Motion captó USD $2 millones para expandir en Europa su modelo de robots humanoides como servicio, una propuesta que busca eliminar las barreras financieras, técnicas y regulatorias que frenan su adopción industrial.
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- Motion recaudó USD $2 millones en una ronda pre-seed liderada por Extantia Capital, con participación de Norrsken Evolve.
- La startup opera cinco pilotos con empresas industriales, de almacenes y logística en Bélgica, donde los robots realizan tareas junto a trabajadores humanos.
- Su modelo de suscripción incluye selección, entrenamiento, integración, financiación, seguros, cumplimiento y mantenimiento de los robots.
Motion, una startup europea enfocada en robótica, recaudó USD $2 millones en una ronda pre-seed liderada por Extantia Capital y respaldada también por Norrsken Evolve. La empresa afirma que opera la primera plataforma europea de Humanoids-as-a-Service, o robots humanoides como servicio, y utilizará el capital para convertir cinco proyectos piloto en operaciones de producción plena.
Los pilotos se desarrollan con compañías industriales, de almacenamiento y logística en Bélgica, mientras Motion prepara una expansión inicial por el Benelux. La propuesta busca que una fábrica pueda incorporar un robot humanoide mediante una cuota mensual única, sin realizar un desembolso de capital al comienzo del proyecto.
Una respuesta a la escasez de trabajadores
La apuesta llega cuando numerosos fabricantes europeos enfrentan dificultades para cubrir puestos operativos. Según la encuesta global de 2026 de ManpowerGroup, que consultó a más de 39.000 empleadores en 41 países, más de siete de cada diez empleadores reportaron dificultades para encontrar el talento que necesitan.
La escasez no se limita a las líneas de producción, porque también afecta la capacidad de Europa para ampliar sus ambiciones industriales. El reshoring, la transición hacia energías limpias y la fabricación de baterías, bombas de calor y equipos de red requieren más capacidad productiva, pero muchas plantas no cuentan con suficientes trabajadores ni con la experiencia necesaria para escalar.
Motion sostiene que los robots humanoides pueden incorporarse a los espacios industriales existentes porque están diseñados para operar junto a equipos humanos y asumir labores repetitivas. En las fábricas donde realiza sus pruebas, las máquinas reciben entrenamiento para cargar mercancías en cajas, embalar contenedores de cartón y colocar componentes sobre cintas transportadoras.
La empresa no presenta estos despliegues como una sustitución inmediata de toda la fuerza laboral, sino como una herramienta para reforzar a los trabajadores en tareas específicas. Ese enfoque resulta relevante para fábricas que necesitan aumentar su producción sin rediseñar por completo sus instalaciones, aunque la adopción todavía exige resolver aspectos técnicos, financieros, operativos y regulatorios.
Robótica bajo una cuota mensual
El servicio de Motion cubre la recopilación de datos, la selección del robot, el entrenamiento para cada tarea y la integración con los sistemas tecnológicos del cliente. La tarifa también contempla la gestión de la flota, la financiación, los seguros, el cumplimiento normativo y el mantenimiento, elementos que suelen recaer por separado en la empresa que compra una solución robótica.
Los ingenieros de despliegue en campo acompañan al cliente desde la evaluación inicial hasta la puesta en funcionamiento del proceso. Después, Motion administra la flota y ajusta sus tarifas según el número de robots utilizados, de modo que la capacidad pueda crecer o reducirse en función del volumen de producción.
Alexander Stevens, fundador y CEO de Motion, dijo que Europa enfrenta un problema de adopción de robots que aparece antes de cualquier fallo tecnológico. El ejecutivo sostuvo que las principales barreras se encuentran en la financiación, el riesgo y el cumplimiento.
“Europa tiene un problema de adopción de robots. La adopción falla en financiación, riesgo y cumplimiento mucho antes de fallar en la tecnología”, afirmó Stevens. Según el fundador, Motion pretende convertir todo lo que se interpone entre una fábrica y su primer robot humanoide en una cuota predecible, con la idea de que “contratar un robot debería ser tan fácil como contratar a una persona”.
