Por Canuto  

Las ventas de activos realizadas durante la quiebra de FTX ayudaron a acercar el reembolso a acreedores, pero también dejaron una estela de arrepentimiento. Participaciones tempranas en Cursor, Anthropic y Robinhood, además de exposiciones en Solana y Sui, fueron liquidadas mucho antes de que sus valuaciones se dispararan.
***

  • Alameda invirtió USD $200.000 en Anysphere, matriz de Cursor, y la quiebra vendió esa participación al costo; hoy ese 5% rondaría USD $3.000 millones.
  • FTX colocó cerca de USD $500 millones en Anthropic en 2021 y luego liquidó la posición por unos USD $1.300 millones; hoy esa misma participación valdría más de USD $30.000 millones.
  • El patrón también alcanzó a Robinhood, Solana y Sui, en una serie de salidas forzadas que priorizaron liquidez inmediata sobre paciencia de capital de riesgo.


Las apuestas tempranas que ayudaron a construir el ecosistema de inversiones de Sam Bankman-Fried hoy vuelven a captar atención por una razón distinta. Varias de ellas fueron liquidadas durante la quiebra de FTX y, tiempo después, se convirtieron en algunos de los ganadores más valiosos en inteligencia artificial, fintech y criptoactivos.

El contraste es especialmente duro porque las ventas no respondieron a una tesis de mercado, sino a la necesidad urgente de reunir efectivo para el proceso judicial. En ese contexto, la masa de quiebra priorizó reembolsos a clientes y acreedores por encima del potencial de largo plazo de un portafolio de riesgo.

Según reportó Yahoo Finance al reseñar la historia original de BeInCrypto, varias de esas posiciones fueron vendidas por una fracción mínima de su valor posterior. La lista incluye a Cursor, Anthropic, Robinhood, Solana y Sui.

El resultado ha alimentado un debate incómodo en torno a la figura de Bankman-Fried. Por un lado, el exejecutivo está en prisión tras el colapso de FTX; por otro, sus apuestas tempranas en sectores emergentes ahora sirven como ejemplo extremo del costo de vender demasiado pronto.

También deja una lección más amplia para los mercados. En tecnología de frontera, el tiempo puede cambiar radicalmente la percepción de un activo, pero una quiebra no suele ofrecer el lujo de esperar a que esa hipótesis se materialice.

Cursor y Anthropic, los casos más llamativos

Uno de los ejemplos más sorprendentes involucra a Anysphere, empresa creadora de la herramienta de codificación con IA Cursor. Alameda Research emitió un cheque por USD $200.000 en 2022, durante una ronda pre-seed, y con ello aseguró cerca del 5% de la compañía, de acuerdo con un cálculo de Forbes citado en la historia original.

En 2023, la masa de quiebra vendió esa posición de regreso al costo. En ese momento, Cursor era vista como una herramienta para desarrolladores todavía poco conocida y fue tratada como un activo menor dentro del proceso de liquidación.

La dimensión de esa decisión cambió esta semana, después de que SpaceX acordara adquirir Cursor en una operación totalmente en acciones valorada en USD $60.000 millones. La nota indica que la empresa espacial había asegurado por primera vez un contrato de opción en abril de 2026.

A esa valoración, el 5% que alguna vez tuvo Alameda hoy equivaldría a unos USD $3.000 millones. Sobre el papel, se trataría de uno de los activos más valiosos que pasó por manos del conglomerado ligado a FTX.

John LeFevre resumió la magnitud del giro con una cifra llamativa: una inversión inicial de USD $200.000 que habría escalado unas 15.000 veces. Su comentario retrató el impacto simbólico del caso, al sugerir que las noches de insomnio de SBF en prisión acababan de empeorar.

El otro gran caso es Anthropic, laboratorio de IA fundado por los exinvestigadores de OpenAI Dario y Daniela Amodei. FTX invirtió alrededor de USD $500 millones en la firma en 2021, en lo que fue uno de los mayores cheques privados escritos para un laboratorio de inteligencia artificial antes de la aparición de ChatGPT.

Esa inversión dejó a FTX con una participación cercana al 8% en la empresa. Más tarde, y con aprobación judicial, la masa de quiebra vendió ese bloque en dos tramos durante 2024.

El primer tramo se colocó en marzo por aproximadamente USD $884 millones a un grupo de compradores institucionales. El segundo se cerró en junio por otros USD $452 millones, lo que elevó el total combinado de la desinversión a cerca de USD $1.300 millones.

Desde entonces, Anthropic cerró una ronda de USD $30.000 millones a una valoración post-dinero de USD $380.000 millones, según divulgó la propia compañía. Con ese precio, la antigua participación del 8% de FTX ahora valdría más de USD $30.000 millones.

La brecha entre el precio de venta y el valor actual ronda 23 veces. Aunque los fondos obtenidos ayudaron a acercar la recuperación de acreedores al reembolso total, el caso se ha convertido en una señal clara del choque entre las ventas por angustia financiera y la paciencia que exige el capital de riesgo.

Robinhood, Solana y Sui completan el patrón

La secuencia no termina en inteligencia artificial. Otra de las operaciones que hoy luce dolorosa es la participación de Emergent Fidelity Technologies, vehículo registrado en Antigua y controlado por Bankman-Fried, en la plataforma Robinhood.

