Robinhood se prepara para lanzar RVII, su segundo fondo de venture cotizado en bolsa, en un momento en que el entusiasmo por la inteligencia artificial vuelve a encender el interés del mercado por las startups privadas y por nuevas vías de acceso para inversionistas minoristas.
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- Robinhood presentó de forma confidencial el registro de RVII, su segundo fondo de venture para el mercado bursátil.
- A diferencia de RVI, el nuevo vehículo invertirá tanto en startups en etapa de crecimiento como en etapa temprana.
- La empresa insiste en su idea de abrir el capital privado al inversionista minorista con liquidez diaria y sin requisitos de acreditación.
Robinhood se prepara para dar un nuevo paso en su experimento para llevar el capital de riesgo al mercado público. Apenas dos meses después de listar su primer fondo de venture en bolsa, la firma presentó un registro confidencial para lanzar RVII, un segundo vehículo diseñado para que inversionistas minoristas puedan exponerse a startups privadas desde una cuenta de corretaje tradicional.
Según reportó TechCrunch, la presentación confidencial es un paso regulatorio habitual que permite avanzar en el proceso de aprobación antes de divulgar públicamente más detalles del fondo. La compañía todavía no ha definido cuánto espera recaudar con RVII, un dato que contrasta con su primer fondo, para el cual buscó USD $1.000 millones y terminó quedando varios cientos de millones por debajo de esa meta.
La novedad no está solo en el lanzamiento de un segundo producto, sino en su enfoque. Mientras RVI se construyó sobre participaciones en 10 compañías privadas de etapa avanzada, RVII ampliará el espectro y buscará invertir también en startups de etapa temprana, además de empresas en fase de crecimiento.
Esa diferencia es relevante para cualquier lector que siga mercados de capitales, tecnología o activos de riesgo. Las startups más jóvenes suelen ofrecer un potencial de retorno más alto, pero también presentan mayores probabilidades de fracaso, menos información pública disponible y una volatilidad implícita mucho más difícil de valorar.
Del primer fondo a una apuesta más ambiciosa
El primer vehículo de Robinhood incluye participaciones en Airwallex, Boom, Databricks, ElevenLabs, Mercor, OpenAI, Oura, Ramp, Revolut y Stripe. Esa canasta concentró nombres muy visibles dentro del ecosistema tecnológico privado, varios de ellos vinculados directa o indirectamente con inteligencia artificial, software empresarial y servicios financieros.
RVI, el ticker del primer fondo en la Bolsa de Nueva York, debutó a USD $21 por acción a inicios de marzo. Desde entonces, su cotización se ha más que duplicado y cerró el lunes en USD $43,69, una evolución que sugiere una recepción positiva por parte del mercado pese a que la recaudación inicial no alcanzó el objetivo planteado por la empresa.
El repunte parece estar conectado con el entusiasmo que hoy genera la IA entre los inversionistas. En la práctica, muchos de los activos privados más codiciados en los últimos años se revalorizaron fuera del mercado bursátil, dejando a la mayoría de los pequeños participantes sin acceso a la etapa de mayor apreciación.
Ese contexto ayuda a explicar por qué Robinhood intenta profundizar su propuesta. Si el primer fondo sirvió como prueba de concepto para empaquetar startups privadas en una estructura negociable en bolsa, RVII busca extender la idea hacia un territorio aún más riesgoso, pero potencialmente más lucrativo.
Qué problema quiere resolver Robinhood
Durante décadas, la regulación federal en Estados Unidos ha limitado la inversión directa en empresas privadas a los llamados inversionistas acreditados. Esa categoría suele reservarse para personas con patrimonio neto superior a USD $1.000.000 o con ingresos anuales por encima de USD $200.000.
El resultado ha sido una brecha estructural en el acceso a oportunidades de crecimiento temprano. Mientras fondos especializados y grandes patrimonios participan en rondas semilla, Serie A o etapas previas a una salida a bolsa, el inversionista común suele incorporarse cuando gran parte de la valorización ya ocurrió.
Robinhood quiere usar el mercado bursátil para reducir esa barrera. Tanto RVI como el nuevo RVII están concebidos para que cualquier persona pueda comprar exposición a una cartera de startups privadas con las mismas herramientas con las que adquiere acciones tradicionales desde una cuenta estándar de corretaje.
