Por Canuto  

Investigadores de Anthropic afirman que Claude vinculó la semilla de NIST P-256 con una ejecución de lrand48 iniciada en agosto de 1997. El análisis propone una explicación reproducible para un parámetro cuyo origen alimentó sospechas durante décadas, aunque no sustituye la documentación histórica que faltó sobre su generación.
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  • Según el análisis, la semilla de P-256 coincide con el candidato número 1842 de una ejecución de lrand48 iniciada con una marca de tiempo Unix de 1997.
  • Los investigadores también reportaron patrones de fechas similares en otras curvas NIST y dijeron no haber encontrado indicios de una selección deliberada para introducir una puerta trasera.
  • El equipo reclamó una recompensa de USD $36.864 y, según el reporte citado en el borrador, donó el dinero a Internet Security Research Group.

 


Investigadores de Anthropic sostienen que Claude vinculó la semilla de una de las curvas elípticas más utilizadas en internet con una ejecución de un generador seudaleatorio común en sistemas Unix. La hipótesis ofrece una explicación técnica para un parámetro cuyo origen alimentó sospechas, pero no reemplaza la documentación histórica que faltó sobre su generación.

Una cadena de números con una historia pendiente

La semilla de NIST P-256, también conocida como prime256v1, es uno de los detalles técnicos de la curva cuyo origen no quedó explicado públicamente con claridad. Su relevancia no está en que la cadena sea secreta, sino en que los parámetros iniciales de una curva criptográfica deben inspirar confianza a quienes dependen de ella para proteger comunicaciones y sistemas digitales. La falta de contexto dejó espacio para preguntas difíciles de resolver.

Según el análisis atribuido a Anthropic, la semilla C49D360886E704936A6678E1139D26B7819F7E90 coincide con un resultado de lrand48, un generador seudaleatorio asociado con sistemas Unix. Los investigadores sitúan la ejecución en la marca de tiempo Unix 871696354, correspondiente al 16 de agosto de 1997 a las 01:52:34 UTC, y señalan que la cadena coincide con el candidato número 1842 producido durante esa ejecución.

La explicación planteada es que alguien pudo iniciar el generador, dejar que produjera candidatos y seleccionar uno de sus resultados como semilla para P-256. Eso no demuestra quién ejecutó el proceso ni reconstruye cada paso de la decisión, pero ofrece una ruta técnica concreta para explicar cómo pudo surgir el valor. El borrador sitúa la publicación de la investigación el 16 de octubre de 2026.

La pesquisa también estuvo vinculada a un desafío público de recompensa creado por el criptógrafo Filippo Valsorda, que ofrecía USD $36.864 por resolver el misterio. El equipo de Anthropic reclamó el premio y, según el reporte de Crypto Briefing citado en el borrador, posteriormente donó los fondos a Internet Security Research Group (ISRG). La investigación combinó una pregunta histórica sobre criptografía con una búsqueda computacional de patrones en software antiguo.

Las fechas de otras curvas y las antiguas sospechas

La hipótesis no se limita a P-256: los investigadores afirmaron haber identificado coincidencias entre las semillas de las curvas primas P-192, P-224, P-384 y P-521 y marcas de tiempo situadas entre mayo de 1997 y abril de 1998. También reportaron patrones compatibles con fechas de febrero de 1984 o abril de 1998 en curvas binarias. Según su interpretación, esa repetición de resultados temporales aporta pistas para evaluar si las semillas pudieron proceder de generadores y procedimientos de la época.

Sobre la historia de las semillas, un relato citado en la investigación señala que Jerry Solinas las proporcionó durante el otoño de 1997. El borrador identifica a Solinas como matemático de la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos y vincula la entrega con el trabajo del comité ANSI X9.62 sobre firmas ECDSA. NIST estandarizó P-256 en 2000 dentro de FIPS 186-2, apoyándose en el trabajo de ANSI X9.62. La falta de una explicación pública sobre las semillas contribuyó a la desconfianza posterior.

Las dudas aumentaron después de las revelaciones de 2013 sobre Dual_EC_DRBG, un generador que puso bajo escrutinio el papel de la NSA en la estandarización criptográfica. Desde entonces, la semilla sin origen documentado de P-256 se convirtió en un punto recurrente de debate, aunque la sospecha por sí sola no demostraba que la curva contuviera una vulnerabilidad intencional. El análisis de Anthropic propone una explicación distinta, basada en resultados que, según sus autores, pueden reproducirse con un generador conocido.

