Los resultados de Alphabet y Microsoft pondrán a prueba si el auge de la nube y la demanda de IA bastan para tranquilizar a inversores preocupados por el costo de construir infraestructura y convertirla en beneficios.
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- Alphabet y Microsoft, que representan juntas el 11,5% del S&P 500, publicarán sus resultados el miércoles después del cierre.
- Los analistas esperan crecimientos de ingresos de 25,2% para Alphabet y 16,7% para Microsoft, pero el mercado también exigirá señales de rentabilidad.
- La presión se centra en el gasto de capital, el flujo de caja y la capacidad de sus negocios de nube para respaldar nuevas inversiones en IA.
📊 Alphabet y Microsoft rinden cuentas sobre la IA
Publican resultados el miércoles tras el cierre. Analistas prevén ingresos +25,2% y +16,7%, respectivamente.
El foco: gasto en infraestructura, flujo de caja y rentabilidad de la nube. La demanda crece, pero el mercado busca… pic.twitter.com/ZRI6rNrYZY
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) October 26, 2026
Alphabet y Microsoft afrontan una prueba de rentabilidad para la inteligencia artificial
El mercado quiere algo más que crecimiento
Alphabet y Microsoft presentarán sus resultados el miércoles después del cierre del mercado, en una semana en la que los inversores buscan pruebas de que el gasto en inteligencia artificial puede transformarse en beneficios y flujo de caja. Las dos compañías representan en conjunto el 11,5% del S&P 500, por lo que sus cifras pueden influir de manera significativa en el ánimo de los mercados tecnológicos.
Los analistas esperan que los ingresos de Alphabet aumenten 25,2% y que los de Microsoft crezcan 16,7%. Sin embargo, el avance de las ventas y un eventual cumplimiento de las expectativas de ganancias podrían no ser suficientes: la preocupación inmediata es cuánto capital exigirán los centros de datos y otros recursos de IA, y qué rendimiento obtendrán las empresas de esa inversión.
La ansiedad se intensificó después de una venta de acciones tecnológicas que se profundizó la semana anterior. Según The Daily Upside, los inversores están menos enfocados en la demanda que ya muestran los proveedores de infraestructura que en el camino de gasto que tienen por delante las grandes compañías, y buscan una hoja de ruta hacia la rentabilidad tras desembolsos de gran escala.
El contexto de la semana también incluye a Amazon, además de Alphabet y Microsoft: The Motley Fool indicó que las tres compañías presentarían resultados en dos días desde el 25 de octubre de 2026. La cobertura de los resultados de Alphabet y Microsoft, no obstante, pondrá especial atención en si el negocio de nube y los productos de IA ofrecen argumentos concretos para sostener los planes de inversión.
Demanda fuerte, pero con interrogantes sobre la inversión
Los resultados recientes de varios proveedores de infraestructura han apuntado a una demanda vigorosa. Micron, ASML y Taiwan Semiconductor Manufacturing reportaron cifras sólidas durante las semanas previas, señales de que en los últimos meses hubo actividad suficiente para respaldar la construcción de infraestructura de inteligencia artificial.
Ese desempeño pasado no despeja la duda central del mercado: cuánto más deberán invertir las compañías y cuándo esa inversión empezará a producir retornos suficientes. El foco está en el gasto de capital, conocido como capex, que incluye desembolsos en infraestructura y capacidad de cómputo, y que puede presionar el flujo de caja antes de que los nuevos recursos generen ingresos.
La firma de análisis Gartner proyecta que los proveedores de IA gastarán USD $6 billones en infraestructura entre 2027 y 2030. A la vez, estima que los ingresos de IA durante ese periodo serán insuficientes para sostener retornos rentables sobre todo el capex previsto, una advertencia que ilustra la distancia entre construir capacidad y demostrar que esa capacidad produce ganancias.
La diferencia entre ingresos y rentabilidad importa incluso cuando las empresas venden más servicios. Una compañía puede registrar un crecimiento elevado y, al mismo tiempo, afrontar inversiones que reduzcan su flujo de caja libre; por eso el mercado no solo observará las tasas de expansión, sino también los márgenes, el costo de la infraestructura y la capacidad para financiarla.
La nube y el flujo de caja, bajo escrutinio
Alphabet ya recurrió a los mercados de deuda después de mantener un enfoque sin deuda, según la información publicada por The Daily Upside. Además, reportó un flujo de caja libre negativo de USD $5.900 millones en el segundo trimestre, una combinación que hace más relevante el desempeño de Google Cloud y la relación entre su crecimiento, sus márgenes y el gasto de capital.
