El aumento del gasto de capital de Alphabet para 2026 provocó una caída de sus acciones y contagió a Amazon, Meta y Microsoft. Wall Street ahora exige pruebas más claras de que la carrera por la infraestructura de inteligencia artificial puede generar retornos sostenibles.
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- Alphabet elevó el extremo superior de su pronóstico de capex para 2026 a USD $205.000 millones y sus acciones cayeron 7%.
- Analistas prevén que Amazon y Microsoft podrían aumentar sus inversiones, aunque el mercado teme por el efectivo y el endeudamiento.
- Google Cloud aceleró su crecimiento 82% en el segundo trimestre, mientras las grandes tecnológicas enfrentan una creciente fatiga por la IA.
Alphabet dejó de recibir el beneficio automático de la duda en Wall Street. La empresa detrás de Google elevó su pronóstico de gasto de capital para 2026, pese a presentar un crecimiento acelerado en su negocio de nube.
La reacción fue inmediata. Las acciones de la matriz de Google cayeron 7% el jueves, mientras Amazon, Meta y Microsoft también retrocedieron antes de publicar sus propios resultados trimestrales.
El episodio expone una tensión central de la industria tecnológica. La demanda de infraestructura para inteligencia artificial continúa creciendo, pero los inversores empiezan a cuestionar cuánto capital pueden comprometer las compañías sin deteriorar su flujo de efectivo.
El mercado había celebrado hasta ahora los grandes presupuestos de centros de datos, chips y servicios de IA. Sin embargo, el aumento del capex de Alphabet convirtió esas inversiones en un nuevo foco de riesgo para los hyperscalers.
El giro de Wall Street frente al capex
Alphabet había sido durante mucho tiempo la empresa favorita de Wall Street dentro del grupo de hyperscalers. Los inversores valoraban su historial para transformar grandes gastos de capital en ingresos y beneficios.
Ese respaldo se debilitó después de que la compañía anunciara sus resultados del segundo trimestre y ajustara al alza su previsión de capex para 2026. Alphabet busca abrir nuevos centros de datos para responder a la demanda de inteligencia artificial.
La empresa también había ganado confianza por el desempeño de Google Cloud. Su negocio de infraestructura creció con más rapidez que el de sus rivales, mientras los modelos y servicios Gemini ganaron tracción frente a OpenAI y Anthropic.
La acción de Alphabet había subido cerca de 70% durante el último año. El mercado interpretaba esa apreciación como una señal de confianza en la capacidad de la empresa para monetizar la IA y expandir su plataforma de nube.
La reacción posterior al reporte mostró que esa confianza ya no es incondicional. Mark Mahaney, jefe de investigación de Internet en Evercore ISI, escribió que el aumento del capex de Alphabet eleva las probabilidades de que Amazon y Microsoft adopten una conducta similar.
El analista Derrick Wood, de Cowen, advirtió que otro aumento del capex de Microsoft podría generar presión vendedora sobre sus acciones. Su lectura refleja el cambio de criterio entre inversores que antes veían el gasto como una prueba de demanda saludable.
Amazon y Microsoft enfrentan la prueba
Microsoft y Meta presentarán sus resultados después del cierre del miércoles, mientras Amazon publicará los suyos el jueves. Las tres compañías deberán demostrar que sus inversiones pueden convertirse en ingresos, márgenes y flujo de efectivo.
Microsoft proyectó en abril USD $190.000 millones en capex y arrendamientos financieros para el año. La cifra incluía USD $25.000 millones asociados con el aumento de los precios de componentes, debido a que la demanda de chips de IA consume el suministro de memoria.
Los analistas consultados por Visible Alpha esperan que el capex de Microsoft alcance USD $190.100 millones. Cualquier ajuste adicional podría alimentar el temor de que la empresa deba asumir más costos antes de capturar plenamente los beneficios de sus servicios de IA.
Amazon había guiado en febrero hacia USD $200.000 millones de capex para 2026. Esa cifra era la más alta del grupo hasta que Alphabet elevó el extremo superior de su previsión a USD $205.000 millones.
La compañía mantuvo su pronóstico en abril. En ese momento, el CEO Andy Jassy dijo a los inversores que el plan era, en gran medida, el mismo, aunque varios analistas esperan que Amazon eleve su guía durante el año.
Las previsiones del mercado para Amazon aumentaron casi USD $2.000 millones después del reporte de Alphabet. Visible Alpha sitúa ahora el consenso en USD $207.400 millones.
Amazon enfrenta gastos adicionales en inteligencia artificial, chips personalizados y su incipiente servicio de internet satelital. El incremento del precio de la memoria añade presión a una estructura de inversión que ya es excepcionalmente elevada.
La fatiga por la inteligencia artificial
Jake Dollarhide, CEO de Longbow Asset Management, señaló que Amazon podría tener dificultades para impresionar a los inversores en un entorno de creciente fatiga por la IA. El sentimiento cambió debido al cuestionamiento repentino de los aumentos meteóricos en los presupuestos de capex.
Dollarhide también destacó que Silicon Valley y las empresas conocidas como Mag 7 están asumiendo niveles significativos de deuda para financiar la construcción masiva de centros de datos. La preocupación no se limita al monto invertido, sino a la forma de financiarlo.
La deuda de largo plazo de Amazon aumentó 81% entre el 31 de diciembre y el 31 de marzo. Al cierre de ese periodo, llegó a USD $119.000 millones.
La deuda de Alphabet creció 111% durante los primeros seis meses de 2026. La empresa alcanzó USD $98.000 millones y registró flujo de efectivo negativo por primera vez en el segundo trimestre.