Un modelo independiente de fabricantes
Uno de los elementos centrales del modelo es que Motion no se ata a un fabricante específico de robots humanoides. La compañía se define como independiente de los fabricantes originales, por lo que selecciona la máquina que considera más adecuada para cada tarea y evita que sus clientes queden expuestos a la apuesta por un único proveedor.
Esta independencia puede ser importante en un mercado todavía fragmentado, donde los fabricantes compiten por demostrar que sus plataformas pueden trabajar de forma confiable en entornos reales. Motion busca concentrar en una sola operación la evaluación, el entrenamiento y la administración de diferentes modelos, en lugar de obligar a cada fábrica a desarrollar internamente ese conocimiento.
La startup también afirma que cada cliente se beneficia de la experiencia acumulada durante sus despliegues en otras plantas, mientras que los datos generados por cada operación permanecen bajo propiedad del propio cliente. Para administrar esa información, Motion utiliza una capa de software europea con medidas de ciberseguridad integradas en cada despliegue.
La gestión de datos será un componente sensible de la automatización industrial, especialmente cuando los robots aprenden de procesos de producción y se conectan con sistemas internos. La promesa de mantener separados los datos de cada cliente intenta responder a esa preocupación, aunque el crecimiento de la flota exigirá que Motion mantenga controles sólidos sobre acceso, protección y cumplimiento.
Europa frente al avance de China
La empresa observa una diferencia entre Europa y China en la velocidad de incorporación de robots humanoides a las fábricas. Mientras China avanza en el despliegue de estas máquinas en entornos industriales, Europa todavía carece de una ruta equivalente para seleccionar, entrenar, integrar y operar humanoides dentro de la mayoría de sus plantas.
Goldman Sachs proyecta que los envíos anuales de robots humanoides podrían superar las 250.000 unidades en 2030 y estima un mercado de USD $38.000 millones para 2035. Esas proyecciones no garantizan que la adopción cumpla ese ritmo, pero ayudan a explicar por qué las compañías europeas buscan construir servicios que reduzcan el costo y la complejidad de la transición.
Yair Reem, socio de Extantia Capital, describió la transición climática como una transformación física que requiere producir y desplegar muchas más tecnologías limpias. A su juicio, la escasez de mano de obra, la pérdida de experiencia y la ineficiencia productiva limitan el crecimiento industrial, por lo que la inversión en Motion también apunta a fortalecer la competitividad y la resiliencia de las fábricas europeas.
“Al respaldar a Motion, Extantia invierte en la infraestructura necesaria para escalar las tecnologías climáticas más rápido, al tiempo que hace la fabricación europea más eficiente, resiliente y competitiva a nivel mundial”, afirmó Reem. La tesis vincula la robótica con la expansión de sectores industriales que necesitan aumentar su producción para cumplir objetivos de electrificación y transición energética.
Financiamiento y próximos pasos
Alex Bakir, socio general de Norrsken Evolve, afirmó que reconstruir la fuerza laboral resulta esencial para Europa y destacó la visión integral de Motion. Para el fondo, la propuesta combina robótica y operación industrial en un momento en que el continente intenta mantener su capacidad de fabricación y reducir sus vulnerabilidades productivas.
La nueva financiación permitirá ampliar el equipo de Motion y aumentar su flota de robots, comenzando por el Benelux. La prioridad inmediata será llevar los cinco pilotos belgas a producción plena, una etapa que pondrá a prueba si el esquema de suscripción puede sostener operaciones industriales continuas y no solo demostraciones controladas.
Motion también abrió un programa de socios dirigido a integradores de sistemas y especialistas en automatización. Estos aliados podrán desplegar robots humanoides para sus propios clientes a través de la plataforma de Motion, lo que permitiría ampliar el alcance comercial sin depender únicamente de los equipos internos de la startup.
El resultado de esta estrategia dependerá de la capacidad de los robots para ejecutar tareas con consistencia, de la disposición de las fábricas a contratar el servicio y de la evolución de las normas aplicables. Por ahora, Motion intenta resolver una parte poco visible pero decisiva del mercado: convertir una tecnología emergente en una operación industrial financiable, asegurable y administrable.
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