Vlad Tenev, CEO de Robinhood, resumió la tesis de la firma durante la conferencia Future of Everything de The Wall Street Journal. Allí dijo que Robinhood Ventures puede entenderse como una firma de capital de riesgo que cotiza en bolsa, con liquidez diaria, sin requisitos de acreditación y sin carry.
Liquidez diaria, sin carry y con más riesgo
La promesa de liquidez diaria marca una diferencia frente al venture capital clásico. En los fondos tradicionales, el dinero suele quedar inmovilizado durante años hasta que ocurre una venta, una nueva ronda o una salida a bolsa. En cambio, un vehículo listado permite comprar o vender acciones en cualquier jornada en que el mercado esté abierto.
La referencia a “sin carry” también apunta a una de las estructuras más discutidas en la industria. Usualmente, las firmas de venture cobran una porción de las ganancias obtenidas por sus inversiones, además de comisiones de gestión. Robinhood sostiene que su enfoque elimina ese componente de participación en beneficios.
Sin embargo, mayor acceso no equivale a menor riesgo. En especial cuando un fondo se mueve hacia startups en etapa temprana, las posibilidades de pérdidas aumentan. Son compañías con modelos menos probados, horizontes más largos de maduración y una dependencia mayor de nuevas rondas de financiamiento.
Por eso, el atractivo de RVII para el público minorista puede venir acompañado de una tensión evidente. La democratización del acceso abre la puerta a capturar una parte del crecimiento privado, pero también expone a personas no acreditadas a una clase de activo históricamente reservada a quienes podían absorber más pérdidas y menor liquidez.
La IA como motor del apetito del mercado
En los últimos años, varias de las startups de IA más valiosas pasaron de ser apuestas de nicho a compañías valoradas en decenas o incluso cientos de miles de millones de dólares. Casi toda esa apreciación ocurrió en mercados privados, un fenómeno que dejó fuera a la mayoría de los inversionistas particulares.
Ese es precisamente el vacío que Robinhood intenta explotar en un momento favorable. El alza de RVI desde su debut sugiere que el mercado está dispuesto a pagar por exposición indirecta a empresas privadas ligadas a tecnologías de alto crecimiento, en especial si la narrativa dominante sigue siendo la inteligencia artificial.
La lectura más amplia es que la firma no está vendiendo solo un fondo. Está vendiendo una idea de acceso. En vez de esperar a que una startup llegue a bolsa, la propuesta es participar antes, aunque sea de manera empaquetada y diversificada, mediante un instrumento negociable todos los días.
Para lectores del mundo cripto, el concepto puede resultar familiar. Durante años, blockchain y los mercados tokenizados prometieron fraccionar y abrir activos antes reservados para inversionistas sofisticados. Robinhood persigue una lógica parecida, pero usando la infraestructura regulada del mercado accionario tradicional.
La visión de largo plazo de Vlad Tenev
Tenev fue más lejos al explicar la ambición estratégica de la empresa. Dijo que la aspiración de Robinhood es que, cuando una compañía esté levantando una ronda semilla o una Serie A, el capital minorista represente una parte importante de esa ronda, del mismo modo en que hoy participa masivamente en los mercados públicos.
En su planteamiento, permitir la entrada desde la planta baja ayudaría a que los pequeños inversionistas se beneficien de la valorización que cada vez ocurre más fuera de la bolsa. La idea apunta a un cambio estructural en la formación de capital para startups, no solo al lanzamiento de otro producto financiero.
Si esa visión se materializa, el ecosistema emprendedor podría cambiar de forma relevante. Los inversionistas minoristas podrían terminar compartiendo espacio con firmas de venture en rondas muy tempranas, una zona donde se registran algunos de los retornos más altos de la industria, pero también muchos fracasos totales.
Por ahora, Robinhood solo ha dado el primer paso regulatorio hacia RVII y no ha revelado su meta de recaudación. Aun así, el desempeño bursátil de RVI y el renovado apetito por IA sugieren que el mercado observará de cerca este segundo intento por convertir el venture capital en un producto cotidiano para el público general.
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