Google Cloud generó ingresos récord de USD $24.800 millones en el segundo trimestre, con un aumento interanual de 82%, de acuerdo con los datos citados por la publicación. Los analistas alcistas de Yorkville Ives sostienen que la cartera de pedidos de la compañía supera su capacidad disponible y que esa brecha justifica el capex, una interpretación que los próximos resultados permitirán contrastar con nuevas cifras.
En Microsoft, Azure registró un crecimiento interanual de ingresos de 43% hasta USD $37.800 millones en el trimestre anterior. La dirección había fijado una guía de crecimiento de 44% a 45% para el periodo en curso, y Yorkville Ives espera que la plataforma se sitúe en el extremo alto de ese rango; los inversores estarán atentos a si el resultado respalda esa expectativa.
También habrá interés en Microsoft 365 Copilot, el asistente de IA de la compañía, que superó los 30 millones de usuarios de pago el trimestre previo, un aumento de 50% frente al trimestre anterior. Esa expansión ofrece un indicador de adopción comercial, aunque el dato por sí solo no revela cuánto ingreso genera el producto ni qué proporción de la inversión necesaria para desarrollarlo ya se recuperó.
Un riesgo distinto para los proveedores de cómputo
La inquietud financiera es especialmente intensa en los proveedores neocloud, empresas que alquilan capacidad de cómputo y dependen de ese negocio. El sector, descrito como mayormente no rentable en la información de origen, ha recurrido a miles de millones de dólares en deuda para financiar una expansión rápida, lo que lo deja expuesto a una desaceleración de la demanda o a un aumento del costo de endeudamiento.
Los swaps de incumplimiento crediticio a cinco años de CoreWeave, uno de los principales proveedores neocloud, implicaban la semana pasada una probabilidad de más de 50% de incumplimiento en los próximos cinco años. Esa cifra corresponde a la señal que transmitían esos contratos, no a una declaración de que la compañía necesariamente dejará de pagar sus obligaciones.
Gartner también prevé que 80% de los proveedores neocloud podrían dejar de operar de forma independiente para 2030. La proyección refleja la vulnerabilidad de un modelo que combina fuertes necesidades de capital con deuda, pero no debe confundirse con una predicción equivalente para Alphabet o Microsoft, cuyos ingresos diversificados reducen el riesgo de una amenaza existencial similar.
Los grandes proveedores de nube enfrentan, de todos modos, una exigencia común: demostrar que cientos de miles de millones de dólares destinados a infraestructura de IA pueden convertirse en beneficios. La diferencia de escala y diversificación no elimina la presión de los inversores, que ahora piden evidencias de retorno y no solo señales de que las empresas pueden seguir construyendo.
La señal de Meta y lo que buscará el mercado
El caso reciente de Meta mostró que unos ingresos mejores de lo esperado y una guía para el cuarto trimestre superior a las previsiones no garantizan una reacción positiva de las acciones. La compañía reportó esos resultados la semana anterior, pero sus títulos cayeron 7% el jueves y otro 1% el viernes, mientras el gasto en IA volvió negativo su flujo de caja libre.
En paralelo, el diferencial de sus swaps de incumplimiento crediticio a cinco años alcanzó un nuevo récord, según la información de origen. La reacción del mercado señaló que el capex de IA también puede percibirse como un riesgo financiero, incluso para una empresa con ingresos de gran escala, y ayuda a explicar por qué Alphabet y Microsoft afrontarán un examen que va más allá de superar o no las estimaciones.
Yorkville Ives estima que los hiperescaladores están listos para gastar más de USD $800.000 millones en IA durante 2026 y que cuentan con una cartera de pedidos de nube de USD $2 billones, que crece más rápido que las ventas. Según esa firma, la expansión del gasto tiene margen porque el límite actual es la capacidad disponible, no la falta de clientes.
Los resultados deberán ayudar a determinar si esa cartera de pedidos se traduce en ingresos y si el crecimiento de la nube acompaña el tamaño de las inversiones. Para los inversores, la prueba será doble: comprobar que la demanda sigue firme y encontrar indicios de que la infraestructura puede sostener márgenes, flujo de caja y ganancias, sin depender únicamente de expectativas futuras.
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