Emergent había comprado cerca del 7,6% de Robinhood por alrededor de USD $648 millones en 2022. Tras el colapso de FTX, los fiscales estadounidenses incautaron esas acciones.

En 2023, el Servicio de Alguaciles de EE. UU. vendió 55,3 millones de acciones de vuelta a Robinhood a USD $10,96 por unidad. La operación totalizó unos USD $605,7 millones.

Con la valoración actual de Robinhood cerca de USD $87.000 millones, ese mismo bloque hoy valdría más de USD $5.000 millones. La diferencia vuelve a mostrar cómo una venta motivada por el contexto legal y concursal puede terminar pareciendo ruinosa cuando cambia el ciclo del mercado.

En el frente cripto, Solana ocupa un lugar especial por su cercanía histórica con Alameda. La firma había sido una de las primeras respaldantes del token SOL y acumuló una exposición relevante antes de la quiebra.

Bajo un proceso aprobado por el tribunal en 2024, la masa vendió aproximadamente 30 millones de SOL bloqueados a un precio cercano a USD $64 por token. Entre los mayores compradores figuraron Galaxy Digital y Pantera Capital.

SOL llegó a rozar un máximo cercano a USD $293 a inicios de 2025. Luego cayó hasta alrededor de USD $74 al momento citado por la historia.

Eso hace que las ventas de Solana parezcan especialmente costosas cuando se comparan con los picos de 2025, aunque bastante menos si se miden contra el precio actual. A diferencia de Cursor o Anthropic, aquí el contraste depende mucho más del punto temporal usado como referencia.

El caso de Sui fue distinto, pero encaja en la misma lógica general. En un acuerdo separado de 2023, Mysten Labs recompró las acciones y garantías de tokens SUI que pertenecían a FTX por cerca de USD $96 millones.

Esa cifra quedó próxima a los aproximadamente USD $101 millones que el exchange había pagado un año antes. No hubo aquí el mismo salto explosivo visto en IA, pero sí una salida temprana que reforzó la impresión de un portafolio prometedor desmontado bajo presión extrema.

Entre el reembolso a acreedores y el mito del inversionista

Tomadas en conjunto, estas operaciones dibujan un portafolio de acceso temprano a compañías y activos de alto perfil. La ironía es que ese conjunto fue deshecho no por una estrategia deliberada de rotación, sino por una quiebra que exigía liquidez rápida para responder a clientes defraudados.

Ese matiz importa porque evita una lectura demasiado simple. La masa, dirigida por el veterano en reestructuración John J. Ray III, no administraba un fondo de venture capital con horizonte abierto, sino un proceso judicial con plazos, obligaciones y presión constante por monetizar activos.

En otras palabras, el objetivo central no era maximizar la plusvalía futura de cada apuesta, sino convertir posiciones ilíquidas en dinero utilizable dentro de un marco legal. Desde esa óptica, las ventas cumplieron una función práctica, aunque hoy el resultado luzca doloroso en retrospectiva.

Al mismo tiempo, el contraste ha reactivado una narrativa incómoda: la de Bankman-Fried como alguien con un fuerte instinto para detectar oportunidades antes que el mercado masivo. Varias reacciones citadas en la cobertura insisten en esa idea, aun cuando provienen de una figura desacreditada por el uso indebido de fondos de clientes.

Un usuario resumió esa contradicción con sarcasmo al afirmar que SBF sabía operar con el dinero de sus clientes, pero se quedó sin tiempo. La frase condensa el choque entre la aparente agudeza inversora y el fracaso ético y corporativo que destruyó a FTX.

El inversionista Sjuul planteó algo parecido al señalar que Bankman-Fried hizo estas apuestas a los 29 años mientras dirigía un exchange valorado en USD $32.000 millones. Para ese observador, la masa simplemente no pudo conservarlas el tiempo suficiente para capturar todo su potencial.

Alex Finn, fundador y CEO de Henry Intelligent Machines PBC, llevó esa visión al extremo. Afirmó que si Bankman-Fried no estuviera en prisión y siguiera reteniendo todo ese capital, su patrimonio rondaría aproximadamente USD $100.000 millones y lo ubicaría entre las 20 personas más ricas del mundo.

Ese tipo de comentario puede sonar provocador, pero no borra el dato estructural más importante. Las inversiones estaban ligadas a un imperio que colapsó por prácticas irregulares, y la prioridad posterior fue reparar el daño económico a acreedores, no preservar una leyenda financiera.

Lo que sí deja la historia es una radiografía de cómo la tecnología de frontera puede alterar cualquier cálculo retrospectivo. Cada nueva ronda de financiamiento o adquisición vinculada con antiguas posiciones de FTX vuelve a abrir la misma pregunta: si la masa vendió demasiado barato o si, sencillamente, nunca tuvo la opción real de esperar.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


ADVERTENCIA: DiarioBitcoin ofrece contenido informativo y educativo sobre diversos temas, incluyendo criptomonedas, IA, tecnología y regulaciones. No brindamos asesoramiento financiero. Las inversiones en criptoactivos son de alto riesgo y pueden no ser adecuadas para todos. Investigue, consulte a un experto y verifique la legislación aplicable antes de invertir. Podría perder todo su capital.

Suscríbete a nuestro boletín