Science Corporation recibió aprobación europea para comercializar PRIMA, un chip ocular que busca devolver visión funcional a personas con degeneración macular. La empresa también prepara avances regulatorios en Estados Unidos y utiliza este negocio para financiar sus futuras interfaces cerebro-computadora biohíbridas.
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- El dispositivo PRIMA implanta un pequeño chip en la parte posterior del ojo y funciona con gafas equipadas con cámaras.
- Pacientes participantes han leído novelas, resuelto crucigramas, completado sudokus y realizado dibujos gracias al sistema.
- Science Corporation espera comenzar los procedimientos en Alemania y analiza con proveedores de salud el reembolso de un dispositivo que costará cientos de miles de dólares.
Science Corporation obtuvo la aprobación del regulador europeo de dispositivos médicos para comenzar a vender PRIMA, un dispositivo diseñado para restaurar parte de la visión perdida por la degeneración macular relacionada con la edad.
La autorización abre la puerta a la comercialización del implante en Europa. Según TechCrunch, la empresa prepara el terreno para ofrecerlo inicialmente en Alemania, donde se realizaron sus ensayos clínicos.
Science Corporation también informó que PRIMA recibió una designación de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos. Esa decisión representa el primer paso hacia una revisión regulatoria acelerada.
El proceso estadounidense podría permitir que el dispositivo se utilice para tratar dos tipos raros de ceguera. La noticia no significa todavía una autorización de venta en Estados Unidos, sino una vía potencialmente más rápida para su evaluación.
La aprobación europea coloca a Science Corporation en una posición singular dentro del sector de las interfaces cerebro-computadora, conocido como BCI. La empresa busca demostrar que estas tecnologías pueden convertirse en productos médicos útiles y en negocios sostenibles.
El anuncio también tiene una dimensión estratégica para la compañía. Su fundador y director ejecutivo, Max Hodak, considera que llevar PRIMA al mercado resulta esencial para financiar desarrollos más ambiciosos en interfaces biohíbridas.
Cómo funciona el implante PRIMA
La degeneración macular relacionada con la edad destruye células sensibles a la luz ubicadas en la parte posterior del ojo. Millones de personas en todo el mundo viven con esta afección, que dificulta actividades como leer y reconocer rostros.
PRIMA busca atender precisamente la pérdida asociada con esas células detectoras de luz. El sistema no se presenta como una recuperación completa de la visión, sino como una herramienta para proporcionar visión funcional a pacientes que la han perdido.
Para utilizarlo, el paciente se somete a un procedimiento ambulatorio de aproximadamente una hora. Durante la intervención, un médico implanta un pequeño chip en la parte posterior del ojo.
El dispositivo trabaja junto con unas gafas equipadas con cámaras. Las cámaras capturan una vista del entorno y transmiten esa información al chip implantado.
La combinación entre el implante y las gafas permite generar señales visuales que el paciente puede utilizar para interpretar objetos y textos. El diseño actual necesita además un paquete de batería, un elemento que Science Corporation quiere reducir en futuras versiones.
Hodak afirmó que el producto ofrece resultados prácticos para personas que enfrentan una pérdida severa de visión. La empresa ha destacado tareas cotidianas como leer, resolver pasatiempos y distinguir elementos del entorno.
Lectura, crucigramas y dibujos como prueba de utilidad
Uno de los pacientes en Francia terminó una novela de 300 páginas y después envió el libro a Hodak, según el relato del ejecutivo. El caso se convirtió en una de las demostraciones más llamativas del potencial funcional de PRIMA.
Hodak también contó que la compañía conserva en una pared un boceto de la Casa de la Ópera de Sídney. Uno de sus pacientes realizó el dibujo después de utilizar el sistema de restauración visual.
Otros videos muestran a pacientes resolviendo crucigramas y completando sudokus. Estas actividades ofrecen una referencia concreta sobre las capacidades que la empresa atribuye al dispositivo.
Los ejemplos no implican que todos los usuarios obtengan exactamente los mismos resultados. La experiencia puede depender de la condición ocular, del procedimiento médico y de la capacidad de cada persona para adaptarse a las señales del sistema.
La información disponible tampoco describe a PRIMA como una cura para la degeneración macular. Su propósito consiste en sustituir parcialmente la función de las células sensibles a la luz destruidas por la enfermedad.
Esta distinción resulta importante para entender el alcance de la tecnología. El dispositivo pretende devolver herramientas visuales concretas, como identificar letras o formas, en lugar de recrear una visión natural completa.
El vínculo de Max Hodak con Neuralink
Max Hodak es conocido por haber cofundado Neuralink y por ocupar la presidencia de esa empresa de interfaces cerebro-computadora antes de abandonarla en 2021. Después de su salida, creó Science Corporation con una visión tecnológica diferente.
La empresa nació con planes para desarrollar una BCI basada en una combinación de chips de silicio y células vivas. Ese enfoque biohíbrido busca unir componentes electrónicos con elementos biológicos para interactuar con el sistema nervioso.
