Por Canuto  

Amazon comenzó a ofrecer a otros minoristas la tecnología que usa en su propio ecosistema para comparar productos, recomendar artículos y facilitar compras con inteligencia artificial, en una jugada que busca convertir a AWS en la base del comercio asistido por agentes.

***

  • AWS empaquetó la arquitectura, el código inicial y los aprendizajes de Alexa for Shopping para venderlos a minoristas.
  • Amazon asegura que las tiendas pueden lanzar asistentes de compras con IA adaptados a su marca en tan solo 60 días.
  • Kate Spade, propiedad de Tapestry, ya usa el servicio para un asistente de regalos, mientras otros comercios siguen en pruebas.

 


Amazon dio un nuevo paso en su estrategia de monetizar herramientas creadas para uso interno. Esta vez, la compañía comenzó a vender a otros minoristas la tecnología de inteligencia artificial (IA) que emplea para ayudar a los usuarios a comparar productos, descubrir artículos y realizar compras o reordenes dentro de su ecosistema.

El nuevo servicio será ofrecido a través de Amazon Web Services, la división de nube del grupo, y está basado en Alexa for Shopping, el agente de comercio electrónico de la empresa que recientemente sustituyó la marca Rufus. La promesa es clara: permitir a los minoristas desplegar sus propias experiencias de compras con IA ajustadas a su escaparate, su catálogo y su identidad de marca.

Según explicó CNBC al citar una publicación de blog de la empresa, Amazon está empaquetando la “arquitectura, código inicial y aprendizajes” de Alexa for Shopping para el resto de la industria.

La firma aseguró que los comercios podrían lanzar estas funciones “en tan solo 60 días”, una cifra que apunta a reducir la barrera técnica de entrada para cadenas y marcas que buscan competir en la nueva ola del comercio conversacional.

Amazon repite una fórmula que ya le funcionó con AWS

La iniciativa encaja con un patrón histórico dentro de Amazon. Durante años, la empresa ha convertido soluciones desarrolladas para resolver problemas internos en productos comerciales para terceros, incluso cuando esos terceros compiten con ella en el mercado.

Esa lógica fue la que terminó dando forma a AWS hace cerca de dos décadas. Más tarde, el grupo siguió el mismo camino con servicios de pago sin cajero, almacenamiento y soluciones ligadas a la cadena de suministro. Ahora intenta aplicar la receta al terreno de la inteligencia artificial para retail.

La decisión también revela cómo Amazon quiere ocupar una posición estratégica en la infraestructura del comercio digital, no solo como marketplace. En lugar de limitarse a usar IA para fortalecer su propia tienda, busca convertirse en el proveedor tecnológico que sostenga la experiencia de compra inteligente de otras marcas en la web.

Ofrecer el producto desde AWS podría resultar especialmente importante. Para muchos minoristas, compartir datos sensibles con Amazon siempre ha sido un tema delicado, dada su escala y su rol dominante en el comercio electrónico. Al canalizar la oferta a través de su brazo de nube, la empresa intenta reducir parte de esa desconfianza.

De Rufus a Alexa for Shopping y del uso interno al mercado

A comienzos de este mes, Amazon renombró su chatbot de comercio electrónico, que hasta hace poco se conocía como Rufus, y lo integró bajo el nombre Alexa for Shopping. Además, la compañía lo activó por defecto dentro de las búsquedas de su tienda, reforzando su presencia en la experiencia cotidiana del usuario.

Ese movimiento no fue solo cosmético. También sirvió para consolidar bajo una sola marca sus ambiciones en torno a asistentes de compras y agentes capaces de guiar decisiones, responder dudas de producto y facilitar transacciones sin que el usuario navegue de forma tradicional por cientos de páginas.

Ahora, con el lanzamiento orientado a terceros, Amazon intenta demostrar que la tecnología ya está lo bastante madura como para ser reutilizada fuera de su tienda. La propuesta no apunta únicamente a replicar un chatbot. También busca trasladar la base técnica y la experiencia acumulada en un entorno comercial real y de gran escala.

En ese contexto, la empresa defendió que los minoristas conserven el control de la experiencia de compra en vez de cederla a plataformas externas de IA. Amazon sostuvo que las tiendas poseen conocimiento profundo sobre sus productos, clientes y categorías, algo que, a su juicio, ninguna IA de propósito general puede igualar por completo.