También habían circulado relatos según los cuales las semillas eran hashes SHA-1 de frases humorísticas. El borrador indica que esa afirmación no permitía reproducir el proceso y, por tanto, no ofrecía una explicación verificable del origen. La propuesta de Anthropic, en cambio, conecta los valores con un procedimiento específico y con fechas que, según los investigadores, encajan en la cronología de la estandarización.

Qué implica el hallazgo para la seguridad

Los investigadores concluyen que su análisis no encontró pruebas de que las semillas se generaran mediante una selección deliberada para debilitar la curva. Para construir una puerta trasera de ese tipo, un diseñador tendría que buscar entre muchas semillas hasta hallar una con una propiedad oculta explotable. Según la interpretación del equipo, asociar el resultado con una ejecución concreta de lrand48 y una marca de tiempo reduce la plausibilidad de una búsqueda de esa clase.

Esa interpretación no equivale a demostrar matemáticamente que cualquier manipulación fuera imposible. El resultado aporta evidencia sobre un posible origen de los parámetros, pero no constituye una auditoría exhaustiva de todos los aspectos de la curva ni una garantía absoluta sobre cada sistema que use P-256. Conviene distinguir entre una explicación histórica plausible y una prueba concluyente de seguridad.

La otra conclusión es menos cómoda para los estándares criptográficos: las semillas no parecen haber surgido de un procedimiento transparente diseñado para que terceros pudieran comprobar que nada se había ocultado. La hipótesis apunta a una herramienta ordinaria iniciada en un momento determinado, pero los detalles no quedaron documentados públicamente con claridad. Esa falta de registro hizo que una práctica posiblemente rutinaria se convirtiera en una incógnita duradera.

El hallazgo no implica, por sí solo, que haya que cambiar código ni altera la curva P-256. Su efecto inmediato está en la comprensión del proceso: existe una explicación concreta propuesta para el origen de la semilla, mientras que la ausencia de documentación histórica sigue siendo una lección sobre cómo diseñar y registrar parámetros criptográficos. El análisis no anuncia una vulnerabilidad nueva ni propone retirar P-256.

El papel de Claude y las lecciones para la criptografía

De acuerdo con los investigadores, Claude identificó el método de generación en menos de 30 minutos al analizar hábitos de uso de generadores seudaleatorios durante los años noventa. La tarea consistía en conectar una cadena numérica con herramientas y prácticas de software de una época anterior, no en encontrar una falla nueva en el algoritmo de la curva. El modelo contribuyó, según el equipo, a reconocer una pista histórica que seguía sin una explicación convincente.

El caso sugiere que otros misterios heredados de la criptografía podrían merecer una revisión con herramientas de análisis similares, sobre todo cuando involucran estándares antiguos y parámetros cuyo origen no se documentó bien. Eso no significa que la inteligencia artificial pueda certificar por sí sola la seguridad de un sistema: los resultados dependen de hipótesis comprobables, métodos reproducibles y revisión especializada. En este caso, la utilidad atribuida a Claude fue reconocer un patrón compatible con software común de los años noventa.

La historia también muestra por qué la transparencia en la generación de parámetros se convirtió en una expectativa importante para la seguridad moderna. Una ceremonia pública y verificable puede permitir que observadores independientes comprueben el proceso, en lugar de depender de una explicación reconstruida décadas después. El análisis de P-256 ofrece una hipótesis sobre el origen de la semilla, pero no borra que la documentación original no dejó una pista pública clara sobre cómo se produjo.

Por ahora, la investigación ofrece una explicación que sus autores presentan como reproducible, sin anunciar cambios en el uso de P-256. La semilla habría provenido de una ejecución de lrand48 fechada en 1997, y los patrones reportados en otras curvas refuerzan esa interpretación. Para la industria, el análisis puede ayudar a cerrar una vieja pregunta, al tiempo que mantiene vigente una enseñanza: los estándares criptográficos necesitan no solo buenos algoritmos, sino también procesos de origen documentados con claridad.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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