Por Canuto  

Science Corp., la startup fundada por el ex presidente de Neuralink Max Hodak, avanza hacia un momento clave para la neurotecnología: implantar por primera vez uno de sus sensores en un cerebro humano. Con respaldo financiero, un nuevo asesor científico de Yale y una propuesta biohíbrida que busca reducir el daño cerebral de los electrodos tradicionales, la empresa intenta abrir una nueva ruta para tratar enfermedades neurológicas y, en el largo plazo, ampliar las capacidades humanas.
***

  • Science Corp. incorporó al neurocirujano Murat Günel, jefe de Neurocirugía en Yale, para apoyar sus primeros ensayos en humanos en EE. UU.
  • La empresa planea implantar un sensor con 520 electrodos sobre la corteza cerebral, sin penetrar directamente el tejido como hace Neuralink.
  • Max Hodak apuesta por una interfaz biohíbrida que combine neuronas cultivadas en laboratorio con electrónica para futuras terapias neurológicas.

 


Science Corporation, la startup fundada en 2021 por Max Hodak, ex presidente y cofundador de Neuralink, se prepara para dar un paso decisivo en el desarrollo de interfaces cerebro-computadora. La empresa busca colocar por primera vez uno de sus sensores en un cerebro humano vivo como parte de un programa de ensayos iniciales en Estados Unidos.

El avance llega junto con la incorporación del Dr. Murat Günel como asesor científico. Günel es presidente del Departamento de Neurocirugía de la Escuela de Medicina de Yale, y su entrada formal en la compañía ocurre después de dos años de conversaciones con el equipo. Su papel será acompañar el diseño y la preparación de los primeros estudios clínicos en personas.

Según reportó TechCrunch, el objetivo inicial no será implantar todavía la versión completa de la interfaz biohíbrida soñada por Hodak. En esta primera fase, Science Corp. quiere probar un sensor avanzado sin neuronas integradas, con el fin de evaluar su seguridad y su capacidad para medir actividad cerebral en condiciones reales.

El movimiento también coincide con una etapa de fuerte expansión para la startup. El mes pasado, Science cerró una ronda Serie C por USD $230 millones, operación que valoró a la empresa en USD $1.500 millones. Ese respaldo financiero fortalece una estrategia que combina un producto oftalmológico más cercano al mercado con una ambición neurotecnológica de mucho mayor alcance.

Una visión más amplia que la de los implantes tradicionales

Para entender la propuesta de Science Corp., conviene ubicarla dentro del contexto actual de las interfaces cerebro-computadora, también conocidas como BCI por sus siglas en inglés. En los últimos años, varias organizaciones han logrado que pacientes con ELA, lesiones medulares u otros daños neurológicos controlen computadoras o escriban palabras en una pantalla usando solo sus pensamientos.

Esos resultados han sido relevantes, pero todavía no resuelven una pregunta central: cómo convertir esa tecnología en una plataforma médica robusta y con alcance comercial amplio. El camino regulatorio sigue siendo complejo, y el número de pacientes con diagnósticos compatibles aún es relativamente limitado para muchas de estas soluciones.

Hodak sostiene que el problema no es solo regulatorio o de mercado. También cree que la forma convencional de interactuar con el cerebro, basada en sondas metálicas o electrodos que penetran el tejido, puede ser la dirección equivocada. Aunque esos dispositivos han mostrado logros notables, Science argumenta que el daño acumulado en el cerebro podría deteriorar su rendimiento a lo largo del tiempo.

Günel comparte esa preocupación. En declaraciones citadas por la fuente, el neurocirujano sostuvo que la idea de usar conexiones naturales a través de neuronas y construir una interfaz biológica entre la electrónica y el cerebro humano resulta poderosa. Esa visión es la base del enfoque biohíbrido que la empresa quiere llevar a la práctica.

Cómo funciona la apuesta biohíbrida de Science Corp.

El desarrollo técnico de esta línea está liderado por Alan Mardinly, cofundador y director científico de la empresa, junto a un equipo de 30 investigadores. El dispositivo final que imagina Science integrará neuronas cultivadas en laboratorio con componentes electrónicos, de modo que ambos sistemas funcionen como un puente entre señales digitales y circuitos biológicos.

Esas neuronas cultivadas podrán ser estimuladas con pulsos de luz. La idea es que se integren de manera natural con las neuronas del paciente, lo que permitiría una comunicación más compatible con el cerebro que la lograda con materiales rígidos y puramente eléctricos. La apuesta es alta, porque intenta superar uno de los límites históricos del sector.

La empresa ya había mostrado evidencia preliminar de este camino. En 2024, publicó un trabajo donde reportó que el dispositivo podía implantarse con seguridad en ratones y usarse para estimular la actividad cerebral. Ese resultado fue una señal temprana, pero todavía distante de los requisitos y desafíos de una aplicación en humanos.