Kate Spade abre la lista de clientes mientras otros prueban la herramienta

Amazon ya presentó a su primer cliente de referencia. Se trata de Kate Spade, la marca de moda de lujo propiedad de Tapestry, que utilizó el servicio para lanzar un asistente de regalos. El caso funciona como una señal de validación para una tecnología que ahora busca salir del laboratorio y entrar de lleno en entornos comerciales concretos.

La elección de una marca de lujo tampoco parece casual. En segmentos donde la curaduría, el estilo y la personalización pesan tanto como el precio, un asistente de IA puede servir para orientar compras con un tono más cercano al de un vendedor especializado que al de un motor de búsqueda tradicional.

Amazon indicó que otros minoristas se encuentran actualmente en fase de pruebas. No reveló sus nombres ni ofreció más detalles sobre los sectores involucrados, pero el dato sugiere que existe interés por experimentar con modelos híbridos de búsqueda, recomendación y compra asistida por agentes.

Para la industria, la velocidad prometida de implementación, de hasta 60 días, puede ser uno de los argumentos más atractivos. Muchos comercios quieren incorporar IA, pero no cuentan con equipos internos capaces de construir una arquitectura propia desde cero ni con el tiempo para esperar desarrollos prolongados.

La carrera por dominar las compras con IA se intensifica

La apuesta de Amazon llega en un momento de creciente competencia por el futuro del shopping impulsado por inteligencia artificial. Grandes actores tecnológicos como OpenAI, Google y Perplexity ya han lanzado herramientas de investigación de productos y agentes enfocados en compras.

Sin embargo, varios de esos intentos han enfrentado tropiezos. Entre los problemas se mencionan errores técnicos y dificultades para incorporar a los minoristas a sus ecosistemas. A eso se suma una pregunta todavía abierta: si los consumidores realmente están preparados para delegar en bots la tarea de completar una compra.

Esa incertidumbre no ha frenado el avance del sector. Minoristas y marketplaces como Walmart, Target, Etsy, Gap y eBay han optado por una estrategia múltiple. En paralelo desarrollan herramientas propias y mantienen alianzas con firmas como OpenAI y Google para no quedar rezagados.

El movimiento muestra que el mercado aún no ha definido un modelo dominante. Algunos jugadores apuestan por asistentes dentro de sus propias plataformas, mientras otros exploran la colaboración con proveedores externos. En ambos casos, el objetivo es similar: capturar la interfaz desde la cual el cliente descubre y decide qué comprar.

Amazon marca distancia frente a los intermediarios externos

La postura de Amazon frente a este escenario ha sido singular. A diferencia de otras empresas del sector, la compañía se ha mostrado renuente a asociarse con plataformas rivales de IA para potenciar su comercio electrónico. En cambio, ha priorizado el desarrollo de herramientas internas como Alexa for Shopping.

También ha bloqueado el rastreo de su sitio por parte de agentes externos, una decisión que sugiere una defensa activa de su inventario, de sus datos y de la relación directa con el usuario. Esa combinación de cierre estratégico y expansión comercial define buena parte de su enfoque actual.

En paralelo, Amazon creó una función llamada Buy for Me, capaz de realizar compras para los usuarios en los sitios web de otros minoristas. Esa herramienta ilustra que la empresa no solo quiere alojar asistentes en tiendas ajenas, sino también actuar como puente transaccional hacia comercios fuera de su propio marketplace.

Con esa doble estrategia, Amazon parece perseguir dos objetivos al mismo tiempo. Por un lado, vender infraestructura y software a retailers que quieran conservar el control de su experiencia. Por otro, consolidar su propia capacidad de operar como agente de compra en la web abierta.

Para los observadores del sector tecnológico y financiero, el anuncio deja una señal clara. La batalla por la próxima capa de intermediación en el comercio digital ya no gira solo en torno a marketplaces, publicidad o logística. Ahora también se disputa en el terreno de los agentes de IA que podrían influir, recomendar o incluso ejecutar la compra final en nombre del consumidor.

Si Amazon logra que más minoristas adopten esta tecnología a través de AWS, podría extender su presencia mucho más allá de su tienda principal. Y si no lo consigue, al menos ya dejó claro que no piensa ceder fácilmente el futuro de las compras con IA a un competidor o a un intermediario externo.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA.

 


ADVERTENCIA: DiarioBitcoin ofrece contenido informativo y educativo sobre diversos temas, incluyendo criptomonedas, IA, tecnología y regulaciones. No brindamos asesoramiento financiero. Las inversiones en criptoactivos son de alto riesgo y pueden no ser adecuadas para todos. Investigue, consulte a un experto y verifique la legislación aplicable antes de invertir. Podría perder todo su capital.

Suscríbete a nuestro boletín