Nuro, la startup de conducción autónoma respaldada por Nvidia, Uber, Toyota y SoftBank, ya prueba su tecnología en las complejas calles de Tokio. La expansión marca su primer despliegue internacional y sirve como una prueba clave para su enfoque de IA de extremo a extremo en uno de los entornos urbanos más exigentes del mundo.
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- Nuro inició pruebas en vías públicas de Tokio con Toyota Prius y conductores de seguridad a bordo.
- La empresa busca validar su sistema autónomo en un entorno más complejo, con tráfico denso, calles estrechas y circulación por la izquierda.
- La expansión llega mientras Nuro redefine su negocio hacia el licenciamiento de software y avanza en su alianza con Uber y Lucid.
🚗💡 Nuro inicia pruebas de vehículos autónomos en las calles de Tokio.
La startup se expande internacionalmente, validando su tecnología en un entorno urbano complejo.
Los Toyota Prius llevan conductores de seguridad en las pruebas, exigidos por Japón.
El objetivo es… pic.twitter.com/dwlQDAk6r7
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) March 12, 2026
Nuro, la startup estadounidense de conducción autónoma respaldada por Nvidia, Uber, Toyota y SoftBank, comenzó a probar su tecnología en las calles de Tokio. La iniciativa marca su primera expansión internacional y coloca a la compañía en uno de los entornos urbanos más complejos para este tipo de sistemas.
Las pruebas se realizan con vehículos Toyota Prius equipados con el software de conducción autónoma de la empresa. Por ahora, cada unidad lleva un operador de seguridad humano al volante, una exigencia regulatoria en Japón y una práctica habitual en esta etapa de validación.
El movimiento tiene relevancia más allá de la industria automotriz. También muestra cómo los modelos de inteligencia artificial (IA) aplicados a la movilidad buscan demostrar que pueden adaptarse a nuevos mercados, normas viales y comportamientos de conducción sin depender por completo de mapas o entrenamientos locales prolongados.
Según informó Bloomberg, Nuro probará un “puñado” de vehículos en la capital japonesa. La empresa no detalló cuántas unidades integran su flota de prueba ni cuándo podría retirar al conductor de respaldo de sus vehículos.
Tokio como banco de pruebas para la autonomía
Tokio presenta obstáculos que pocas ciudades concentran al mismo tiempo. Sus calles son estrechas, el tráfico suele ser denso y la circulación se realiza por el lado izquierdo de la vía. A eso se suman señales de tránsito y marcas de carril diferentes a las de Estados Unidos.
Para Nuro, ese entorno funciona como una prueba de presión para su sistema. El CEO Andrew Chapin explicó que evaluar la capacidad del software en un mercado con “cierta complejidad internacional” permite medir mejor hasta dónde puede llegar la plataforma de autonomía.
El objetivo final de Nuro es alcanzar autonomía de Nivel 4. En ese estándar, el vehículo puede operar de forma totalmente autónoma, pero solo bajo condiciones y áreas específicas. No equivale a una conducción universal sin límites, aunque sí representa uno de los hitos más codiciados del sector.
La compañía abrió oficinas en Tokio en agosto del año pasado. Esa decisión anticipaba una expansión más ambiciosa en Japón, donde varias empresas internacionales ya ven una combinación atractiva de demanda urbana, ecosistema automotor consolidado y apertura a ensayos con nuevas tecnologías de movilidad.
La nueva estrategia de Nuro tras cambiar su modelo de negocio
Nuro fue fundada en 2016 por Dave Ferguson y Jiajun Zhu, dos ingenieros que trabajaron en las primeras etapas del proyecto de conducción autónoma de Google. En sus inicios, la empresa centró su propuesta en robots de reparto de baja velocidad diseñados para entregas en carretera.
Esa visión captó rápidamente atención en Silicon Valley. En 2019, el SoftBank Vision Fund invirtió USD $940 millones en la startup, consolidando a Nuro como una de las apuestas más visibles dentro del sector de movilidad autónoma.
Sin embargo, el alto costo de desarrollo y una ola de consolidación en la industria obligaron a la compañía a ajustar su rumbo. En 2024, Nuro abandonó el enfoque en robots de baja velocidad y decidió pasar a un modelo centrado en aplicar su tecnología a fabricantes de automóviles y proveedores de movilidad.
Ese giro explica por qué su avance en Japón no se limita necesariamente a futuros robotaxis. Chapin señaló que la empresa busca construir una plataforma de autonomía universal que pueda extenderse a muchas aplicaciones y factores de forma, una estrategia que describió como distinta a la que sigue Waymo.
