La startup GRAI sostiene que el próximo gran salto de la música con inteligencia artificial no pasa por reemplazar a los artistas, sino por permitir que los usuarios remezclen, compartan y jueguen con canciones de forma social, siempre con permiso de los dueños de los derechos.
***
- GRAI cerró una ronda semilla por USD $9 millones codirigida por Khosla Ventures e Inovo vc.
- La empresa desarrolla apps sociales de música con IA como Music with Friends para iOS y otras para Android.
- Su propuesta busca que artistas y sellos decidan si permiten remezclas, con potencial de generar nuevas regalías.
La startup GRAI cree que la inteligencia artificial (IA) puede abrir una nueva etapa para la industria musical, pero no necesariamente a través de la creación de canciones desde cero.
Su tesis es distinta a la de otras compañías del sector: muchas personas no quieren convertirse en productores musicales con ayuda de IA, sino interactuar con la música de formas sociales, como remezclar pistas, compartirlas con amigos o modificar su estilo por diversión.
La propuesta llega en un momento en que las herramientas de IA musical suelen asociarse con generación automática de canciones, como ocurre con plataformas conocidas dentro del sector. Frente a ese enfoque, GRAI plantea que la oportunidad real podría estar en el espacio entre la escucha pasiva y la creación profesional, un terreno donde los usuarios quieren participar sin necesariamente convertirse en artistas.
Según explicó la compañía en declaraciones recogidas por TechCrunch, su objetivo es transformar la forma en que los consumidores interactúan con la música, mientras el control sobre ese proceso permanece en manos de artistas y sellos. Para la empresa, ese punto es central: si alguien puede jugar con una pista, remezclarla o cambiar su estilo, esa decisión debe depender del dueño de los derechos.
Una apuesta por la interacción, no por inundar el streaming
GRAI fue fundada por emprendedores bielorrusos que anteriormente vendieron la aplicación de creación de video VOCHI a Pinterest. Ahora, la nueva empresa opera como un laboratorio musical con IA y ya experimenta con varios productos iniciales, entre ellos la app de remezclas Music with Friends para iOS y otro patio de juegos musical con IA para Android.
La intención de estas aplicaciones no es solo captar usuarios, sino servir como un entorno de aprendizaje para entender cómo quiere relacionarse el público con la música cuando existe inteligencia artificial de por medio. Es decir, más allá de escuchar canciones o generar pistas nuevas, la empresa busca mapear qué tipo de experiencias sociales y creativas pueden resultar atractivas para nuevas generaciones.
Ilya Liasun, cofundador y CEO de GRAI, explicó que la empresa se construye alrededor de una pregunta amplia: cuál puede ser la siguiente gran forma de interacción y consumo musical impulsada por inteligencia artificial. Liasun, quien actualmente tiene base en Polonia junto con buena parte del equipo, afirmó que la música sigue siendo una de las últimas grandes categorías de consumo que no se ha vuelto “creator-first”.
Desde su perspectiva, el modelo actual presenta fallas importantes. En sus palabras, el descubrimiento musical está roto, la escucha es pasiva y el contexto social es casi inexistente. Bajo esa lectura, la IA no debe servir para llenar las plataformas con más contenido generado automáticamente, sino para activar una capa de participación que hoy resulta limitada.
Liasun fue explícito al marcar distancia respecto al temor de que la IA termine desplazando a artistas y sellos discográficos. Señaló que el equipo no quiere compartir nuevo “genAI slop” en servicios de streaming. En cambio, dijo que el foco real está en la interacción, es decir, en lo que ocurre cuando un usuario modifica, comparte o reinterpreta una pista dentro de un marco autorizado.
Gen Z, Gen Alpha y una música más participativa
Uno de los núcleos de la estrategia de GRAI es su enfoque generacional. La empresa apunta a usuarios de la Generación Z y la Generación Alpha, grupos que suelen descubrir música a través de la cultura digital, los amigos, los fandoms y el contenido corto, como el que circula en plataformas tipo TikTok.
Para GRAI, estos usuarios no necesariamente desean ser creadores musicales en el sentido tradicional. No buscan volverse productores o compositores profesionales. Lo que quieren, según la empresa, es participar de alguna forma en la experiencia musical, intervenir una canción, jugar con ella y usarla como vehículo de conexión social.
Esa idea responde a un cambio más amplio en el consumo digital. En los últimos años, muchas categorías de internet se han desplazado de la simple recepción pasiva hacia modelos donde los usuarios editan, reaccionan, reinterpretan y redistribuyen contenidos. GRAI cree que la música todavía no ha dado ese salto de manera plena y que la IA puede acelerar esa transición.
