Por Canuto  

La startup estadounidense TAR obtuvo USD $120 millones en una ronda Serie A que la llevó a una valoración de USD $1.000 millones, mientras desarrolla sistemas autónomos de energía renovable y baterías para centros de datos de inteligencia artificial.
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  • La ronda fue liderada por Spark Capital y contó con la participación de Buckley Ventures y Align Fund.
  • TAR combina energía solar, baterías y generadores de gas natural de respaldo en sistemas no conectados a la red.
  • La empresa prepara un proyecto de varios cientos de megavatios en Texas y planea ampliar sus operaciones durante el próximo año.

 


TAR, una startup con sede en Austin, Texas, recaudó USD $120 millones en una ronda Serie A liderada por Spark Capital, operación que elevó su valoración post-money a USD $1.000 millones. La compañía desarrolla sistemas de generación eléctrica fuera de la red para centros de datos especializados en inteligencia artificial, un segmento cuya expansión enfrenta limitaciones cada vez mayores de suministro energético. La empresa anunció la financiación el jueves, mientras acelera proyectos propios en el oeste de Texas.

La ronda también contó con la participación de los inversionistas existentes Buckley Ventures y Align Fund, según informó Bloomberg. Spark Capital figura además entre los inversionistas de Anthropic, una relación que sitúa la nueva apuesta dentro del creciente interés del capital de riesgo por la infraestructura que sostiene el desarrollo de modelos de IA. The Next Web reportó que TAR pretende responder a esa demanda con instalaciones modulares que puedan desplegarse con mayor rapidez que los proyectos tradicionales conectados a la red eléctrica.

Una red eléctrica propia para la inteligencia artificial

TAR afirma que construye sistemas autónomos y modulares de generación renovable y almacenamiento en el oeste de Texas, sin conectarlos a la red pública. El diseño busca que los operadores de centros de datos dispongan de una fuente energética dedicada, especialmente en regiones donde las solicitudes de nueva capacidad eléctrica superan la infraestructura disponible o enfrentan procesos prolongados de conexión.

Patrice Becker, cofundador de TAR, explicó a Bloomberg que los sistemas combinan paneles solares, baterías y generadores de gas natural destinados exclusivamente al respaldo. De acuerdo con su descripción, las energías renovables y el almacenamiento aportarían la mayor parte de la electricidad, mientras que el gas se utilizaría durante emergencias o cuando las demás fuentes no resulten suficientes.

La propuesta no elimina por completo la dependencia de los combustibles fósiles, pero modifica su función dentro del sistema: el gas dejaría de operar como fuente principal y actuaría como una reserva para mantener la continuidad del servicio. Esa arquitectura puede resultar relevante para centros de datos que no pueden tolerar interrupciones, aunque la información disponible no detalla la capacidad individual de cada instalación, sus costos ni su rendimiento esperado.

Becker aseguró que TAR puede desplegar sus sistemas en cuestión de meses, un plazo que la compañía presenta como una ventaja frente a los tiempos asociados con nuevas conexiones y grandes obras energéticas. La startup sostiene que controla internamente cada etapa del proceso, desde la selección del sitio y el diseño hasta la adquisición, construcción y operación de los activos.

Robótica y despliegues de cientos de megavatios

Para acelerar la instalación, TAR utiliza software propio de automatización del despliegue y robots capaces de instalar capacidad de generación, según el anuncio de la empresa. Su modelo combina la construcción de los equipos con herramientas para coordinar operaciones, logística y montaje, una integración que pretende reducir los retrasos habituales en proyectos de infraestructura energética.

El equipo reúne veteranos de Hut 8, AES y Vistra, compañías vinculadas con la minería de activos digitales, la generación eléctrica y la gestión de infraestructura energética. También incorpora ingenieros de robótica que trabajaron en Zipline, GrayMatter Robotics y Lucid Motors, experiencia que refuerza el componente automatizado de la estrategia de TAR.

Patrice Becker y Leonhard Soenke fundaron TAR en 2026, de acuerdo con la información entregada sobre la compañía. Aunque la startup todavía se encuentra en una fase temprana de expansión, sus fundadores sostienen que el control de toda la cadena resulta necesario para ejecutar proyectos a escala de gigavatios dentro de ventanas de tiempo ajustadas.

La empresa afirma que desarrolla un despliegue a escala de servicios públicos para uno de los mayores proveedores de servicios de computación en la nube especializado en IA. Además, está construyendo un campus dedicado y termina TAR Terminal One, un centro de manufactura y logística localizado en el oeste de Texas, desde donde espera apoyar nuevas instalaciones.

Texas como escenario de la carrera energética

TAR también construye en Texas un proyecto para un cliente de centro de datos cuyo nombre no fue revelado. Becker dijo que esa instalación proporcionará varios cientos de megavatios, una magnitud que refleja el consumo potencial de los centros de datos orientados a cargas intensivas de IA y la escala de los proyectos que la compañía quiere atender.

La startup planea iniciar otro desarrollo de gran tamaño el próximo año y destinará parte de los nuevos recursos a ampliar su sede de Austin y su oficina de ingeniería en San Francisco. También pretende expandir el centro del oeste de Texas y acelerar los despliegues que ya están en marcha, sin ofrecer detalles sobre el calendario exacto ni sobre los clientes de cada proyecto.

La financiación permitirá además contratar personal en ingeniería, robótica, sistemas de energía, operaciones y cadena de suministro. Esa combinación de perfiles muestra que TAR no busca limitarse a vender equipos, sino operar una plataforma integrada para seleccionar ubicaciones, fabricar componentes, instalar sistemas y administrar la generación durante la vida útil de los proyectos.

El contexto regional ayuda a explicar el interés de los inversionistas. Reportes citados por la cobertura señalan que Texas acumula solicitudes de centros de datos por 474 gigavatios, aunque no existe un recuento claro de cuántas iniciativas son realmente viables, mientras algunos planes enfrentan oposición política y dudas sobre retrasos o cancelaciones.

Will Reed, socio general de Spark Capital, describió la energía como el principal cuello de botella para escalar el cómputo. Soenke dijo que el objetivo de TAR es aumentar la oferta disponible para atacar la escasez que limita el crecimiento de la infraestructura de IA, mientras Becker defendió la propiedad de toda la cadena como condición para ejecutar despliegues de gigavatios en plazos reducidos.

La ronda de USD $120 millones no garantiza por sí sola que los proyectos alcancen las capacidades anunciadas, pero proporciona capital para convertir la estrategia en instalaciones operativas. El desafío inmediato será demostrar que los sistemas solares, las baterías y el respaldo de gas pueden entregar electricidad confiable, con costos competitivos y suficiente velocidad para acompañar la demanda de los centros de datos.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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