Nuro ya había mostrado interés en aplicaciones más allá del transporte de usuarios. La empresa se asoció previamente con 7-Eleven para entregas autónomas en California, una experiencia que sirvió como base para probar su software en tareas comerciales reales.
IA de extremo a extremo y conducción “de cero tomas”
Uno de los puntos más llamativos de la expansión a Tokio es el enfoque técnico de Nuro. La empresa afirma que su pila de autonomía se basa en un modelo de inteligencia artificial de extremo a extremo, diseñado para aprender mientras conduce.
Nuro describe esa estrategia como “conducción autónoma de cero tomas”. Según la compañía, ese método permitió que su software navegara por vías públicas de Tokio sin entrenamiento previo con datos de conducción japoneses. La idea apunta a demostrar que un sistema generalista puede adaptarse mejor a nuevos escenarios.
En la práctica, esto implica que el software no depende solo de reglas rígidas programadas a mano. En cambio, usa modelos de IA para interpretar el entorno y generar decisiones de conducción en tiempo real. Ese enfoque se parece al adoptado por Wayve, la startup con sede en el Reino Unido que recientemente recaudó USD $1.200 millones.
Nuro sostiene que esta aproximación no deja de lado la seguridad. Antes de desplegar nuevas versiones del modelo, la empresa realiza pruebas en pista cerrada y evalúa el rendimiento con simulaciones y casos límite. Después, los vehículos salen a carretera en conducción manual mientras el sistema corre en “modo sombra”.
En ese modo, el software produce internamente las acciones que tomaría, pero sin enviar comandos reales a los controles del vehículo. Luego, la empresa compara esos resultados con la conducción humana para decidir si el sistema está listo para operar de forma autónoma en vías públicas.
Competencia, alianzas y carrera por el robotaxi
Nuro no llega sola a Japón. Waymo es otro de los grandes operadores de robotaxis que ya prueba vehículos en Tokio. Lo hace junto a los operadores de taxis japoneses Nihon Kotsu y Go, la principal aplicación de taxi del país. Además, opera en la nación desde abril de 2025 en colaboración con Toyota.
El avance de estas compañías confirma que Japón se está convirtiendo en un campo estratégico para la próxima fase de la movilidad autónoma. Tokio, en particular, ofrece un escenario ideal para medir desempeño técnico, adaptación regulatoria y viabilidad comercial en una megaurbe real.
Nuro todavía no ha anunciado con qué operadores o fabricantes se asociará en Japón, lo que sugiere que la empresa aún está en una etapa exploratoria, centrada en recopilar datos, afinar el sistema y evaluar qué modelo comercial encaja mejor en el mercado local.
En paralelo, Uber avanza en una estrategia más amplia alrededor de los vehículos autónomos. La empresa ha dicho que planea tener hasta 100.000 vehículos autónomos, incluidos 20.000 robotaxis impulsados por Lucid y Nuro, con un despliegue que comenzaría a partir de 2027.
Uber también presentó recientemente su nuevo diseño de vehículo en el CES 2026. Además, colabora con Nissan y Wayve con el objetivo de introducir coches piloto en Tokio para finales de 2026. Esa red de acuerdos deja ver que la competencia por dominar el mercado del robotaxi ya no se limita a una sola firma ni a un solo país.
Capital, validación y lo que sigue
El reposicionamiento de Nuro también ha venido acompañado de nuevo capital. El año pasado, la compañía recaudó USD $203 millones en dos tramos dentro de una ronda Serie E. Participaron el inversionista existente Baillie Gifford y nuevos aportantes como Icehouse Ventures, Kindred Ventures, Nvidia y Pledge Ventures.
Uber también se sumó a ese respaldo financiero. La empresa había indicado que realizaría una inversión de “varios cientos de millones de dólares” en Nuro como parte de un acuerdo más amplio junto al fabricante de vehículos eléctricos Lucid.
Para los mercados tecnológicos, este tipo de pruebas no son un simple experimento urbano. Funcionan como señal de validación para compañías que necesitan demostrar que su software puede operar fuera de su mercado de origen, en geografías con reglas, idioma y comportamiento vial diferentes.
En ese contexto, Tokio es más que una nueva ciudad en el mapa de Nuro. Es una vitrina internacional para medir si su apuesta por una plataforma de autonomía universal y una IA de extremo a extremo puede sostenerse frente a los desafíos del mundo real.
Si la empresa logra buenos resultados, fortalecerá su posición frente a fabricantes, operadores de movilidad y potenciales socios. Si no lo hace, quedará claro que la escala global de la conducción autónoma sigue enfrentando barreras.
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público
Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA
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