plenge, director de investigación de Bristol Myers, explicó que las nuevas capacidades permitirán evaluar muchos más candidatos a medicamentos al comienzo del ciclo de desarrollo. La compañía espera pasar de analizar alrededor de 10 opciones a estudiar docenas.

“Quizás antes podíamos hacer 10 y ahora podemos hacer docenas”, dijo Plenge durante una entrevista. La declaración resume la principal expectativa operativa asociada con la compra del sistema de Nvidia.

Ese aumento en la capacidad de análisis puede modificar la forma en que los equipos seleccionan programas de investigación. En lugar de concentrarse rápidamente en un grupo reducido de posibilidades, los científicos podrían comparar un conjunto más amplio antes de descartar o priorizar un candidato.

Bristol Myers utiliza herramientas de inteligencia artificial en todos sus programas de moléculas pequeñas. También las emplea en la mayoría de sus programas de moléculas grandes, de acuerdo con Greg Meyers, director digital y de tecnología de la compañía.

Las moléculas pequeñas y las moléculas grandes representan enfoques distintos dentro de la investigación farmacéutica. La presencia de IA en ambos frentes muestra que la compañía la considera una herramienta transversal dentro de sus operaciones de investigación.

Meyers señaló que la decisión responde en parte al crecimiento acelerado de las necesidades de cómputo. Bristol Myers está implementando modelos de inteligencia artificial más grandes en toda su organización de investigación.

Los modelos más grandes suelen exigir más capacidad de procesamiento y almacenamiento. Por esa razón, la empresa considera que una infraestructura especializada puede resultar necesaria a medida que amplía el alcance de sus aplicaciones internas.

Reuters informó que Plenge atribuyó a la investigación habilitada por IA el descubrimiento probable de un tratamiento experimental para la enfermedad de células falciformes. Ese tratamiento se encuentra actualmente en las primeras etapas de desarrollo clínico.

Reducción de tiempos y eficiencia energética

La compañía también utiliza inteligencia artificial para mejorar procesos relacionados con la fabricación de medicamentos destinados a ensayos. Plenge afirmó que estas herramientas ya redujeron entre 20% y 30% el tiempo necesario para esa actividad.

El director de investigación sostuvo que la reducción podría alcanzar hasta 50% durante los próximos años. La estimación describe una expectativa futura de Bristol Myers, no un resultado que la empresa ya haya conseguido en todas sus operaciones.

Reducir los tiempos de fabricación puede ayudar a coordinar con mayor rapidez las etapas de un ensayo clínico. Aun así, los avances en producción no sustituyen los requisitos de seguridad, eficacia y supervisión que acompañan el desarrollo de un medicamento experimental.

El nuevo sistema también fue presentado como una alternativa más eficiente desde el punto de vista energético. Para una empresa que opera infraestructura de IA a gran escala, el consumo eléctrico representa un factor importante junto con la capacidad de procesamiento.

“Cuando alojas estas cosas, tienes que pagar una factura de electricidad”, dijo Meyers. El ejecutivo añadió que la plataforma podría ofrecer aproximadamente 10 veces más capacidad de cómputo por vatio gastado.

La comparación conecta el rendimiento tecnológico con los costos de operación. Una mayor capacidad por unidad de energía podría permitir que Bristol Myers ejecute más modelos sin aumentar el consumo al mismo ritmo, aunque la compañía no divulgó cifras financieras de la compra.

“La electricidad no se está volviendo más barata”, afirmó Meyers al explicar la importancia de la eficiencia. Su comentario refleja una preocupación común entre las organizaciones que expanden centros de datos y cargas de trabajo vinculadas con inteligencia artificial.

El impacto ambiental y económico de la IA se ha convertido en un tema relevante para empresas de múltiples sectores. Los sistemas especializados buscan responder a esa presión mediante una combinación de mayor rendimiento y menor consumo relativo.

La compra de Bristol Myers muestra que la carrera por la infraestructura de inteligencia artificial no se limita a las grandes compañías tecnológicas. Las farmacéuticas también están adquiriendo equipos avanzados para competir en una etapa temprana de la investigación y acelerar sus programas.

La nueva infraestructura dentro de la estrategia de Bristol Myers

La adquisición de Vera Rubin se integrará en una estrategia más amplia de uso de inteligencia artificial. Bristol Myers ya aplica estas herramientas en buena parte de sus programas, por lo que el nuevo sistema busca acompañar una expansión existente.

El objetivo no es únicamente aumentar la velocidad de los cálculos. La compañía pretende ampliar la cantidad de candidatos que sus investigadores pueden revisar antes de seleccionar los proyectos con mayor potencial.

Esta estrategia podría generar cambios en la asignación de recursos dentro de la investigación farmacéutica. Los equipos podrían utilizar modelos de IA para filtrar alternativas y concentrar el trabajo experimental en las opciones mejor posicionadas.

La tecnología, sin embargo, no garantiza que un medicamento llegue al mercado. Los candidatos deben atravesar fases de desarrollo clínico y enfrentar evaluaciones que pueden revelar problemas de seguridad o eficacia.

El caso del tratamiento experimental para la enfermedad de células falciformes ilustra la visión de Bristol Myers sobre el papel de la IA. Plenge dijo que el programa probablemente no habría sido descubierto sin la investigación apoyada por estas herramientas.

La afirmación describe una relación entre la capacidad de análisis computacional y la identificación de nuevas oportunidades terapéuticas. No significa que el tratamiento ya haya demostrado su efectividad, porque todavía se encuentra en las primeras etapas clínicas.

La plataforma de Nvidia también representa una actualización frente al sistema anterior de Bristol Myers. La diferencia de dos o tres generaciones mencionada por los ejecutivos muestra la velocidad con la que evoluciona la infraestructura de IA.

Para las empresas que dependen de estos sistemas, retrasarse varias generaciones puede limitar la cantidad de experimentos digitales que ejecutan. La renovación del hardware busca mantener la capacidad de investigación alineada con modelos cada vez más exigentes.

La inversión no incluyó un monto divulgado, por lo que no es posible calcular su impacto financiero directo. Sí permite observar una prioridad estratégica: Bristol Myers está dispuesta a destinar recursos a infraestructura para reforzar su investigación basada en IA.

La noticia también coloca a Nvidia en una posición relevante dentro del sector de ciencias de la vida. La compañía de chips no solo suministra tecnología a empresas de internet, sino que amplía su presencia en industrias que necesitan procesar datos científicos complejos.

La adopción de sistemas avanzados por parte de Bristol Myers podría incentivar inversiones similares entre otras farmacéuticas. El interés dependerá de si estas plataformas logran traducir una mayor capacidad de cómputo en candidatos más prometedores y procesos más rápidos.

Por ahora, la compañía espera utilizar Vera Rubin para evaluar docenas de candidatos en etapas tempranas y mejorar la eficiencia de sus operaciones. La apuesta combina velocidad, escala y control del consumo energético dentro de una industria donde cada decisión de investigación puede implicar años de trabajo.


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