Por Canuto  

Un satélite de Orbital Matter imprimió una viga rígida de medio metro en el vacío orbital, una demostración que la startup polaco-alemana presenta como un avance hacia paneles solares y otras estructuras construidos directamente en el espacio.
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  • Replicator-2 llevó cuatro impresoras 3D y logró fabricar una viga rígida de medio metro en órbita.
  • Una anomalía hizo fallar una impresora, pero un mástil impreso desplegó con éxito un panel solar flexible.
  • La startup proyecta probar en 2028 un sistema mayor y apunta a paneles de 5 kW, con despliegues superiores a 100 kW por ala para 2030.

 


Una prueba de fabricación fuera de la Tierra

Un satélite de la startup polaco-alemana Orbital Matter fabricó una viga cilíndrica rígida de medio metro de largo en el vacío del espacio. La compañía describió el resultado como la primera impresión de este tipo realizada por una nave espacial de vuelo libre en órbita, un paso inicial hacia la construcción de estructuras más grandes fuera de la Tierra.

El experimento se realizó a bordo de Replicator-2, un pequeño satélite que viajó en la misión compartida Transporter-17 de SpaceX durante el verano de 2026. La nave transportó cuatro impresoras 3D de Orbital Matter, que utilizan una resina desarrollada para el sistema y la endurecen con luz ultravioleta mientras la extruyen para formar los elementos.

La empresa compara el funcionamiento del material con una mezcla de cemento y agua: la resina permite producir la pieza y la luz ultravioleta contribuye a curarla hasta convertirla en una estructura rígida. El resultado observado fue una viga de forma cilíndrica, no una gran estructura completa, por lo que la prueba demuestra una capacidad de fabricación específica, pero todavía no equivale a construir una nave o una estación espacial.

Jakub Stojek, CEO y cofundador de Orbital Matter, sostuvo que Replicator-2 prueba que pueden construir un arreglo en el espacio y adaptarlo al tamaño que necesite una misión. La declaración expresa la meta de la compañía: fabricar componentes en órbita, en vez de depender únicamente de estructuras que deban plegarse para caber dentro de un cohete y desplegarse una vez alcanzado el espacio.

Por qué fabricar estructuras en órbita

Las naves espaciales que necesiten generar más electricidad y disipar más calor podrían beneficiarse de componentes de mayor tamaño. Esta necesidad es especialmente relevante para los centros de datos orbitales, una posibilidad que la nota de TechCrunch vincula con futuras demandas de energía y gestión térmica en el espacio, aunque la prueba de Orbital Matter no demuestra por sí misma el funcionamiento de esos centros.

El transporte impone una restricción física: las estructuras deben caber dentro del espacio disponible en la cofia del cohete que las lleva a órbita. Por eso, muchos paneles solares grandes y espejos de telescopio se diseñan para plegarse durante el lanzamiento y desplegarse después, una solución que requiere mecanismos y operaciones de ingeniería complejos.

La fabricación en órbita propone otro camino: llevar los materiales y equipos necesarios y construir parte de la estructura una vez que la nave esté en el espacio. Si ese método funciona a mayor escala y con fiabilidad, podría reducir la dependencia de diseños plegables y permitir arreglos ajustados a cada misión, pero todavía hay que demostrar que los sistemas pueden operar durante periodos prolongados y producir piezas con las dimensiones requeridas.

La idea no parte de cero, aunque los antecedentes citados tienen diferencias importantes. En 2023, la NASA otorgó a Redwire un contrato de USD $5,9 millones para completar el diseño de un sistema de impresión 3D multimaterial para aplicaciones espaciales. Ese contrato no demuestra que se imprimieran vigas en una cámara de vacío ni que el sistema volara. Los intentos anteriores de impresión 3D en microgravedad, por su parte, se habían limitado al entorno presurizado de la Estación Espacial Internacional.

Resultados, fallas y próximos objetivos

Replicator-2 también probó impresoras diseñadas para desplegar un panel solar flexible, pero una anomalía provocó el fallo de una de ellas. Aun así, el mástil que llegó a fabricarse desplegó el panel con éxito, un resultado que la compañía considera una prueba de concepto importante porque combina fabricación estructural y despliegue de un componente en órbita.

La misión incluyó varias impresoras porque Orbital Matter quiso probar distintos elementos en vuelo y aprender de su operación real. Robert Ihnatisin, CTO de la compañía, explicó a TechCrunch que preferían adaptar el software a partir de la experiencia orbital antes que pasar años probando cada posibilidad en tierra; esa estrategia aceleró el aprendizaje, aunque el fallo de una unidad muestra que la experimentación también implica riesgos técnicos.

La longitud del mástil que puede producir el sistema actual depende de la cantidad de resina que Replicator-2 lleva a bordo. Los ingenieros de Orbital Matter consideran factibles mástiles de hasta 100 metros, pero esa dimensión es una estimación sobre lo que podría alcanzarse y no el tamaño de una estructura que el satélite ya haya fabricado.

Como referencia, los satélites Starlink V2 Mini de SpaceX, descritos en la información de origen entre los satélites de producción masiva más potentes en órbita, utilizan paneles solares de 20 metros de largo. La comparación ilustra la diferencia entre el equipo que actualmente vuela y la escala que Orbital Matter considera posible, sin que ambas cifras representen estructuras probadas por el mismo sistema.

Una ruta de demostraciones hasta 2030

Orbital Matter fue fundada en 2022 por Stojek y Robert Ihnatisin, quien había trabajado anteriormente en la empresa de impresión 3D FormLabs. La startup recaudó una ronda semilla de USD $3 millones y colabora con la Agencia Espacial Europea y Thales Alenia, un importante fabricante europeo de satélites que también trabajó con la empresa en Replicator-2.

La siguiente demostración está prevista para 2028 y utilizará una versión más grande de la impresora en un satélite de mayor tamaño. Orbital Matter espera que esa misión despliegue un panel solar capaz de generar 5 kW, un objetivo que marcaría un salto respecto de la viga de medio metro y del panel flexible probado en la misión actual.

La compañía presenta esa misión como una piedra angular para despliegues posteriores de más de 100 kW por ala en 2030. Se trata de una meta futura, no de una capacidad ya disponible: alcanzar esa escala dependerá de que las próximas pruebas resuelvan problemas de fiabilidad, material, fabricación y despliegue que la demostración orbital todavía no despeja por completo.

Además de sus propias misiones, Orbital Matter trabaja con fabricantes de satélites que estudian incorporar su sistema PADS, siglas de un sistema de despliegue asistido por impresora, en sus naves. La compañía plantea que podría servir para extender paneles solares, antenas u otros componentes, aunque la noticia no identifica contratos cerrados ni clientes específicos más allá de la colaboración ya mencionada con Thales Alenia.

El logro de Replicator-2 es acotado, pero relevante: una nave en vuelo libre fabricó una pieza rígida en el vacío y desplegó con éxito un panel solar flexible, pese a que una impresora falló. El siguiente desafío será convertir esa prueba en un sistema mayor y confiable, capaz de producir componentes de dimensiones y potencia mucho más ambiciosas sin confundir las proyecciones de la empresa con resultados ya alcanzados.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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