En esa visión, una pista musical deja de ser únicamente un archivo para escuchar. También se convierte en una base para interacción social, experimentación casual y descubrimiento. Si la propuesta funciona, la empresa considera que los fans podrían encontrar nuevos artistas y canciones fuera de los circuitos dominados por grandes plataformas como Reels, TikTok o YouTube.
Infraestructura propia y control legal para artistas
Para dar soporte a sus aplicaciones sociales, GRAI desarrolló su propio grafo de gusto y participación, así como infraestructura interna. La compañía también construye un “pipeline de derivados” y sistemas de audio en tiempo real diseñados para preservar la identidad de las pistas originales mientras permiten transformaciones sobre ellas.
Ese detalle técnico es importante porque toca uno de los puntos más sensibles del debate sobre IA y música: hasta dónde puede modificarse una obra sin desdibujar la autoría original. GRAI sostiene que su objetivo es permitir cambios sobre una canción manteniendo su identidad, una condición que podría facilitar acuerdos con artistas y sellos, además de una eventual monetización basada en regalías.
La startup insiste en que no comenzó a desarrollar sus apps sociales sin antes pensar en el aspecto legal. Liasun señaló que primero están conversando con los sellos y que la idea principal es construir un sistema futuro en el que los artistas tengan la capacidad de participar o no participar. Para la empresa, ese principio de consentimiento previo es una convicción central.
En ese sentido, el CEO resumió la filosofía de la firma como “primero, pedirles a los dueños, y luego integrarlo”. No reveló si ya existen acuerdos firmados ni con qué compañías, pero dejó claro que la aspiración es trabajar junto a artistas y sellos para que este tipo de actividad sea legal.
Si las remezclas musicales con IA dentro de estas aplicaciones logran escalar, GRAI cree que podrían crear una nueva fuente de pagos de regalías para artistas y discográficas. Esa promesa distingue a la empresa de otros actores del ecosistema, porque intenta convertir la manipulación creativa de una pista en una actividad autorizada y potencialmente rentable para los titulares de derechos.
Financiamiento y equipo fundador
La empresa, cofundada por el CTO Dima Kamarouski y Andrei Avsievich, presidente, anunció una ronda semilla por USD $9 millones. La inversión fue codirigida por Khosla Ventures e Inovo vc, una señal de respaldo relevante para una propuesta que se mueve en una intersección compleja entre IA, música, licencias y consumo social.
En la ronda también participaron Tensor Ventures, Tiny.VC, Flyer One Ventures y a16z Scout Fund. A ellos se sumaron varios inversionistas ángeles, entre ellos Andrew Zhai, vinculado al área de machine learning en Cursor, cofundador de Genova Labs y ex Pinterest; Greg Tkachenko, fundador de Unreal Labs y ex Snap; Rob Reid, fundador de Rhapsody; y Dima Shvets, de MirAI y Reface.
Con ese capital, GRAI busca seguir probando sus productos iniciales y recoger comentarios de los usuarios, incluso negativos, para entender qué funciona y qué no. Esa etapa de experimentación parece ser parte esencial de su hoja de ruta, ya que la compañía aún está explorando cuáles formatos de interacción musical realmente generan adopción.
En términos más amplios, el proyecto revela hacia dónde podría moverse una parte del mercado de IA aplicada al entretenimiento. En lugar de competir solo por quién genera mejor música sintética, algunas startups comienzan a apostar por un terreno más delicado, pero posiblemente más sostenible: usar la IA para enriquecer la experiencia social alrededor de obras existentes, sin borrar el papel del artista.
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público
Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA
ADVERTENCIA: DiarioBitcoin ofrece contenido informativo y educativo sobre diversos temas, incluyendo criptomonedas, IA, tecnología y regulaciones. No brindamos asesoramiento financiero. Las inversiones en criptoactivos son de alto riesgo y pueden no ser adecuadas para todos. Investigue, consulte a un experto y verifique la legislación aplicable antes de invertir. Podría perder todo su capital.
Suscríbete a nuestro boletín
Artículos Relacionados
Empresas
Presidente Trump ve posible un acuerdo con Anthropic para uso de IA en el Pentágono
China
Volkswagen integrará IA por voz en China con tecnología de Tencent, Alibaba y Baidu
Empresas
Yelp actualiza su asistente de IA para responder preguntas y reservar en una sola conversación
billonarios