Science Corporation decidió avanzar primero con una aplicación visual. Para encontrar una tecnología con una ruta más clara hacia el mercado, la compañía exploró distintos enfoques antes de fijarse en Pixium.
Pixium era una empresa francesa que había desarrollado la tecnología PRIMA. Science Corporation adquirió la firma en 2024 y asumió la tarea de preparar el producto para la aprobación regulatoria y la comercialización.
La compañía utilizó su plataforma interna para elaborar la documentación necesaria y evolucionar el dispositivo. Ese trabajo culminó con la aprobación europea anunciada en julio de 2026.
Hodak sostiene que el sector necesita una empresa capaz de generar USD $100 millones anuales en ingresos. En su opinión, construir un negocio de ese tamaño puede evitar que las interfaces cerebro-computadora entren en un nuevo período de enfriamiento.
Un producto costoso y el desafío del reembolso
Science Corporation espera que cada dispositivo PRIMA cueste cientos de miles de dólares. La empresa y sus socios médicos europeos negocian actualmente con proveedores de salud para determinar cómo se financiarán los tratamientos.
El precio plantea una de las principales barreras para la adopción. La aprobación regulatoria permite vender el producto, pero no garantiza que los sistemas de salud cubran el costo del implante, la cirugía y los servicios asociados.
La compañía prepara su entrada en Alemania, país donde se desarrollaron los ensayos clínicos. El primer procedimiento podría realizarse en septiembre, aunque la empresa presentó ese momento como una expectativa.
La disponibilidad inicial probablemente dependerá de la capacidad de Science Corporation para establecer alianzas médicas y obtener acuerdos de reembolso. También serán relevantes la capacitación de los especialistas y el seguimiento de los pacientes.
El modelo comercial tiene una importancia que va más allá de PRIMA. Hodak sostiene que un negocio sólido de restauración visual puede financiar las investigaciones de largo plazo sobre sensores cerebrales biohíbridos.
El ejecutivo describió esta relación con una lógica empresarial directa. Los inversionistas, explicó, saben cómo proyectar en hojas de cálculo un negocio de visión, mientras que las tecnologías biohíbridas todavía representan una apuesta más incierta.
La próxima generación de gafas e interfaces cerebrales
Science Corporation quiere mejorar las capacidades visuales de PRIMA mediante un nuevo chip y una evolución del formato de las gafas. El objetivo consiste en acercar el diseño a unas gafas de realidad aumentada más compactas.
Hodak mencionó como referencia una experiencia similar a las gafas de realidad aumentada de Meta. Sin embargo, PRIMA enfrenta exigencias superiores de energía y computación para procesar la información visual.
El paquete de batería que utiliza el sistema actual representa una limitación práctica. La empresa deberá reducir el tamaño y el peso de los componentes sin sacrificar la capacidad de transmitir información al implante.
Al mismo tiempo, Science Corporation trabaja con el doctor Murat Günel, presidente del Departamento de Neurocirugía de la Facultad de Medicina de Yale. Ambos desarrollan procedimientos para futuros ensayos humanos de un sensor cerebral biohíbrido implantado directamente.
Ese proyecto todavía pertenece a una etapa distinta del desarrollo de la empresa. La aprobación de PRIMA se relaciona con la restauración visual mediante un implante ocular, mientras que el sensor biohíbrido busca interactuar directamente con el cerebro.
La estrategia de Science Corporation combina una aplicación médica concreta con una investigación más experimental. El éxito comercial de PRIMA podría proporcionar los recursos y la experiencia necesarios para avanzar en la segunda línea.
Regulación, expectativas y límites de la tecnología
La aprobación europea confirma que PRIMA superó una etapa importante de evaluación como dispositivo médico. También obliga a la empresa a enfrentar el reto de integrar la tecnología en sistemas de salud reales.
Los resultados descritos por Science Corporation muestran una forma de utilidad que puede ser significativa para pacientes con pérdida visual. Leer una novela o completar un sudoku son actividades que ayudan a medir el impacto más allá de las demostraciones técnicas.
Aun así, esas experiencias deben interpretarse dentro de los límites de la información disponible. La noticia no ofrece cifras detalladas sobre el número de pacientes, el porcentaje de éxito ni la duración de los beneficios.
La designación de la Administración de Alimentos y Medicamentos tampoco equivale a una aprobación estadounidense. Science Corporation todavía tendría que completar la revisión correspondiente antes de ofrecer PRIMA en ese mercado.
El costo será otro factor decisivo. Un dispositivo de cientos de miles de dólares podría quedar fuera del alcance de muchos pacientes si los proveedores de salud no acuerdan mecanismos de cobertura.
La empresa enfrenta, por tanto, una doble prueba. Debe demostrar que PRIMA funciona de manera consistente en la práctica clínica y que puede sostener un modelo financiero capaz de respaldar sus investigaciones futuras.
La llegada de PRIMA al mercado europeo representa un avance relevante para las interfaces cerebro-computadora. También funciona como un examen para una industria que necesita convertir promesas tecnológicas en tratamientos seguros, útiles y económicamente viables.
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