Por Canuto  

Apple estaría preparando un giro relevante en su estrategia de inteligencia artificial: la nueva versión de Siri dependería de Google Cloud y de chips Nvidia Blackwell para responder consultas complejas en la nube. El movimiento, que llegaría tras retrasos y problemas de rendimiento con su propia infraestructura, abre preguntas sobre privacidad, control tecnológico y el verdadero alcance de Apple Intelligence antes de WWDC 2026.

***

  • La renovada Siri usaría grandes modelos Gemini de Google para tareas en la nube, según reportes.
  • Apple aprovecharía chips Nvidia Blackwell B200 de Google con funciones de computación confidencial para cifrar datos durante el procesamiento.
  • El cambio contrasta con la estrategia histórica de Apple de controlar hardware, software e infraestructura crítica.

 


Apple se apoyará en la infraestructura de Google y en chips Nvidia Blackwell para impulsar la versión renovada de Siri que, según reportes, llegaría en septiembre. La decisión marcaría un cambio importante frente a la estrategia tradicional de la empresa, que históricamente ha buscado controlar los componentes clave de sus productos, desde el silicio hasta la experiencia de software.

El nuevo enfoque aparece en un momento delicado para Apple Intelligence. La compañía presentó su visión de IA en WWDC 2024, pero desde entonces el proyecto ha enfrentado una recepción tibia en sus primeras funciones y retrasos continuos en la versión más personalizada de Siri, que sigue siendo una de las piezas más esperadas de su ofensiva en inteligencia artificial.

Para lectores menos familiarizados con el tema, el punto central es simple. Apple quiere mantener muchas funciones de IA dentro del dispositivo, pero algunas consultas requieren más potencia de cómputo y deben enviarse a servidores remotos. Ahí es donde entran Google Cloud, Gemini y ahora los chips Nvidia Blackwell B200.

Google y Nvidia entrarían en el corazón de la nueva Siri

Según la publicación The Information, Apple planea destacar en WWDC 2026 las capacidades de IA que pueden ejecutarse directamente en sus dispositivos. Sin embargo, las preguntas y tareas que necesiten procesamiento en la nube seguirán dependiendo de uno de los grandes modelos Gemini de Google, en el marco de un acuerdo entre ambas empresas.

El reporte añade un detalle técnico clave. Apple aprovecharía la flota de chips de centro de datos Nvidia Blackwell B200 de Google, en vez de ejecutar toda esa carga crítica sobre su propia infraestructura. En este esquema, los datos de los usuarios serían cifrados mediante la función de computación confidencial basada en hardware que Nvidia ofrece en esos procesadores.

Los chips Blackwell fueron introducidos en 2024 como sucesores de la arquitectura Hopper. Están diseñados sobre todo para modelos de lenguaje grande y prometen acelerar de forma significativa tanto el entrenamiento como la inferencia de IA frente a la generación anterior. Ese punto es importante porque Siri necesita rapidez, baja latencia y capacidad de respuesta para competir en el mercado actual.

La implicación es clara. Apple estaría priorizando rendimiento y disponibilidad para su relanzamiento de Siri, incluso si eso supone apoyarse en socios externos para una parte sensible de la experiencia. En una industria donde Nvidia se ha convertido en pieza central del auge de la IA, la decisión también refleja hasta qué punto los gigantes tecnológicos compiten y cooperan al mismo tiempo.

Private Cloud Compute queda en una zona gris

Uno de los aspectos más llamativos del reporte es la incertidumbre sobre el papel de Private Cloud Compute, el sistema de servidores que Apple presentó hace dos años. Esa plataforma funciona con chips de la serie Mac y fue anunciada como una forma de llevar computación en la nube con un nivel superior de privacidad y seguridad para solicitudes que no podían procesarse en el dispositivo.

En 2024, Apple defendió esa arquitectura como un componente esencial de su narrativa de privacidad. La promesa era que, cuando una petición de Apple Intelligence saliera del iPhone, iPad o Mac, sería atendida por servidores diseñados por la propia empresa, bajo reglas estrictas sobre acceso, retención de datos y auditoría técnica.

Ahora, ese relato parece matizarse. De acuerdo con el informe, Apple intentó ejecutar una versión modificada de Gemini dentro de su sistema interno, pero el resultado fue demasiado lento para ser usable. En otras palabras, la compañía habría comprobado que su enfoque propio no ofrecía aún el rendimiento necesario para una Siri renovada que aspira a ser más conversacional y mucho más competente.

Aun así, la empresa probablemente mantendrá la marca Private Cloud Compute pese al cambio de fondo. Esa posibilidad sugiere que Apple buscará preservar la continuidad de su mensaje público sobre privacidad, aunque parte de la computación remota dependa de infraestructura operada por Google y acelerada por Nvidia.