En este momento, el foco interno está puesto en construir prototipos funcionales y resolver un reto adicional: cómo cultivar células neuronales para distintas aplicaciones terapéuticas bajo estándares aptos para uso médico. Esa parte será decisiva si la compañía aspira a transformar su propuesta en tratamientos clínicos reales y no solo en una plataforma experimental.

El primer ensayo no incluirá neuronas cultivadas

La primera prueba en humanos será más limitada que la visión final de la empresa. Science quiere implantar su sensor avanzado, pero sin el componente de neuronas integradas. El propósito será recoger datos sobre seguridad y desempeño en un entorno clínico auténtico, antes de plantear versiones más complejas del sistema.

La colocación del dispositivo también marcará una diferencia frente al enfoque de Neuralink. En lugar de insertarse directamente dentro del tejido cerebral, el sensor de Science se ubicará dentro del cráneo, pero apoyado sobre la superficie del cerebro. Esa distinción puede ser clave desde la perspectiva de riesgo quirúrgico y de deterioro del tejido.

El implante es diminuto. La compañía lo describe como un dispositivo del tamaño de un guisante que contiene 520 electrodos de registro. Pese a esa alta densidad, Science afirma que no planea buscar aprobación de la FDA para estos ensayos iniciales, al considerar que el sensor no implica un riesgo significativo para los pacientes.

La empresa ya estaría en conversaciones con juntas de ética médica encargadas de supervisar experimentos con seres humanos. Günel asesorará esas gestiones mientras se define el diseño clínico. Aun así, el propio neurocirujano advirtió que sería optimista esperar el inicio de los ensayos en 2027, lo que muestra que el calendario sigue sujeto a obstáculos técnicos y médicos.

Qué pacientes podrían participar y qué usos médicos se contemplan

Science Corp. no pretende comenzar con pacientes sanos ni con cirugías dedicadas exclusivamente al experimento. El plan es identificar candidatos que ya necesiten una intervención cerebral mayor. Entre ellos podrían estar víctimas de accidente cerebrovascular a quienes deba retirarse parte del cráneo para reducir el efecto de la inflamación cerebral.

En esos casos, Günel espera aprovechar la ventana quirúrgica para colocar el sensor sobre la corteza y medir cómo responde en un cerebro humano vivo. Esa estrategia busca minimizar riesgo adicional, al integrarse dentro de un procedimiento médico que el paciente ya requería por razones clínicas independientes del ensayo.

Si el sensor demuestra seguridad y utilidad, sus aplicaciones podrían ir mucho más allá del registro de actividad cerebral. Günel considera que uno de los primeros usos prácticos podría ser administrar una estimulación eléctrica suave a células dañadas del cerebro o de la médula espinal, con el objetivo de favorecer procesos de curación.

También imagina escenarios más complejos. Uno de ellos sería monitorear de forma continua la actividad neurológica en pacientes con tumores cerebrales y enviar alertas tempranas a sus cuidadores ante convulsiones inminentes. Ese tipo de herramienta tendría valor clínico no solo por la captura de señales, sino por su potencial preventivo.

Parkinson, restauración biológica y el horizonte de largo plazo

Más allá de las primeras aplicaciones, Günel cree que el mayor impacto podría aparecer en enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson. Hoy existen tratamientos como la estimulación cerebral profunda con electricidad y los trasplantes experimentales de células cerebrales, pero ninguno ha demostrado detener de forma confiable la progresión de la enfermedad.

La expectativa del asesor de Science es que un sistema biohíbrido combine lo mejor de ambos mundos. Por un lado, la electrónica puede modular y medir actividad con precisión. Por otro, un componente biológico basado en células implantadas podría ayudar a proteger o restaurar circuitos neuronales dañados, en lugar de limitarse a compensar sus síntomas.

En las declaraciones recogidas por la fuente, Günel planteó que en el Parkinson la neurocirugía actual apenas logra colocar un electrodo para detener temblores. En cambio, si realmente fuera posible reintroducir células en el cerebro y proteger esos circuitos, existiría una posibilidad seria de frenar el avance de la enfermedad.

Ese horizonte todavía está lejos, y la propia empresa reconoce que queda mucho trabajo por delante. Sin embargo, el movimiento de Science Corp. muestra cómo la carrera de las interfaces cerebro-computadora empieza a dividirse entre quienes perfeccionan los implantes electrónicos clásicos y quienes intentan un salto más arriesgado hacia sistemas biohíbridos. Si su primer ensayo prospera, la compañía de Hodak podría abrir una nueva etapa en una de las áreas más ambiciosas de la biotecnología contemporánea.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


ADVERTENCIA: DiarioBitcoin ofrece contenido informativo y educativo sobre diversos temas, incluyendo criptomonedas, IA, tecnología y regulaciones. No brindamos asesoramiento financiero. Las inversiones en criptoactivos son de alto riesgo y pueden no ser adecuadas para todos. Investigue, consulte a un experto y verifique la legislación aplicable antes de invertir. Podría perder todo su capital.

Suscríbete a nuestro boletín