Ese dato resulta especialmente relevante porque Alphabet había sido considerada durante mucho tiempo una máquina de generar efectivo. El deterioro temporal del flujo plantea dudas sobre el costo financiero de ampliar rápidamente su capacidad de cómputo.
Los analistas de Wedbush sostienen que el reporte de Alphabet indica que la capacidad sigue limitada frente a una demanda fuerte. También observan una disposición clara de las compañías a gastar para no perder clientes por falta de infraestructura.
Wedbush no considera necesariamente negativo un posible aumento del capex de Amazon. Según sus analistas, el intercambio podría ser valioso si AWS acelera nuevamente y si Amazon obtiene ventajas mediante Bedrock, Alexa y su red logística.
La nube mantiene la demanda, pero exige paciencia
Amazon Web Services todavía lidera el mercado de infraestructura en la nube. Microsoft ocupa el segundo lugar, mientras Google Cloud continúa cerrando parte de la brecha.
Google Cloud equivalía al 30% del tamaño de AWS en 2020. En el primer trimestre de 2026, esa proporción se acercó al 50%.
El negocio de nube de Google creció 82% en el segundo trimestre. La expansión representa su ritmo más rápido desde al menos 2020, después de un crecimiento de 63% en el periodo anterior.
Los ingresos de AWS aumentaron 28% en el primer trimestre. Los analistas consultados por FactSet esperan un crecimiento cercano al 32% durante el segundo trimestre.
Azure y otros servicios en la nube de Microsoft crecieron 40% en el primer trimestre. El consenso de FactSet apunta a un crecimiento de 39% para el segundo trimestre.
Mark Mahaney describió la demanda de nube como aparentemente implacable. No obstante, señaló que resulta difícil imaginar que alguna empresa iguale el ritmo de crecimiento mostrado por Google Cloud durante el trimestre.
La fortaleza de la demanda no elimina el desafío financiero. Los hyperscalers deben ampliar su capacidad antes de recibir todos los ingresos asociados con los clientes de IA, lo que crea un desfase entre inversión y retorno.
Meta conserva una posición distinta
Meta ocupa una posición diferente dentro del grupo porque todavía no cuenta con un negocio de nube establecido. Su estrategia de infraestructura se concentra principalmente en sus propias plataformas, modelos y servicios digitales.
Los analistas consultados por FactSet esperan que Meta registre USD $138.900 millones de capex este año. La compañía informó en abril que la cifra podría llegar a USD $145.000 millones.
Meta evalúa vender capacidad de cómputo a terceros. Esa posibilidad podría ayudarla a aprovechar sus inversiones en centros de datos, aunque el contenido suministrado no establece cuándo comenzaría ni qué ingresos produciría esa actividad.
Por ahora, Meta continúa generando efectivo. Esa diferencia ofrece a la empresa un margen financiero distinto frente a Amazon y Microsoft, cuyos flujos de efectivo libre enfrentan una presión cada vez mayor.
El flujo de efectivo libre de Microsoft podría volverse negativo en el cuarto trimestre por primera vez desde al menos 2001. La previsión corresponde a los analistas consultados por FactSet.
El flujo de efectivo libre de Amazon ya se volvió negativo en el primer trimestre. Los analistas esperan que permanezca en terreno negativo durante todo el año.
Amazon registró por última vez un flujo de efectivo libre negativo en 2021 y 2022. En aquella ocasión, la compañía duplicó su superficie de almacenes para responder al aumento del comercio electrónico impulsado por la pandemia.
El debate sobre los retornos
La discusión no enfrenta simplemente a quienes apoyan o rechazan la inteligencia artificial. El punto central consiste en determinar si el crecimiento de la nube y de los servicios de IA justificará los desembolsos antes de que el mercado pierda paciencia.
Los inversores también evalúan si las empresas pueden sostener sus planes sin recurrir a niveles de deuda que limiten la flexibilidad financiera. El aumento de los pasivos de Alphabet y Amazon convirtió esa pregunta en un elemento visible de los reportes.
Tiffany Wade, gestora de fondos en Columbia Threadneedle, pidió paciencia con estas compañías. A finales de junio, el fondo mantenía posiciones en Alphabet, Amazon y Microsoft.
Wade considera que las tres empresas podrían convertirse en ganadoras de la IA a mediano y largo plazo. Su argumento parte de la necesidad de construir capacidad suficiente para atender una demanda que todavía supera la oferta disponible.
Durante la llamada de resultados de Alphabet, el CEO Sundar Pichai defendió la decisión de recurrir a proveedores externos para obtener más potencia computacional. Según su argumento, la estrategia podría generar márgenes atractivos en unos pocos años, pese al costo actual.
Wade respaldó esa lógica. A su juicio, las empresas no deberían rechazar clientes únicamente porque carecen de capacidad de cómputo.
El mercado, sin embargo, exige una prueba más concreta. Los próximos reportes de Amazon, Meta y Microsoft mostrarán si los inversores toleran nuevos aumentos del capex o si comienzan a castigar con mayor fuerza los presupuestos vinculados con la IA.
El episodio también puede influir en otras empresas relacionadas con centros de datos, chips, memoria y servicios tecnológicos. Una percepción más estricta sobre los retornos podría afectar a toda la cadena de proveedores, incluso si la demanda final continúa creciendo.
La fuente CNBC informó que Alphabet, Amazon, Meta y Microsoft llegan a esta etapa con una combinación compleja de crecimiento y presión financiera. La expansión de la nube mantiene viva la tesis alcista, pero el efectivo negativo y la deuda obligan a Wall Street a exigir resultados más visibles.
Por ahora, la carrera por la infraestructura de inteligencia artificial no se detiene. Lo que cambió es la tolerancia del mercado frente a inversiones gigantescas cuyos beneficios podrían tardar varios años en materializarse.
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Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA.
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