Privacidad, cifrado y dudas sobre el modelo híbrido

La gran pregunta es cómo sostendrá Apple su promesa de privacidad en esta nueva etapa. AppleInsider señaló que la compañía habilitaría en estos chips Nvidia una función de computación confidencial que cifra los datos mientras son procesados. Sobre el papel, esto reduce el riesgo de exposición incluso dentro del entorno del centro de datos.

Ese detalle importa porque el procesamiento de IA en la nube toca uno de los temas más sensibles del sector tecnológico. Cuando una consulta abandona el dispositivo, el usuario ya no depende solo del software local, sino también de la arquitectura del servidor, de las políticas de retención y de las garantías criptográficas del proveedor.

Hasta ahora, Apple había destacado que sus solicitudes de Apple Intelligence no podían ser retenidas para entrenamiento y que el acceso a modelos grandes estaba encapsulado bajo reglas estrictas. Si la nueva Siri pasa a apoyarse en Google Cloud y chips Nvidia Blackwell B200, la compañía necesitará explicar con precisión cómo se preservan esas mismas garantías bajo un modelo más distribuido.

Por eso, el movimiento podría generar debate entre usuarios, desarrolladores e inversionistas. Apple construyó buena parte de su ventaja de marca en torno al control vertical y la privacidad. Cualquier señal de dependencia externa, incluso con cifrado avanzado, será observada con atención.

Un cambio poco habitual en la cultura de Apple

El posible acuerdo con Google y Nvidia contrasta con una de las costumbres más conocidas de Apple: controlar los ingredientes críticos de sus productos. La empresa ha pasado años migrando desde componentes de terceros hacia diseños propios, tanto en chips para dispositivos como en elementos de software y servicios.

Precisamente por eso, el giro resulta tan relevante. No se trata solo de usar un proveedor externo para infraestructura general, sino de confiar parte de la experiencia central de Siri a un gran modelo de lenguaje de Google y a hardware de Nvidia alojado en la nube de Google. Para una empresa con el historial de Apple, esa decisión no es menor.

El reporte también se conecta con rumores previos. En 2025 se dijo que Apple estaba en proceso de comprar 250 servidores Nvidia NVL72, con un costo aproximado de USD $4.000.000 cada uno. Aunque ese dato aparece como antecedente y no como confirmación de la configuración final de Siri, añade contexto sobre el interés de Apple en reforzar su capacidad para IA avanzada.

En la práctica, el episodio muestra una realidad más amplia del mercado. Incluso las compañías más integradas verticalmente enfrentan límites cuando buscan desplegar modelos de IA de clase mundial con baja latencia, altos estándares de seguridad y disponibilidad global. En ese tablero, Google aporta modelos y nube, mientras Nvidia aporta la potencia bruta de cómputo.

WWDC 2026 será la prueba decisiva

WWDC 2026 comienza el 8 de junio, y se espera que Apple use el evento para reiniciar la narrativa de Apple Intelligence. La compañía revisitaría funciones demoradas, mostraría nuevas capacidades de IA y trataría de convencer a usuarios y desarrolladores de que su estrategia sigue en pie pese a los tropiezos de los últimos meses.

La versión renovada de Siri será uno de los anuncios más observados de la keynote. Si Apple confirma una arquitectura híbrida entre procesamiento en el dispositivo y respuestas en la nube apoyadas por Gemini, la discusión se moverá rápidamente hacia dos frentes: qué tan útil es la nueva experiencia y qué tan sólidas son sus garantías de privacidad.

Para el ecosistema tecnológico, la noticia también tiene una lectura competitiva. Muestra que el liderazgo en IA depende cada vez más de cadenas complejas de colaboración entre fabricantes de chips, operadores de nube y dueños de modelos fundacionales. Apple puede seguir controlando la interfaz y buena parte de la experiencia del usuario, pero el músculo en la nube ya no sería enteramente suyo.

Si los reportes se confirman, septiembre marcará no solo el relanzamiento de Siri, sino también un reconocimiento implícito de que la carrera por la IA obligó a Apple a flexibilizar una filosofía que durante años pareció intocable. El verdadero examen llegará cuando la empresa deba demostrar que ese compromiso externo no sacrifica ni velocidad, ni utilidad, ni privacidad.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA

 


ADVERTENCIA: DiarioBitcoin ofrece contenido informativo y educativo sobre diversos temas, incluyendo criptomonedas, IA, tecnología y regulaciones. No brindamos asesoramiento financiero. Las inversiones en criptoactivos son de alto riesgo y pueden no ser adecuadas para todos. Investigue, consulte a un experto y verifique la legislación aplicable antes de invertir. Podría perder todo su capital.

Suscríbete a nuestro boletín